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Honda CBR 125, la infantería

Aceites castrol

Junto a la 600 F y la 250 R, la Honda CBR 125 R fue presentada la pasada primavera. El trío originó una gran expectación, porque todas ellas eran motos ‘nuevas’. Pero quizá sea la de esta prueba, la más básica, juvenil y popular de las tres, la que mayores frutos puede dar a la marca.

La 125 deportiva de Honda ha cambiado de aspecto totalmente. Si antes parecía una motocicleta exclusivamente funcional, urbana, de dimensiones muy reducidas, ahora adopta el semblante de una moto grande. Es prácticamente igual que la otra novedad, la CBR 250 R, y se parece muy mucho a la hermana mayor, la CBR 600 F.

En apariencia es una deportiva, sí, pero su comportamiento es el de uno de esos modelos que tan de moda están últimamente, de los popularmente conocidos como lógicos. Porque si una cosa tiene la CBR 125 R, es que trata a su propietario con una dulzura impropia de una sport.

Sencillez

Abundando en cuestiones estéticas, esta moto mezcla sabiamente formas angulosas, más o menos radicales, con una imagen de cuerpo entero de solidez y confort. Y esto, después de probarla, queda más que comprobado.

Los elementos de los que está hecha esta moto son sencillos -horquilla con barras de 31 mm de diámetro, amortiguador trasero no regulable, un solo disco de freno delante, etc.-, y por eso su precio ha resultado bastante ajustado. No es el precio de la nueva Aprilia RS4 125, por ejemplo, mucho más costosa, porque la CBR no cuenta con sus componentes. Y si no cuenta con sus componentes, es porque esta Honda ni es ni quiere ser una deportiva a la italiana. La japonesa es sólo una deportiva urbana, y como tal se comporta. Por eso es tan cómoda, con una ergonomía muy elaborada para disfrutar de la conducción tanto entre coches como en carretera o autopista. Aunque con semimanillares, la posición de conducción no es forzada, las estriberas no quedan elevadas y el asiento es cómodo. Este asiento, además, está a sólo 795 mm del asfalto, por lo que se llega muy bien al suelo.

El radio de giro es reducido y las maniobras son leves, es decir que se manejará muy bien cuando hayamos de moverla en parado y al girar al máximo para llevarla por donde queramos.

Hablábamos de lo terrenales de sus suspensiones, de que son básicas. Y es cierto. Pero también es verdad que, aunque la horquilla no es precisamente robusta, a velocidad máxima (¡por encima de los 130 km/h!) y en curvas, se muestra aplomada y bastante firme, a la vez que absorbe con profesionalidad las irregularidades del terreno. El amortiguador trasero es algo más seco, eso sí, pero no tiene problema en gestionar los 125 kilogramos que pesa la CBR 137 en orden de marcha. Un peso muy bajo para la apariencia de esta moto.

Sorpresas

Para empezar, nos sorprendió esa velocidad punta tan elevada para ser una 125, gracias entre otras cosas a que la sexta velocidad es bastante larga. Sorpresa también al comprobar lo bien que frena a pesar del humilde equipo que monta: en carretera de montaña sólo hay que presionar levemente el freno para encarar la curva (aunque al apurar la frenada sí que se nota un poco limitada).

También hay que destacar lo suave que funciona a todos los niveles: embrague, cambio de velocidades, giro del motor (sólo vibra un poco a alto régimen), tacto general de todos los elementos, etc.

El dinamismo es otro de sus puntos fuertes. Si bien las suspensiones son sencillas, las medidas de sus neumáticos hacen de esta CBR una 125 muy ágil y muy decidida en tramos revirados. Al pesar tan poco, siempre va por donde nosotros le indiquemos, y si en alguna ocasión llegase a desobedecernos, es muy sencillo hacerla entrar en razón. O en curva. Si a esto le sumas una ergonomía que roza la perfección, no os importará hacer alguna que otra salida de sábado por la mañana más o menos larga (como hizo un servidor y de la que volvió bastante satisfecho). Luego tenemos el motor, que no es un portento de potencia, a su cilindrada nos remitimos, pero que trabaja con gran soltura. Más que a bajo y a alto régimen, lo hace muy bien a medio régimen, la franja del cuentarrevoluciones que más se utiliza en una salida por carretera; y por eso volví tan satisfecho de aquella salida matinal, porque el motor es bastante juguetón y aprovechable.

Sorpresa, resumiendo, por el buen funcionamiento de la CBR 125 R. Aparentando ser más una F que una R -demostrándolo por otra parte con su perfecta ergonomía y su calidad de marcha-, nos sorprendió más tarde en carretera con un dinamismo impecable, dejándose llevar siempre por el sitio y mostrándose estable y fiel en los pasos por curva (a pesar, repetimos, de sus sencillas suspensiones). Y sorprendente fue también una velocidad punta de récord en la categoría, por encima de los 130 km/h, lo que la hace también apta para los trayectos interurbanos al posibilitar la adaptación de nuestra velocidad a la de los vehículos del entorno.

Ajustes en el precio

La parte ciclo de la Honda CBR 125 R, ya lo hemos dicho, es muy básica, tanto en los componentes de las suspensiones como en los de la frenada. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que esté falta de nada, sino más bien al contrario, ya que hemos podido comprobar que el resultado es sorprendente. Falta está, eso sí, agradablemente, de un precio elevado, ya que esta moto está a la venta a por 3.299 euros. Comparado con el precio de modelos como la Aprilia RS4 125, la Derbi GPR 125, etc., esta Honda se comercializa a cambio de una cifra, cuando menos, popular.

Es verdad que la CBR 125 R no es como la Aprilia o la Derbi, por ejemplo, pero es que tampoco es ésa su intención, no pretende serlo. No pretende serlo, no, pero así, sin pretenderlo, casi lo consigue.

Fotos de la Honda CBR 125 R

 

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