Prueba BMW R Nine T Racer: De la vieja escuela

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El espíritu de las superbikes de los '60 y '70 corre por las venas de esta R Nine T Racer, preciosa variante semicarenada de la incipiente gama Heritage de BMW

Los amantes del estilo neo-retro sentirán algo en el estómago cuando se encuentren en presencia de la nueva R Nine T Racer. Como unas mariposas, como un enamoramiento adolescente, puro e intenso, hacia las líneas que definen el cuerpo y el alma de esta versión deportiva de la familia Heritage de BMW Motorrad, una saga que en cuestión de tres años ha pasado de ofrecer una a cinco variantes (estándar, Scrambler, Pure, Racer y Urban G/S), dejando constancia del buen empuje comercial que ha supuesto en las filas de la casa alemana la aparición de esta gama que recupera el estilo de las café racer de mediados del siglo pasado.

Pero la Racer es, sin duda, una versión especial. Se exhibió por primera vez el pasado salón Intermot de Colonia 2016, dejando a todos 'derretidos' por su impactante físico que, a partir de los dibujos trazados por Roland Sands para la BMW Concept Ninety elaborada en 2013, rememora aquellas motos clásicas como la R 90 S de 1963. Su dinámico semicarenado de líneas redondeadas, de bella factura vintage y decorado con los colores antiguos de la división M de BMW Motorsport (tricolor de azules y rojo sobre carrocería blanca), es sin duda el gran protagonista de la estampa de esta alemana fabricada sobre la base de la R Nine T. Con la original comparte el motor bóxer de 1.170 cc de 110 CV, el refrigerado por aire/aceite de la anterior generación, adaptado en esta ocasión a la normativa de emisiones Euro 4, mediante un revisado mapa de inyección, la inclusión de un filtro de carbón activo y un nuevo catalizador de mayor tamaño en el escape para cumplir con los límites de CO2. El escape 2 en 1 de diseño deportivo, en cambio, es de nueva factura, del que emerge un característico y rotundo sonido a bicilíndrico. Además del propulsor, la Racer mantiene respecto a la R Nine T todo el grupo trasero de transmisión por cardán, así como el sistema de frenada, que equipa la misma bomba de freno delante y detrás pero cuyo anclaje ahora no es radial. 

Todo lo demás cambia en esta roadster para convertirse en la versión más deportiva de la saga R Nine T, una reinterpretación purista y moderna por partes iguales de aquellas motos de carreras del pasado. Hace unos días hemos tenido la oportunidad de probarla brevemente, por carreteras aledañas a Madrid, ciudad escogida por BMW Motorrad España para desvelar a la prensa su renovada gama Heritage 2017. A bordo, su posición de conducción no es erguida como en sus 'hermanas' de manillar alto, sino adelantada hacia el eje delantero, adoptando la postura más radical de toda la saga debido a las modificaciones en el triángulo ergonómico, que nacen de unos semimanillares bajos, unas estriberas desplazadas hacia atrás y hacia arriba y un asiento con acolchado elevado en su parte trasera.

Lo cierto es el confort no es uno de sus principales argumentos de venta, pues la espalda echada hacia delante, las rodillas muy flexionadas y el peso continuamente cargado sobre los brazos no permitirá a su ocupante realizar muchos kilómetros sin acusar fatiga. Pero no nos engañemos, quien accede a los servicios de la Racer mirará de reojo el plato de la balanza con las 'imperfecciones' de esta moto, para centrar su mirada en toda su encantadora aura y la imagen que transmite a su paso. En donde cobra ventaja la Racer es a nivel de protección aerodinámica, gracias a ese semicarenado tipo bala que deriva el impacto del viento por encima de la cabeza si nos solapamos al depósito acrecentando así las posibilidades de rodar rápido sin tanto cansancio y sin tener que hacer tanta fuerza para agarrarse a los puños. 

En la parte ciclo también encontramos novedades pues, aunque hereda el concepto de bastidor modular con elementos atornillados de la R Nine T, en la Racer -al igual que en la Scrambler y Pure- se compone de tres piezas en lugar de las cuatro (la pequeña estructura en el extremo del subchasis aquí no se puede desmontar). Asimismo, la horquilla de 43 mm deja de ser invertida y pasa a ser telescópica convencional de 125 mm de recorrido, más larga que la R Nine T, mientras no hay variaciones en el recorrido del amortiguador trasero, de 120 mm, pero sí en el ajuste: éste ha de ser con herramienta pues no equipa el cómodo regulador manual de la R Nine T.

Por otro lado, el depósito de combustible ya no es de aluminio y pasa a fabricarse en acero en la Racer, que aunque no varía en el tamaño sí lo hace en la capacidad: pierde un litro de combustible debido a la construcción interna (ahora es de 17 l.). Finalmente, además de la cúpula deportiva, la R Nine T Racer se distingue de la naked a nivel estético en las llantas de aleación de aluminio -en lugar de radios-, y en el cubre rueda delantero de plástico y el cubre colín de color a juego con el resto de la carrocería. La instrumentación, igual que en la R Nine T, ofrece dos relojes: el izquierdo para el velocímetro y todas las distancias, y el derecho para el cuentarrevoluciones y el ordenador de a bordo. Su posición nos ha parecido poco funcional pues nos obligaba a alejar mucho la vista de la carretera para visualizar la información. 

