Prueba Ducati Scrambler Desert Sled: ¡Al lejano y salvaje oeste!

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Hemos vuelto a la época de los cowboys y los indios para probar la Ducati Scrambler Desert Sled, un corcel dócil en asfalto, pero también “en el barro”.

No, forastero, esto no es el lejano y salvaje oeste. Ni verás duelos a muerte por revólver ni a gente desplazarse en sus carromatos o en caballo. Aunque lo parezca, no nos hemos movido de España. Estamos en el Desierto de Tabernas (Almería), y más concretamente en el conocido Fort Bravo. Aquí se grabaron varias películas de cine de los años ’60 y ’70 que, como recordarás, recibieron el apodo de spaghetti western. Hemos visto escenarios de filmes tan célebres como ‘El bueno, el feo y el malo’, ‘Lawrence de Arabia’, ‘Conan el bárbaro’ o ‘Indiana Jones’.
No se nos ocurre un lugar mejor que este para probar una de las novedades con las que Ducati quiere atacar el mercado en 2017: la Scrambler Desert Sled. Sí, otra Scrambler, y la familia ya va siendo numerosa.  El Fort Bravo es el “decorado” perfecto, pues las Desert Sled se pusieron de moda en la misma época que esas películas. Estas motocicletas artesanales eran habilidosas en terrenos tan inhóspitos como por ejemplo el suroeste de California o la Baja California de Méjico. Por lo general equipaban motores de cilindradas superiores a 500cc, prescindían de accesorios irrelevantes para perder peso, con neumáticos de tacos, llantas de radios, suspensiones imponentes y con protectores para el motor y el cárter. Ni la arena ni las rocas podían fastidiar las aventuras de estos “trineos del desierto”.

Hemos enfundado la pistola, sustituido nuestro sombrero de vaquero y nos hemos vestido como en el offroad de los ’60 porque nos toca ensuciarnos. Sí, llueve en Almería e incluso nieva, pero ¿qué mejor que el barro para ver el carácter endurero de la Desert Sled? Este nuevo modelo parte de la base de la Urban Enduro, aunque desde Borgo Panigale han sacado punta al lápiz para hacerla mucho más accesible por tierra. Vayamos por partes:

Parte ciclo con mentalidad ‘off’

Este es uno de los cambios más sensibles respecto a las demás Scrambler. Si ya has visto en directo otras versiones, te percatarás de que esta es mucho más alta, buscando un estilo offroad. La altura del asiento pasa de los 790mm a los ahora 860mm, así que los pilotos más altos lo agradeceréis. Tampoco hemos perdido detalle de los nuevos neumáticos Pirelli Scorpion Rally. No son de taco, pero su dibujo mixto nos ha hecho disfrutar tanto por carretera como por tierra. Además, la rueda delantera pasa a tener 19 pulgadas -por 17’’ en la trasera-. Si bien nos ha dado confianza por tierra, hemos notado que en asfalto tiende a subvirar un poco, pero no es algo que deba preocuparnos.  Que la moto sea más alta viene acompañado por una posición del conductor más adelantada y con una barra de refuerzo en el manillar. Esto nos ha ayudado a sacar el pie en las curvas más cerradas y nos ha transmitido sensaciones realmente endureras. No nos imaginábamos que podríamos hacer el “cabra” de esta manera… Con una Scrambler. El cuadro de instrumentos, redondo y minimalista, nos aporta la información justa y necesaria, los comandos del manillar son prácticos y a través de estos podemos configurar aspectos electrónicos como el ABS.

La Ducati Scrambler Desert Sled llega con otras modificaciones que son más difíciles de ver, principalmente en su bastidor de aluminio, que tiene más recorrido y ha sido rediseñado por completo. Fíjate, ¿ves que han colocado una pieza de refuerzo horizontal? Así  es como la marca italiana ha pensado en reducir los impactos propios de las piedras o al permitirnos el lujo de dar algún que otro salto. Si nos hemos equipado con ropa off no ha sido por “postureo”. También hemos detectado que el amortiguador trasero está ubicado ahora en un lateral con el mismo propósito.

Ducati ha seguido pensando en maneras de encajar bien los impactos con otras mejoras inteligentes: se ha optado por anclar el motor desde tres puntos distintos en vez de que este forme parte de la estructura del chasis. Como veréis, el eje del basculante no contacta directamente con el propulsor, sino que pasa antes por unas piezas con refuerzo metálico. Ah, y ahora los soportes de las estriberas tanto para el conductor como el pasajero se pueden desmontar.

Hablábamos de unas ruedas de 19’’ delante y 17’’ con neumáticos mixtos firmados por Pirelli. Estos se complementan con unas llantas de radios doradas, un solo disco de freno con pinza Brembo monobloque de anclaje radial y cuatro pistones para un disco trasero convencional, que de serie ya aplican el sistema ABS. En el apartado de suspensiones, en Borgo han pensado en una horquilla delantera invertida de 46mm Kayaba y un monoamortiguador tambien Kayaba con ajuste de precarga.

