KTM 250 EXC-F: Como Iván 2008

Aceites castrol

Publicado el 03/02/2010


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Dos títulos mundiales de enduro con Iván Cervantes y decenas de artículos han llevado a hablar tanto de la 250 EXC-F, que sus virtudes se han convertido casi en un mito. Probarla a fondo nos permitió volver a la realidad... a una ligera, pequeña y divertida realidad.

KTM 250 EXC-F: Ligera y manejable

La moto de Iván Cervantes, la KTM 250 EXC-F, era casi un ente de dos ruedas perteneciente a otra dimensión. Unos resultados impecables en competición, tanto en esta temporada como en la anterior, y una llegada a las tiendas que se ha hecho esperar tanto como una novia en el altar hacían que todo fueran comentarios y comparaciones imposibles para nosotros los mortales. Sin embargo hemos podido analizarla a fondo.

Globalmente la ligereza, la posición de conducción y la facilidad de pilotaje son las mejores armas de defensa de la EXC-F 250 frente a sus competidoras. Nos ha gustado mucho, por divertida y por lo sorprendente que resulta su peso en orden de marcha; te sientes más sobre una 125 que sobre una 250 de 4T. También la presencia del espíritu ready to race de la marca es destacable, ya que con muy poquitos cambios esta EXC-F 250 estará lista para irte de carreras.
Como es norma en la casa, estéticamente la EXC-F difiere muy poco de sus hermanas, tan sólo los logotipos en las tapas laterales y el conjunto de motor y escape permiten diferenciarla de, por ejemplo, una 125 o una 200 de 2T, con las que tiene un tamaño muy similar. El chasis es muy parecido al de estas dos, con un refuerzo entre la columna principal y la simple cuna. Evidentemente, los anclajes son distintos, adaptados al moderno y compacto propulsor de 4T con doble árbol de levas (DOHC). De hecho, el motor es la estrella del conjunto, dado que ocupa el vacío generado a raíz de la jubilación sin sustituto del veterano monoárbol cuyo único éxito deportivo fue el título mundial de enduro de 250 4T de 2000, con Matteo Rubin como piloto. El carácter y la potencia de aquel propulsor no se adecuaban a la filosofía ready to race que manda en Mattighofen, y desde 2003 en el motocross y 2005 en el enduro, se ha trabajado a fondo para desarrollar una base sólida para el motor de esta EXC-F. El resultado es un propulsor fácil de conducir pese a ser de carrera corta, con una potencia a la rueda de 34,19 cv, cuatro válvulas en titanio, balancín de rollos, distribución por cadena y lubricación a presión mediante doble bomba de aceite.

Para correr

KTM 250 EXC-F: El motor, la estrella del conjunto

Una de las mejores bazas de esta 250 4T es su reducido tamaño y buena posición de conducción, fruto de la estrechez del motor y del uso de un depósito prácticamente de motocross, ya que el bajo consumo de combustible lo permite. El resto del conjunto está al más alto nivel, con el uso de discos de freno lobulados y pinzas Brembo, suspensiones WP de última generación, subchasis en tubo cuadrado de aluminio, manillar Renthal de diámetro variable, llantas Excel y silenciador de sección triangular en aluminio. La ausencia de elementos de serie como los paramanos o el protector del manillar se compensa con un completísimo kit de recambios y componentes que KTM comercializa dentro de su catálogo de Power Parts. Por si fuera poco, se prepara un kit especial con adhesivos y componentes réplica Iván Cervantes, con lo que, a excepción de algunas piezas especiales como el colector de escape, las modificaciones del cambio o las suspensiones oficiales, permitirá convertir la EXC-F 250 en una réplica casi exacta de la doble campeona del mundo de E1.

A la primera

KTM 250 EXC-F: Conjunto equilibrado

Como decíamos, cuando se ha hablado tanto de una moto y a uno le llega la oportunidad de comprobar todo cuanto ha escuchado sobre ésta, lo primero que intentas es buscarle los defectos; es una situación realmente difícil, ya que corres el riesgo de juzgar más por lo que has escuchado o por lo que esperabas de ella que por lo que realmente debe dar de sí. A pesar de ello, era nuestra obligación exprimir la EXC-F tanto como fuera posible y, principalmente, tanto como nos pedía el cuerpo.

