Ducati Monster 821 2018 (Prueba): Conciliación familiar

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La mediana de las Monster hace suyos los cambios estéticos y en equipamiento estrenados hace un año por la 1200, apuntalando así su versatilidad y diversión

"¿Cuántas motocicletas eres capaz de reconocer sin leer el nombre en el depósito?", era la pregunta que planteaba un cartel publicitario de los años noventa, junto a la foto de una moto roja de faro redondo, de chasis multitubular y completamente desnuda, con un par de guantes sobre el tanque de combustible colocados a propósito para ocultar el logo del modelo. Cualquiera que visualizase aquella propaganda recreaba en su mente, sin dudarlo, una marca y un modelo: Ducati Monster. La sport naked italiana, desde su lanzamiento en 1993, rompió moldes convirtiéndose no sólo en una 'best-seller' del segmento, si no en todo un reconocible icono de dos ruedas a nivel mundial capaz de catapultar a la firma boloñesa y de generar y consolidad por toda la faz de la tierra una comunidad de fieles monsteristas que llega hasta nuestros días. Con un cuarto de siglo a sus espaldas, la familia Monster, que ha estado compuesta por versiones de cilindradas entre los 400 y los 1200 cc, ha despachado la friolera de más de 320.000 unidades, evolucionando en el tiempo sin renunciar a su primigenia esencia, madurando tecnológicamente pero siempre inspirada en las líneas originales del diseñador argentino Miguel Galluzzi, y sobre todo, manteniendo viva y más actual que nunca aquella publicidad de los '90 citada al principio: la última de las Monster sigue siendo, al igual que la Monster 900 de 1993, reconocible con sólo mirarla, una cualidad al alcance de escasas motocicletas.

La Ducati más transversal

Quería ahorrarme las presentaciones, sinceramente, y pasar del "querido lector - moto, moto - querido lector", pero una máquina con tanta historia a sus espaldas e importancia para la industria bien se merece una apertura contextualizadora, aunque sea corta.

De quienes hayáis decidido entrar en este artículo me atrevo a predecir que habrá un poco de todo: desde jóvenes motoristas con el carnet A2 que andan buscando su primera compañera, hasta otros más expertos que anhelen una eficacia contrastada y diversión sin compromisos; desde usuarios que viven diariamente en el caos circulatorio de una gran ciudad, hasta otros que se desenvuelven los fines de semana entre curvas y curvas con los amigos... Y es que la Monster siempre se ha erigido como una moto paradigma de versatilidad, apta para un amplio abanico de conductores, de usos y necesidades, gracias a su acertada ecuación que mezcla las dosis exactas de compacidad, ligereza, agilidad, prestaciones y manejabilidad.

"Es la moto más transversal que tenemos -explicaba Stefano Tarabusi. Responsable gama Monster de Ducati Motor Holding SpA, durante la conferencia de prensa llevada a cabo el pasado 15 de diciembre en Barcelona-. Tenemos muchos perfiles de clientes en todo el mundo, de todas las edades, nacionalidades, afinidades, sexos, etc. Es como una marca propia, hay quienes quieren comprarse una Monster por lo que representa, no por ser una Ducati". Stefano se dirigía a los periodistas que fuimos convocados en la ciudad condal con motivo de la presentación de la nueva Monster 821, y arrancaba su discurso enalteciendo la trayectoria de un modelo del que no se puede hablar sin antes mencionar a su numerosa comunidad, para los que Ducati ha creado el hashtag #Welovemonster con el que todos los clientes y entusiastas pueden compartir sus experiencias y fotos.

Nueva Monster mid-size

La Monster 821 fue presentada en 2014 -lee aquí la prueba- con una profunda renovación que, manteniendo intacto el linaje, evolucionaba para ser más cómoda, potente y disfrutable: suavizaba la ergonomía, mucho menos radical, instalaba el motor 821cc de 112 CV de la casa y estaba dotaba con mayor equipamiento y un completísimo paquete electrónico. Esta versión ocupaba una plaza intermedia entre la 'entry level' 796 y la poderosa 1200, ofreciéndose como la opción más equilibrada por potencia y usabilidad. Ahora, al igual que hace tres años, la Monster mediana ha sido actualizada introduciendo las características estéticas y funcionales aplicadas previamente a la Monster 1200 -y que también comparte con la recién presentada Monster 797, nuevo modelo de acceso-, cerrando así la total renovación de la gama naked deportiva de Borgo Panigale.

