Peugeot Speedfight 3: Puesto al día 2009

Aceites castrol

Publicado el 03/02/2010


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El Peugeot Speedfight, uno de los scooters deportivos de 50 c.c. más exitosos de todos los tiempos, llega a su tercera edición. La firma gala lo ha renovado por completo. De hecho, sus creadores no han aprovechado nada de sus antecesores, para ofrecernos un producto innovador y tecnológicamente muy al día

Peugeot Speedfight 3: Puesto al día

Peugeot es uno de los pocos fabricantes que todavía apoyan incondicionalmente la cilindrada de los 50 c.c., y es que para la firma francesa esta cilindrada de iniciación destinada a los más jóvenes ha sido y es una de sus predilectas. Desde siempre ha conseguido muy buenos resultados, algo que todavía hoy mantiene gracias a una amplia y variada gama de ciclomotores que van desde los económicos y sencillos Ludix hasta los avanzados y exclusivos C-Tech, o ahora los Speedfight 3.

En el segmento de los scooters deportivos ha sido una de las empresas más significativas, merced a familias como la Peugeot Speedfight, que es, con diferencia, la que mayores éxitos de ventas le ha reportado. Por ello, bien valía la pena reeditar un modelo que desde su primera unidad, con algo más de ocho años de vida (desde que se pusiera a la venta la segunda generación Speedfight 2), no se había cambiado en profundidad, para así estar acorde con los nuevos tiempos.

Nuevo look

Peugeot Speedfight 3: Puesto al día

Para comenzar, destacaremos el excelente trabajo que han llevado a cabo los creativos de Peugeot, ya que, además de rejuvenecer la línea de su agresivo scooter, han sabido conservar la personalidad y los puntos más característicos de sus predecesores.

En esta ocasión se decantan por una estética más angulosa, plena de aristas y formas rectilíneas cuyo estilo puede recordarnos a otros modelos de la marca.

La zona más llamativa se sitúa en su afilado escudo frontal, donde se han insertado un par de ópticas con parábolas multirreflectoras secundadas por bombillas halógenas que nos aportarán unas prestaciones lumínicas poco frecuentes en un scooter de su cilindrada.

Junto a ellas, colocada en la parte central, hallaremos la rejilla de la entrada de aire fresco hacia el radiador -en la versión 2T LC-, y, como ya sucedía en la saga C-Tech de Peugeot, los intermitentes (formados por bombillas leds) se han desplazado hasta los laterales del escudo, donde comparten espacio con unas branquias que le dan un toque aún más deportivo.

La plataforma se encuentra dividida por un túnel central y en su centro se ha dispuesto la entrada del depósito de gasolina, cuya capacidad, para desarrollar una autonomía fuera de lo habitual, se ha aumentado hasta los ocho litros.

El asiento, aunque a primera vista no parece demasiado ergonómico, ofrece un más que aceptable confort de marcha. No es que su mullido sea especialmente blando, pero teniendo en cuenta el uso que le vamos a dar, resulta más que suficiente. Por si fuera poco, su altura ha sido rebajada hasta los 800 mm, una medida que, sobre todo a baja velocidad o maniobrando en parado, nos va a facilitar mucho las cosas.

A pesar de todo, y considerando el compacto tamaño del scooter, dispone de bastante espacio para que puedan viajar dos personas. Para tal fin se han integrado también unas pequeñas estriberas de aluminio -muy bien elaboradas- y un spoiler sobre el colín que cumple una doble función: además de la estética, sirve como agarradero para el pasajero.

Por último, se remata el nuevo diseño con un anguloso colín con un atractivo y compacto grupo óptico -los intermitentes traseros también se componen de leds- y unos orificios en sus laterales que no tienen ninguna otra función que no sea la de incrementar el impacto visual.

Muy mejorado

Peugeot Speedfight 3: Puesto al día

Tecnológicamente, el nuevo Speedfight 3 ha mejorado de manera notable en todos los apartados posibles.

Para comenzar, Peugeot ha cambiado el que posiblemente era uno de los puntos más personales: la suspensión delantera. Desde ahora dispondremos de una horquilla telehidráulica invertida con barras de 32 mm en lugar de la original y extremada horquilla monobrazo. Esto se justifica a favor de un mejor funcionamiento, ya que, se mire por donde se mire, un mecanismo de suspensión como el monobrazo es totalmente innecesario (por su elevado coste y complejidad) en un scooter que, como mucho, alcanzará los 5 CV de potencia real.

En general, el equipamiento variará dependiendo de la versión que escojamos, y es que, como ya sucedía con los anteriores Speedfight, Peugeot pone a nuestra disposición dos modelos de motor dos tiempos: uno refrigerado por aire y un segundo por líquido.

Como era de esperar, el más sencillo de los dos es el Peugeot Speedfight 3 aire. Su equipamiento se basa en un amortiguador hidráulico trasero con posibilidad de reglaje en la precarga de muelle en suspensiones, y en cuanto a los frenos, combina un disco lobulado delantero de 215 mm, mordido por una pinza de dos pistones de anclaje radial, con un tambor trasero de tambor de 110 mm.

Por su parte, la versión con refrigeración por líquido mantiene el tren anterior, pero, en lo que se refiere a los cuartos traseros, opta por un segundo disco de 190 mm -pinza de un pistón-. En las suspensiones se decanta por un amortiguador hidráulico con un depósito de gas separado, que también nos ofrece la posibilidad de regulación mediante precarga de muelle.

Como colofón en la parte ciclo, se incrementa la altura de las llantas hasta las 13 pulgadas -ahora son de radios dobles- y se monta sobre ellas unos neumáticos de medidas 130/60 en ambos ejes.

Con lo necesario

Peugeot Speedfight 3: Puesto al día

A pesar de todos los avances y de lo extremamente cuidada que está la parte ciclo, Peugeot no ha olvidado potenciar la faceta funcional del que es un scooter ciudadano pensado para los jóvenes poseedores de la licencia de ciclomotor. De este modo, no faltan detalles indispensables como el cofre bajo el asiento, capaz de dar cabida a un casco integral; la toma de corriente de 12 V que se ha instalado; un gancho tras el escudo, y un cuadro de instrumentos compacto pero bien dotado que combina acertadamente una esfera analógica para el velocímetro, una pantalla digital con diversas funciones y los testigos luminosos imprescindibles.

Con todo, los nuevos Peugeot Speedfight 3 ya se encuentran disponibles en los concesionarios de la marca a un precio de 1.999 euros para la versión refrigerada por aire forzado, y de 2.249 euros para la LC.


J. Hernández
Fotos: Francesc Montero

 

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