Cuándo cambiar los neumáticos de mi moto


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Los neumáticos son como los árbitros: mejor cuando pasan desapercibidos, pero aunque sean tan discretos y a pesar de que no nos demos mucha cuenta de ello se trata de uno de los componentes más importantes de la moto.

Toda la seguridad activa depende de los dos únicos puntos de contacto de una moto con el suelo. Tanto por el neumático delantero como por el trasero pasan las aceleraciones, frenadas, inclinaciones, giros e irregularidades del firme. Mucho trabajo para unos elementos aparentemente simples pero que esconden mucha tecnología; unas gomas negras capaces de adaptarse a condiciones meteorológicas extremas, soportar el desgaste y garantizar el equilibrio de la moto -y sus ocupantes- hasta límites que rozan las leyes físicas.

¿Cuándo cambiarlos?
Si los revisas habitualmente durarán más: No dejes pasar más de un mes sin comprobar las presiones con un manómetro de gasolinera, es una muy buena costumbre incluso aunque hayas usado poco la moto, lo mismo que inspeccionar visualmente si se aprecia falta de aire cada vez que vayas a montar e incluso apretar la goma con la mano con frecuencia para ver que no hay una pérdida de presión de gravedad. De la que miras estas cosas no cuesta nada fijarse en el desgaste y en posibles desperfectos como abombamientos, grietas o cuerpos extraños que se hayan podido clavar (clavos, cristales, etcétera)... y que no debes intentar sacar hasta dirigirte de inmediato y con mucha precaución a un taller donde te puedan reparar un posible pinchazo.

Estas son las razones por las que hay que cambiar los neumáticos:

1.- Cuando los neumáticos llegan al límite legal de desgaste

Ya hemos dicho que se debe comprobar con regularidad el desgaste de los neumáticos. Según el Reglamento General de Vehículos, los neumáticos deben presentar, durante toda su utilización en las vías públicas, una profundidad en las ranuras principales de la banda de rodadura de al menos 1,6 mm. Los neumáticos vienen preparados para poder apreciar visualmente el límite, por lo que solo tendréis que hacer comprobaciones visuales periódicas. Tenéis que buscar las siglas TWI (Tread Wear Indicator) que significa, indicador desgate de la huella. Las siglas las encontraréis en el lateral del neumático y hay varias en todo el lateral. Donde veas la sigla mira en el interior de las ranuras del dibujo, donde encontrarás unos resaltes de la goma que indican el límite mínimo considerado aceptable por el fabricante.
Nuestro consejo siempre es no apurar el testigo de desgaste para evitar problemas con la autoridad y sobretodo por seguridad. El límite legal de 1,6 mm. genérico –no diferencia coches de motos- es manifiestamente insuficiente para cualquier vehículo, especialmente de dos ruedas, en caso de lluvia fuerte.
Por otra parte, como nos indica Continental en su muy aconsejable blog dedicado a Neumáticos para Moto (http://conti-moto-blog.es/cuando-debo-cambiar-los-neumaticos/) en la variable “agarre / desgaste” actúan otros fenómenos “físico / químicos” como son los diferenciales de temperatura, o lo que es lo mismo el número de “calentamientos / enfriamientos” que ha sufrido el neumático. Esto hace que haya una variación en las propiedades del compuesto de goma y afecte al agarre.
Para que os hagáis una idea de lo que estamos hablando, en el gráfico podéis ver, el eje de las ordenadas (vertical) con una puntuación del nivel de agarre desde 10 que es el máximo a 0 que sería sin agarre y en el eje de las abscisas (horizontal) el % de vida del neumático desde que es nuevo 0% hasta un 110% (100% sería el límite) que sería sobrepasando el límite del desgaste.
La línea azul, sería la del nivel de agarre ideal, o sea que el neumático desde que es nuevo hasta el final de vida agarra lo mismo (un sueño de los ingenieros) y la línea roja el nivel de agarre lógico, en la que según la física el neumático va perdiendo rendimiento progresivamente en función del desgaste y cuando sobrepasamos el límite deja de agarrar. Por suerte con todos los avances y componentes químicos de los compuestos, la cocciones de los neumáticos, etcétera, se consigue un agarre con menos caída de rendimiento.