BMW R NINE T RACER 2017: TOMA DE CONTACTO

Pocos kilómetros y por una carretera ratonera y bacheada. Lo cierto es que nuestra toma de contacto con la nueva Racer de BMW, llevada a cabo el pasado 8 de marzo a las afueras de la capital española, no ha sido tan extensa como nos gustaría, y el asfalto tampoco era el que requiere una moto de estas cualidades sport. A pesar de esto, rodamos a sus lomos algunos km para extraer algunas impresiones. Esta versión, como decíamos, comparte en gran medida chasis y suspensiones con el resto de versiones, y sin embargo posee la combinación de geometrías más radical de toda la saga, con una de las distancias entre ejes más cortas (sólo superada por la R Nine T estándar), con el menor avance (103,9 mm) y el mayor ángulo de dirección (63,6º) de las cuatro ya presentadas, unas cotas propias de deportiva que le ofrecen un comportamiento más preparado para el ataque, cargando más el peso sobre el tren delantero. Los semimanillares anclados en la tija superior y toda la estructura que soporta el faro y el carenado delantero, provocan que el reparto de pesos sea diferente al de, por ejemplo, la Pure, idénticas en chasis y suspensiones.

En la práctica, lo primero que realmente se deja notar es la postura de conducción 'de carreras', pero de las de antaño, pues el cuerpo del conductor se recuesta casi completamente sobre el depósito, adaptándose obligatoriamente a su aerodinámica, con los pies retrasados y agarrando los bajos y lejanos semimanillares con los brazos estirados, eso sí, sin cargar tanto el peso en las muñecas como en las R actuales. Es por tanto un habitáculo alargado y monoplaza, con un buen mullido de asiento y bastante cercano al suelo (805 mm), que permite apoyar los pies con facilidad para conductores de todas las tallas. 

Rodando por autovías o vías rápidas en plan touring el cuerpo del conductor no parece acomodarse del todo, pues la posición es algo extrema, inclinada hacia el tren delantero, y los minutos parecen horas a sus lomos; sin embargo, al acercarnos a una zona de curvas, la Racer parece ganar algo de sentido, pues el 'baile' encima del habitáculo, buscando la tumbada que nos transmita esas sensaciones sport que se anuncian en el catálogo, nos permitirá disfrutar de los emocionantes bramidos y balanceos a bajas vueltas de su legendario motor bóxer, un robusto bicilíndrico de mucho par en toda la gama que nos empuja en medios con grandeza, y que carece de estirada. El par máximo de 116 Nm está disponible a 6.000 rpm, hasta un régimen máximo de 8.500 rpm.

El chasis multitubular se asocia en este caso con unas suspensiones más sencillas que en la R Nine T original, pero su eficacia nos pareció del todo correcta para amortiguar con un tarado tirando a duro las irregularidades del asfalto que íbamos recorriendo en nuestra ruta madrileña, y permitiendo así, gracias además a unas geometrías medidas para el ataque, unas trazadas precisas y naturales gracias a su horquilla más reactiva y sólida que en sus hermanas Pure y Scrambler, aunque obviamente, con menos consistencia que la invertida de la estándar. Tampoco el tacto de freno es tan contundente sin las pinzas radiales, aunque en toda circunstancia correcto y efectivo. Pudimos comprobar además que el nuevo control de tracción -opcional- actúa con efectividad en situaciones de menos agarre a la salidas de curvas, mejorando la seguridad a bordo, y que el ABS funciona sin mucha intrusión. 

La nueva BMW R Nine T Racer, que ya está disponible en los concesionarios a un precio de 14.170 euros (unos 2.000 euros menos que la estándar), se ofrece en un único acabado Blanco Luminoso. La casa bávara ofrece un equipamiento opcional que incluye llantas de radios, depósito de aluminio con soldaduras pulidas o visibles, puños calefactables, intermitentes led, alarma antirrobo, asiento biplaza, control de tracción y colector de escape cromado.

Lo que comenzó como los festejos del 90 aniversario de BMW Motorrad en 2013 con la aparición de la primera R Nine T, se ha convertido, tan sólo 4 años después, en toda una gama de entidad propia, que acabará 2017 con cinco modelos en sus filas. De este quinteto, sin duda, la Racer que acabamos de probar es la versión que, por estética y postura de conducción, se alza como la variante más deportiva. La casa alemana ha obrado una montura que levanta pasiones a su paso, bien definida en sus detalles y acabados, cualitativa, con todo el carácter y feeling legendario de su bóxer de 1170 cc, que casa a la perfección con la fachada vintage del conjunto, y con un comportamiento que, a falta de realizarle una prueba en profundidad, nos ha dejado en esta breve toma de contacto sensaciones del todo particulares, destinada a todos aquellos que anhelen vivir en clave retrospectiva y purista el pilotaje de aquellas motos de los años 70 y 80, vivir en sus carnes la herencia de las carreras... 

Novedades BMW R Nine T Racer 2017

• Cúpula deportiva con faro redondo y aro cromado

• Semimanillar bajo

• Depósito de acero de 17 litros.

• Llantas de aleación de aluminio.

• Asiento monoplaza con cubre colín (805mm).

• Estriberas retrasadas

• Horquilla telescópica.

• Subchasis trasero de una pieza fácil de desmontar.

• Sistema de escape 2 en 1.

• ABS de serie y ASC opcional.

• Velocímetro y Cuentarrevoluciones clásico.

• Cubre rueda delantero de plástico en color.

• Bóxer 1170 cc 110 CV adaptado a Euro 4

• 220 kg

• Precio: 14.170 euros

 

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