Nueva Kawasaki Z1000. Prueba: Supernaked dura y pura

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Excéntrica y audaz, la nueva Kawasaki Z1000 2014 es una moto que genera opiniones contrastadas. Sin embargo, posee sólidos argumentos capaces de convencer a cualquier entusiasta de las supernaked... a pesar de la decisión de la casa japonesa de renunciar a la electrónica. ¿Es así? Hemos asistido a la presentación oficial en la sevillana localidad de Carmona para descubrirlo...

Presentada al público hace apenas unas semanas en el EICMA 2013, la última encarnación de la Kawasaki Z1000 es -como ya lo habían sido las tres versiones anteriores- una de esas motos que, tan sólo mirando esa estética que parece haber salido directamente de un cómic manga japonés, divide la audiencia por la mitad, entre quienes la aman y quienes la odian...

Doble faro con tecnología LED sin reflector delante, asiento de dos piezas, nueva instrumentación, piezas completamente rediseñadas y de estilo único... y todo ello combinado con una atención obsesiva a los detalles: cada elemento de esta Z1000 2014 hace explícita la relación con el modelo anterior y con toda la familia Z, pero lo hace distanciándose de una manera clara y ofreciendo una personalidad propia.

No es sólo un restyling

El trabajo realizado en Kobe no es un simple lifting estético que busque reciclar una moto que ya posee algunos años a sus espaldas. La parte ciclo, el motor y la ergonomía han sido revisadas en la Zeta 2014 para mejorar una moto que ya estaba muy bien lograda, aunque subestimada por el público. Los cambios se notan inmediatamente cuando la ponemos en marcha: la posición sobre el asiento ha cambiado claramente y ahora es una pizca más deportiva, con los brazos ligeramente más cargados y el cuerpo hacia delante. El resultado es que ahora es más fácil contrarrestar el fuerte impacto del viento, ya que la protección aerodinámica es casi inexistente. Pero si por un lado esta nueva posición facilita afrontar los recorridos por autopistas -por ejemplo- y confiere una sensación de mayor control en todo momento -sobre todo en la conducción rápida- la nueva triangulación crea ciertos inconvenientes a quienes, como el que escribe estas líneas, supera el 1,80 m de altura: las estriberas están bastante cerca del asiento y los voluminosos escapes limitan el espacio para los pies, obligando a adoptar una posición innatural, que a la larga fatiga los tobillos y las rodillas.

Si bien es cierto que el impresionante 'traje' dibujado por los diseñadores de Kawasaki hace parecer a la Z1000 una moto totalmente nueva, la base técnica hereda muchos aspectos de la versión anterior, mejorándola eso sí en numerosas áreas y desde diversos puntos de vista. Unos de los puntos fuertes de la Z1000 siempre ha sido su potente y brillante motor y en esta última versión todavía lo es más. El cuatro en línea de 1043cc no ha cambiado, pero ha sido retocado y mejorado y ahora empuja con fuerza en todos los regímenes, sensación amplificada por una corona que ahora tiene un diente más. Desde las 2000 rpm el empuje es rabioso y consistente, con dos cambios de ritmo a 7000 y -menos marcado- cerca de las 9000 rpm, una vez que nos acercamos a los 142 CV a 10000 rpm de potencia máxima. Para lograr esta patada vigorosa y constante a todos los regímenes los técnicos de Kawasaki han intervenido sobre una gran cantidad de detalles en el motor, desde un air-box con nuevos conductos de aspiración delantera, resonador revisado y en el interior del cual se han añadido dos conductos de aspiración suplementarios, obteniendo no sólo más vigor en la aceleración sino también un sonido de aspiración a bajos regímenes más contenido, que por encima de las 6000 vuelve a ser intenso y atractivo.

Entre toda las actualizaciones aplicadas en el motor encontramos unos conductos rediseñados y ahora con una longitud uniforme, nuevas mariposas de 38mm, nuevos conductos comunicantes entre los cilindros para reducir las pérdidas de bombeo, un nuevo árbol de levas y una relación de la sexta marcha alargada para compensar la corona más grande y reducir los consumos. Completando el trabajo, también encontramos la centralita reprogramada y un nuevo escape.

