Harley-Davidson Sport Glide 2018 (Prueba): Estriptis custom

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La novena novedad 2018 de Harley atraviesa los propios márgenes de la familia Softail ampliando, con un par de clics, sus horizontes y capacidades...

Inicialmente, la marca americana afrontaba 2018 con un octeto de nuevas monturas que renovaban catárticamente una gama Softail (¿recordáis?) que en Motofan hemos ido probando, primero en su presentación internacional el pasado verano (Street Bob, Fat Bob, Breakout y Heritage Classic) y hace poco en una prueba a fondo con la Fat Boy, a falta de contactar con tres modelos (Slim, Deluxe y Low Rider) que esperemos pronto pasen por aquí.

Pero entonces llegó el salón de Milán en noviembre y Harley-Davidson desveló una bala en la recámara, una inesperada novena integrante, la nueva Sport Glide, que incluye todas las novedades congénitas preparadas en Milwaukee para su familia Softail, desde el gran bicilíndrico de última generación, el Milwauke-Eight de 1.745 cc con ocho válvulas por culata, hasta su nuevo chasis enrigidecido y aligerado, con horquilla de doble válvula y monoamortiguador regulable en precarga con mando remoto y escondido bajo el asiento.

Común al resto de la gama, también equipa actualidades tecnológicas como las ópticas con iluminación LED, cuadro de instrumentos digitalizado -con indicador de macha engranada-, el encendido sin llave, el puerto USB o el sistema de alarma, todo ello de serie. Tampoco falta en este modelo el control de crucero electrónico.

MID-SIZE TOURING 'DE QUITA Y PON'

Sobre esta base, por tanto, Harley ha configurado una enésima motocicleta que escapa del clásico perfil cruiser y especializado de cada una de sus 'hermanas', y adquiere cierta peculiaridad, tanto desde un punto de vista conceptual como práctico. La nueva Sport Glide emerge como una pequeña bagger, equipada de serie con dos maletas rígidas laterales (25,5 litros) y un compacto batwing, que ofrecen un almacenaje 'de fin de semana' y cierta protección aerodinámica capaces de ampliar su radio de acción. Con estos elementos instalados, hasta podríamos considerarla una mini Touring, como una Street Glide compactada, dejando a su usuario y acompañante abierta la posibilidad de viajar algunas horas con un correcto confort y capacidad de carga. Sin embargo, la singularidad de la Sport Glide radica en su facilidad para despojarse, literalmente, de esta apariencia...

SOFTAIL TRANSFORMISTA

Con nuestras propias manos y en una operación que no requiere más de dos minutos -siempre y cuando hayamos ganado algo de práctica- podemos retirarle las maletas y también el carenado frontal, dejándola en un formato 'naked' con el que adoptar a sus mandos otra actitud menos rutera quizás o, simplemente, más enfocada al uso diario en ciudad o recreativo en una carretera de curvas. Cada maleta dispone de cierre con llave, y en su interior encontraremos un pulsador para liberarla fácilmente de la carrocería. La única incomodidad aparece a la hora de transportarlas, pues carecen de asa.

En el caso de la pequeña cúpula delantera, su fijación se ubica en los tubos de la horquilla donde encontramos unas abrazaderas de liberación rápida. El proceso a la inversa se antoja algo más laborioso (como casi todo en la vida, destruir es más fácil que construir), pero nada que no se acabe aprendiendo. El resultado de este 'estriptis' genera, como decíamos, una moto transversal o, dicho de otra forma, apta para desempeñar más de un papel, algo a lo que las harleys, siempre de personalidades marcadas, no nos tienen muy acostumbrados. La Sport Glide es una roadster con alma turística que permite un uso urbano y ciertas licencias sport... ¡Estamos ante una custom multiusos!

TENERIFE, PRIMAVERA...

Es curioso comprobar cómo Harley ya no se sonroja a la hora de someter a sus Softail a la 'prueba del algodón' por parte de la prensa en una exhaustiva carretera de curvas. Lo hizo en septiembre con sus primeros modelos lanzados sobre una intensa ruta revirada en Barcelona, y lo ha vuelto a hacer para presentar la nueva Sport Glide, llevándonos hasta el serpenteante asfalto del Parque Nacional del Teide, en Tenerife, donde cubrimos, bajo un clima primaveral, casi 200 km a sus lomos.

Está claro que la casa estadounidense se enorgullece de las capacidades dinámicas de su renovada familia, y no es para menos, pues estas cruiser han logrado superar viejos estigmas y se muestran realmente aplicadas y mucho más eficaces en estas lindes menos rectilíneas.

Elegimos para rodar una unidad en color negro, a nuestro juicio la más soberbia desde un punto de vista estético, con una fuerza visual que radica en el contraste entre sus numerosos componentes cromados y la oscuridad de su depósito y carrocería. Las llantas son unas espectaculares Mantis en fundición de aluminio negra con detalles mecanizados y diseño direccional, hasta el momento sólo vistas en modelos CVO, que aportan modernidad y dinamismo al conjunto.

Además de este acabado Vivid Black, cuyo precio se sitúa en los 19.500 euros, está disponible en granate (Twisted Cherry) y plata (Silver Fortune), siempre con el batwing a juego y un suplemento de 250 euros en el importe de adquisición. Las maletas, en cambio, no varían su coloración negra en ningún caso.

SPORT GLIDE: A BORDO

Como el resto de sus hermanas Softail, la nueva Glide es una motocicleta realmente accesible, gracias a su baja altura del asiento de tan sólo 680 mm, y a un sillín estrecho que permitirá apoyar a conductores de todas las tallas los pies en el suelo con suma facilidad y, de paso, gobernar más fácilmente en parado los 317 kg que puede llegar a pesar la criatura.

