Alberto Puig tenía razón


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La historia que voy a contarles a continuación es del final de la temporada pasada. Y puede ser una premonición, para la presente.

Escenario: Gran Premio de la Comunitat Valenciana en el Circuit Ricardo Tormo de Cheste. Quizás el protagonista ya lo sabía, pero desde luego los que le veíamos en Movistar MotoGP, no: Alberto Puig cerraba una etapa como comentarista de MotoGP en el canal temático español; rumbo a un reto muy importante: la dirección del equipo de fábrica de Honda.

Aquel fin de semana había comenzado con un sábado dramático para Yamaha en el que Zarco conseguía ser segundo tras la pole de Márquez; mientras Rossi salía en tercera fila y Viñales en la quinta. El "fin de fiesta" del domingo acabó con el francés acompañando en el podio a los españoles del Repsol Honda Team, uno ganando la carrera y otro conquistando el título, mientras "los gallos" del Movistar Yamaha terminaban con más pena que gloria (Maverick, duodécimo, el peor puesto del año aparte de los ceros) la temporada 2017.

Rossi y Viñales confesaron haber recurrido al chasis 2016. El debate de lo que le pasaba a Yamaha con las gomas, con las motos oficiales y las del Tech3; y sobre todo con el rendimiento de Zarco, llevaba meses en el ambiente. Y entonces sucedió: Alberto se soltó la melena y le dijo a Ernest Riveras lo que pensaba del asunto. Fue algo más o menos así: "Mira, esto es muy sencillo. Si yo fuera el responsable de esa fábrica, el martes tendría a Zarco rodando con los dos tipos de moto. Y entonces íbamos a ver". Creo recordar que, incluso, pareció como que se mordió la lengua para no seguir hablando. Pero eso es totalmente subjetivo, ojo. Puede que fuera incluso más contundente y se me esté pasando algo, ahora. Escribo de corrido, y de memoria.

Puig se refería, por "aquel martes", a los primeros test de pretemporada 2018, ese "Año nuevo MotoGP" que tanto me gustaba vender a mí ya desde las épocas de las revistas de papel. También decíamos lo del "GP0" para referirnos al test que acaban de concluir, en el circuito de Losail. Somos "muy peliculeros" algunos periodistas, lo sé; pero es que en MotoGP todo es espectáculo. Y eso vale para los entrenamientos y hasta para el último diseño de la última tuerca del camión de un equipo. El caso es que, lo que dijo Alberto que haría él, lo hizo Yamaha. Y Zarco rodó cómodo y rápido, con cada cosa que le daban, el martes y el miércoles. Viñales, solamente el primer día; y le costó dar ochenta vueltas al circuito.

Ahora se ha terminado la pretemporada y Yamaha no está igual que en noviembre; está peor, entre otras cosas, porque estamos en marzo. Pero también porque Zarco sigue arriba y más en forma que Rossi y sobre todo, que Viñales. Y es un piloto de un equipo privado que va a dejar de ser satélite de Yamaha para correr, probablemente, bajo el auspicio de KTM. El equipo, ojo: Zarco, ya veremos. Porque lo que ha hecho en estos días es una entrevista de trabajo en toda regla para los equipos pata negra que aún tienen plazas vacantes, o sea todos menos Yamaha, donde Mack ya está firmado y Vale casi confirmado.

Alberto Puig tenía razón; pero ahora su criterio no se queda en el entretenimiento televisivo (de primera) que ofrecía a los telespectadores, sino que le sirve para tomar decisiones en la gestión de su equipo de fábrica y en los privados dependientes de HRC. Ya veremos cómo se desarrolla el año, no especulemos. Pero seamos honestos con nosotros mismos. Si Zarco (bicampeón Moto2) fuera de Roses y Viñales (campeón Moto3) de Cannes, no solamente estaríamos haciendo un ruido tremendo sobre que Johann es indudablemente mejor piloto que Maverick; sino que alguno estaría apuntando al "status" de intocable del mismísimo Valentino.

No te fíes de nadie y sobre todo no te fíes de mí; pero no dejes de leerme en mi recién renovada temporada en Motofan. Porque (puedo equivocarme) estoy en condiciones, hoy, de afirmar una cosa: de todos lo problemas que Yamaha aún tiene, en 2018, el más incómodo de todos se llama Johann Zarco. Porque no tiene más solución que dejarle marchar, después de verle (y por supuesto permitirle) ganar, con una moto de la fábrica de los diapasones. A no ser que venga Livio Suppo (que suena como sustituto de Lin Jarvis) con una solución "marca Nakamoto": poner una tercera M1 pata negra a partir de 2019...

Fotos de 'Alberto Puig tenía razón'

 

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