Electrón, ¿energía negativa?


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¿Cuál es el futuro de la moto eléctrica? ¿Sirve básicamente para circular “verde” bajo la bandera del “emisiones cero”? Cierto, aunque tengo que decir que si bien la moda de la moto eléctrica me ilumina de esperanza, también me pone nervioso. Un Hummer pesa 15 toneladas, tiene un CX de ladrillo y gasta 100 litros a los 100 km, pero en realidad, contando todo el proceso de obtención de energía, cuesta menos en equivalencia y gasto en carbono que un Toyota Prius, por ejemplo, un coche en teoría más virtuoso a nivel ecológico. Un Prius es el coche más polucionante a la hora de fabricarlo. La explotación del litio necesario para las baterías es una pesadilla energética y ecológica, y también su reciclaje.

Para las motos eléctricas, es lo mismo, una moda, quizás, en la que los fabricantes se afanan con todo entusiasmo... A pesar de que aquí se han vendido más motos eléctricas que coches eléctricos, lo cual indica hasta qué punto la cosa se mueve en cifras bajas, el tema es que se te vende un vehículo totalmente pasado de precio y con unas prestaciones limitadas, y sobretodo, con una autonomía que se parece a la independencia que quiere Rajoy para Catalunya, o sea, nula... Pero... ¿para qué gastar millones de euros para desarrollar unos vehículos con tan poca difusión si no se soluciona el problema del origen y la obtención de energía?
Claro, lo que ocurre es que, al final, todo está enchufado a la energía nuclear, que en pleno siglo XXI, -como decíamos los “nuclear no gracias” hippies de los ochenta, y es que ¡teníamos razón!- no sabe ni tiene ninguna idea de cómo desembarazarse de los residuos que durarán millones de años, o tratar las secuelas de incidentes y accidentes como los de Fukushima o Tchernobil...
Y que, por supuesto, está lejos del ideal de una energía alejada de lo nuclear o lo fósil, que -por lo contrario- sea renovable y límpia... o mejor todavía, que añada a estas últimas necesidades que esté descentralizada y gestionada por su usuario. ¿Cómo? Lo ideal sería tener una placa solar y un batería ya bien cargada en casa durante el día para cambiarla cada noche en tu moto. Al contrario, la energía eléctrica es, todavía, un bien controlado a su beneficio por las grandes corporaciones...

Al mismo tiempo, el motor de 2 tiempos ha sido ya casi abandonado, los motores alternativos a base de gas o hidrógeno se apartan a un lado –a veces se compran las patentes para ponerlas bien al fresco en la nevera-, y el motor de aire comprimido parece taparse bajo la manta por intereses económicos... Bien, se dice que Tata, el primer fabricante de coches de la India, iba a comercializar un coche pequeñito con motor por aire comprimido de serie por menos de cinco mil porris y con coste de rodadura igual a cero –parece que, de momento, el aire todavía es gratis-. Sin embargo, su director inglés, que acababa de comprar nada menos que Jaguar y LandRover, encontró la manera de suicidarse al encaramarse con final poco feliz a la ventana de su habitación en el piso 22 de su hotel...
En fin, que ya se sabe, el Estado cobra casi un 60 % de impuestos de cada litro de gasolina, y está claro que no va a renunciar a este ingreso, ¿verdad? También lo está que las petroleras –que no mandan “nada de nada” en los gobiernos ya que las denuncias de las puertas giratorias y las connivencias pagadas entre políticos y financieros y banqueros evasores fiscales son, como se sabe ¡“completamente falsas”!- tampoco renunciarán a su dominio del pastel económico mundial... Algo me dice, y lo siento, que la automoción eléctrica tiene mucha cloaca en contra...

 

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