Prueba BMW R NineT Scrambler: Nostalgia británica a la alemana

Aceites castrol

Vota

0 0

La Scrambler de BMW enamora más por su esencia nostálgica que por sus prestaciones, pero no olvidemos que estamos hablando de una R NineT…

¿A qué nos referimos cuando hablamos de una scrambler? Lo digo porque, a los mandos de la BMW R NineT Scrambler que probaremos hoy, más de una persona nos ha comentado que esta “no es una auténtica scrambler”, lo que nos ha desconcertado. Si a eso se refiere a que no es como aquellas 650cc con las que competían los jóvenes británicos en los ’50 por caminos de tierra… Entonces OK. Pero no. Las scrambler de hoy en día son otro cuento. Sí, hacen un guiño a aquella época, y van equipadas con neumáticos de perfil mixto, suspensiones de largo recorrido y un manillar ancho y alto que en cierto punto puede recordarnos a los de las motos de cross. Y en efecto, podemos recorrer caminos de tierra sin problemas e incluso animarnos a hacer algún que otro “salto”. Pero su prioridad es enamorarnos estéticamente, consolidarse como una gran roadster y demostrar que también resulta agradable en ciudad.

BMW llega al mundo scrambler en un momento en el que la competencia es abrumadora: las Ducati Scrambler en sus incontables versiones, la Triumph Scrambler 900, la Moto Guzzi V7 II Scrambler, la Yamaha SCR 950, la Mash Scrambler 125, y compañía… Bueno, en realidad ésta no es la primera scrambler de la casa de las hélices. ¿O no recordáis aquella R68 de 1951? Y además cuenta con la ventaja de ser una variante de la R NineT de serie, de la que ya se han vendido más de 10.000 unidades en todo el mundo desde que fue lanzada en 2013. Éstas han sido nuestras primeras sensaciones a lomos de la Scrambler, el nuevo miembro de la familia Heritage de BMW.

El bóxer deja huella

El motor también acapara toda la atención en esta versión. No solo por su buen funcionamiento, también por su gran personalidad. Estamos hablando del mismo que propulsa la R Nine T: bóxer de aire de 1170cc, 110CV, 116Nm y doble árbol de levas en cabeza. Pero para la Scrambler se han aplicado algunos retoques, como por ejemplo una nueva configuración de los mapas del motor, un nuevo filtro de carbón activo para el depósito de gasolina y un catalizador más grande con el que cumple con la normativa de emisiones Euro4. Estas modificaciones han limitado ligeramente el par motor respecto a la R Nine T, pero a la vez ha hecho que notemos un alto rendimiento en bajas y sobre todo a medias revoluciones. Con este motor no tiene sentido buscar prestaciones en altas, no es lo que pretende, y menos ahora en su versión más “off-road”.

Al propulsor hay que sumarle la transmisión por cardán y el escape con doble silencioso firmado por Akrapovic –viene de serie-. ¡Qué dulzura de cardán! Da gusto subir y bajar de marchas con tal suavidad. A veces es tan sutil que incluso al arrancar no nos parece que haya entrado la primera. El sonido de este Akrapovic es placentero. El escape estándar que lleva la versión asfáltica ya sonaba bien, pero ahora es una verdadera sinfonía y, además, su estética casa perfectamente con la de aquellas scrambler de época. 

‘Settings’ para el campo

Fijándonos en los equipamientos que comparten la Scrambler y su predecesora, estos tan sólo son el motor bóxer, la transmisión, el faro delantero, los discos de freno, el portamatrículas y algunas piezas de decoración. Por lo demás, la versión que ocupa estas líneas ha sido rediseñada casi en su totalidad. Es cierto que el chasis también está compuesto por tubos entramados de acero, aunque ahora se ha dividido en tres módulos que se pueden desmontar fácilmente, algo que sin duda animará a los customizadores a transformar la Scrambler tanto como quieran. De hecho, se puede pasar de monoplaza a biplaza (y viceversa) muy rápidamente.

Otra diferencia importante la encontramos en el tren delantero, pues se ha sustituido la lujosa horquilla invertida de la R Nine T estándar por una telescópica convencional que ha sido decorada con fuelles, es más blanda y con mayor recorrido. Sería curioso ver la Scrambler en acción con una horquilla de motocross, pero no daría grandes resultados debido a por su peso y su poca altura. En todo caso, la prioridad de BMW es que la Scrambler emocione a través de aspectos como su estética o el sonido, sin obsesionarse en las prestaciones. 

Para adentrarse en caminos de tierra, también precisa de una rueda delantera de gran diámetro, y por eso pasa de las 17 a las 19 pulgadas. Las llantas de palo de aluminio llegan de serie. La distancia entre ejes es mayor, dando a la moto una imagen menos compacta y haciendo que su comportamiento en curva sea menos agresivo pero más estable. Los discos de freno son del mismo diámetro con una pinza delantera de cuatro pistones, pero en la Scrambler dejan de ser radiales y se complementan con un sistema ABS que se puede desconectar fácilmente a través del cuadro de mandos. A modo opcional podremos instalar el control automático de estabilidad ASC.