De entrada, a la hora de ponerlaen marcha quisimos abusar un poco del motor de arranque, tanto en frío como (después) en caliente, e incluso con marcha engranada. Algunos comentarios sobre la pequeña de las KTM decían que en ocasiones flojeaba en este aspecto, básicamente cuando se accionaba el botón de puesta en marcha con una relación colocada y con el embrague trabajando. El resultado que obtuvimos fue, simplemente, que arrancó perfectamente en todas y cada una de las circunstancias.

Una vez descolgado este primer sambenito, lo primero que llama la atención del motor es su bajo nivel sonoro. El escape va muy tapado y convierte en una simple rumorosidad el ruido del motor, lo que nos lleva a pensar que, sacrificando algunos decibelios, resultaría fácil ganar bastante en respuesta abriendo tan sólo un poco más el escape. La cuestión es que la respuesta del moderno monocilíndrico con cuatro válvulas y doble árbol de levas de Matighoffen es rápida, pero no brilla por su potencia en bajos; de hecho, a la hora de afrontar una crono resulta muy divertido, pero también necesario, llevar el motor alto de vueltas para sacarle todo el partido, buscando en cada momento la marcha correcta para evitar perder respuesta. Con esto no queremos decir que sea un motor explosivo arriba, sino más bien que su suavidad en cualquier franja de trabajo hace que tengas, y puedas, entrar en las curvas abriendo gas sin miedo, dado que su comportamiento lo permite.

Fuera ya de las cintas y las estacas de una especial, metidos en caminos y senderos, también es recomendable tener cuidado de seleccionar la marcha justa y llevar el motor alegre, puesto que una relación demasiado larga puede hacer que el motor tienda a ahogarse al abrir gas rápido. En trialeras más comprometidas, una relación de cambio muy corta hace que se suba cómodo por todas partes en primera y la suave respuesta en bajos facilita mucho las cosas a la hora de arrancar en parado, aunque el terreno tenga poca adherencia, ya que su punto fuerte es la capacidad de tracción.

Posición ideal

KTM 250 EXC-F: Como Iván

Uno de los aspectos que más nos han gustado de la EXC-F es su parte ciclo. En cuanto a tamaño, es especialmente pequeña, y su posición de conducción, simplemente perfecta. El conjunto se muestra muy ligero y ofrece la posibilidad de realizar cambios de dirección muy rápidos, con una gran entrada en curva. Como era de esperar, esta virtud se convierte en un hándicap cuando se circula a fondo por zonas rápidas, ya que la dirección pierde algo de consistencia.

Concretando el apartado de suspensiones y amortiguación, hay que decir que la horquilla delantera (WP, por supuesto) se muestra algo rebotona circulando rápido por trialeras o por encima de piedras, aunque tan sólo es en estas circunstancias cuando su comportamiento deja de ser impecable. Algo parecido sucede con el amortiguador con sistema PDS trasero. Su funcionamiento es muy bueno, transmitiendo mejores sensaciones que en motos más potentes que también lo usan, traccionando bien y pasando sin dificultad los tramos bacheados. El punto flaco está en las apuradas de frenada fuertes, en las cuales la rueda trasera tiende a levantarse y botar, como si perdiera el contacto con el suelo. En líneas generales, puede decirse que el equilibrio de ambos trenes es bueno y el compromiso de dureza permite que, en general, trabajen bien en la mayor parte de las situaciones, tan sólo hay que exceptuar las ya comentadas. Así, en las cronos, la respuesta general es buena, ni muy dura ni muy blanda. Lo mismo sucede al encarar tramos de rally, donde la EXC-F se muestra muy cómoda tanto si se pilota fuerte como relajado, dado el acertado equilibrio, al que se une el bajo peso. Realmente, ambas cualidades conforman una de las mejores características de la moto, que no cansa absolutamente nada.

Finalmente, los frenos están incluso a mejor altura que en otras hermanas de cilindrada superior. Si normalmente el comportamiento de los componentes Brembo es bueno, en este caso el tacto del delantero era especialmente bueno, con buena potencia y mucho mordiente, probablemente fruto de un buen sangrado. En cuanto al trasero, el tacto es también muy bueno, aunque nos penalizó ligeramente una posición del pedal algo elevada, a causa de la cual se acciona ligeramente sin querer, con lo que se calienta e incluso puede mostrar síntomas de agotamiento rodando a fondo.


Albert Guerrero y D. Pratis
Fotos: Sarah Gutiérrez

 

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