Comparativa

Publicado el 02/07/2012


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El mercado sigue demandando, con insistencia, el enfrentamiento entre las divas Honda Hornet y Kawasaki Z750R. Como un Barça-Madrid, un Nadal-Federer, un Alonso-Hamilton, un Lakers-Celtics o un Lorenzo-Stoner. Un duelo clásico mil veces repetido... y mil veces diferente. Es el enésimo combate entre las dos superventas... y el mismo resultado incierto.

El mercado español -y europeo, a tenor de las cifras globales- es un mercado muy conservador. Le cuesta mucho a un modelo hacerse con un sitio de privilegio frente a los consagrados. Y buena prueba de ello es que la Honda Hornet y la Kawasaki Z750R siguen dominando, pese a los lógicos altibajos coyunturales, las listas de las motos más vendidas. Sería injusto, en cualquier caso, achacarlo solamente al inmovilismo; son dos máquinas excelentes, mejoradas año tras año, archifiables y estéticamente actuales. Motos tocadas con una varita mágica que les permite estar siempre ahí, en las posiciones altas del top de ventas, por mucho que pase el tiempo y muy duro que ataquela competencia. Pese a eso, con la llegada de las vacas flacas, tanto Kawasaki como Honda han tenido que prescindir de desarrollar nuevas evoluciones -que hubiera resultado extraordinariamente difícil rentabilizar en las actuales circunstancias- y se han limitado a mantener lo que ya había. Kawasaki, en el caso de la R, ha mejorado algo las suspensiones y los frenos -de mordiente más deportivo- y en el caso de la Hornet, Honda la ha sometido a un ligero restyling que ha afilado un poco sus líneas. Mecánicamente seguimos encontrando lo que ya había; en el caso de la Kawasaki un motor más potente y de mayor cubicaje, con unos bajos y medios excepcionales pero que hace a la de Kobe 25 kilos más pesada.  La Honda sigue confiando en el archiprobado y ya clásico 600 de origen CBR, con mejor rendimiento en medios y altos, menos caballos pero mucho más ligero y montado en una parte ciclo más ágil y reactiva.

Conceptos similares

Técnicamente las dos motos son similates, al menos por lo que se refiere a arquitectura de motor, bastidor y basculante. Las dos usan propulsores de 4 cilindros en línea de 16 válvulas, aunque el de la Hornet es de 599 cc y el de la Kawa cubica 748 cc. La Z750R ha visto mejorar su sistema de inyección con inyectores más compactos y una nueva centralita. También el chasis de ambas es parecido ya que una y otra optan por un monocuna con el motor autoportante. El de la Hornet actual es mucho más refinado que el de las precedentes. Está hecho en aluminio de sección rectangular, ligerísimo en comparación al de acero de la Kawasaki. Conviene señalar, sin embargo, que respecto a la versión standard, el bastidor de la R ha sido reforzado en la parte de la tija de dirección para soportar mejor las prestaciones de los nuevos frenos, más potentes, y el nuevo basculante más rígido. Basculante que sigue siendo un bi-brazo pero de nuevo diseño y nuevo sistema de bieletas del monoamortiguador.

ABS en opción

En el tema de las suspensiones también juegan buenas cartas. Para la Hornet una horquilla de 41 mm y tacto sport derivada igualmente de la de la CBR-RR con cartucho HMAS, regulable en extensión y precarga. Las mismas posibilidades de regulación para el monoamortiguador posterior. La Kawa usa una horquilla de 41mm con regulación en extensión y compresión y un tarado mucho más duro, también sport. 
En el capítulo frenos encontramos en la Honda dos pinzas Nissin de doble pistón que muerden un disco de acero de 296 mm y pinza de postón simple y disco de 240 en el freno trasero. La Hornet está disponible en versión C-ABS opcional que, una vez más, recomendamos.
La Z750R, a su vez, equipa un doble disco lobulado de 300mm ya montado en la Z estandar pero con superficie frenante de más fricción y las pinzas radiales de la Z1000. En el tren posterior continúa el mismo disco de 250 mm con pinza de doble pistón de la Z base. También en este caso está disponible con ABs y también en este caso lo recomendamos, como lo hacemos siempre ya que consideramos que es un elemento de seguridad incuestionable.
También los acabados, para concluir, son de buen nivel en ambos modelos. Puestos a ser justos, el look de la Hornet impacta mucho más visualmente ya que su restyling es más reciente. La Z750R mantiene la línea ya conocida desde hace años pero presenta detalles de exquisitez que la hacen plantar cara estéticamente como las pinzas radiales, los filetes rojos en las ruedas o el escape con barniz satinado.

Comodidad y compromiso

La primera cosa que impresiona al ponerse al manillar de la Hornet es cuán acogedor y cómoda resulta y cuánta confianza transmite desde los primeros metros. Insistamos, una vez más, en que estamos hablando de una ergonomía claramente deportiva y de que disponemos de caballería para pagar cara esa confianza si nos descuidamos. En la prueba, por supuesto efectuada en circuito, la moto superó nada más y nada menos que los 230 km/h y aceleró de 0 a 100 en menos de 4 segundos. No estamos hablando, por tanto, de una naked tranquila aunque la verdad es que entrega esas prestaciones de un modo tan amistoso y agradable, el motor es tan flexible e intimida tan poco que puede ser una moto adecuada incluso para un debutante siepre que se gestione con prudencia. La prudencia es imprescindible en cualquier caso pero ciertamente, cuando se abre el gas, en el que nos ocuoa el carácter del motor tetracilíndrico se deja notar. 
Tiene brío suficiente para proporcionar satisfacciones deportivas incluso a conductores con amplia experiencia en este ámbito.

