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Prueba Indian Chief Vintage“CABALLO DE HIERRO”


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Para algunos, el caballo más auténticamente norteamericano no es el Mustang, sino el Appaloosa... Se podrían argumentar argumentos similares para defender que la marca más genuinamente USA no es la que estás pensando... sino ¡Indian!

De vez en cuando la vida te da sorpresas. Algunas, buenas. Te cuento. Hace unos meses que “he empezado una relación”... con “Melow” y “Raig”, un par de preciosos caballos de raza Appaloosa a los que estoy aprendiendo a montar junto a mi chica... y ¡estoy enamorado! De mi chica, aclaro.

Appaloosa es una raza de caballos genuinamente “americana”. Tanto, se entiende, como la moto que me han encargado probar para Motofan, nada menos que esta preciosa Indian Chief Vintage que veis en las estupendas fotos de Manu Lozano. Al planear esta prueba, tardamos menos de un milisegundo en imaginarlos como protagonistas, acompañándose unos a otra, de esta sesión de fotos. Y una vez pude rodar sobre la Indian, apenas un rato (ya sabes, un rato son tres momentos, cada momento, tres periquetes, y cada periquete equivale a 18 segundos...) en darme cuenta de que en para este reportaje juntar caballos Appaloosa y esta Chief Vintage tiene mucho sentido...

Imagínate una discusión de “saloon” entre vaqueros con sombreros Stetson, camisas a cuadros y pantalones tejanos... y Colt al cinto y Winchester bien a mano. Estamos en 2014. Uno de los bandos de la tertulia asegura que las Indian son más “auténticas” que las “otras”, es decir, que las Harley-Davidson. Pero para esto no les bastará –lo veremos al avanzar el texto- con aducir que los “indian” estaban en norteamérica desde mucho antes que los “yankees” llegaran a Milwaukee.

De todos es conocido que H-D se creó en 1903 en un cobertizo de Illinois... y que con el tiempo se entronizó como la “only and lonely” marca del nuevo continente. Y lo fue, a lo menos, hasta que el grupo Polaris puso en escena las Victory... y, tras adquirir la marca, hizo también resurgir a “la marca del gran jefe”.

Indian, por su lado, se creó en... ¡1901!, es decir, dos años antes, y ya entonces se inició una rivalidad con Harley que se ha mantenido a lo largo de un centenar de años. De hecho, desde 1910 a 1928, Indian fue ¡el mayor fabricante del mundo!... 

Era una marca con tecnología avanzada: fue la primera importante en usar un monobloque para motor y cambio. Sin embargo, H-D fue más hábil en conseguir contratos con el ejército norteamericano y en sobrevivir a la crisis posterior a la Segunda Guerra Mundal, que llevó a Indian a cerrar en 1953. No obstante, desde 2013, Polaris la ha resucitado, y esta Chief de 2014 está dispuesta a trotar con paso firme por los senderos del éxito comercial.

Digamos, pues, que uno puede discutir hasta la saciedad sobre las cosas verdaderamente importantes, como si es mejor el Barça o el Atlético, si David Bisbal entona mejor que Enrique Iglesias, si Belén Esteban debe cambiar de taxidermista o no... o si las Indian son más “americanas” que las Harley... De la misma manera, al otro lado de la botella de bourbon y los vasos cortos, se abrirán apuestas acerca qué caballos son “más USA”, si los Mustang o... los Appaloosa.

En ambos casos, estamos en discusiones de bar, es decir, bizantinas. Lo cortés no quita lo pizarro. En realidad, los caballos verdaderamente “americanos” se extinguieron en el pleistoceno, de modo que todos los corceles –tanto los de los “indios”, como los de los “yankees”- descienden de los que llevaron los conquistadores españoles al nuevo mundo, y que camparon y se multiplicaron a sus anchas por las praderas norteamericanas al carecer prácticamente, -eran los “new kids int the block”-, ¡de depredadores capaces de correr tanto como ellos!

