BMW C 600 Sport: la incógnita “C”

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La pregunta surge casi de inmediato: ¿es el maxiscooter alemán el primer competidor con opciones reales de hacerle daño al intocable Yamaha T-Max? En BMW nunca han ocultado que su C 600 Sport ha venido al mundo esencialmente para eso. Argumentos no le faltan para intentarlo pero el Yamaha es un rival tan temible, tan consolidado y tan de referencia que incluso para la marca alemana es un reto formidable...

Pocos vehículos generaron tanta expectación incluso desde antes de su llegada al mercado como el C 600 S de BMW. Y fue así, esencialmente, porque el maxiscooter alemán nació ya con la vitola de ser el “anti T-Max”, la alternativa que podía lograr lo que incluso la todopoderosa Honda no fue capaz; vencer a Yamaha en el terreno de los maxiscooter premium de altas prestaciones.
El duelo, que será épico, acaba de empezar y tardaremos aún meses en vislumbrar el resultado. Mientras tanto, sólo un insensato se atrevería a aventurar un ganador. Porque el BMW cuenta -ciertamente- con una baza a su favor: el “plus” de exclusividad que aporta el logo BMW y que para mucha gente resulta un argumento de venta en sí mismo. Pero el T-Max es un rival gigantesco en reputación, imagen, prestaciones y estética. Es, simplemente, el referente. El mejor en su clase. El espejo en que se mira cualquiera que quiera fabricar un maxiscooter deportivo de altas prestaciones.
Por eso resulta casi inevitable estar continuamente comparándolos...

La pelea por la exclusividad

BMW se ha atrevido a plantar cara en un territorio en el que el  T-Max es soberano. De hecho todos los que lo han intentado han fracasado antes. Aprilia, con el SRV 850, quiso hacerlo a base de prestaciones superlativas y estéticas carreristas y Honda, con su Integra, a través de la alta tecnología y un concepto híbrido. Tanto la italiana como la japonesa son excelentes máquinas y no se venden mal pero comercialmente y en imagen están muy lejos del Yamaha.
A la fábrica alemana, por su parte, siempre le sentó como una patada en el estómago que el T-Max monopolizara “de facto” la parcela de la exclusividad en el segmento scooter. Para BMW ese, el de lo “exclusivo”, ha sido siempre “su” terreno y estaba decidida a luchar por ese lugar de privilegio. Pero costó tomar la decisión; después del estrepitoso fracaso que supuso aquel ridículo C1 la reputación de BMW como potencial fabricante de scooters bajó muchos enteros y en Munich sabían que no podían fallar, que no habría segunda oportunidad. Así que se dejaron de inventos y decidieron atacar al T-Max ofreciendo en esencia lo mismo que ofrecía el T-Max... pero con el logotipo BMW.
Pero... ¿es así? ¿Ofrece el C 600 Sport lo mismo que el Yamaha T-Max? Pues rotundamente sí... aunque tal afirmación exige matices. Muchos matices.

Motores con distinto carácter

Hay cosas en la BMW que me gustan más que en la T-Max... y otras en las que la japonesa supera claramente a la alemana. Asumiendo que las prestaciones punta de ambas son muy similares -o sea, escandalosamente ilegales en ambos casos- el motor BMW es muchísimo mejor que el de la Yamaha en bajos y medios. Moviéndose en la zona baja del cuentarrevoluciones no tiene comparación. Tiene muchos más bajos, tira desde cualquier régimen y, sobre todo, se encuentra a gusto en todos ellos. La diferencia con el T-Max es abismal en este sentido; aún habiendo mejorado notablemente en la versión 530 el motor de la Yamaha detesta los regímenes bajos... son un doloroso deber por los que debe pasar para llegar a los que le gustan de verdad, los altos. Ahí es imbatible. Más rotundo y fino que el alemán, el motor T-Max acelera como un demonio y busca inmediatamente la zona alta con ese explosivo “carácter T-Max” que la ha hecho ser lo que es... aunque le hace perder la batalla de la polivalencia en la utilización a bajo régimen. También es verdad que el motor de la BMW -bicilíndrico en paralelo de 647 cc y 60 CV a 7.500 rpm- cubica más y es más potente que el de 530 cc y 46´5 CV a 6.750 rpm e igualmente bicilíndrico en paralelo de la Yamaha.
Y 117 centímetros cúbico y casi 13 CV más se notan. (Me da en la nariz que la próxima generación de T-Max vendrá con más cilindrada).  
La transmisión es por cadena en el bávaro y por correa de kevlar en el japonés. Para sorpresa mía, sin embargo, el motor alemán me pareció también muy ruidoso y no exento de algunas vibraciones que si bien no son molestas le dan un tacto mucho más rudo que el finísimo japonés. La unidad de prueba equipaba escape Akrapovic -quizás con el escape de serie lo sea menos... claro que también puede ser que con el de serie sea menos brillante en bajos...-  y el paquete Highline: puños y asiento calefactables, luz diurna e intermitentes por LED y control de presión de los neumáticos (RDC) a través del ordenador de a bordo incluido en la instrumentación.
Capítulo aparte es el de los consumos; no hay color. Mientras el T-Max tiene y mantiene merecida fama de bebedora el scooter BMW se plantó en unos increíble 4'5 de media a ritmos más que notables. En eso si que deberían ponerse las pilas en Yamaha...

