'PERSONAS' by KYMCO: Ander Mirambell, adrenalina controlada


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El primer olímpico español en skeleton nos confiesa su debilidad por la velocidad y las fuertes emociones de bajar en trineo y deslizarse en AK por asfalto

Seguramente, uno de los deportes más vertiginosos que actualmente se pueden ver en unos Juegos Olímpicos es el skeleton, las más antigua de las tres modalidades que existen de descenso en trineo -las otras dos son bobsleigh y luge-, en la que el piloto se coloca en el trineo boca abajo con la cabeza por delante, y recorre una pista llena de curvas en la que puede alcanzar velocidades de hasta 140 km/h. Se trataba de una especialidad poco conocida en nuestro país hasta que, en 2005, Ander Mirambell (Barcelona, 35 años) decidió colgar las zapatillas de atleta y se embarcó en una atípica aventura que le llevó a convertirse en el primer olímpico español en este deporte (participó en los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010, Sochi 2014 y Pieonchang 2018).

Ander está acostumbrado, por tanto, y disfruta de las fuertes emociones que suponen practicar un deporte de pura adrenalina. Tanto que su forma de vida ha llegado a convertirse en un reflejo de su profesión y ha trasladado estas sensaciones a otros ámbitos de su día a día, como el de sus desplazamientos urbanos, que afronta a bordo de un KYMCO AK 550, el maxiscooter deportivo de la marca taiwanesa que se ha convertido en uno de los referentes de su segmento por su combinación de prestaciones, agilidad, carácter sport y funcionalidad. Ander se convierte así en el cuarto protagonista de nuestro proyecto 'PERSONAS', uniéndose al cocinero Sergio Cócera, el periodista Sergi Mas y la futbolista Paloma Fernández, contándonos su experiencia profesional, los valores que le han impulsado en su vida y cómo compagina, a bordo de su scooter, su exigente preparación para unas Olimpiadas y sus frenéticas responsabilidades en la ciudad.

PIONERO

“Cuando empecé desconocía el mundo del skeleton. Me aventuré a ir a Innsbruck, Austria, para ir a la escuela de pilotos en 2005, y allí empezó una aventura, la de enamorarme de un deporte desconocido, que había visto en una película de unos jamaicanos que se llamaba 'Elegidos para el triunfo', que bajaban en bobsleigh. Yo siempre había querido probar ese deporte, pero me fue imposible porque los recursos económicos eran mínimos. Había que improvisar, sobrevivir, y me fui a probar el skeleton, una especialidad más económica y mucho más segura. Había que empujar un trineo y para mí, que venía del mundo del atletismo, tenía más sentido”.

“Empezó así. Pero yo no creo que la parte de pionero sea solo de inicio, si no que es más bien una evolución. Cuando empiezas te encuentras con muchas dificultades, tienes que tirar de ilusión, de pasión, inviertes en seguridad, inviertes en las cosas básicas... A medida que vas avanzando en este camino llegas a competir contra los mejores, vas a tres juegos olímpicos, ganas la Copa América..., en fin, hay una evolución que creo que es lo más bonito y es la parte que me gusta destacar de esta aventura que estoy viviendo”.

VELOCIDAD

“La velocidad es muy importante en mi vida, pero la velocidad con control aún lo es más. Cuando tuve la oportunidad de bajar por primera vez pensé '¿dónde me he metido, parece una lavadora, qué es esto?', per cada vez soy más consciente de que cuando me subo al trineo tengo que tener un punto de responsabilidad, de respeto, de saber dónde me meto. Esas tres definiciones son muy importantes para obtener un buen resultado y no acabar en el hospital. Es verdad que he visitado varias veces el hospital, tuve tres accidentes por pasarme de listo. Creo que uno de mis errores ha sido querer hacer más de lo que sabía”.

“El skeleton tiene algo especial, y yo creo que pasa mucho en la vida de cada uno. Yo siempre digo que la vida nos marca una línea que separa la cordura y la locura, y estar en esa línea permite conseguir resultados y gestas inhumanas. Pero cuando estás más en la parte de locura acabas en el hospital o sufres un accidente. Ésa es una reflexión que tenemos que tener cuando cogemos un scooter como éste, hemos de ser muy conscientes, respetar y estar en la parte de la cordura, porque si estás constantemente cruzando, acabarás en el hospital. Cualquier piloto de cualquier vehículo lo primero que tiene que ser es consciente de a dónde va, qué va a hacer y cuál es su límite”.

ADRENALINA O QUERER GANAR

“Son dos cosas que van juntas. La adrenalina de una competición, sea de vóley-playa, sea de fútbol o de cualquier otro deporte, la tienes dentro; y querer ganar va con esa adrenalina..., ¡hasta cuando juego a los videojuegos necesito ganar!”

