Aprilia SR Max 300. El poder del Grupo

Aceites castrol

Publicado el 27/12/2011


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Es algo habitual ver cómo entre las marcas que forman el Grupo Piaggio hay un trasvase de modelos de una a otra. El último en aparecer ha sido el SR Max 300, un clon de su homónimo en Gilera que llegará a nuestro país, entre otras cosas, a aprecio aún más interesante.

Con la llegada de la familia SR Max, la gama Aprilia crece

Con más de 300 victorias, Aprilia es todo un referente dentro del mundo de la competición. Se trata de una firma que siente verdadera pasión por las monturas deportivas y que históricamente ha sabido trasladar a la calle, a través de sus inconfundibles motocicletas y scooters, su forma de entender el mundo de la moto.

Tras incorporarse al Gruppo Piaggio, la firma de Noale no ha perdido ni un ápice de ese espíritu, ya que aun siendo cierto que su gama actual incluye modelos “versionados” de otras marcas, sus directivos han sabido hacerlos suyos a través de una línea cromática muy personal e inconfundible.

Bienvenido

Uno de los últimos modelos en llegar al catálogo de Aprilia es el SR Max 300, una reedición del conocido Nexus de Gilera, aunque con los colores de guerra de la firma veneciana.

El mayor de los SR Max -ya que lo acompañará en los concesionarios un mo­delo de 125 cc- llega para satisfacer las exigencias de un tipo de usuario muy concreto: gente que busca no sólo un medio de transporte rápido y de estética deportiva por ciudad, sino también que les ofrezca un buen nivel de prestaciones para circular con comodidad fuera de los límites de los grandes núcleos urbanos.

Parte ciclo y motor forman un matrimonio perfecto, por lo que exteriormente se debía conformar una estética resultona y acorde con la filosofía de la marca. Los diseñadores italianos crearon un scooter de buen tamaño, algo voluminoso en parado -recordaremos que existe un 500 cc muy parecido en la gama Gilera- pero que, entre otras cosas, proporciona una protección aerodinámica excepcional. Ello se debe al amplio escudo frontal, optimizado mediante la inserción de elementos como el parabrisas regulable en tres posiciones o unas derivas en los extremos del escudo que magnifican la protección de brazos y manos.

Una de las mayores particularidades del SR Max es la posición de conducción, caracterizada por el elevado asiento, el bajo manillar y un ancho túnel central que da cobijo al generoso depósito de gasolina de 15 litros. Aunque por separado cada elemento merecería una muy buena valoración -el asiento es grande y cómodo; el manillar, bastante ancho para gobernar bien el scooter, etc.-, en conjunto con­forman una posición de conducción un tanto extraña. Y es que en él circularemos quizás muy elevados y adelantados hacia el manillar, con los brazos muy relajados para tratarse de un deportivo y con poco espacio para los pies.

Deportivo, pero equipado

Es uno de los modelos más deportivos de la categoría media

Una de las grandes virtudes del SR Max es que, a pesar de ser un scooter de corte deportivo, como es imprescindible en un vehículo de su clase, llega con un equipamiento de serie muy satisfactorio.

Para comenzar, bajo el asiento encontraremos el debido habitáculo para el casco, que en su caso no se limita exclusivamente a un integral, sino que, además, nos sobrará algo más de espacio para una mochila, mono de agua, etc. De mismo modo, el cofre incluye en su interior una luz de cortesía de buena luminosidad y una toma de corriente de 12 V para cargar dispositivos electrónicos. El único punto criticable en este aspecto es que el enorme asiento no dispone de amortiguador que lo sujete una vez abierto, por lo que tendremos que estar atentos cuando estemos manipulando su interior, pues se nos puede venir encima.

En lo que se refiere a los dispositivos de carga, no encontraremos mucho más en el SR Max, como mucho una guantera de escasa capacidad en el lado izquierdo del contraescudo que, por no tener, no tiene ni cerradura.

Como no podía ser de otro modo, el cuadro de instrumentos está inspirado en las grandes SBK del momento, ya que, como en ellas, se compone de dos esfe­ras analógicas (velocímetro y cuentavueltas) y una pantalla digital con múltiples funciones a las que podremos acceder fácilmente desde un botón colocado en la piña derecha.

La verdad es que ya en su día con el desarrollo del Nexus los encargados de su diseño hicieron un muy buen trabajo, equipándolo con soluciones más frecuentes, como por ejemplo los dos caballetes u ópticas Multiconvex con bombillas haló­genas, pero también con otras más exclusivas y originales, como la calefacción para los pies. Un sistema simple, pero verdaderamente eficaz, que aprovecha el calor expulsado por el radiador y lo canaliza hacia un par de salidas situadas en el túnel central. Éstas, además de poderse abrir y cerrar, también se pueden dirigir verticalmente para enfocar el aire caliente hacia donde lo necesitemos.