A imagen y semejanza de sus hermanas, la nueva 821 se renueva estéticamente. De memoria uno quizás tenga dificultades para encontrar estas novedades externas pues, como explicábamos anteriormente, Ducati se afana en preservar generación tras generación el ADN representativo del modelo. A golpe de vista, parece que todo sigue igual... Resulta más fácil si enfrentamos el modelo previo con el modelo actual para visualizar los cambios estéticos, que afectan al depósito, al faro delantero y al colín, generando en conjunto un aspecto más estilizado y aligerado. No puede hablarse de transformación, sino de afinamiento: el diseño del tanque, que pierde un litro de capacidad (ahora 16,5 l.) se ha revisado, al igual que el faro frontal, más redondo y con tecnología LED en forma de herradura para las luces de posición (elemento ahora común a todas las naked de Ducati), y la zaga, donde encontramos una tapa del colín renovada y se pierden las asas del pasajero. Asimismo, el silenciador ha sido remodelado, con un diseño de doble terminación inspirado en el de la 1200 R.

El resultado es inequívocamente Monster. Muchos pueden pensar aquello de buf, más de lo mismo o criticar la postura continuista del equipo de diseño italiano. Yo les planteo: ¿Si fuerais los dueños de Coca-Cola, os atreveríais a alterar la fórmula exacta de la popular bebida? La respuesta se antoja la misma a la pregunta: ¿Cambiaríais el alma de una moto icónica e idolatrada?

El rojo no es el protagonista...

Esta nueva generación de Monster, en sus tres cilindradas, exhiben elementos que pretenden homenajear a la primera de todas, la Monster 900 desvelada en el salón de Colonia de 1992. Stefano nos explicaba que el faro ha recuperado cierta redondez con tal de asemejarse a la original, detalle que se suma al clip de fijación en aluminio anodizado que encontramos pegado al contacto -en la primera Monster era de plástico-, y, sobre todo, a la recuperación de un color clásico de la marca. Ducati opta por el mítico amarillo de la saga (en combinación con el bastidor y llantas negras) como color-reclamo para esta nueva 821, el mismo que lucía su antecesora de los '90 y otros modelos que vinieron posteriormente. Quienes prefieran una tonalidad menos llamativa, también está disponible un rojo con bastidor rojo y llantas negras, o una versión Dark en negro mate que no incluye la cubierta para el asiento del pasajero. Esta última es algo más económica (10.990 €), frente a los 11.690 € de la roja y los 11.790 € de la amarilla. Actualmente, todas las variantes disfrutan de una promoción de lanzamiento, con 900 € de descuento sobre los precios mencionados. Además, Ducati ofrece ventajas adicionales a los clientes que se la financien con el Ducati Financial Services by VWFS.

Para los conductores con el carnet A2, la marca ofrece una versión limitada a los 35 kW obligatorios sin coste añadido, aunque una vez deslimitada la potencia máxima resta en 70 kW.

Monsteristas por un día

Tras la charla con Stefano, abandonamos el calorcito de la cafetería del ACE Café Barcelona donde se realizó el evento para salir al frío aparcamiento al aire libre donde nos esperaban las unidades de pruebas. Una gran explanada con varias Monster 821 aparcadas en color amarillo y todas equipadas con otra de las grandes novedades electrónicas de esta nueva generación: el cambio rápido o Quick Shift disponible de forma opcional (añadiendo unos 200 euros al PVP). Derivado del que incorpora la Panigale, este sistema permite subir y bajar marchas sin necesidad de accionar el embrague, una tecnología cada vez más presente en las motos de última generación que permite disfrutar todavía más de los momentos de conducción deportiva.

También encontramos ante nuestra mirada, una vez subidos a la moto, una nueva pantalla de instrumentación que se ilumina al arrancar motores. Se trata de un display TFT a todo color, heredado también de su hermana mayor, de fácil lectura incluso a plena luz del día -dispone de tres configuraciones diferentes, dependiendo del Riding Mode que seleccionemos, aunque también se puede personalizar- y con gran cantidad de información entre la que se incluye la marcha engranada y el nivel de combustible. Este panel está preparado para mostrar información relacionada con el Ducati Multimedia System (DMS), un sistema disponible opcionalmente que permite a los usuarios conectar sus móviles a la moto por Bluetooth y controlar algunas de sus funciones (reproductor de música, auriculares, llamadas entrantes y los iconos de estado de los mensajes recibidos) a través de los mandos de las piñas, que también son de nueva factura (esta vez, heredadas de la Multistrada 950) y disponen de una rica botonería que, a nuestro juicio, no resulta muy cómoda para usar en marcha. El usuario dispone además de un puerto USB bajo el asiento para recargar dispositivos.

