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Nuevo Yamaha X-Max 400: ¡eXquisito! 20135.799 euros - 395cc - 31,5 CV


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Yamaha clava un nuevo X-Max, en esta ocasión, de 400cc. El nuevo maxiscooter de Iwata, que acompañará al Majesty 400 en el peldaño situado entre el X-Max 250 y el T-Max 530, aglutina precisamente elementos de ambos modelos custodios: la esencia 'commuter' de su exitoso apellido y algunos detalles inspirados en el afilado y deportivo 'lapiz' del segundo. Para sorpresa de todos, el nuevo X-Max 400, además, compite en precio: 5.799 euros.

Conscientes de cuál es la arteria vital que canaliza en la actualidad el mercado de las dos ruedas –es decir, los scooters-, en Yamaha han decidido reforzar con el nuevo X-Max 400 su presencia en una categoría desde años tan sólo representada por el Majesty 400. Con este nuevo modelo, que completa el tridente de la familia XMax uniéndose a las versiones de 125 y 250cc, la firma de Iwata ya tiene su alineación ideal –junto al renovado TMax 530, el nuevo XEnter 125 y los ya conocidos XCity y Majesty- para enfrentarse a las tendencias cada vez más fuertes que solicitan medios de transporte prácticos y económicos. Vivimos en la era de los scooters.

La capital europea de la moda y del caos circulatorio, Milán, acogió durante la primera semana de mayo la presentación internacional del nuevo Yamaha X-Max 400, un maxiscooter que pasó por las manos de periodistas provenientes de hasta siete países del viejo continente. Entre ellos estaba Motofan España para descubrir, sobre las laberínticas, anárquicas y adoquinadas calles de la ciudad italiana –el primer día- y por las rápidas autopistas y divertidas carreteras de sus alrededores –el segundo día- todos los detalles de este sorprendente scooter japonés, llamado a batirse con el Suzuki Burgman 400, el Honda SW-T400 y el nuevo KYMCO X-Citing 400.

Sobre el papel

Hechas las presentaciones a cargo de los expertos de Yamaha en el brieffing introductorio, donde sonaron frases como "no sólo es para la ciudad, es un scooter para ir a cualquier lado", "un maxiscooter para los 7 días de la semana", "un perfecto equilibrio entre el concepto sport y elegancia"... y donde pudimos conocer sobre el papel todas las características técnicas del nuevo scooter –prácticamente desesperados por subirnos a él- descubrimos varias cosas interesantes. En primer lugar, que el XMax 400 hereda el motor del Majesty 400 (monocilindro de 395cc, cuatro tiempos, DOHC y refrigeración líquida) aunque evolucionado con ciertas variaciones que acentúan su carácter. Otro de los puntos clave es la ligereza de su chasis que, partiendo del que usa el X-Max 250 y con las adaptaciones pertinentes, logra reducir su peso en 1,5 kg para un peso total del conjunto de 211 kg (9 menos que el Majesty). El nuevo 400 es más corto que su hermano Majesty (-40 mm), más alto y, en líneas generales, más compacto en cuanto a dimensiones. Todo esto ha generado en conjunto un vehículo más manejable y ágil, capaz de enfrentarse igualmente a trayectos largos pero con una personalidad más reactiva en el uso urbano. 

 

Por y para europeos

Sus 31,5 CV a 7.500 rpm de potencia máxima y sus 33,8 Nm a 6.000 rpm de par, aunque ligeramente inferiores a las cifras del Majesty 400, le permiten ofrecer unas aceleraciones declaradas de 2,2 segundos de 0 a 40 km/h y 12,1 de 0 a 110 km/h, así como una velocidad punta de 165 km/h, ideales para salir con contundencia de cualquier situación y para realizar cualquier tipo de desplazamiento. Además, el nuevo Yamaha ha evolucionado, respecto a los otros integrantes de la saga XMax, ciertos aspectos que mejoran todavía más su funcionalidad y afianzan su ‘amistad’ con el usuario: su huevo bajo el asiento es todavía más grande, un 10%, alcanzando los 37 litros de capacidad suficientes para albergar como mínimos dos cascos integrales; su pantalla parabrisas es 50 mm más alta y, por consiguiente, amplía la protección aerodinámica de los pasajeros; y su depósito de combustible de 14 litros ofrece ahora una considerable autonomía de hasta 300 km.

Con esta tarjeta de presentación, el nuevo Yamaha X-Max 400 -un modelo que no apareció en el pasado salón EICMA y por tanto que nadie esperaba a estas alturas- apunta a convertirse en un referente de su segmento, principalmente gracias a su excelente nivel de acabados, materiales y mimo en los detalles por un lado y, por el otro, a un precio casi populista de 5.799 euros que lo acerca, pese a su condición de vehículo premium, a otros rivales menos ostentosos. Está disponible en colores blanco, gris mate y negro brillante y la marca ofrece una amplia gama de accesorios originales: parabrisas deportivo, reposapiés de aluminio, escapes Akrapovic, portamatrículas, respaldo para el pasajero, etc. Yamaha además confirmó la llegada a los concesionarios de la versión provista con sistema de frenada ABS para finales de 2013.

