Cómo conducir una moto con lluvia o nieve

Publicado el 27/11/2014


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Como regla de oro, la suavidad es a lo que se reduce todo. Todo debemos hacerlo de una forma mucho más cuidadosa y progresiva. Los pasos de cebra, las planchas metálicas, las rejillas del metro, las manchas de aceite… Todo se vuelve ahora más peligroso de lo habitual así que debemos evitarlos a toda costa y si pasamos sobre ellos, mejor tiesos “como una vela” y sin tocar el freno o el acelerador. Y es que estas dos acciones son críticas en agua:

- Frenar: mucho cuidado al tocar el freno porque podemos bloquear la rueda delantera y perder adherencia con una facilidad pasmosa. Si contamos con ABS la cosa cambia ya que sin perder la suavidad en ningún momento podemos aplicar más fuerza si la situación lo requiere. No tendremos ningún problema, sobre todo si lo hacemos con la moto recta.

En cualquier caso la frenada necesita bastante más espacio y si vamos con prisa no podremos reaccionar a tiempo cuando toque frenar ya que debemos presionar la leva del freno poco a poco, sobre todo al principio del recorrido de la maneta.

- Acelerar: la recomendación, aparte de la consabida suavidad para no perder la rueda trasera, es ir en marchas largas ya que la respuesta del motor es mucho más progresiva y esto se adapta a la perfección a lo que requiere la lluvia. Es como poner el modo ”rain” en una moto que tenga un mapa de motor con menos potencia para usarlo en días de lluvia.

También hay otras importantes recomendaciones a tener en cuenta con agua:

- Postura: tampoco está de más adaptar la posición de conducción a esta circunstancia. No podemos ni debemos inclinar porque el agarre es mínimo y por eso es recomendable desplazar el cuerpo al interior de la curva, siempre con suavidad. De este modo evitas que la moto incline para hacer el giro porque se trata de mantener en todo momento la moto lo más recta posible.

- Trazada: lo conveniente es hacerla lo más abierta posible, llegando a la curva a una velocidad muy moderada para poder anticiparnos a cualquier bache o sustancia deslizante, garantizando además que no vamos a pisar ninguna línea blanca de las que delimitan los carriles. Hay que olvidarse tanto de usar el freno en plena curva como de tumbar más porque no hayas calculado bien la velocidad y la trayectoria de entrada en la curva.

- Neumáticos: los hay específicos para lluvia destinados tanto a moto como a scooter y sin duda son una buena opción para los meses invernales, sobre todo si vives en una zona donde la lluvia se presenta día sí, día también.

De todas formas no es necesario montar estas gomas con el gasto que con lleva si las que usamos durante todo el año están en buen estado y no son extremadamente deportivas. De lo contrario incrementamos mucho el riesgo de sufrir una caída porque la adherencia se reduce drásticamente cuando el neumático no reúne las condiciones necesarias para hacer bien su labor en agua.

La presión debe ser la recomendada o más baja porque si es más alta la adherencia se vuelve todavía más crítica. Rebajarla en unos 0,3 kg beneficia al agarre.

- Evita el centro del carril y los charcos: como ya hemos dicho las líneas blancas son nuestro enemigo, no a batir sino a evitar porque sobre ellas y en mojado la adherencia es mínima. Y los charcos aparte de mojar también son peligrosos aunque la probabilidad de sufrir el temido “aquaplanning” en moto es baja pero no imposible.

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