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¡Ya basta de electrónica en mi moto!OPINIÓN


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Lo siento, pero alguien tenía que decirlo. Llevo veinticinco años probando todo tipo de motos, y avanzo para poner el escenario adecuado a lo que estás leyendo que he corrido en velocidad, resistencia, rallies moto en asfalto y hasta trial y motocross.

Quiero decir que me considero un experto. Tengo muuuuucha experiencia, y las veces que me habré caído en carretera en los últimos 25 años -sin contar un par de arrastrones por temporada cuando corría rallies, o sea, apretando de verdad- pueden contarse con los dedos de media mano...

Estoy de acuerdo que parecerá que hablo desde un altillo. Y tengo también claro que hoy mismo me puedo tragar mis palabras porque sé que no estoy lejos de cometer un error que me lleve al suelo.

Pero la verdad es que... ¡estoy harto de las motos con electrónica!

Estoy perplejo con la cantidad de botoncitos que equipan las motos modernas, las de los últimos cinco años. A sus mandos me cuesta entender que todas las ayudas a la conducción sean un avance. Ya sé que para muchos usuarios ello añade seguridad. No lo dudo. Pero a mi, y repito que hablo desde mi condición muy-muy personal, todas estas ayudas ¡me molestan!

Quienes me hayais leído en Motofan habréis intuido estas opiniones entre líneas de alguna de mis pruebas. Cosas como “esta moto no tiene control de tracción, ni modos de motor. Yo tengo todo esto en mi muñeca derecha”, y otras aseveraciones igual de presuntuosas. Pero es lo que realmente siento.

Aquí va mi razonamiento. ¿Para qué sirve toda esta electrónica en una moto? La respuesta parece clara: para montar de modo más seguro... y, claro, y aquí está el argumento de “ventas” que aplaudimos los probadores, también más rápido.

Y es ahí donde está el fallo. Cierto es que las marcas innovan para algo, y que gracias a ello cada moto es mejor que su antecesora. Pero la pregunta que me hago es... ¿me da verdadero placer que mi moto, gracias a un control de tracción que “hace todo por mi”, y a un “antiwheelie” que evite que se levante la rueda al salir de la curva... llegue a la próxima curva de una carretera virada en una o dos décimas menos, a cambio de saber en mi interior que es sólo ella la que lo hace?

Para empezar: en las motos actuales necesitas un curso universitario para aprender como funcionan todas las pantallitas, y te vuelves loco dándole a los botoncitos en plena marcha hasta encontrar tu “programación preferida” de modo de motor, de regulación del control de tracción –que, claro, ha cambiado puesto que inmediatamente un segundo antes has escogido el modo “sport puro y duro” en lugar del “menos sport pero más agresivo aunque un poco más sensato”, la manera en que entra el ABS y, por supuesto, habrás perdido más tiempo del que tardas en atraversarlo para regular las suspensiones para ese tramo en el que había un par de baches...

Lo de “la puesta a punto” es, en muchos casos, una entelequia: podrás poner la moto bien para un tramo... y la encontrarás inmediatamente mal para “todos los demás”: para qué carambas vas a ir toqueteando todo el rato –perdiéndote por el camino y atendiendo a los botoncitos en lugar de a lo que se debe: la carretera y el mando del  gas-... en vez de adaptarte un poco a una “puesta a punto” que esté en el adecuado “punto medio”?

Y, por si fuera poco, una vez “has puesto la moto como te gusta”... paras a poner gasolina y se resetea todo y ¡vuelta a empezar!... Es indignante por cansino y aburrido... Al final, incluso con estas motos tan preñadas de regulaciones, acabas por llevar la moto ¡mal! por simple aburrimiento de tener que  “empezar a toquetear” una y otra vez...

Sin embargo, esto no es lo verdaderamente importante.

Mi manera de verlo es clara. Yo no quiero motos rápidas –salvo en circuito- en lo “absoluto”. Casi todas lo son demasiado como para circular a las prestaciones que alcanzan de verdad en carretera abierta. Conseguir de manera artificial que la moto “haga un tramo” menos diez segundos más rápida que otra no me interesa... siempre que sea únicamente gracias a “su electrónica”

Lo que yo quiero son motos divertidas. Motos que me dejen levantar la rueda a voluntad –ni mucho ni poco, sino exactamente lo que yo quiero- al salir de un ángulo de segunda. No quiero motos que “corten el caballito” sólas aunque sea a cambio de ganar media décima.

Lo que yo quiero son motos que me dejen cruzar ligeramente la rueda trasera a la entrada de los virajes para “colocarla” y así cerrar la trayectoria. No motos que al mínimo toque de freno posterior “salte de abs” y alargue la trazada dándome además un susto que, por inesperado, siempre será mayor que la atención que hay que poner a frenar decentemente: es decir, evitando los bloqueos de rueda delantera... sin apretar a lo bestia la maneta porque sé “que ya la moto hará el trabajo”....

Lo que yo quiero son motos que, al abrir el gas como hay que hacerlo, deslicen en función de lo yo que me atreva a acelerar, no en función de lo que los ingenieros hayan decidido que es lo que toca.

Y voy a ser claro en lo que creo: si no sé hacer todo esto... pues es que no soy digno de llevar una moto de muchicientos caballos. Estamos en tiempos en que cualquiera sin experiencia, y cualquiera que sepa que “dios no me ha llamado por este camino” -¿a cuántos conoces tu?- se atreven a comprarse una superdeportiva que “ les saca vuelta” porque, claro, “la electrónica la hace muy fácil de llevar”.