Parte ciclo: la gran diferencia

Además de un motor menos ruidoso y más fino, otro de los argumentos que permiten a la Yamaha sacar pecho respecto a la BMW es el peso final del conjunto. El maxiscooter alemán es más potente... pero también 28 kilos más pesado.
¡¡¡28 kilos!!! ¡¡¡Una enormidad!!!
BMW decidió recurrir al acero y a soluciones más convencionales en la parte ciclo -imagino que para reducir costes y riesgos- mientras que Yamaha no escatimó nada en el bastidor ultraligero de aluminio y ahí están los 221 kilos de la T-Max frente a los 249 del C 600 Sport para corroborarlo. Pese a eso los incondicionales de BMW no deben preocuparse; las suspensione tienen un tarado duro, sport sin concesiones, que en carretera y virajes rápidos ofrece un aplomo y estabilidad excelentes. Son algo secas sobre mal pavimento pero en ningún momento hay meneos o flaneos a alta velocidad en zona revirada e incluso con pasajero y a plena carga el scooter va sobre raíles. En marcha, a ritmo alegre, es ágil e instintivo y se siente mucho más ligero que lo que esos 249 kilos permiten suponer. La cosa cambia un poco a baja velocidad y callejeando. Entonces sí se le notan más los kilos y, aunque el radio de giro es excelente, resulta menos intuitiva, menos natural a la hora de ratonear entre el tráfico que la T-Max. ¡¡¡Cuidado!!! Bajo ningún concepto estoy diciendo que el BMW no sea ratonero. Lo es todo lo que puede serlo un maxi de su peso. Y eso vale también para el Yamaha. De hecho el C 600 S es mucho más compacto que su rival japonés. Sin embargo el T-Max se nota más maniobrable mientras que el C600S pierde algo de la agilidad que mostraba a ritmos alegres. Pero es que la T-Max es casi inmejorable en su parte ciclo. Cambia de dirección con una leve insinuación, se aguanta como una R y es más ligera.
En cuanto a los frenos de la BMW -con sistema combinado y ABS- cumplen sobradísimamente su función por lo que hace su mordiente aunque me parecieron poco dosificables. El “todo o nada” a la hora de frenar comienza a ser habitual en los scooters con sistema antibloqueo; se diría que los fabricantes prefieren confiar más en los sensores que en el tacto del usuario. Y puede que no sea mala idea... aunque no vendría mal un poquito más de matices a la hora de apretar la leva.

Acabados y ergonomía

Me ha resultado sorprendente , decía, que BMW proponga un scooter algo ruidoso y rudo... y aún más sorprendente que éste tenga aspectos mejorables en acabados y ergonomía, otro de los rasgos identitarios de la marca bávara. El cuadro de instrumentos, por ejemplo, me pareció nefasto en este sentido. Está atiborrado de información -¡hasta del estado de la presión de neumáticos!- pero cuesta tanto localizar de un vistazo lo que interesa que uno acaba desistiendo. Los testigos luminosos son minúsculos y las franjas de nivel se confunden unas con otras. Preferiría menos información y más clara. Las guanteras son otro aspecto mejorable. Claro que, en esto, el C 600 Sport comparte “tara” con el Yamaha T-Max. (Por lo visto hay una epidemia de guanteras absurdas de plástico mal ajustado entre los scooter más exclusivos del mercado. En todos los casos cierran mal y tienen un aspecto "barato" infumable en unas máquinas de esta categoría).

