¿Japón ha perdido otra vez la guerra?


Vota

0 0

Hace una década, incluso menos, cuestionar el liderazgo formal y tecnológico de la industria japonesa hubiera sido simplemente una locura. En Japón se decidía el qué y el cómo íbamos a conducir los próximos años y los otros fabricantes europeos se limitaban a seguir el ritmo marcado desde el país del Sol Naciente tanto en tecnología como en tendencias. Pero esto parece haber cambiado...

En términos estrictamente cuantitativos todavía hoy ese liderazgo nipón es indiscutible: las cuatro grandes japonesas juntas dominan el mercado y venden exponencialmente más motos de cualquier tipo que las marcas europeas, americanas o de otros países asiáticos.
Pero el debate no está tanto en las cifras como en los conceptos. Y es que, por primera vez en muchos años, las marcas japonesas parecen ir a remolque de Europa por lo que respecta a generar nuevos estilos y tendencias.
Vamos a ver; Japón cimentó buena parte de su supremacía técnica y comercial con la moto R, las cifras inalcanzables de caballería, la tecnología de vanguardia al servicio de la velocidad y los réditos de la competición.
Honda, Yamaha, Suzuki y Kawasaki impusieron su ley a sangre y fuego en un sector -el de las superdeportivas- que tiraba de los demás y en el que nadie más podía ofrecer lo que ellas ofrecían con esa relación calidad/precio/potencia. Y en un mercado que valoraba por encima de cualquier otro criterio la vanguardia y las prestaciones, ellas eran el referente al que las demás miraban cuando querían saber por donde irían los tiros.

Pero ocurrió que ese mismo mercado -siempre caprichoso y voluble- decidió un buen día y por las razones que fuera dejar de comprar motos R y que pilotar por la calle la réplica de la moto de Rossi, la Superbike Campeona del Mundo o la ganadora del Bol d'Or era un sinsentido.
Obviamente las cuatro grandes reaccionaron y no tardaron en lanzar sus propuestas de motos más humanas y polivalentes; algunas realmente interesantes, de hecho.
Pero es cierto igualmente que, en esas lides, los argumentos de la alta tecnología y la innovación por la innovación ya no sirven y las fábricas de Japón se han visto obligadas a competir con las del Viejo Continente en un territorio donde nunca lo habían hecho y en el que las europeas se mueven mucho más a gusto: el del “vintage”, el “glamour”, el “retro” y la exclusividad.
Ni Honda, ni Yamaha, ni Suzuki ni Kawasaki han vendido jamás historia.
No digo que no la tengan. Digo que no la han vendido.
Sus argumentos han sido siempre la tecnología y los caballos.
Justamente así acabaron con las marcas británicas, españolas e italianas en los setenta.
Como la modernidad frente a las mecánicas obsoletas.

Las europeas, en cambio, no han vendido otra cosa durante años que historia y estilo propio.
En algunos casos porque no podían ofrecer más y en otros porque, aún pudiendo, entendieron que este era el único camino posible para sobrevivir.
Pues bien, las tornas han cambiado.
Ahora toca a Japón demostrar que sabe vender también encanto y leyenda.
Y a Europa que es capaz de liderar y marcar tendencia.

 

Comentarios (1)

  • JMiguel
    JMiguel 11-09-2014

    La historia y el glamour están muy bien. Pero cuando conduces una moto la confianza es muy importante y las campañas o averías frecuentes merman dicha confianza.
    Estoy de acuerdo con usted, las marcas japonesas no venden historia, venden maquinas.
    La historia mejor para los libros.

Añadir un comentario

  • *No se mostrará
    • Introduce las palabras
    Generar otra imagen
×

Uso de cookies

En Motofan utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus gustos mediante el análisis de comportamientos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestras condiciones legales, sección "5.8 Cookies e IPs"