¡¡¡Diversión!!!

Cuando se comienza a rodar a buen ritmo aparecen rápidamente las diferencias más notables entre la Kawasaki de 750 cc y la Honda de 600 . A éste le gusta girar alto; ofrece su buena potencia máxima (92 caballos a la rueda a 11.800, contra los 96 a 10.000 de la Z) y una curva de par de las más fluidas de un 600 tetracilíndrico. Pero hay que dejar un dato bien claro: para conseguir las mismas velocidades y recuperaciones que la Kawasaki, la Honda ha de girar 2.000 vueltas más rápida. Eso no significa en absoluto que la Hornet sea una moto más lenta en términos absolutos; significa que exige estar más concentrado en trabajar todo el rato con la marca adecuada en el régimen adecuado.
Por otra parte, esta característica hace la conducción de la Honda -a ritmos alegres- incomparablemente  más excitante que la de la Kawasaki. El aullido del 600 a alto régimen evoca claramente a un motor Supersport pero es cierto también que la Kawasaki permite mantener buenos ritmos con menos esfuerzo mental y físico, En el uso normal, de calle, el par extra y la mejor respuestas en bajos del 750 ofrecen indudables ventajas ya que permiten conducir olvidándode del cambio de marchas y hacen de la Kawa una moto con la que se puede hacer de todo.

Partes ciclos con vocación sport

Llegamos a la parte de la manejabilidad y parece que la Honda parte con ventaja por combinar su menor cilindrada con una parte ciclo muy eficaz y diseñada exactamente para una naked media, Y es cierto... pero es su peso de deportiva anoréxica lo que marca la diferencia. Con solamente 200 kilos en orden de marcha, la Honda le saca 25 kilos a la Kawasaki. Pero, al margen del tema del peso, las dos motos cuentan con amortiguación a la altura de sus prestaciones y perfectamente capaces de soportar tanto un castigo agresivo en carretera o circuito como de mantener estabilidad y precisión en virajes rápidos de autopista. La mayoría de las naked, hasta no hace mucho, tenían que elegir entre una faceta u otra. O blandas en circuito o blandas en carretera. En general, sin embargo, la Z750R lleva muy, muy bien su exceso de peso gracias a su bajo centro de gravedad y el óptimo reparto de pesos aunque es imposible no notar que su adversaria es más ágil y reactiva. También eso se hace evidente cuando se trata de ratonear en el tráfico urbano o enlazar virajes en un tramo revirado.

Una R que justifica su nombre

La parte ciclo de la Z750R es de otro planeta respecto al modelo estandar, Aunque la Z750 "base" ha sido siempre una moto con mucho aplomo, la estabilidad y precisión de esta versión R en cuanjto se comienza a tirar a ritmos alegres no tienen nada que ver con los precedentes y sus lentas reacciones. La Hornet y la Kawasaki tienen algo en común en este apartado: ambas se vuelven menos cómodas sobre pavimentos bacheados. Es el preciso que hay que pagar por disponer de un compromiso deportivos de amortiguación y un eficacia por encima de la media en el segmento.
Respecto a los frenos, en ningún caso estamos hablando de frenadas de Superbike pero ambos implantes garantizan potencia y modulabilidad perfectamente ajustadas a las prestaciones de las partes ciclos. Los respectivos ABS, además, no son demasiado intrusivos cuando se buscan ritmos deportivos, y los permiten de un módo óptimo.

Versatilidad desnuda

La Hormet y la Z750R continuan siendo dos grandísimas motos. Su principal argumento es que siguen sin presentar ninguno de los defectos que tradicionalmente afligen a otras representantes de la categoría naked de media cilindrada: suspensiones blandas, acabados discutibles y frenos mejorables. 
En este caso la Kawasaki y la Honda podrían incluso presentarse como correctas alternativas a deportivas carenadas de 600 para alguien que deseara sensaciones similares en carretera, a mejor precio y con algo más de versatilidad que una supersport. Obviamente está el factor de la nula protección aerodinámica en desplazamientos de larga distancia pero es de suponer que tampoco sería esta la finalidad última de ninguno de estos modelos.

Dos grandísimas motos

Llega el momento de las conclusiones y la primera no puede ser otra que la Hornet es mucho más excitante de conducir, Es más ágil, adora aullar a alto régimen y afronta los tramos revirados con un brío al que no llega la Kawasaki. Sin embargo es también una moto más exigente cuando se trata de rodar a ritmos altos con ella. La Kawasaki lo pone todo más fácil cuando le pides alegría y es descansada y polivalente para circular a ritmos tranquilos. La Z750R tiene un motor capaz de hacer en segunda lo que el de la Honda jamás podrá ni soñar en esa misma marcha.
Es, una vez más, el eterno debate: bajos, medios y polivalencia frente a altos y agresividad. Lo mejor de todo es que tanto la Honda como la Kawasaki se parecen en lo importante: son igual de divertidas y competentes. Y ambas son capaces de hacer sonreir bajo el casco tanto al experto como al principiante.
(Adaptación: G. de M.)
 

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