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El comienzo del legado de Álex CrivilléPhillip Island fue el escenario de su primera victoria en el Mundial

Publicado el 17/10/2014


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Detrás de cada gran historia se esconde un inicio que merece ser recordado. El de los éxitos de Álex Crivillé en el Campeonato del Mundo tuvo lugar en Phillip Island, lugar en el que consiguió su primer triunfo sólo dos semanas después de fracturarse la clavícula derecha. Australia acogió el 9 de abril de 1989 la primera victoria de un piloto que una década después acabaría haciendo historia para el motociclismo español.

1989 marcó un antes y un después en la vida de Álex Crivillé. Un año antes, el ‘noi de Seva’ disputó su primera temporada completa en el Campeonato del Mundo, obteniendo el subcampeonato de 80cc con Derbi. No obstante, su desobediencia al equipo en la última carrera de 1988 –no acató las órdenes para que su compañero “Champi” Herreros fuese subcampeón–, enturbió su relación con Derbi hasta tal punto que rompió su contrato con ellos a final de temporada.

De cara a 1989 Álex cambiaba totalmente de aires. Iba a dar el salto a 125cc dentro de la estructura de JJ Cobas, un proyecto nacido de un genio como Antonio Cobas que empezó a dar sus frutos antes de lo previsto. Pese a que la de 1989 acabó siendo una temporada gloriosa, el inicio no fue ni mucho menos el deseado. En los entrenamientos del GP de Japón,  primera cita de la temporada, Crivillé sufrió una caída y se fracturó la clavícula derecha. Sólo quedaban dos semanas para la siguiente prueba, en Australia, y eso aceleró el paso por el quirófano. Crivillé no quiso esperar y se operó en Suzuka, donde su paso por el hospital fue una auténtica odisea, entre otras cosas por la dificultad de comunicarse con unos doctores que no sabían hablar inglés. Por otro lado, porque acabó siendo operado con anestesia local y con una placa en su clavícula que no era del tamaño adecuado para su lesión. Eran otros tiempos…

Álex puso rumbo a Australia días después mermado físicamente con el objetivo de sumar los primeros puntos de la temporada. Su rehabilitación –si es que se le puede llamar así– no fue ni mucho menos normal: aburrido en el hotel en los días previos a los entrenamientos, Álex se puso a jugar un partido de tenis con Xavi Cardelús. Al no sentir dolor en su clavícula, aquel intrépido piloto de 19 años ni se paró a pensar en las consecuencias que pudo traerle aquel partido. Por suerte, nada serio que pudiera impedirle correr en Australia.

Todo empezó en Phillip Island

Ya inmerso en el Gran Premio, las cosas no pudieron salir mejor. Consiguió la cuarta posición en los entrenamientos oficiales y la situación se le puso de cara en carrera; Álex marchaba en solitario en el tercer puesto, mientras que en cabeza era el dúo Aspar-Gianola el que llevaba el timón de la carrera. El italiano perdió sus opciones de victoria al irse por los suelos, y pocas vueltas después el motor de la Derbi de ‘Aspar’ dijo basta.

Crivillé se encontró en una primera posición que ya no dejó escapar. Se impuso con una ventaja de ocho segundos sobre el británico Robin Milton y logró así su primera victoria en el Campeonato del Mundo. Un triunfo que acabaría siendo el preludio de una temporada espectacular; con cinco victorias y otros cuatro podios, se coronó Campeón del Mundo de 125cc en 1989 con JJ Cobas. Sin duda, un éxito histórico, más si cabe porque Álex se convirtió en aquel entonces en el campeón más joven de la historia, marca que el año siguiente le arrebató Loris Capirossi y desde entonces mantiene vigente el piloto italiano.

Aquella victoria iniciaría el camino de éxitos del primer campeón español de la historia en la categoría reina. 66 podios y un total de 20 victorias adornan el palmarés de Álex Crivillé, pero todo comenzó en Phillip Island, un circuito que en dos ocasiones más recogió algunas de las páginas más significativas de su carrera deportiva.

En 1997 logró la primera victoria después de la grave lesión en su mano izquierda que se produjo en Assen y que le dejó en el dique seco durante gran parte de aquella temporada. Una caída de Doohan, que a punto estuvo de salvar el australiano, le dejó en bandeja un triunfo con un gran significado, cerrando con buen sabor de boca un año que había sido para olvidar por culpa de su lesión.

Dos años después, cuando se jugaba el título de 500cc, su maltrecha mano izquierda fue de nuevo la protagonista. Una fuerte caída en los entrenamientos clasificatorios acabó con una fractura del hueso pisiforme de su muñeca, lo que le obligó a sufrir en carrera para sumar el máximo número de puntos posible. Finalmente logró una quinta posición con un inconfundible sabor a victoria, salvó los muebles y dio un paso de gigante para asegurar un título histórico que certificaría tres semanas después en Brasil. Una vez más, una de las historias más importantes de sus dos títulos mundiales se había escrito en Phillip Island, el lugar en el que comenzó el legado de Álex Crivillé.

Fotos de 'El comienzo del legado de Álex Crivillé'

 

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