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Estrenarse con una Harley-Davidson 2010La primera vez con una 883 Iron

Aceites castrol

Publicado el 30/05/2012


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¿Tu primera moto una Harley-Davidson? ¿Osadía, temeridad o simplemente unas ganas locas de conducir una de las míticas máquinas de Milwaukee? Vale... no tienes experiencia pero sabes que no es lo mismo tener una moto que tener una H-D... así que ¿por qué esperar?

Este artículo no habla solamente de una moto, habla más bien de una experiencia. De una ilusión hecha realidad después de alguna que otra duda que rápidamente quedó disipada. Estrenarse sobre dos ruedas con una motocicleta de casi 900 centímetros cúbicos y 250 kilos de peso no parece lo más indicado pero no por ello deja de ser factible, incluso acertado en algún aspecto. Y es que una clásica como la Sportster da para mucho... incluso para un novato.

Con el carnet recién estrenado son muchas las opciones disponibles para empezar a aprender de verdad qué es esto de conducir una moto cuando tienes claro que lo tuyo son las custom: iniciarte con una motocicleta de marchas de baja cilindrada para luego dar el salto a una mayor, optar por alguna japonesa económica... o hacer lo que siempre has querido y comprarte una Harley-Davidson. Porque si tu sueño es tener una H-D, no hay motivo para retrasarlo aunque entre la vieja moto de tu autoescuela y la más pequeña de las de Milwaukee haya un abismo.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que con el carnet A2 aún caliente en tus manos puedes conducir motocicletas sin límite de cilindrada, pero con un máximo de 35 kw (unos 47 CV) de potencia. Esto no es problema, ya que si optas por una Sportster 883, la más pequeña de la gama Harley y la opción más lógica por su tamaño, características y precio, simplemente tendrás que limitarla en el taller y pasar posteriormente por la ITV para homologarla. Así de sencillo. Los pocos caballos de menos resultantes te pondrán las cosas un poco más fáciles y moverán igualmente con solvencia la Sportster.

Por cierto, un consejo: de las tres versiones disponibles de la 883, la única con asiento doble es la Roadster, por lo que si optáis por la SuperLow o la Iron y queréis ponerle una segunda plaza aprovechad la visita de la limitación de potencia a la ITV y homologadla también para un segundo pasajero. Os ahorraréis tiempo y dinero.

Estable y manejable

La 883 Iron se muestra en marcha mucho más compacta y manejable de lo que aparenta

Dicho todo esto y con la Sportster 883 Iron ya esperándonos en el garaje para disfrutar de ella es hora de lanzarnos a la carretera... pero con respeto, no conviene olvidar que entre nuestras piernas tenemos el mítico motor Evolution de 883 cc y somos unos novatos y cualquier precaución inicial es poca. La primera impresión que tienes cuando ves una Sportster es de que se trata de una moto grande pero una vez montado en ella esta sensación cambia ya que ésta se muestra mucho más compacta y manejable de lo que aparenta.

La altura del sillín es moderada lo que otorga confianza al conductor, que sabe que puede apoyar con facilidad los pies en el suelo en cualquier momento. Cuando maniobras en parado, esto será de gran ayuda, aunque deberás vigilar sobre todo el peso de la moto y evitar que se venza a un lado, porque sino estamos perdidos...

En marcha la sensación de pesadez desaparece e incluso demuestra mucha más agilidad de la que se le presume inicialmente. Obviamente, una moto como la 883 Iron está pensada para ritmos más bien moderados, pero también es divertida -mucho más de lo que creíamos- en curvas. Eso sí, deberemos dirigirla con firmeza, con un buen trabajo de brazos.

Uno de los aspectos más a tener en cuenta si eres un principiante es la frenada. Conocerla y controlarla es básico para nuestra seguridad. En este sentido la Sportster Iron cuenta con frenos de disco con pinza de doble pistón delante y un pistón detrás. Suficiente para detenerla aunque actuando con anticipación y precaución, así que mantener la distancia de seguridad con el vehículo precedente se hace más importante todavía. No es una frenada agresiva ni con mordiente; no está pensada para apuradas al límite. Ayudarnos con el trasero e incluso con el freno motor nos vendrá muy bien para no sobrecargar de trabajo al disco delantero.

 

A tu ritmo

Estrenarse sobre dos ruedas con una moto de casi 900 cc y 250 kg no parece lo más indicado, pero no

En ciudad, pese a no ser su territorio predilecto, es sin duda la más manejable de la gama Harley. Indiscutiblemente no tendrá la agilidad de motos pequeñas o scooters, pero aún así permite moverse entre el tráfico urbano con soltura gracias a su relativamente moderado tamaño... para ser una H-D. Además, así evitarás la tentación de caracolear entre los coches... que no es con lo que se siente más cómoda esta americana.

