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Bendito motociclismoOpinión sobre la carrera de MotoGP en Montmeló

Publicado el 16/06/2014


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Para algunos fue la carrera del siglo, para otros la carrera de la década y para los menos entusiastas, “simplemente” la carrera del año. Pero en definitiva, para todos fue un auténtico espectáculo. Montmeló, como en 2007 y 2009, volvió a ser el escenario de un gran recital de motociclismo.

Para algunos fue la carrera del siglo, para otros la carrera de la década y para los menos entusiastas, “simplemente” la carrera del año. Pero en definitiva, para todos fue un auténtico espectáculo. Es difícil echar una ojeada a la videoteca y encontrar una carrera tan vibrante en MotoGP como la de Montmeló, máxime cuando la categoría reina acusaba durante los últimos años una preocupante falta de emoción que se esfuma sin dejar rastro en momentos puntuales. Más difícil todavía es encontrar una lucha tan palpitante en la que, a pesar de que sólo hubo un ganador, los tres ocupantes del podio estaban radiantes.

Montmeló, como en 2007 y 2009, volvió a ser el escenario de un gran recital de motociclismo. Precisamente, uno de los protagonistas de 2007 fue Dani Pedrosa, quien no obstante en aquella temporada fue un mero espectador de un gran duelo entre Rossi y Stoner en el que el de Castellar no tuvo oportunidad de meter la moto pese a encontrarse en todo momento en el trío principal. El resultado final -tercera posición- acabó siendo el mismo esta temporada, pero las sensaciones fueron muy diferentes a las de 2007; Dani ofreció su mejor versión en el cuerpo a cuerpo y recordó al mismo Pedrosa que deslumbró en Brno hace dos temporadas. Tras diversas oleadas de opiniones sobre su inicio de temporada, Dani se reivindicó de la mejor manera que puede y sabe hacer: en pista. Allí el 26 fue el tigre que a punto estuvo de dar una dentellada al león más hambriento del motociclismo mundial.

“El fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre ganan los alemanes”, dijo Gary Lineker después de que la selección inglesa fuese eliminada por penaltis ante Alemania en el Mundial de 1990. Pues bien, tal como ha empezado 2014 en MotoGP, ese tópico futbolero se ha trasladado al motociclismo, un deporte de valientes en el que siempre gana Marc Márquez. Son siete de siete, y en escenarios bien diferentes: ha ganado en solitario mandando desde la primera vuelta –Austin y Jerez-, esperando su momento –Argentina-, remontando tras perder nueve posiciones –Le Mans- y luchando en el mano a mano hasta la última vuelta –Qatar, Mugello y Montmeló-. Suma y sigue, no para y no tiene intención de hacerlo. Nada se le resiste, está de dulce y atento a cualquier imprevisto, como el de darse cuenta casi por inercia –y casi sin querer- de que había adelantado con bandera amarilla en la primera curva de Montmeló, algo que no es tarea fácil. Si no, que se lo pregunten a Biaggi en 1998…

Como el orden de los factores no altera el producto ni pretende hacerlo en este artículo, toca hablar de Valentino Rossi. Lo suyo, además de un talento innato, es pasión. Está viviendo una segunda juventud luchando frente a una generación de ensueño y sigue dejando su imborrable sello cada vez que tiene la oportunidad de hacerlo. Lideró 15 vueltas y volvió a estar cerca de la victoria, minimizando la distancia que separa el notable alto de un podio del sobresaliente del triunfo. Lo cierto es que Valentino lleva 5 podios en 7 carreras y cuatro de ellos de forma consecutiva, y para ver al 46 encadenar al menos cuatro podios hay que recurrir a las últimas carreras de 2010. Con estas credenciales, es segundo en el campeonato, algo destacable teniendo en cuenta que el líder sigue invicto. Cuenta una leyenda de 2014 que alguien dijo “Que levante la mano el que crea que Rossi realmente tiene 35 años” y nadie lo hizo. ‘Il Dottore’ se empeña en demostrar, por el momento con éxito, que aún le queda cuerda. Y eso es digno de admirar.

El problema -bendito problema para el aficionado- es que hay cuatro genios y sólo tres posiciones de podio, y al final el menos inspirado se queda sin saborear el cava. En Montmeló fue Jorge Lorenzo, cuya resurrección de Mugello quedó eclipsada en las 25 vueltas del GP de Catalunya. Han pasado siete carreras y al subcampeón de 2013 le separan 97 puntos del líder, un dato alarmante para un piloto acostumbrado a brillar.

En definitiva, Montmeló acogió una de esas carreras que según se acaban pasan directamente a la historia. En carreras así, el motociclismo habla por sí solo y a veces te deja sin palabras. Cuando eso sucede, sólo queda disfrutar del espectáculo, saborear la emoción y ensalzar a los protagonistas de un deporte capaz de ofrecer momentos inolvidables. Bendito motociclismo.

Fotos de 'Bendito motociclismo'

 

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