A nivel ergonómico no hay cambios relevantes. Ya hace tres años, la 821 se encargaba de mejorar mucho la comodidad del piloto -la Monster siempre había sido conocida por su postura radical-, con un triángulo manos-asiento-culo más amable. Se mantiene intacto en esta nueva versión, por lo que el conductor gozará de una postura que casi no castiga con el paso de los kilómetros, propia de naked, con las estriberas elevadas flexionando bien las rodillas, brazos estirados sobre el manillar plano y no muy ancho, y espalda ligeramente inclinada, suficiente para un gobierno directo de la moto, pero no tanto como para cansar espalda y manos. La única modificación radica en el anclaje de los estribos: antes unidos los del conductor y pasajero, ahora se separan para mejorar la ergonomía. El subchasis también ha sido rediseñado -como el de la 1200- siendo más robusto pero estilizado hacia el final. El depósito es algo más estrecho en su unión con el asiento, que también se afina: así, el conductor tendrá mayor facilidad de cerrar las piernas y apoyar los pies en el suelo. De todas formas, no es una moto alta. El cómodo asiento tiene dos posiciones (a 810 mm o a 785 mm de altura), así que conductores de baja estatura encontrarán bastante accesible a la Monster. Los accesorios originales incluyen además un asiento aún más bajo por si fuera necesario.

Conserva mecánica, electrónica y conjunto ciclo

No hay noticias que afecten al motor, el mismo que en la anterior versión, es decir, el bicilíndrico en L, Desmodrómico Testastretta 11 de 821 cc, autoportante, con control Ride-by-Wire, que tan sólo recibe modificaciones en la caja de cambios para poder incorporar el Quick Shift opcional. Comparando la ficha técnica con su antecesora vemos que descienden ligeramente los valores máximos declarados de potencia y par motor: el primero pasa de 112 a 109 CV y el segundo de 89 a 86 Nm. Sin embargo, los responsables de Ducati explican que esto tan sólo se debe a un cambio en el sistema de medición (se ha sustituido el banco inercial por un banco de motor, según homologación), y que las prestaciones del propulsor son exactamente las mismas.

Bastidor, suspensiones y frenos tampoco se han visto alterados. El chasis multitubular fijado a las culatas se apoya en una horquilla Kayava de 43 mm delante y un monoamortiguador Sachs con ajustes de precarga de muelle y rebote detrás. El eficaz equipo se asocia a unos potentes frenos Brembo, con doble disco de 320 mm y pinzas radiales monobloc M4-32 de 4 pistones en el tren delantero y un solo disco de 245 mm mordido por una pinza Brembo detrás. Las llantas son de aleación de 10 radios, 120/70 delante y 180/55 detrás, ambas de 17 pulgadas, y calzan de serie unos neumáticos Pirelli Diablo Rosso III.

El paquete electrónico sigue siendo de los más completos de su categoría. Se sirve del conocido Ducati Safety Pack (DSP) compuesto por un ABS firmado por Bosch (versión 9.1 MP) con tres niveles de intervención, un control de tracción de ocho niveles y tres Power Modes que regulan la respuesta del acelerador. Además, la máquina ofrece tres modos de conducción seleccionables en marcha que pre-configuran estas ayudas electrónicas: modo Urban, que 'capa' la potencia a 75 CV, modula la aceleración de forma más progresiva, y coloca al ABS y al DTC en su nivel más intrusivo, siendo la mejor opción para tramos en ciudad o condiciones de asfalto complicado; modo Touring, con 109 CV y una intervención intermedia de la electrónica, ideal para rutear; y el modo Sport, también con la máxima potencia, pero una respuesta más directa del acelerador y los controles al mínimo, enfocado a un uso deportivo.

En marcha

Salimos del parking del ACE Café para dirigirnos a una conocida carretera revirada de las afueras de Barcelona, por lo que antes tuvimos que sortear el tráfico urbano, circulando entre coches y semáforos. Enseguida percibes que estás encima de una moto que se adapta perfectamente a la ciudad, gracias a su figura compacta y gran ligereza (206 kg en orden de marcha) ideal para maniobrarla sin problema alguno en espacios reducidos. La única pega que emerge es su escasa capacidad para girar (el manillar hace tope rápidamente) obligándonos a realizar varias maniobras en parado para redirigirla. Unas maniobras, por otro lado, fáciles y sencillas, con los pies bien apoyados en el suelo (mido 1,86 m., pero otros compañeros de menor envergadura también lo hacían con facilidad) y un manillar ideal para el manejo.

El bicilíndrico reacciona con mucha inmediatez a las demandas de gas; es un propulsor que, si bien a bajas vueltas no trabaja con tanta finura, es bastante agradable y vivo. La caja de cambios, de seis velocidades, es ligeramente ruda y poco precisa, y complica en exceso encontrar el punto neutro. El modo Urban es todo un acierto para circular entre edificios, pues la respuesta es más suave y progresiva a bajas velocidades, y la Monster 'calma' su espíritu sport para adaptarse perfectamente a las necesidades de alguien que vive en la ciudad y requiera de una personalidad más dulce y llevadera.