Y sí, Appaloosa es más que una película estadounidense de 2008, escrita, producida y dirigida por Ed Harris, y protagonizada por él mismo, Viggo Mortensen, Renée Zellweger y Jeremy Irons...

Copio directamente de wikipedia: “Apalusa o Appaloosa es un pelaje de caballo de trabajo criado según las normas de una asociación fundada en Idaho (Estados Unidos) en 1938, Appaloosa Horse Club. Esta asociación quería preservar los caballos de la tribu Nez Perce, casi extintos. Cabe suponer que el origen del caballo Appaloosa no es otro que el caballo español de una capa determinada. El nombre de la raza appaloosa proviene del río Palouse. Se caracterizan por su cuello de longitud media y bien asentado, su grupa redondeada y musculosa, sus extremidades delgadas y huesudas, pero resistentes, su cola y crines escasamente espesas”...

En el otro lado de la mesa, los otros vaqueros, los “harleyistas”, aseguran que “los mustangos son los verdaderos caballos salvajes (en realidad, caballos cimarrones) de Norteamérica”. Los caballos mustang son descendientes directos de los caballos llevados a América por los conquistadores españoles a partir del siglo XVI de raza andaluza, árabe o hispano-árabe”

Ello explica que los colonos europeos posteriores a los españoles se encontraran con que algunas tribus indias montaran ya a caballo, puesto que el caballo no existía en América hasta su llegada. Tampoco motos ni “iron-horses”, imagino. Sea como sea, la raza típica de motocicletas americanas tiene, como la de sus caballos, características propias: motor en V, gran cilindrada, mecánica tranquila... y estética “con flecos”. 

Algunos europeos aseguran que este tipo de motos son algo parecido a “la hogueras de las vanidades”, pero esto es sólo porque por aquí, durante mucho tiempo los caballos debían ser pura sangre o árabes para ser comunmente apreciados. Los Appaloosa, en particular “Raig” –“rayo” en catalán- y Melow –“tranquilo” en inglés- son nobles, sensatos y apacibles... y más aptos para paseos en el campo que para raids competitivos.

Sí, comparándola a una Indian, una moto “R” es mucho más reactiva, acelera como un disparo, y se pone de patas a la mínima, igual que una montura hispano-árabe. Un Appaloosa es otra cosa, por suerte para mí: un caballo capaz de, al ver que me estaba descolocando e inclinando en mi primer día de monta, empezar a culear hasta conseguir enderezarme. Una Indian Chief Vintage es, también, una moto perfecta para dar paseos en pareja, para sentir el aire ronronearte en la cara, para tomar curvas en lugar de enfrentarse a ellas, e incluso para transmitirte que vayas tan despacio como hace falta para evitar errores... Una Chief es moto para disfrutarla.

Y digo esto a pesar de tu tamaño imponente, y a que pesa ¡390 kilos!... No tiene llave –guardas el botón con chip de proximidad en el bolsillo- y basta un toque para sentir latir el enorme bicilíndrico en V con un ruido suave y aterciopelado, pero al tiempo poderoso. Ante mi, tras un auténtico tablero de baloncesto que resguarda del aire y permite circular perfectamente sin gafas, el cuadro de instrumentos, enorme, rodeado de brillo por todas partes: esta moto es algo “bling-bling”, cierto, pero es tan brillante que bien merece gastar en ella tanto en netol que en gasolina.

No vibra demasiado, pero en todo caso, apenas notarías sus imperceptibles traqueteos gracias a un asiento que a mi me parece forrado con “piel de cara de político”: gruesa, dura e impermeable. Su cuero color crema se acompaña con unas bolsas laterales con hebillas y adornadas con unos bellos flecos que aseguran su aspecto “indian”.

La Chief es, quizás, un símbolo de la desmesura norteamericana y de los excesos del consumo desacomplejado USA. Sus 111 cubic inches le aseguran 1.811 cc de poder desde muy abajo, en una curva muy lineal que le permite moverse con amplio dinamismo siempre que lo entiendas como alejado de todo brío nervioso. Sin embargo, esta moto une la tecnología moderna al clasicismo, pero en un ejercicio de equilibrio en que lo hace sin perder el espíritu de las legendarias Chief de “todos los tiempos”.