'Por europeos' porque el nuevo XMax 400 es un producto elaborado dentro de las fronteras del viejo continente: Italia ha acogido las fases de Investigación & Desarrollo y la fabricación del motor (a cargo de Minarelli), y en Francia se ha montado el vehículo; y 'para europeos' porque tanto sus medidas como su estética demuestran, una vez más, que Yamaha 'nos' conoce a la perfección. Suele decirse que esto es cuestión de gustos, aunque en esta ocasión -y sin excepciones- la opinión de los presentes fue unánime: la carrocería del nuevo 400 es un alarde de modernidad, deportividad, elegancia... cada milímetro de plástico esconde un recurso acertado y en armonía con el conjunto. Yamaha ha vuelto a superarse y, sin con los últimos T-Max y X-Max 125 había creado productos altamente atractivos, con este nuevo modelo la casa japonesa confirma el excelente estado de forma de su inspiración. A las fotos me remito...

El nuevo X-Max es claramente reconocible porque nace a imagen y semejanza de sus hermanos menores. El ADN de la gama XMax se percibe a simple vista. Sin embargo, en esta versión, aparecen salpicadas soluciones que nos recuerdan a otro de sus hermanos, el mayor T-Max 530, como si el departamento de diseño hubiera barajado dibujos de las dos sagas y, en el nuevo reparto, el XMax 400 recibiera cartas de ambos scooters y las mezclara con arte y buen gusto. Sea como fuere, Yamaha sigue fabricando piropos, todavía más con su último modelo, que vuelve a marcar el techo de la categoría, además, a nivel de acabados y materiales. 

El frontal del nuevo X-Max sigue protagonizado por dos faros pero, por primera vez en un scooter de Yamaha, estos están acompañados por luces de posición LED, también presente en el piloto trasero. Otra de las diferencias respecto al anterior XMax es la nueva línea de bumerán del carenado lateral, solución que dinamiza el aspecto general de su diseño. Sobre el asiento de dos alturas y respaldo lumbar para el conductor, el piloto adoptará una posición muy erguida y ligeramente inclinada hacia delante. La ergonomía tiene algunos peros: el asiento es muy ancho y obliga al conductor a adoptar una posición con las piernas muy abiertas; además, la altura de 785 mm del asiento, dificulta apoyar los pies en el suelo y la accesibilidad no es buena debido al gran túnel central. A parte de eso, el habitáculo es bastante amplio, con mucho espacio para las piernas. La plataforma permite doble posición para los pies de los conductores menos altos, ya que los de más estatura no tendrán tan fácil estirar las piernas. La instrumentación disponible es muy completa: el panel está inspirado en el del T-Max -con dos grandes cuadros de formas pentagonales- e incluye un cuentarrevoluciones y cuentakilómetros analógico y un ordenador de a bordo con toda la información posible. 

La pantalla parabrisas, aunque no muy alta, ha crecido respecto al anterior X-Max (+50 mm) lo que permite afrontar los viajes con una mejor protección aerodinámica. Además, unos pequeños salientes en el escudo frontal a la altura de las manetas, ayuda a proteger las manos del piloto.

La capacidad de carga es uno de los pilares fundamentales que ha caracterizado siempre a la saga XMax. Esta nueva versión de 400cc, la optimiza, con un hueco bajo el asiento un 10% más amplio en el que se pueden alojar dos cascos integrales -así como otros objetos menores- y con dos guanteras en el interior del escudo -y de ellas con cierre de llave, el otro no- ideal para los enseres personales como carteras, móviles o gafas. El equipamiento destinado al pasajero lo completan unas estriberas de tipo 'moto', es decir, plegables y sin engomados, y dos amplias asas donde agarrarse para mayor seguridad y confort.  