Conclusiones

Por lo demás la habitabilidad general del C 600 S me pareció muy buena. Tanto el conductor como el acompañante disponen de un espacio amplio y un asiento con buen compromiso de mullido. Quizás, para mi gusto, quedan demasiado expuestos mientras que el T-Max “envuelve” más a los ocupantes. La protección aerodinámica es, por esa razón, algo mejor en el Yamaha si bien en los dos casos la pantalla parabrisas permite ser regulada en varias posiciones y buscar la mejor combinación de confort.
Es de rigor mencionar dos soluciones prácticas y originales que se han sacado de la manga los ingenieros alemanes: el freno de estacionamiento se acciona al desplegar la pata de cabra y, sobre todo, esa genialidad llamada FlexCase que permite ampliar la capacidad de carga bajo el asiento aumentando la profundidad del maletero para poder alojar un segundo casco integral.
Y llegamos al momento de las conclusiones. La primera, la más importante, no puede ser otra que contestar afirmativamente a la “pregunta del millón”: Sí, el BMW C600 Sport es -sin duda- el competidor más duro que le ha salido al Yamaha T-Max hasta el día de hoy. Funciona de maravilla, aporta algunas soluciones -como el FlexCase- realmente interesantes y tiene un logo que se vende solo. Su motor es excelente a todo régimen; más eficaz en bajos y medios que el japonés, que por su parte se muestra más alegre y explosivo de medios hacia arriba. Sorprendentemente la alemana se mostró más ruidosa y ruda y se siente más pesadota mientras que la parte ciclo del Yamaha sigue siendo la mejor de su segmento.
El T-Max me parece, a día de hoy, un vehículo más refinado, al que se le nota la evolución continua del modelo. Ha pulido prácticamente todos sus defectos, mientras que en el caso de la BMW estamos ante una "opera prima". Por eso precisamente tiene aún más valor lo que BMW ha conseguido en su primera aproximación al segmento.
Con los correspondientes matices, en esencia, todo lo que ofrece un T-Max lo ofrece una C-600 Sport y viceversa.
Son muchas más cosas las que los acercan que las que las separan. Incluido el precio, de 10.900 euros para el C600 Sport (con ABS de serie) y 10.799 con ABS el Yamaha.
Ahora depende únicamente del mercado. 
En Iwata, está claro, tendrán que trabajar mucho. Por primera vez tienen un rival de verdad para su T-Max. 
Y una incógnita por resolver.
La incógnita C.

Fotos de la BMW C600 Sport

Fotografías por: Manu Lozano
 

Comentarios (11)

  • manolo13
    manolo13 15-08-2012

    No me extrañaría que se pusiera por delante del T-Max, porque siempre digo que BMW es BMW. Creo que al final Yamaha tendrá que sacarlo con motor mas potente, si quiere seguir peleando por el Nº 1

  • Koldobiker
    Koldobiker 17-08-2012

    Sigo pensando q la lider indiscutible en el sector megas scooter(sport y turismo)es la burmgman 650.tanto la tmax como la bmw no aportan nada nuevo en conduccion ni en carrefera.son modelos sport q al fin y al cabo,funcionan con variador de 0 a 100 y punto.no reducen,no regulan...me quedo con la burgmAn

  • valeriosalas
    valeriosalas 17-08-2012

    yo creo que estos supermegascooter solo compiten a ver quien de todos saca el precio mas alto o lo que es lo mismo a ver quien tiene mas margen de beneficios con una moto que no vale ni la mitad de lo que piden por ellas.

  • saifon501
    saifon501 18-08-2012

    Koldobiker, sigue pensando (soñando), jejejejeje.

  • Farlopez
    Farlopez 18-08-2012

    Éste verano el líder del mercado en scooter ha sido la Vespa 75primavera restaurada. No he visto tanto pijo con Vespa desde los 80. pagando desde 3000 € la pieza y pensar que yo vendí la mía por 30.000 pesetas.

  • yo
    yo 18-08-2012

    Dices que con el escape de serie quizas tenga menos bajos. Yo tengo mis dudas, todos sabemos que un escape de serie normalmente tiene más retención, lo cual favorece el rendimiento en la zona baja del cuentarevoluciones. Un escape con más extracción si que le facilitaría que el motor respire mejor a altas vueltas.

  • yo
    yo 18-08-2012

    si, BMW es BMW con sus pros y sus contras, no te quepa duda.

  • SEBASTIAN
    SEBASTIAN 24-08-2012

    vengo de un t-max 500 del 2006 y acabo de adquirir una bmw c650 gt.Va muy bien y es comodisima pero no creo que logre acostumbrarme al ruido del bicilindrico.Ya estoy pensando en el 530 y eso que solo llevo 300kms con el bmw.Bendita finura japonesa!!

  • maximilian
    maximilian 12-09-2012

    Yo opino que el precio de estos maxisooters está mas que justificado por la tecnología que incorporan,sobre todo la BMW. ¿Podrían ser mas baratas? Seguro que sí, pero también las podría comercializar alguna marca "low cost" de dudosa calidad para que los amantes del quiero y no puedo escudriñen las garantías y se se pasen media vida en el taller. Y luego, a la hora de vender, descubran que su motos se ha devaluado mas que los pesos argentinos.

    Y,por favor, que nadie compare esta moto (o la T-Max) con un Burgman 650. Lo único que Suzuki aportó con esta moto fue, en su día, fue un potente motor de 650cc con un novedoso cambio semiautomático que resulto ser decepcionante. Yamaha y BMW son las únicas marcas que han conseguido , en términos de conducción, fabricar scooters que se comporten como motocicletas sin perder su esencia urbana. Si hablamos de prestaciones, sin duda alguna, Yamaha y BMW son los que mas han aportado a este segmento.

  • Nima
    Nima 30-08-2013

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  • Vlad
    Vlad 01-09-2013

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