 

Cuestión de motor

Una de sus grandes bazas es su precio de 3.999 euros

Como ya hemos dicho, la familia SR Max se compone de dos miembros: el que probamos hoy, con motor de 300 cc, y una versión de 125 cc. Nuestro pro­tagonista es, por motor, el más polivalente de los dos. Su tamaño y peso no lo penalizan excesivamente en ciudad; en cambio, cuando salimos por carretera, el monocilíndrico 4T LC SOHC 4V de la familia Quasar es capaz de marcar grandes diferencias respecto a la versión convalidada.

En cuestión de potencia bruta no es el más poderoso de su cilindrada, pero en una valoración general el propulsor italiano alcanza muy buenos resultados en todos los aspectos; prueba de ello son los muchos scooters que lo equipan, incluso de otras marcas ajenas al Gruppo, y que, independientemente de su categoría, siempre se han obtenido muy buenas sensaciones.

El SR Max 300 es un scooter que cumple sin problemas la normativa Euro 3. Quizás sus consumos no sean su punto fuerte -de media está por encima de los 4 litros a los 100 km-, pero funciona tan redondo, que anima a su conductor a exigirle un ritmo de circulación más elevado de lo habitual.

Incluso en un scooter de su peso, el propulsor tira de él sin problemas, arrancan­do desde parado con rapidez para que dejemos los atascos atrás lo antes posible.

En carretera es una exquisitez, posee unos buenos medios que nos ayudan a salir muy velozmente y traccionando sin problemas de las curvas –además, llega muy bien calzado con unos neumáticos Michelin City Grip-, y esto hará que nos lo pasemos en grande en carreteras sinuosas y con curvas cerradas, pues en ningún momento nuestro SR Max ronroneara al abrir gas.

En autopista, más de lo mismo, pocas exigencias se le pueden hacer al scooter de Aprilia, ya que nos garantiza la respuesta suficiente para adelantar sin vacilar y, por otro lado, la capacidad de mantener unas velocidades de crucero que, si se lo exigiéramos, irían mucho más allá de las legales permitidas.

En buena sintonía

Dinámicamente, el SR Max es un scooter bastante equilibrado, con el peso bastante bien repartido entre ambos ejes -el motor basculante es siempre un inconveniente en este sentido-, y un robusto chasis doble cuna en tubo de acero -la parte central está debidamente reforzada- y una batalla de 1.515 mm que le aportan una estabilidad excelente. Se trata de un scooter que confiere a su conductor una gran sensación de rigidez, algo a lo que también contribuye un apartado de suspensiones bien trabajado (horquilla convencional de 35/94 mm delante y dos amortiguadores de 76 mm regulables en precarga detrás). En ninguno de los dos casos apreciaremos una respuesta muy extrema; es obvio que se ha buscado un funcionamiento lo más polivalente posible, aunque con cierto grado de rigidez, para que en carretera disfrutemos del comportamiento adecuado en cada situación.

La frenada se ha delegado a un disco de 260 mm delante y otro de 240 mm detrás, y para asegurar el máximo poder de frenada están acompañados por unas pinzas de dos pistones paralelos en las que, aunque cumplen correctamente su función, se echa en falta un poco más de mordiente en conducción deportiva.

Como ya hemos dicho, llega muy bien calzado, con uno de los neumáticos más exitosos de la firma francesa; además, para el mayor de los SR se han seleccio­nado unas dimensiones de 120/70 y 140/60, fijadas a unas llantas de 15 y 14 pulgadas, que nos permitirán extraer lo mejor de él en cualquier circunstancia.

Una opción ideal

La llegada del SR Max aporta un nuevo aire a la cilindrada media, donde, por lo general, el estilo de los scooters que en ella militan suele ser de líneas sobrias y elegantes.

Nuestro invitado aporta una opción distinta, más juvenil e irreverente, perfecta para los más jóvenes, que no siempre se sienten identificados con vehículos, en muchas ocasiones, pensados para usuarios de una clase media-alta. Por sus características, el SR Max nos invitará a disfrutar sin limitaciones de los placeres de un vehículo deportivo, sin acomplejarse lo más mínimo por el simple hecho de ser un scooter. Lo mejor de todo es que, por si no fuera suficiente, también gozaremos de todas las ventajas que supone moverse en scooter, como facilidad de manejo, limpieza y funcionalidad, cualidades que son sólo una ínfima parte de las muchas que han llevado a estos polivalentes vehículos a dominar los grandes núcleos urbanos y sus extrarradios.

Sin lugar a dudas, Aprilia quiere dar la campanada con el nuevo SR Max 300. La mejor prueba de ello es que está dispuesta a vender su scooter, con todo su equipamiento y calidad, a un rompedor precio de 3.999 euros, un PVP que, para que nos hagamos una idea, incluso estará por debajo del precio de tarifa de su hermano gemelo en la firma Gilera...


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