Consejos de conducción en moto (XVIII): ¡Echa a correr!


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¿Eres el rápido de tu grupo y en carretera te animas a ritmos algo altos para las condiciones de la pista? Rompe el miedo a competir y sácate la licencia.

Este texto no está destinado desde luego, a niños pilotos (para ellos los pasos a seguir serían otros), sino a moteros ya, como tú, con cierta edad.

¿Eres la reencarnación de Marc Márquez y nadie lo sabe todavía, ni siquiera tú? Bueno, también puede que, lamentablemente, dios no te haya llamado por este camino.

Pero en todo caso, tienes una moto de carretera, deportiva para más señas, y sueles salir con los compañeros a rodar los fines de semana.

Lo haces con neumáticos sport, con mono de cuero, y desde luego, ¡a ritmo!

¡A correr!

Sigue montando en carretera, desde luego, pero antes de que te escalabres intentando demostrarte que Rossi no tiene nada que no tengas tú, mi consejo es que te inscribas en un curso de conducción. Aprenderás en él los “fundamentos”. Si al cabo del curso ves que la cosa se te da, y que te notas capaz de aprender más todavía, es que los monitores han conseguido su objetivo.

Empieza, pues, en un cursillo, donde no se imparten cursos de pilotaje propiamente dichos para “correr”, pero sí se enseña a “andar”…

En circuito, aunque sabes que te queda mucho por aprender, habrás descubierto dos cosas. Una, que como ya sabes de tus salidas en carretera, ya eres el “rápido” de tu panda, como cuando sales con los colegas y pones en aprietos a motos más gordas. En definitiva, que tienes cierto talento. También en circuito has andado bien. Aquellas “pastillas” casi nuevas que apenas habías rozado en las curvas rápidas y abiertas en buen asfalto, entre el cursillo y las tandas, casi han desaparecido.

Y, sobre todo, te has dado cuenta de que, una vez has rodado en pista, hacer el burro arriesgando entre raíles, árboles y camiones, ha dejado de tener sentido para ti.

El primer paso…

Si al rodar has sentido la profunda llamada de los circuitos y de las carreras…, a partir de ahí, deberás dar un paso más.

Lo siento, cuesta dinero, y mucho. El primer consejo es que busques alguna categoría “de aficionados” lo más accesible posible en vistas a saber si tienes madera -o no- sin empeñarte de por vida. Por ejemplo, una copa de promoción como la ZCup o MV Agusta Cup, o carreras de “club”.

En el primer caso, por poco dinero, “te ponen a correr a mesa puesta”, y lo harás en plena igualdad de medios, de manera que podrás estar perfectamente a tu nivel sin perder puestos por falta de caballos o equipamiento.

También te interesarán los campeonatos regionales y-o autonómicos en los que podrás inscribirte con tu propia moto.

Unos pocos entrenamientos, y unas pocas carreritas, sin demasiadas aspiraciones, te servirán para ver perfectamente “dónde” estás –básicamente, si realmente te gusta el lío- antes de comprar una moto de carreras o buscarte una plaza –pagando- en un Team.

Otro consejo, pues: si corres con tu propia moto, desmonta “todo lo rompible” -reglamentariamente- de tu moto y mételo en una caja.

Y compra un carenado de fibra y una cola de escape, si cabe, de ocasión.

Una simple caída –y piensa que habrá más de una- te permitirá ya recuperar completamente esta sabia inversión.

No es lo mismo un pastón en recambios originales que un poco de fibra y unas pocas manos de pintura.

Otra opción, quizás aún más lógica, es dejar tu moto de calle como está e invertir algo de dinero en una barata “sólo para carreras”.

En todo caso, busca alguien experto en las carreras que te monitorice, o cuando menos, que te aconseje a no cometer errores innecesarios como gastar dinero a lo bruto para que acabe en bolsillo ajeno.

Sí, pregunta y rodéate de gente lo más competente posible que te ayuden a poner suspensiones y desarrollo a punto, por ejemplo…

Luego, si ves que eres bueno –no te engañes, no busques excusas: es fácil descubrir pronto que tienen los buenos que no tienes tú- y ves que eres capaz de aprender, miel sobre hojuelas.

Si te das cuenta que nunca serás un piloto ganador, te quedan de nuevo dos opciones: dejarlo, pensando que por lo menos “le diste a las carreras un buen beso a tornillo y que te quiten lo bailao”, o continuar a tu aire, corriendo simplemente para divertirte. Siempre será mejor hacerlo en circuito que contra un camión.

En todo caso, tú y yo sabemos que en circuito puedes asumir la posibilidad de algún hueso roto, pero que sólo con muy mala suerte te harás daño de verdad.

Y que corriendo aprenderás mucho, mucho, y que por encima de todo habrás domado al gusanillo.

A partir de entonces, cuando salgas a carretera, lo harás en todo caso de modo infinitamente más seguro de conocer tus límites y “los de la pista en la que ruedes”

Así que ¿a qué esperas para… echar a correr?

1.- No te hagas daño en carretera haciendo cosas que deberías hacer en circuito: buscar los límites, por ejemplo, o intentar demostrar aquello de que “yo, con la moto de Marc”…

2.- Apúntate a un cursillo de conducción: aprenderás los fundamentos necesarios para “andar” en circuito.

3.- Mejor apúntate a un campeonato de nivel “novatos” antes de meterte en negocios “a medias” con un banco. Existen licencias federativas baratas, para una carrera.

4.- Rodéate ¡siempre! de gente que sepa: te allanará el camino y, sobre todo, impedirá errores que te harán perder tiempo, dinero e ilusión en cuanto a saber si tienes madera o no…

5.- Aunque dios no te haya llamado por el camino de ganar carreras, si te apasiona rodar en circuito, sigue compitiendo a nivel aficionado: mejor quemar adrenalina en circuito que echar piques en carretera abierta.

6.- Una gran manera de empezar, o de quemar el gusanillo, es competir en una copa monomarca tipo Kawa Z Cup o MV Agusta Cup.

7.- En estas carreras se compite a igualdad de material, y a mesa puesta de asistencia mecánica.

8.- Para correr o entrenar con tu propia moto deportiva, desmonta todo lo rompible reglamentariamente y guárdatelo en una caja: compra un carenado de fibra y una cola de escape: recuperarás la inversión tras un simple arrastrón.

9.- Lo mejor: una moto sólo para correr… Invierte en una moto de segunda mano en buen estado. Y no olvides ¡ir pasando horas en el gimnasio!

10.- Piensa que tras “hacer circuito”, arriesgar en carretera habrá perdido buena parte de su interés, y que en todo caso, lo harás con mucha mayor seguridad tras lo aprendido y experimentado al límite en pista…

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