En las continuas paradas y arrancadas, ya sea por el tráfico en sí o por los semáforos, deberemos vigilar al principio hasta dominar el puño del gas. Los bajos y medios del motor Evolution -aunque atenuados por la limitación del carnet A2- son poderosos y no hay que tener prisas o nos podemos llevar algún susto. Otro aspecto a tener en cuenta si eres novato al manillar es que la Sportser te da una presencia que impone más respeto y visibilidad que otras motos al resto de los conductores, lo que siempre juega a favor de nuestra seguridad.

Pero donde sacarás más provecho de las cualidades de la 883 es en los recorridos interurbanos. En ellos rodarás a las velocidades perfectas para disfrutar de esta moto, ya que en ciudad su motor nos pide siempre un poco más de gas y aquí finalmente podremos dárselo. Aunque puede ofrecer bastante más será cerca de los 100 km/h donde muestre su mejor versión. Si vamos más rápido, la ausencia de protección frontal en forma de pantalla y la escasa aerodinámica de la moto nos pondrán las cosas más difíciles. Además, no hay que olvidar que una moto como ésta está hecha en gran medida para gozar del trayecto, por lo que las prisas y urgencias no van con ella.

El depósito de gasolina con forma de cacahuete de 12’5 litros de capacidad y su consumo ponderado de 4’6 litros a los 100 kilómetros nos ofrecen una autonomía más que suficiente. De hecho, si hacemos algún viaje largo, agradeceremos incluso tener que parar para repostar y de paso estirar las piernas.

El confort no es una de las mayores virtudes de la Sporster, especialmente cuando llevamos muchos kilómetros sobre ella, para qué engañarnos... aunque tampoco es tan, tan incómoda. La posición de conducción, el mullido del asiento o el tarado de las suspensiones no se han pensado con esa prioridad, sin olvidar que las vibraciones del motor -en una Harley no son negativas sino una seña de identidad- acaban haciendo mella conforme pasan los minutos.

También debemos prestar especial atención si vamos acompañados por un pasajero, ya que su asiento -opcional en esta Iron, como ya hemos comentado- y su posición son aún bastante menos confortables que los nuestros. Si habitualmente sois dos en la moto, para subsanarlo en parte -y para mejorar también las prestaciones dinámicas de la 883- los amortiguadores traseros se pueden regular en tres posiciones según el peso de la carga aunque eso también acabará haciendo más seca la suspensión.

Otro apunte final positivo a los ojos de un novato es la sencillez de los mandos de la Sportster en su manillar drag style. Su ordenada colocación y la presencia exclusivamente de la información esencial nos permitirá centrarnos en el manejo de la moto y evitar distracciones. No estaría de más contar con un tacómetro para ayudarnos a cambiar las marchas de forma más óptima pero no se hace imprescindible y el amplísimo catálogo de accesorios de la casa permite elegir a placer uno de estos accesorios.

Si a la facilidad de uso de la 883 Iron, su estabilidad y su nobleza sumamos también una gran fiabilidad mecánica, una durabilidad probada y un mantenimiento mínimo, tenemos aún más argumentos para poder recomendársela como primera moto a un principiante... como yo. Así que ya sabes... si quieres puedes iniciarte con todo un icono de las dos ruedas.

Sólo depende de ti.

 

 

Comentarios (2)

  • vanvanero
    vanvanero 31-05-2012

    Hola, soy lector asiduo de esta página, y me registro hoy para comentar esta noticia.
    En verdad conducir una moto, sea cual sea es toda una experiencia. Yo tengo 39 y tengo moto desde hace un año, mi primera moto. En mi casa ha habido una HD de un hermano, posibilidades de comprar moto, sacar carnet, pero nunca me dió el gusanillo. (cuanto tiempo perdido). A mis casi cuarenta, conduzco todos los días al trabajo una 125cc de las convalidadas, y que quereis que os diga, una gozada. Siendo todo urbano, me lo paso como si tubiera 15 años. PAra ir al trabajo suelo hacer 11 Km, para volver casi 15 ?¿?¿ sabeis por qué, no?. En lo referente a la compra de una 883 como primera moto, que qauereis que os diga, si el dinero no es problema, allá cada cual, pero me sonrio cuando una 125 y una 1200cc comparten en ciudad los semáforos, sin remedio. Mi moto tienen un consumo diario en gasolina de 1.1 € ( con la última subida ) un mantenmiento en taller oficial de 89 € con cambio de aceite,filtros, ... todo. Y llega a los 100 Km/h en las salidas de un club que muchos quisieran, sano y divertido. Saludos a Suzuki Van Van Motoclub.

  • lucho
    lucho 25-10-2012

    tengo una Sportster XL 883 SuperLow 2011, mi primera moto después de 40 años (o sea que ya pueden imaginar mi edad) desde hacen unos 5 meses y este artículo es muy pero muy acertado. He tenido problemas con la frenada que me han llevado a la sala de operaciones y cuesta caracolear en la ciudad...pero es una belleza y un placer salir por ahí cuando el cuerpo te lo pide...

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