Primer día: ciudad

Milán fue como una pista americana para el nuevo X-Max 400. Durante el primer día de la presentación recorrimos sus calles a bordo del Yamaha, inmersos en su espeso tráfico lleno de obstáculos en forma de resbaladizos adoquines, raíles de tranvía, obras, infinitos semáforos... el escenario ideal para llevar al límite ciertos aspectos del scooter como su salida desde parado: su motor lo impulsa con fuerza desde abajo, aunque de una manera marcadamente progresiva debido a su desarrollo largo. No es tan reactivo como esperábamos -influenciados quizás por su apariencia deportiva y cercana a la del TMax- pero sube de vueltas a un ritmo alegre. A nivel de prestaciones, el japonés se desenvolvió con suma facilidad en el caos circulatorio de Milán, liberándose con el suavecísimo tacto de su acelerador y arrancando con viveza en cada situación. También forjamos los frenos: al igual que el Majesty, equipa tres discos hidráulicos de 267 mm con pinzas de doble pistón (dos delante y uno detrás) que demostraron en todo momento -y eso que tuvieron bastante trabajo- su solvencia, sobre todo la delantera, cuya maneta ofrece un tacto más dosificable y preciso. La dificultad que causa la altura del X-Max 400 de llegar al suelo con los pies no es lo ideal en un entorno urbano en el que pasas más tiempo parado que en marcha. Y por cierto, echamos en falta un freno de mano como el que llevaba el Majesty y la mayoría de rivales para aguantar sus 211 kg en las pendientes. El resto del vehículo es todo un primor: ágil, manejable y muy estable incluso en los giros más cerrados. En el día a día, el usuario agradecerá esta correcta capacidad de zigzagueo entre los coches que se suman a otras soluciones -como el tapón del depósito en el túnel central o a la ya citada gran capacidad de almacenaje- para convertirse en un scooter tremendamente funcional. También lo pudimos testar con pasajero (como se aprecia en las fotos) que nos confirmó el alto confort de marcha y la holgura del asiento y del espacio que ofrece el nuevo XMax 400.

Segundo día: autopista y carreteras

En la segunda jornada de test, la organización nos preparó una ruta de casi 200 km por autopistas y carreteras viradas. Allí el nuevo Yamaha demostró su excelente condición de commuter, primero alcanzando velocidades de crucero de hasta 165 km/h, que permitirán al conductor enfrentarse a cualquier viaje: no sólo los interurbanos (casa/trabajo/trabajo/casa) sino también los más largos. Aquí también brilló su excelente estabilidad a altas velocidades, llaneando en los tramos más rápidos con absoluto aplomo y sin transmitir vibraciones al habitáculo. Su protección (para el que escribe estas líneas, de 1,87 m de estatura) no es total y deja el casco y hombros al amparo del viento, pero con tan sólo esconder un poco los brazos e inclinarse ligeramente hacia la cúpula, la sensación mejora mucho.  

Posteriormente, la comitiva nos llevó hasta el precioso pueblo de Bellagio, en lago de Como, recorriendo una serpenteante carretera de montaña para sacarle todo el jugo a las prestaciones del Yamaha. Su paso por curva es preciso, rápido y aplomado. Alcanzamos ritmos hilarantes a través de todo tipo de curvas, y este maxiscooter conectó con el asfalto con una agilidad insospechada: se mueve con soltura a pesar de su aspecto pesado y su aceleración lo impulsa al salir de curva con fuerza. Penaliza quizás un poco en el plano de las recuperaciones: al cortas gas y enroscar o al intentar realizar un adelantamiento en pocos metros, el cuentavueltas no sube con frenesí y el motor 'parpadea' dos veces antes de solventar la situación. Sin embargo, éste no será el escenario en el que se mueva este maxisccoter, más dirigido hacia la ciudad y vías rápidas que a divertirse cual deportiva en asfalto de montaña. Las suspensiones (horquilla de 110 mm delante y doble amortiguador detrás ajustable en cuatro posiciones) son muy confortables y ligeramente blandas, una configuración que, unida a los neumáticos de 15'' delante y 13'' detrás, permitirá al japonés absorber bien las irregularidades del asfalto y al mismo tiempo ofrece aun alto nivel de confort en marcha.

La X que faltaba

Hombres entre 35 y 49 años de edad, propietarios de un scooter, con necesidades de movilidad de media distancia y anhelo de algo de diversión el fin de semana. Este es el tipo de cliente al que se dirige el nuevo Yamaha X-Max 400, un modelo al que le preveemos un exitoso futuro en ese tramo de cilindradas por encima de los 125cc que se reparte el 40% del mercado actual de scooters (un 12% la de 400cc). Con sus afiladas armas -calidad, estética atractiva, prestaciones y capacidad de carga- y sus irrevocables vocaciones -servir tanto en la ciudad como fuera de ella al mismo nivel- el nuevo producto con la marca de los diapasones desafía un segmento históricamente liderado por el Suzuki Burgman 400 y en el que la boyante KYMCO dirige su último modelo, el deportivo Xciting 400. Yamaha, considerada una marca de scooters buenos, bonitos pero caros, no quiere perder la batalla en el terreno del precio y lo ajusta hasta los 5.799 euros, toda una premonición de su buen resultado en los concesionarios. 

La alternativa

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Con el Suzuki Burgman empezó todo. Fue quien abrió la puerta al resto de maxiscooters y los convirtió en el fenómeno que son hoy. Catorce años después de su llegada al mercado empiezan a soplar vientos de relevo aunque, mientras tanto, el ya venerable Burgman 400 sigue siendo un vehículo extraordinariamente eficaz, completo y bien resuelto...

 

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