Dura y pura

El carácter duro y puro de la Z1000 ha sido conservado a pesar de la valiente decisión tomada por los ingenieros de Kawasaki. Por extraño que parezca, se ha decidido no montar el Ride by Wire y el control de tracción instalados de serie en la Z1000SX, moto con la que comparte el motor. Bien para incrementar la personalidad de esta supernaked o bien para reducir los costes, lo que es cierto que la nueva naked japonesa obtiene como resultado una conexión entre el puño de gas y el propulsor simplemente perfecto en cualquier régimen y en cualquier marcha. Exagerar con la velocidad por carretera no es difícil con un motor potente y vigoroso como el de la Zeta, lo más importante es que el chasis, las suspensiones y los frenos están a la altura. Las nuevas pinzas radiales monobloque Tokiko muerden los dos discos wave de 310 mm con una rapidez digna de las superdeportivas, así como con la gran tranquilidad donada por el sistema de seguridad del ABS de serie (por desgracia, no es desconectable).

Para apoyar el chasis de doble viga de aluminio -el mismo que en la versión anterior, pero con la dirección revisada para reducir la fricción- la Z1000 equipa hay una horquilla Showa SFF-BP (Separate Function Fork – Big Piston) con amortiguación en extensión y comprensión progresiva y ajuste de precarga del muelle. Tomada de la ZX-6R, en la práctica parece imperturbable en cada situación, ni siquiera en las frenadas más agresivas. Para compensar las prestaciones de la nueva horquilla, el monoamortiguador -montado en posición horizontal- tiene los vínculos revisados en las relaciones de la palanca. Como en el modelo anterior, el tarado de serie de las suspensiones en muy rígido y las reacciones del trasero son más bien secas, especialmente en carreteras con curvas. 

En general la nueva desnuda de Kawasaki se comporta de una manera excelente en casi todas las situaciones, pero este setup tan deportivo de las suspensiones se traduce -cuando el asfalto no está bien y ritmo se incrementa- en una cierta tendencia a alargar las curvas en algunos toques de nerviosismo que podrían poner en dificultades a los pilotos menos expertos. Sobre suelos lisos y regulares, sin embargo, la Z1000 cuenta con una precisión y una rapidez no demasiado lejos de los de una deportiva: cierra las trayectorias con facilidad y en las curvas rápidas en apoyo tiene una gran estabilidad, siempre que no te descuelgues mucho del manillar. Parte del mérito lo tiene la reducción de peso en una zona fundamental como son las llantas, caracterizadas por un nuevo diseño de seis radios y de 1,5 kg menos de peso respecto a las del viejo modelo: hace parecer a la Z1000 más manejable, y eso que hablamos de una moto de 221 kg en orden de marcha. 

Cuentas hechas

La Z1000 siempre ha sido una moto descarada, desvergonzada. Su estética excesiva, colores llamativos, motor potente y carácter de sobras la distinguen desde que en 2003 Kawasaki decidiera revivir la gama Z. En esta última versión está todo lo mejor de esta familia: look único y muy cuidado en los detalles, un motor potente y veloz con una patada de la que ninguna otra versión hasta hoy pudo presumir y unas suspensiones precisas y veloces. Además, está la elección -sorprendente y muy valiente- de renunciar a las ayudas electrónicas -salvo el ABS- con el fin de hacer la última Z1000 un referente entre las supernaked 'analógicas'.

Puesto que hay que encontrar algunos defectos, insisto en que la posición de conducción no es la ideal, pero cambiando los escapes (Kawasaki tiene unos preciosos Akrapovic en su lista de accesorios) el espacio para los pies debería aumentar y resolver parte del problema. El setup, un poco rígido, reduce el confort y la precisión de conducción sobre suelos irregulares.

El resultado que emerge es el de una moto sin compromisos, de ahí que desentone un poco la elección del ABS no desconectable, aunque todo sea dicho de paso en nuestra prueba en carretera éste nunca ha intervenido indebidamente. En líneas generales la Z1000 2014 representa un importante paso hacia delante respecto al modelo anterior y, lo más importante, sin traicionar la genética excéntrica de la familia.

Texto de Paolo Rossi

Adaptación de Iván Bolaño

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Comentarios (1)

  • charmin
    charmin 25-02-2014

    ¿Cuánto consume a los 100 km?

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