Pues mira, no. Una mil R, o una supertrail deportiva, o una moto con mucha potencia, no es fácil de llevar. Esconderse bajo las “ayudas de conducción” es perderles el respeto que se les debe... y comprar números para no saber resolver otras situaciones de conducción –imprevistos, cosas como trazar bien o intuir los peligros gracias a la experiencia acumulada...- esa que permite precisamente ser digno de una moto como estas, y situaciones que no se resuelven “gracias a los chips”

Yo, lo siento, pero quiero motos como las de antes: que frenen donde yo digo, aceleren como yo quiera, y derrapen cuando me pase con el gas. En resumen, quiero motos que me diviertan. Me importa un bledo que cualquiera “me gane” en un tramo virado gracias a que sea su moto la que se lo permita.

Me da absoltamente igual el ritmo al que yo –por mi mismo- sea capaz de llevar “mi moto”... y me da absolutamente igual que en circustancias complicadas –lluvia, y cosas así-, deba bajar el ritmo porque no llevo ABS ni todas estas tonterías electrónicas.

Y si no me veo capaz de llevar “mi moto”  al ritmo que toca, y divertirme llevándo yo de verdad una “muchicientos” en una carretera divertida... pues me conformaré con bajar el ritmo o, simplemente, escogiendo una moto menos rápida en lo absoluto, pero más dominable según mi destreza.

Eso es para mi montar en moto. “No sos vos, soy yo” es el paradigma del verdadero control... ¿Y donde está la verdadera dimensión de divertirse montando en moto sino en ello?

Ya sé que la flecha del tiempo sólo va para adelante. Pero me pregunto, en otro orden de cosas, si las carreras de motos de hoy –por no hablar de la Fórmula Uno, donde ya no “hay carreras” sino procesiones- son, a pesar de que las motos sean más rápidas gracias a las ayudas a la conducción, son realmente más divertidas. Y no estoy hablando para el espectador. Me refiero al puro pilotaje.

Lo siento, pero esta es mi opinión. Yo ya apenas me divierto con las “motos electrónicas”. Soy malo de coj... os lo aseguro haciendo off-road, pero por eso ahoa me divierto haciendo motocross... por lo menos hasta que a cualquier marca dominada por los ingenieros y los informáticos les pongan también a estas motos “control de tracción”, “anticaballitos” y “frenos con ABS”... ¿Os lo imaginais? Sí, serán posiblemente más rápidas y más eficaces, porque no derraparán, ni levantarán rueda, ni bloquearán los frenos para clavarlas hacia la curva. Pero te lo aseguro, llevarlas será un verdadero aburrimiento...

Qué pena: Sólo me quedará, entonces, pasarme ya del todo a la play station...
 

Comentarios (3)

  • guille1210
    guille1210 12-07-2014

    nada mas que decir que aplaudir. No soy un docto en la materia sino mas bien un novato. Con mis 23 años no superaré los 140mil kilómetros entre todas las motos que he tenido desde mi primer ciclomotor con 14 años. Hoy soy un profesional del sector y por ello tengo el placer de probar muchos modelos diferentes equipados con mas o menos ayudas. Lo mas llamativo de todo es que con tan solo 23 años como persona y 9 como motorista yo freno mejor que el abs de mi suzuki v-strom, y ese abs lo considero bueno en comparación con las frenadas tartamudas de muchas motos que he probado por culpa del abs. ya hasta en las motos de 125 ... por dios, son sistemas abs que a publico cuestan 400 euros, que esperas que te den por ese dinero? desde luego no mucho. de otros sistemas, mapas de inyección, configuraciones electronicas de amortiguación, controles de estabilidad, anticaballitos... de todo eso no tengo tantas quejas ,reconozco que me molestan pero son llevables. pero el abs que encima va a ser obligatorio....

  • Eduardo
    Eduardo 20-07-2014

    Pere, tus palabras es lo que he venido pensando desde hace mucho. ¿Soy yo quien debe controlar la máquina y sentirme satisfecho de mi destreza, de mi talento o es la máquina quien debe "ponérmelo fácil" a mí? Sin dudas estamos con la primera opción. No queremos motos aburridas; no queremos motos que trabajen en automático. Lo que queremos es divertirnos conduciendo sin interferencias electrónicas.

  • igalonso
    igalonso 11-02-2016

    Pere, lo siento, no lo leí en su momento, lo he encontrado en tu prueba de la 690 Duke...
    Es imposible explicar mejor lo que la mayoría (no hay ninguna duda!!) de motoristas queremos... seamos veteranos, como nosotros, ó chavales, como Guille.
    Cierto que habrá cuatro que digan/crean lo contrario, que van más rápido con ayudas electrónicas (nivel mínimo, de CEV o Mundial para decir eso con razón... sin que sea producto de un sueño diarreico) o que disfrutan más (más... mentira cochina!!).
    Lo cierto es que el Mundial es de un siesismo espantoso... y para una vez que pasa algo interesante, la histeria de los fanáticos pervertidos que se creen aficionados, y no son más que hooligans descerebrados, pone el grito en el cielo por lo que es "politicamente incorrecto"...
    Los ingenieros informáticos (a los que en otros sectores productivos llamo "los adjuntos", sin riesgo, sin cuenta de resultados, ... sin vida) tomaron el poder, y al sistema establecido le ha gustado: nos mantienen en el "borreguismo ilustrado".

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