Prueba Ducati Monster 797 2017: La mejor Monster


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Tras diversas generaciones de Monster desde la primera M 900 de 1993, con todo tipo de motores y potencias, para mí, esta 797 es la mejor de todas.

Ducati debe a Monster buena parte de su actual salud como marca: del mismo modo que la R 1200 GS salvó financieramente a su rival europea BMW, la Monster ha llenado los presupuestos de una marca que ahora en manos de Audi (aunque se rumorea que pueda pasar a manos de la Royal Enfield india), es una empresa con un futuro realmente saneado.

Desde la primera de 1993 hemos visto Monster de diversas generaciones, declinadas en modelos dotados de motores con todo tipo de potencias.

Sin embargo, Ducati ha tenido siempre un modelo de iniciación que busca que su monstruo pueda ser igualmente gentil para clientes noveles.

Por supuesto, esta Monster mantiene los códigos estéticos de siempre, de manera que al verla en solitario te recuerda inevitablemente a una Monster.

Por supuesto, se mantiene el depósito regordete, el cuadro multitrenzado de tubos rojos, y el motor twin desmodue.

Lo cierto, sin embargo, es que si la aparcas justo al lado de la anterior 796 de 2014, las diferencias son completas: no comparten siquiera un sólo tornillo.

Esta vez no equipa un subchasis posterior de acero como las versiones mayores, sino que el bastidor es al cien por cien de acero.

Estética consuetudinaria

Por supuesto, es una Monster, una moto simple, sencilla a nivel estético, pero tan rompedora como hace cinco lustros.

Pero lo mejor, para mi, es que al manillar uno se siente perfectamente desde el primer metro: la ergonomía ha dejado de ser radical, y aunque la moto es tan compacta como siempre, ya no te pone en postura de ir atándote los zapatos en marcha.

Las piernas quedan bastante relajadas, y el asiento es suficientemente bajo como para acoger perfectamente a todas las tallas.

El manillar, esta vez, no es demasiado ancho, ni está demasiado bajo.

El único defecto, notable, es que la moto gira muy poco, y hace tope excesivamente pronto al dar la vuelta en redondo.

500 metros libres

Efectivamente, bastan 500 metros para sentirte libre sobre esta 797.

Al contrario que aquellas viejas S2 y S4, que montaban en las Monster de hace tres lustros los motores más grandotes de la marca para convertir una moto digamos asequible en, esta vez sí, un monstruo de las galletas potentísimo y con una postura de conducción torturada y torturante, la 797 sucede al modelo anterior apostando por la facilidad del trabajo bien hecho desde el principio.

Como ocurrió con la versión M600 de entrada en gama por debajo de la original M900, menos potencia no es óbice para que la moto sea más agradable.

Todo en ella es suavidad y dulzura, y esto empieza por el motor.

Aunque el desmodue es un L2 a 90- de aire que procede de los años sesenta, esta versión 2017 de 803 cc que es idéntico al montado en las Scrambler, y con esto está dicho todo sobre cuánto ha mejorado a nivel de finura mecánica este bicilíndrico en los últimos años de buena calidad y afinado de fabricación- suena y rueda tan afelpada y elástica que no parece una Ducati.

Capaz de rodar en sexta a menos de 1.500 vueltas sin cocear (¡nada que ver con las viejas Monster!, ¿recuerdas?) , la moto pasea por debajo de las 2.500 rpm sin parecer que monta una rueda trasera cuadrada.

Gracias a un buen par motor, bueno desde muy abajo al dar un 80% de su mejor cifra a partir del primer golpe de gas sobre las 3.500 vueltas, pese a que su máximo lo da a las 5.750 rpm, la gama de uso sin que titubee, tenga vacíos o suene soezmente, y siempre sin vibraciones, es casi ejemplar.

Miel

Además, el embrague es suave olvídate de los en seco que sonaban como cascajos de antaño-, y la caja de cambios parece haberse llenado de miel en vez de con SAE10W40.

Como no es necesario ir dando cuerda a tu avance a base de mover arriba y abajo tu pie izquierdo, puesto que la moto no necesita para nada buscarle las cosquillas cerca de la zona roja aunque la moto sopla bien arriba si hace falta, la Ducati se lleva sobre todo en la zona de par, en los regímenes medios.

No, no tiene control de tracción, pero con la progresividad del motor y los buenos Pirelli Diablo Rosso II, ¡todo está controlado al abrir gas!...

Fácil... ¡y bien!

Otras viejas Monster montaban chasis de cuidado radical, tanto que eran difícilmente asequibles a conductores incluso experimentados.

A nivel de comportamiento de parte ciclo, la Monster 797 se maneja como una bicicleta.

Pesa poco, sólo 193 kilos todo lleno, lo que no está mal para una moto digamos férrea que no recurre a materiales ligeros sofisticados, y es realmente ágil en carreteras sinuosas.