Su sonido es emocionante. Signo del siglo XXI, mientras las Harley -por su “antigüedad de diseño”- traquetean como un Massey-Fergusson, (pese a que se ha trabajado mucho en su mejora mecánica), me atrevo a decir aquí que esta Indian con motor en V a 49º refrigerado por aire, y con los colectores de escape alineados con las varillas de distribución, suena como un... Citroën 2 CV.

Con una única muñequilla para las dos bielas, pero con distribución lateral y sus balancines clicketeando sonoramente, este caballo de hierro ronronea suavemente mientras recorre la pradera “cruiseando” en marchas largas. Puedes ir muy muy bajo de vueltas, y aunque arranca también “lanzando piedras” y derrapando gracias a su gran par, lo hace noblemente porque su entrega es muy lineal. Si al paso y trotando se encuentra a gusto, cuando la aceleras con ganas y la pones al galope, sus 74 CV musculosos de verdad demuestran que tiene también un buen carácter.

La nueva Chief Vintage está estéticamente muy cuidada y cuenta con unos acabados exquisitos: desde la seña de la marca, la cabeza de gran jefe iluminada colocada sobre el guardabarros delantero, hasta los longilíneos escapes cromados, a las tapas de motor grabadas o la del filtro con la cifra de “111 inches”, o la tira de cuero que atraviesa el tanque de 20,8 litros, a las envolventes aletas, su línea y su figura la convierten en una verdadera obra de arte.

Da igual que las piñas de los conmutadores sean de plástico cromado: todo el resto es genuino... pero lo importante de este caballo de hierro es que va como la seda: la electrónica toma su papel en la suave gestión del motor, la inyección autorregula su “carburación” de modo que el ralentí es perfecto (¡aunque algunos añorarán el “potato potato” arrítmico que tanto gusta a los fans de “la otra marca”!), hay ayudas a la conducción, tiene control de crucero que “fija” una velocidad determinada para autopista, ABS, transmisión secundaria por correa de neopreno, embrague muy desmultiplicado... En todo caso, esta Indian nos lleva directos al pasado, y lo hace con una personalidad propia “americana”, pero mezclada con toda la tecnología y buen rodar digno de nuestro tiempo. En este sentido, su comportamiento quizás tiene menos “personalidad” que el de una H-D, cuyo corazón pulsa menos acompasado -algo que dicen tiene su encanto-, pero mucho más que el de una de sus aterciopeladas hermanas en casa Polaris, las Victory, que resultan sosas –por más perfectas- para algunos customers...

Mi resumen: hasta hace relativamente poco tiempo, sólo me gustaban los caballos pursang árabes, es decir, las superdeportivas. Sin embargo, cada vez estoy entendiendo más la belleza y serenidad que cabe en el carácter de un caballo de hierro tan auténticamente “Indian” como un Appaloosa, y tan exclusivo como los 26.799 € que cuesta.

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

1. Motor bicilíndrico en V a 49º de 1.811 cc, 101 x 113 mm

2. Potencia: 74 CV

3. Cambio de 6 relaciones

4. Embrague monodisco en aceite

5. Chasis doble cuna de acero

6. Suspensión delantera por horquilla convencional de 41 mm

7. Suspensión trasera por monoamortiguador con muelle

8. Basculante posterior doble brazo de aluminio

9. Depósito de gasolina de 20,8 litros

10. Alimentación por inyección, refrigeración por aire

11. Transmisión secundaria por correa dentada de neopreno

12. Ruedas de 130/90 16” y 180/65 16”

13. Peso con gasolina 390 kilos

14. 2 Discos delantero de 300 mm, pinza 4 pistones, y trasero de 300 mm, pinza 2 pistones. ABS.

 

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