“Cuando bajas a 140 km/h como lo hago yo la adrenalina es... ¡Es que no sé como explicarlo! Es algo que invitaría a que la gente lo probase. Pero también tienes esa adrenalina cuando entrenas, aunque no ganes. Creo que van muy juntas las dos palabras. Y que una vida sin adrenalina no es una vida”.

SENTIR

“¿Si a 140 km/h en trineo da tiempo a pensar o todo es automático? Da mucho tiempo a pensar. Uno no tiene que pensar en lo que va a hacer, tiene que sentir. Cuando conduces un scooter no piensas 'voy a hacer esto', si no que lo sientes, te transmite. En el trineo sucede lo mismo, tienes que sentir lo que pasa”.

“Ahora bien, tienes que pensar antes de empezar la carrera, tener una estrategia, encontrar tus puntos débiles y saber cómo resolverlos. Pero cuando ya estás encima del trineo hay que dejarse llevar, hay que sentir, hay que hacer lo que tenías programado, y eso para mí es una de las claves del éxito”.

DEL DEPORTE A LA CARRETERA

“Creo que he ido evolucionando. La primera vez que conduje tuve una sensación de tensión y de agarrotamiento. A medida que he ido compitiendo y he ido evolucionando en el mundo de skeleton me he ido encontrando mucho más cómodo con la velocidad, con sentir lo que te transmite un scooter o lo que te transmite otro vehículo, o un trineo... Es verdad que durante estos años que hago skeleton hemos trabajado la parte visual, hemos trabajado los ojos para que estén preparados para reaccionar ante los estímulos. Es un entrenamiento poco habitual que quizás la gente no conozca, pero tú puedes entrenar los ojos. Si cuando lees un libro, en un minuto eres capaz de leer un número de palabras, si entrenas los ojos, en ese mismo minuto, podrás doblar esa cantidad. ¿Eso qué significa? Que cuando voy con un scooter por una carretera estoy preparado a nivel visual para recibir muchos más estímulos, voy más cómodo, más seguro, con más capacidad para reaccionar”.

TECNOLOGÍA

“Te será muy sincero. Cuando me subo a un scooter como éste pienso 'ojalá tuviera parte de esta tecnología en mi trineo'. Es muy rudimentario y a veces me encuentro solo, sin conocimientos ni herramientas para tener ese punto de seguridad en cuanto al material. En cambio, cuando te subes a esta preciosidad como el AK 550, siento que estoy seguro. Cuando subes a un trineo piensas 'ojalá que esa tuerca aguante, ojalá que haya acertado con los reglajes, ojalá que el trineo entre bien en esa curva y esa pieza haga bien de suspensión, etc.' En el caso del skeleton vivimos en la prehistoria y cuando disfrutas de un vehículo como éste piensas que ojalá una pequeña parte de este mundo estuviese en el mío”.

ESFUERZO

“Puede ser frustrante que por culpa de un tornillo se eche por tierra el trabajo y esfuerzo de meses de entrenamientos, pero es parte de la realidad. Yo sé que esa parte existe, es como el que se pone enfermo antes de un examen final. Tienes que entender que esas circunstancias existen. Lo más importante no es entender la circunstancia en sí mismo, si no saber que en cualquier momento la vida te puede cambiar”.

EL DÍA A DÍA

“Tengo un punto más de sensación de velocidad con respecto al mundo del skeleton. Sentir el aire y el viento, el placer de conducir... Creo que es algo que echo de menos cuando estoy aquí, porque no tengo el trineo y en nuestro país no hay ningún circuito. Además, vivimos en un mundo donde todo es el tiempo, hay que llegar a la hora, es imposible aparcar, hay que moverse... Cuando tienes un scooter como éste te lo permite. Y luego, seguridad y confianza. Actualmente tenemos vehículos como éste que aunque llueva, haga frío o tengas que pegar un frenazo, te puedes sentir seguro y eso hace unos años no existía”.

SEGURIDAD Y PRUDENCIA

“Los riesgos de la velocidad todo el mundo los conoce. Pero yo no quiero quedarme con la parte negativa. Yo quiero invitar a la gente a que antes de encender cualquier vehículo sean conscientes de que lo que van a hacer en los próximos minutos o horas. Creo que la conciencia y ser respetuosos con lo que vamos a hacer nos permite tener un grado de concentración y de atención que nos permitirá salvar muchas situaciones complicadas, entonces lo mas importante es que antes de coger cualquier vehículo seamos conscientes de lo que va a suceder en los próximos minutos”.

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