La sesión de fotos de esta moto nos llevó a parte del recorrido de la Rider 1000, cerca de Àger y Tremp, y en las partes más reviradas la moto es estable y precisa en curva. Es cierto que la moto no monta unas suspensiones muy sofisticadas, puesto que está lejos de equipar hlins o Marzocchi pata negra como las versiones de lujo de la marca, pero la Kayaba delantera, aunque orientada a unos tarados confortables antes que nada, y el monoamortiguador Sachs trasero, sin bieletas ni progresividad en su conexión al lateral del bastidor, tienen un comportamiento muy sano y predecible, siendo suficientemente sólidas para aceptar ritmos altos sin perturbar la marcha.

Lo mejor de esta moto, y por ello indico que para mi es la mejor Monster ever, -o sea, de siempre-, es que su parte ciclo es tan perfecta para rodar sin cansarse, incluso en conducción deportiva algo extremada, como su motor.

Incluso la frenada es potente gracias a sus discos de 320 mm y pinzas Brembo monobloque y de anclaje radial-, pero no tanto como para desestabilizar este monstruo y convertirlo en algo que tiene tendencia a cruzarse y hasta darse la vuelta en picota al frenar.

Eso sí, el reglaje del ABS es, en mi opinión, demasiado intrusivo, puesto que llega a insinuarse al frenar desde alta velocidad sobre un piso rizado, alargando un infinito instante la frenada, por mucho que la moto te recoja enseguida, con el consiguiente susto.

Además, un freno posterior algo más poderoso no sería, sigo con mi opinión, malavenido.

Antes Monster que sencilla

Esta Monster 797 cuesta 8.990 €, tiene una cilindrada de 803 cc, una potencia de 75 CV, un peso de 175 Kg en seco, y monta un buen viejo motor de aire, de sólo dos válvulas, y ¡nada de electrónica!

Esto, para mi, casa con un comportamiento lleno de facilidad.

Ya decía Mark Twain que la historia no siempre se repite, pero a veces rima, y en este sentido, que esta moto no se complique la vida como las citadas S4R con motor de superbike y desande sus pasos hacia la facilidad es, en mi opinión, positivo.

Ducati ha acertado con su modelo de entrada en gama. Que no lleve zarandajas como control de tracción, antiwheelie... o ejem- nivel de combustible, es para mi un mal menor, porque la base es correcta.

No encontrarás en esta Monster 797 ninguna electrónica con ajustes, ni un basculante monobrazo, ni tan siquiera un cuadro de instrumentos con excesiva información y a colorines...

Lo cierto es que su precio base se ha ajustado, dicen, al máximo. El citado, 8.990 €, vale sólo para la versión rojo Italia, porque la blanca mate probada aquí cuesta... 100 euros más.

Sin embargo, no es precisamente una moto barata si la comparas con sus rivales japonesas como la MT-09 o la Z 900...

Pero esto es una Monster, la digna heredera de aquella M900 diseñada por Miguel Àngel Galuzzi, la primera naked moderna de la historia, una moto que hizo preguntarse a los primeros concesionarios de la marca que la vieron en maqueta si la moto está aún por terminar.

No lo sé, pero desde entonces, se han vendido más de 300.000 Monster en casi un cuarto de siglo y yo, que las he probado todas, lo tengo claro. Esta 797 no es la más rápida, por supuesto, entre las Ducati Mostro, pero para mi es, claramente, la más equilibrada, fácil y asequible y, por tanto, la mejor de siempre.

Esta Ducati es por fin perfecta para atender a una clientela verdaderamente amplia, más allá de los apasionados de la marca, porque tiende la mano a los debutantes -también existe un modelo homologado de 35 kW para los carnets A2-, a las chicas, o a los moteros lambda que buscan ante todo un comportamiento agradable por encima de unas prestaciones que, de todas maneras, no son nada malas, por ampliamente suficientes...

En resumen: sin querer buscarle las cosquillas a la Monster 1200, una verdadera pura sangre siguiendo la tradición de los modelos potentes, ni pretender hacer sombra a la más aguerrida 821, esta 797 es toda una sorpresa que complementa y coexiste con las Scrambler, manteniendo con vida a la Monster pequeña como mejor entrada en Ducati.

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

1. Motor bicilíndrico en L a 90 de 803 cc, 88,0 x 66 mm

2. Potencia: 75 CV a 8.250 rpm

3. Cambio de 6 relaciones

4. Embrague multididisco en aceite por cable

5. Chasis multitubular de acero

6. Suspensión delantera por horquilla invertida de 43 mm

7. Suspensión trasera por monoamortiguador regulable en precarga sin bieletas.

8. Basculante posterior doble brazo de aluminio fundido

9. Depósito de gasolina de 16 litros

10. Alimentación por inyección

11. Transmisión secundaria por cadena

12. Ruedas de 120/70 17 y 180/55 17

13. Peso en seco: 175 kilos

14. Disco delantero de 320 mm, pinza 4 pistones radial, y trasero de 245 mm, pinza un pistón. ABS.

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR


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