2.- En caso de pinchazo

Aunque cada vez los neumáticos aguantan más frente a los objetos punzantes los pinchazos siguen siendo inevitables por el momento. Algunos se pueden reparar, por ejemplo si se clava un tornillo o clavo en la banda de rodadura, pero si el daño se produce en el talón del neumático o si se produce un rasgado de las lonas internas (cuando lo que se clava es un objeto alargado, como un cristal o un trozo de chapa) cuenta con que habrá que no habrá más remedio que tirar el neumático.
Los pinchazos reparables pueden solucionarse muchas veces en el momento si vas provisto de un kit de reparación, una pequeñísima inversión económica que puede ser providencial llegado el caso. Los hay que consisten en una especie de berbiquí y una goma viscosa que se introduce en agujero. Puede servir si el problema está en la banda de rodadura y siempre que tengamos una agujero de tamaño moderado, por supuesto. Otro modelo de repara-pinchazos es el de espray de espuma, que se administra por la válvula de llenado de aire y que se expande y distribuye por el interior del neumático. Es más aconsejable el primer sistema porque si tapa la fuga dura toda la vida útil del neumático, mientras que la espuma es una solución temporal y obligará a pasar por el taller para desmontar la rueda, limpiarla por dentro, cambiar la válvula y después reparar con un parche como el de la primera opción o similar.

3. Un neumático dañado

Un neumático puede resultar irreversiblemente dañado si choca contra un bordillo, bache o cualquier obstáculo rígido. Es importante que sea revisado por un profesional para detectar posibles perforaciones, cortes o deformaciones. Lo mismo se aplica a la llanta, por supuesto.
Por seguridad no debes utilizar nunca un neumático en el que se aprecie algún daño visible. Tampoco si ha rodado desinflado sin que lo haya inspeccionado un especialista. Los daños internos no son visibles cuando el neumático está montado, así que es necesario invertir ese coste del desmontaje en seguridad.

 

4.- Neumáticos con signos de envejecimiento

No es posible predecir la duración de un neumático, ya que envejecen aunque no se utilicen y dependiendo de factores ambientales como la temperatura, las condiciones de almacenamiento y uso, la carga, la velocidad, la presión así como el estilo de conducción. Todo ello marcará la vida útil que se puede esperar de un neumático. Por eso se recomienda comprobar frecuentemente el aspecto exterior de los neumáticos para detectar cualquier signo de fatiga: grietas en la goma, deformaciones, etcétera.
La edad máxima de uso recomendada por Michelin para los neumáticos es de 10 años. Es más, después de cinco años o más en servicio los neumáticos deben inspeccionarse concienzudamente al menos una vez al año.

5.- Desgaste irregular

Un desgaste anormal o irregular puede estar provocado por una presión inadecuada. Para evitarlo y conseguir que los neumáticos duren muchos kilómetros con las máximas prestaciones en agarre y agilidad sólo hay que vigilar, como ya hemos indicado, las presiones frecuentemente. En caso de duda acude a un especialista en neumáticos de moto.
Ten en cuenta que la rueda delantera y la trasera se desgastan de forma diferente. La delantera sostiene generalmente menos peso (en las motos muy deportivas no hay tanta diferencia) -salvo al frenar- y se desgasta más en los flancos gracias a el efecto de la dirección, por lo que su desgaste es más regular que el de la trasera que soporta más peso, es más ancha y aguanta las tracciones que supone cada aceleración. Al final la rueda trasera suele quedar plana por el centro y la delantera ofrecer un aspecto mucho mejor, que suele hacer que se cambien hasta dos ruedas traseras por cada delantera. En motos que se usan poco puede pasar que la rueda delantera se quede vieja precisamente por esto. Como veremos, una solución moderna y muy interesante es la de los neumáticos bigoma.

6.- Si no están hechos para tu moto

Al elegir un neumático hay que tener muy en cuenta la legislación. En el caso de las motos las especificaciones del neumático deben coincidir exactamente con las expresadas en la ficha técnica, no cabe lugar a las medidas equivalentes como sucede en los coches: comprueba que tus neumáticos son de la misma medida y tiene los códigos de carga y velocidad que figuran en la documentación o en caso de un agente puntilloso o sino en la ITV no aceptarán explicaciones de ningún tipo.
Para conseguir el mejor equilibrio se debe montar el mismo tipo de neumático delante y detrás. Los neumáticos de distinto modelo pueden afectar a la conducción y a la estabilidad del vehículo porque no están pensados para trabajar juntos y se nota mucho. Hay neumáticos de dibujo triangular y otros más redondeados, según el criterio de su diseño, y mezclarlos puede hacer que no tengamos un buen tacto de la adherencia real o que las inclinaciones no sean precisas. Lo mismo puede aplicarse a los compuestos, más duros o blandos, en incluso los dibujos de sus surcos, que pueden hacer que uno de ellos evacue el agua peor que el otro.

Fotos de 'Cuándo cambiar los neumáticos de mi moto '

 

Comentarios (2)

  • KAKAI
    KAKAI 01-10-2014

    tengo una yamaha YP 400 con unos brigestone hop y le hacen falta un cambio.¿cual me aconsejáis?

  • carlos
    carlos 07-08-2016

    bridgestone sc, son los que mas agarran, si no los pirelli diablo, eso para concuccion deportiva, si no los hoop son una muy buena opción agare/duracion

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