Digamos que las maniobras en frío no son sus mayores virtudes, todo lo contrario que la postura de conducción, confortable y relajada, un bálsamo para espalda y extremidades, que adoptan la clásica posición custom anti-fatiga de pies y manos adelantados. El asiento del conductor es mullido y muy ergonómico; el del pasajero, menos hospitalario.

En conducción se muestra realmente manejable, partiendo de un manillar ancho y cercano, con el que 'palanquear' suavemente y con precisión la moto. En pocos kilómetros, la Sport Glide ya me ha transmitido su 'flow' aterciopelado que incita a perseguir paisajes y carreteras sin prisa, dejando los sentidos rendidos a sus confortables suspensiones y al ronroneo felino de su V-Twin montado de forma rígida, y disfrutando de su tremenda elasticidad para circular, con prácticamente una marcha, a medias velocidades. Pero que nadie se confunda, los masajeantes golpes de gas son enérgicos, sobre todo con la mecánica trabajando a medias vueltas, merced a ese elevadísimo par motor de 145 Nm ofrecido a tan sólo 3.250 rpm, que nos catapulta con sus aceleraciones si así se lo reclamamos.

Volviendo al habitáculo, comprobamos que la visibilidad de los espejos es óptima. En autopista, rodando a unos 120 km/h -en 4 marcha y sin esfuerzo-, los cierto es que el batwing no genera mucha protección y el viento ya golpea de hombros para arriba (en el catálogo de accesorios oficiales hay una pantalla 10 cm más alta disponible).

El comportamiento en zona de curvas, sin ser su hábitat natural, es loable. Rodamos a buen ritmo y la Glide nos dejó aspectos notables, como su alta manejabilidad, su buen paso por curva y su poderosa tracción en salida. Su capacidad para inclinar antes de comenzar a rascar con las estriberas de goma carentes de avisador metálico es reducida (28 aprox. a ambos lados), aunque mayor que en otras Softail: el contacto con el suelo se produce sobre todo en los giros más cerrados, y en curvas medias y amplias no tendremos ningún problema. Mención especial hacia el trabajo del amortiguador trasero, mucho más aplomado y eficaz que previas generaciones, creando una mayor concordancia entre ambos trenes en fases de aceleración y trazada.

Por otro lado, es la Softail con la segunda distancia entre ejes más corta -1.625 mm-, sólo superada por la 'deportiva' Fat Bob, de ahí que sus movimientos sean considerablemente reactivos para tratarse de una custom, algo en lo que también influye que no exagera ni en el avance de su horquilla (150 mm) ni en las medidas de sus neumáticos, de 130/70 delante y 180/70 detrás (con Michelin Scorcher 31 de fábrica), que aportan agilidad y minimizan el efecto subvirador arquetípico en este segmento. Destacar que es la única de su familia en combinar llantas de 18 y 16 pulgadas, delante y detrás respectivamente, una ecuación que logra una relación equilibrada entre estabilidad y viveza. El sistema de frenada, con un sólo disco delantero de 300 mm, es eficaz aunque necesita del apoyo del trasero si queremos apurar fuerte la frenada en fases de conducción alegre. El ABS no es intrusivo en condiciones normales y tan sólo nos saltó un par de veces con mucha frenada sobre asfalto bacheado. En cuanto a la autonomía, Harley declara un consumo de 5,3 litros a los 100 km, de ahí que la nueva Sport Glide, con un depósito de 19 litros, pueda cabalgar sin repostar más de 350 km.

SPORT GLIDE, 'LA EQUILIBRADA'

Definido por ellos mismos como 'el mayor proyecto de su historia', 'The Company' incluye un miembro más en su reescrita gama Softail, con un modelo que no deja indiferente, ni por su estética personal ni por sus capacidades versátiles. La nueva Sport Glide toma una posición intermedia en casi todo en la familia, es el 'jueves' de las Softail, empezando por su precio (hay tres más baratas, y cinco más caras), y siguiendo por casi cada aspecto que la componen: observando su ficha técnica (dimensiones, geometrías, etc.), ésta parece situarse en el punto intermedio respecto al resto de sus hermanas, que tienden a ubicarse más hacia los extremos. El resultado es el de una motocicleta equilibrada en términos dinámicos y, gracias a las posibilidades de montaje y desmontaje de maletas y carenado, también desde un punto de vista práctico. Cotidiana gracias a su accesibilidad, agradable en los paseos pero graciosa si la apretamos en base a su buen músculo mecánico, y suficientemente turística para un par de días... Ya sólo quedan 91 modelos para llegar en 2027 al centenar anunciado por Harley-Davidson (tras las 9 Softail recientemente desveladas), que pretende sumar 2 millones de personas a su comunidad internacional de harlistas e incrementar un 50% su volumen de ventas a nivel mundial. Una ofensiva ambiciosa que arranca con buen pie...

HIGHLIGHTS TÉCNICOS HARLEY-DAVIDSON SOFTAIL SPORT GLIDE 2018

- Precio: desde 19.500 euros

- Motor V-Twin Milwaukee-Eight 107, 1.745 cc

- Par motor de 145 Nm a 3.250 rpm

- Horquilla delantera de 43 mm

- Monoamortiguador trasero regulable con mando remoto

- Llantas Mantis en fundición de aluminio negra con detalles mecanizados

- Altura del asiento de 680 mm

- Peso en orden de marcha de 317 kg

- Neumáticos de 18'' y 16''

- Freno delantero de un disco con pinza de 4 pistones

- Depósito de combustible de 18,9 litros

- Cuadro instrumentos: Velocímetro analógico de 5 con indicador digital de marcha engranada, cuentakilómetros total y parcial, nivel de combustible, reloj, autonomía restante y tacómetro

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

 

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