Con los neumáticos pisando ya carretera abierta, la Monster deja un feeling todavía mejor. Con su corta distancia entre ejes (1.480 mm) y sus geometrías de corte ágil, la italiana permite unos cambios de dirección inmediatos, y se nota tremendamente dócil en el gobierno, llevándola a placer. El buen equilibrio de sus componentes de gama media permiten además subir el ritmo (y volver a subirlo) enlazando curvas endiabladamente sin que nada desentone. Podríamos pedir algo más de aplomo en el tren delantero, que quizás, cuando rodamos fuerte entre curvas, parece 'flotar' más de lo deseado, o desconectarse ligeramente al sobrepasar algún bache, pero en general las suspensiones destacan por su elevado compromiso entre deportividad y confort. Es casi el único mejorable en el comportamiento de una moto bastante reactiva, precisa y de buenas prestaciones que se distingue sobre todo por su fortaleza en medios regímenes: dispone de una curva de par muy llena y bastante plana, ofreciendo ya fuertes entregas a muy bajas vueltas y alcanzando con un empuje constante su valor máximo a 7.500 vueltas, que desciende progresivamente hasta el corte de encendido más allá de las 10.000 rpm.

Esto quiere decir que es una mecánica con buena elasticidad, con la que circular sobradamente entre 3 y 4 marcha, aunque en conducción deportiva requiere jugar acertadamente con las relaciones para encontrar el empuje idóneo a la salida del giro, a costa de perder algo de ataque en caso contrario. Aquí juega un papel importante el cambio rápido o Quick Shift si queremos 'enchufarnos' un plus de deportividad, una opción que recomendamos encarecidamente entre quienes se planteen aparcar esta moto en su garaje: en primer lugar porque su funcionamiento es muy correcto, más suave hacia arriba que hacia abajo -como suele ser habitual-, y porque, más allá de que la carretera nunca es escenario para carreras ni cronómetros, nos permite ahorrar tiempo a la hora de engranar, y disfrutar con más argumentos de la esencia de una moto con la que afloran fuertes emociones si así lo deseamos. Su configuración bicilíndrica no puede evitar que las vibraciones están presentes, aunque sin causar molestia alguna. Por su parte, la frenada es bastante potente y dosificable, y no requiere esforzarnos sobre la maneta para encontrar la mordida adecuada.

Monster 'La intocable'

El mito se renueva como lo ha ido haciendo ininterrumpidamente durante 25 años: manteniendo intacta su esencia y reconocible ADN y modernizándose en la medida de proponerse como una moto cada vez más disfrutable, emocionante y versátil. Cualidades, junto a una apariencia de gran personalidad, musculosa y distinguida, que la han aupado al Olimpo de las dos ruedas como una de las motocicletas más emblemáticas y exitosas de todos los tiempos. Son las señas de identidad de la Monster 821 que, en esta versión 2018, recibe una sutil actualización estética en sintonía con el resto de la familia, y amplia su equipamiento con una nueva pantalla TFT y un cambio rápido opcional al que nadie debería renunciar. Su vanguardismo tecnológico se sitúa por encima de la mayoría de sus rivales de segmento, entre los que se encontraría la Triumph Street Triple S (9.500 €), la Yamaha MT-09 (9.799 €), la Kawasaki Z900 (9.075 €), la Suzuki GSX-S750 (9.199 €), la Aprilia Shiver 900 (8.599 €), la BMW F 800 R (9.350 €), la Honda CBR650F(8.650 €) y la MV Agusta Brutale 800 (13.900 €).

La compacidad y ligereza convierten a la nueva Monster 821 en un transporte urbano idóneo, y su buen funcionamiento general y componentes eficaces, en una naked emocionante a la par que equilibrada.

HIGHLIGHTS TÉCNICOS DUCATI MONSTER 821 2018

- Motor Testastretta 11 de 821 cm

- Potencia máxima de 109 CV a 9.250 rpm

- Bastidor multitubular fijado a las culatas

- Basculante de doble brazo

- Nuevo depósito con clip de fijación

- Nuevo colín, silenciador y faro

- Estriberas independientes para el piloto y pasajero

- Pantalla TFT a color

- Intervalo de reglaje de válvulas cada 30.000 km

- Riding Modes (3 configuraciones)

- Power Modes (3 configuraciones)

- Ducati Safety Pack (ABS con 3 niveles, DTC con 8 niveles)

- Horquilla de 43 mm

- Asiento regulable en altura

- Cubierta para el asiento del pasajero

- Preparado para incluir DQS up/down

- Preparado para incluir DMS

- Colores: Amarillo Ducati con bastidor negro y llantas negras; Rojo Ducati con bastidor rojo y llantas negras; Negro Dark (sin cubierta para el asiento del pasajero)

EQUIPAMIENTO PROBADOR

Fotos de la Ducati Monster 821

Fotografías por: Ducati Press (Lluís Llurba)
 

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