Flammini denuncia; la FIM contesta

23/07/2010
Después de que los hermanos Flammini, dueños de la compañía que organiza y explota el Mundial de SBK, advirtieran, en una rueda de prensa multitudinaria celebrada en Brno, que el nuevo formato que MotoGP pretende introducir a partir de 2012 invade derechos adquiridos por el contrato que ellos tienen con la FIM, era obligatorio escuchar qué tenía que decir al respecto la Federación Internacional.
Intentamos hablar con Vito Ippolito en Alemania, pero el presidente de la FIM no estuvo en Sachsenring, por lo que las respuestas a nuestras preguntas llegaron a través de su departamento de prensa.
Para la FIM, la diferencia entre las dos clases es muy sencilla
Una moto, con todos los elementos que la componen, si es homologable, puede competir en SBK o Supersport. La primera condición es que la moto pueda ser adquirida en una tienda y producida en cantidades suficientes. Luego se puede transformar para correr hasta donde lo permite o lo obliga el reglamento.
El fabricante en MotoGP muestra toda su capacidad tecnológica, mientras que en SBK muestra el producto que puede vender al público. Puede ser muy estéril discutir cuántas piezas estándar hay en una MotoGP y cuántas piezas únicas hay en una SBK. Una moto o es homologable o no lo es. Eso hace la diferencia.
La preocupación principal de la FIM es tener campeonatos sostenibles en el tiempo, por lo menos para los próximos diez años. Para lograr esto es indispensable que en todos los campeonatos de velocidad y en todas sus clases los costes sean ajustados.
La posición de toda la industria es fácil de imaginar. Si los costes son muy altos, los fabricantes tendrán que escoger en qué campeonato participar. Además, si hay campeonatos nacionales en las mismas clases de los campeonatos mundiales -con la excepción de MotoGP-, la supervivencia de cada clase estará garantizada. Está claro que en el ámbito nacional las especificaciones técnicas deben ser menos sofisticadas.
 
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