Sí es cierto que, en carretera, al utilizar el freno delantero se nota que la horquilla no está al nivel de la invertida que aplica la estándar pero, como decíamos, esa no es una de sus prioridades. Al igual que la R NineT estándar, la Scrambler monta un monobrazo Paralever trasero con el que podemos regular la precarga de muelle e hidráulico en extensión, aunque esta versión no dispone de mando a distancia para ello. El manillar es 20mm más alto que el de la estándar. Esto nos permite erguir la espalda con facilidad y ganar confort, lo mismo que le sucede al pasajero, pues sus estriberas se han reubicado a una posición más baja y menos inclinada.

También varía la distancia del asiento respecto al suelo, que ahora se eleva a los 820mm, aunque seguimos frente a una motocicleta baja y accesible para todo tipo de conductores. A pesar de su poca altura da una imagen de robustez notoria, y eso se debe a elementos como su gran depósito de combustible –de 17L y en acero pulido- o la anchura de los cilindros del motor bóxer. 

Que sea rápido e indoloro

Mañana devolveremos la unidad que hemos probado en esta página y, la verdad, no nos apetece nada desprendernos de ella. Vaya… BMW ha conseguido lo que quería, enamorarnos a través de una estética moderna pero nostálgica, con mecánica moderna pero de comportamiento clásico. El asiento de cuero marrón envejecido que viene de serie no solo encaja estupendamente con el depósito de aluminio pulido, también resulta cómodo. ¿Y el Akrapovic? 100% Scrambler, de doble salida y colocado en una posición elevada como antaño. Horquilla con fuelles, faro redondo…

Incluso busca esa simplicidad de la época con un cuadro de instrumentos redondo ubicado en el centro del manillar y de tipo analógico/digital. Quizás echaríamos en falta un poco más de información de la que nos ofrece, pero nos da la justa y necesaria. De lo que no ha prescindido es de la toma de aire lateral que ya presentaba la NineT estándar. A modo opcional podremos añadir a nuestra Scrambler: puños calefactables, neumáticos ‘offroad’, luces intermitentes LED, un colector de escape cromado, alarma antirrobo, llantas de radios cruzados e incluso un asiento más alto. 

Su precio es de 13.700€ y, aunque no monta la horquilla invertida, cuesta 1.100€ menos que la R NineT estándar y equipa de serie el escape Akrapovic o el asiento de cuero, así que no está nada mal. Si antes apuntábamos que el chasis es modulable y que eso captará el interés de los customizadores, nosotros también podremos personalizarla con accesorios especiales que podremos montar en talleres oficiales, que son los siguientes:

Asiento Scrambler para una sola persona, con acabado especial de la

parte posterior.

Cuentarrevoluciones.

Rejilla protectora para el faro (no homologada para el tráfico vial).

Patín de defensa de la parte inferior.

Tablero para número de carrera, derecha/izquierda.

Cúpula tipo Scrambler.

Equipos y accesorios utilizables de la R nineT:

Mochila para el depósito y bolsa posterior, con sistema de sujeción.

Depósito de aluminio, pulido a mano con costuras de soldaduras lijadas o

visibles.

Láminas acolchadas para apoyar las rodillas en las partes laterales del

depósito.

Asiento de confort para el acompañante, con correas de sujeción.

Asiento de la R nineT (únicamente en combinación con el asiento

posterior de la R nineT o con asiento de confort para el acompañante,

provisto de correas de sujeción).

Escape deportivo Akrapovic (de montaje elevado o bajo).

Recubrimiento de las zonas atornilladas del bastidor, derecha/izquierda.

Extremos del manillar de aluminio.

Tapas de las culatas cromadas, de color plateado o negro.

Equipamiento para el conductor:

Casco Legend.

Chaqueta BlackLeather.

Pantalón FivePocket.

Colección BMW Motorrad Style Vintage

Highlights técnicos BMW R NineT Scrambler

- Motor bicilíndrico boxer de 1.170cc refrigerado por aire/aceite

- Potencia: 110 CV/ Par motor: 116 Nm

- Chasis con 3 módulos y subchasis desmontable

- Escape Akrapovic elevado y con doble silencioso

- Asiento de cuero marrón envejecido

- Llanta delantera de 19 pulgadas

- Faro delantero redondo y fuelles en la horquilla

- Gran depósito en aluminio pulido

- Precio: 13.700€

Fotos de la BMW R Nine T Scrambler

Fotografías por: Sessantuno (Guillem Hernández)
 

Comentarios

Sé el primero en comentar

Añadir un comentario

  • *No se mostrará
    • Introduce las palabras
    Generar otra imagen

×

Uso de cookies

En Motofan utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus gustos mediante el análisis de comportamientos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestras condiciones legales, sección "5.8 Cookies e IPs"