Al trote y al galope

Su rendimiento por tierra nos ha cautivado bastante más de lo que esperábamos. Agarra bien en curva peraltada, notamos que actúa con nobleza en todo momento y solo nos da un poco de respecto tratar la suspensión trasera como si fuera una MX –no seamos tan gamberros…- . Y tengamos en cuenta también que su peso en orden de marcha es de 207 kg, que no son pocos como para ir “a galope”. Vemos su condición de endurera con ejemplos como el nuevo guardabarros delantero, que ahora es más largo y alto para protegernos del barro. El trasero, por lo contrario, es mucho más corto y estilizado y contribuye a una estética que te enamorará. Ducati también ha trabajado este aspecto a conciencia, componentes como el faro delantero, del que destaca su nueva reja protectora, algo que ya definía a las Desert Sled de antaño.

Aún llenos de barro nos vamos a la carretera, donde ya imaginábamos que nos aportaría sensaciones muy parecidas a las Scrambler 100% asfálticas. En este escenario sí que su peso pasa a ser algo positivo. Podemos conducirla casi-casi presionando el depósito con las piernas. La frenada es contundente y la posición del conductor se hace realmente plácida. Solo nos faltaría una buena protección aerodinámica, pero ya sabéis que el propósito de esta moto no es hacer grandes kilometradas.  Solo se nota que es una Scrambler “híbrida” porque la rueda delantera de 19’’, como hemos dicho, no nos ayuda a tomar los vértices de cada curva como lo haría con una de 17’’. Eso sí, con la Desert Sled podrás participar en rutas onroad con tus amigos… Y coger un atajo por tierra cuando quieras perderles de vista un rato. Hablamos de esa sensación de libertad, de poder elegir el camino que te dé la gana, sin importar el terreno.

Motor ‘Wild wild west’

Sí, es el título de la película de vaqueros que protagonizan Will Smith y Kevin Kline y plantea un oeste alocado y extrovertido, donde la Desert Sled podría haber tenido sus minutos de gloria en la "gran pantalla" de haber sido fabricada en los ’90. Lo digo porque estamos hablando de un “corcel” de 75 CV que equipa el propulsor bicilíndrico de 803 cc en V que también declara un par motor de 68 Nm. Son más que suficientes por carretera, y puede que sean excesivos por tierra si no logramos “domarlo” con seriedad. Su rendimiento en asfalto es muy lineal, por lo que se hace muy agradable y nos invita a exigirnos cada vez más, solo en caso de que busquemos sensaciones de velocidad. Aquí entra en juego el recorrido del acelerador y la entrega de potencia, que son muy precisos y suaves.

Sabíamos qué sensaciones nos transmitiría por carretera porque ya conocíamos el motor en ese ámbito, pero lo interesante ha llegado cuando nos hemos ido a la arena… Y al fango, porque la que estaba cayendo nos ha empujado a sacar nuestras mejores aptitudes endureras. En primer lugar hemos desconectado el ABS para ganar ‘feeling’ con el freno trasero y jugar al derrape, pero eso ya depende de las preferencias de cada uno, pues también nos puede librar de algún susto al frenar demasiado.

En los primeros compases hemos tenido que entender que no es un motor que requiera ir alto de vueltas para salir bien de las curvas o de zonas con obstáculos. Lo que hay que hacer es mantener una velocidad constante y no demasiado lenta –por sus más de 200 kg en marcha-. Con este pequeño consejo no tendremos problemas en ningún momento. Vamos cogiendo ritmo y confianza, y poco a poco la tierra se va secando y cogiendo esa textura tan apetitosa, la suficiente como para que vayamos rápido y no descabalguemos. Solo cuando ya llevábamos varios kilómetros “on fire” hemos echado en falta que la relación de la primera y la segunda marcha fuera más corta y –por qué no decirlo- agresiva, pero entonces perderíamos ese compromiso entre carretera

Resumiendo, forastero…

Se nota el aprecio con el que Ducati elabora sus diseños, pues el acabado White Mirage como el de la unidad que hemos probado es remarcable. Esta versión cuesta 11.390 euros, pero puede que a algunos os guste más su acabado Red Dusk (11.190 euros). La Desert Sled nos ha impresionado por su doble personalidad ya que hay pocas superficies que se le resistan. Y además rememora esa imagen de los ’60 que enamorará a tantos. Cómo nos hemos divertido en el lejano oeste…

Highlights técnicos

- Motor Desmodue bicilíndrico de 803cc, 75 CV y 68 Nm de par
- Nuevo basculante de aluminio
-Asiento más alto que las Scrambler asfálticas
- Neumáticos Pirelli Scorpion Rally
- Rueda delantera de 19''
- Acabados 'White Mirage' y 'Red Dusk'
-Carácter 'on' y 'off' road

Equipamiento del probador

Para probar la Ducati Scrambler Desert Sled nos hemos equipado con un casco de tipo jet HJC, chaqueta y pantalones HEBO, botas AXO y traje de lluvia Garibaldi.
 

Comentarios (1)

  • losolivos18
    losolivos18 05-02-2017

    Me parece preciosa

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