Prueba Indian Scout Bobber 2017: Soltando amarras

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Esta nueva Scout, tercer miembro de la familia de acceso de Indian, se gana el apodo de Bobber por su fisonomía más desnuda, oscura e individualista.

Personalmente, ni siquiera la hubiera homologado como biplaza. O al menos no ofrecería un cojín de pasajero como accesorio opcional del catálogo de la casa, para que nadie caiga en la tentación de ser acompañado, pensé. A esta motocicleta no le pegan complementos, y se ha ganado el derecho a servir los intereses de un solo individuo. La última integrante de la gama midsize de Indian, la nueva Scout Bobber, transmite ese anhelo narcisista, esa voluntad de quien rueda en solitario porque así lo ha elegido...

La moto posaba en el roof de un céntrico hotel de Cannes, ciudad elegida por Indian para su presentación europea el pasado 9 de octubre. Tan solo la había visto en fotos allá por mediados de julio cuando los norteamericanos anunciaron su existencia. En aquella terraza, con las impresionantes vistas de la Riviera Francesa de fondo acariciadas por un intenso atardecer, la moto cautivaba: silueta robusta larga y baja, fusión exquisita del custom tradicional y moderno, y una calidad premium que recorre todo su cuerpo... Estamos ante la tercera versión de la actual saga, una Scout sobre la que se ha aplicado un sutil giro... 

Y es que esta moto llega para representar un concepto que ha estallado como una fiesta patronal en el viejo continente, recuperando una tendencia del siglo pasado, aquella que creció en manos de excombatientes estadounidenses de la II Guerra Mundial: de vuelta a casa comenzaron a desvestir y aligerar sus monturas, creando a posteriori una corriente, la Bobber, caracterizada por su asiento monoplaza, su ausencia de elementos superfluos, sus neumáticos del mismo diámetro y su fisonomía “long and low”. Un estilo transformista que, como muchos otros retrospectivos (Café Racer, Scrambler, Tracker, etc.), ha vuelto a nuestros días y así lo reflejan el trabajo de muchos fabricantes, que las reproducen de serie.

En el primer contacto visual rápidamente entiendes que Indian, con cuatro retoques de nada, ha logrado transformar su clasicista y cromada Scout (puedes leer aquí nuestra prueba a fondo) en una motocicleta de enfoque Bobber, oscurecida y, a mi entender, más casada con los gustos de los usuarios a este lado del charco, al menos estéticamente. No hay brillos, ni flecos, ni tachuelas. El negro se apodera acertadamente de las llantas, la nueva carcasa del faro, los largos escapes e incluso su motor, generando una imagen más agresiva y underground. Añade asimismo esta variante detalles como protectores térmicos de escape ventilados, cuadro de instrumentos negro (en vez de rojo y crema) y un logo en el depósito menos vintage, más atemporal. 

CIRUGÍA ESTÉTICA

No hay cambios orgánicos respecto a la Scout estándar, de la que hereda ese propulsor 69 ci (1.133 cc) de pura orfebrería, con dos cilindros en V a 60º; y el chasis modular de aluminio fundido con tubos de acero, ambos sin la más mínima modificación respecto a la Scout original lanzada a finales de 2014.

La cirugía de Indian ha sido principalmente estética. Además del ennegrecimiento comentado (el depósito también amplía su oferta de colores: rojo, negro mate, negro brillo, plata y bronce) el bisturí ha recortado los guardabarros delantero y trasero, que dejan de ser envolventes y ahora tapan mucho menos los neumáticos que, por cierto, mantienen sus medidas tipo 'balón' (130/90 y 150/80, ambos de 16 pulgadas), aunque ahora exhiben surcos más pronunciados en sintonía con las modas Flat Track de las que Indian es uno de sus principales embajadores en todo el mundo. Al carecer ahora de espacio el guardabarros trasero para alojar la matrícula, Indian ha desarrollado un portaplacas específico de estilo minimalista y bien resuelto. 

POSTURA MÁS DIRECTA

Las noticias afectan también a la postura de conducción: respecto a la Scout estándar, las estriberas se han retrasado 38 mm, mientras el manillar pasa a ser mucho más plano y ancho y, por lo tanto, menos cercano al conductor, quien adoptará una posición más autoritaria.

En la práctica, los brazos quedan completamente estirados y la espalda ligeramente inclinada hacia delante, pero esta nueva ergonomía, a pesar de lo que parece, no es para nada incómoda ni carga las muñecas; por su parte, las piernas adoptan una postura típica custom, adelantadas y relajadas. Tras 100 km encima no noté fatiga alguna ni incomodidad, más allá del impacto del viento que, obviamente, no encuentra ninguna protección aerodinámica en su camino. El asiento de piel también es de nueva factura: es más escueto y no dispone de tanto respaldo lumbar, así que pierde confort respecto al de su hermana. 

SUSPENSIONES RENOVADAS

El campo de las novedades de esta Scout Bobber respecto a la estándar se cierra con la renovación de las suspensiones, un aspecto que cambia sutilmente el comportamiento dinámico de esta moto. Menos evidente en la horquilla convencional delantera, de mismo diámetro (41) y recorrido (120 mm) aunque ahora de tipo cartucho, donde encontramos la novedad más relevante es en la amortiguación trasera, que mantiene los dos muelles aunque recorta su recorrido en 26 mm (ahora 50 mm), una decisión que, entendemos, pretende generar además de una imagen más rebajada un feeling más directo y casado con el enfoque solitario del viaje.

Lo que en realidad consiguen es que la suspensión trasera resulte menos confortable: de tarado más seco y menor recorrido, no filtra tanto las irregularidades, que 'impactan' directamente en nuestros riñones. En los últimos kilómetros de ruta me sorprendí esquivando cada alcantarilla con tal de no castigar más mis huesos...

En fin, que el sello del 'jefe indio' ha construido una Bobber 'factory' a partir de la sólida Scout mediante labores cosméticas, ergonómicas y de suspensiones, proponiendo en uno de los segmentos más recurrentes de los últimos dos años una variante exclusiva, respetuosa con su pasado pero comprometida con la vanguardia tecnológica -por motor, bastidor y electrónica-, y capaz de enfrentarse a estupendas rivales como la Triumph Bonneville Bobber, la Yamaha XV950 Bolt, la Moto Guzzi V9 Bobber o la Harley-Davidson Sportster Forty-Eight.

Ya disponible en los concesionarios españoles, su precio parte de los 13.990 euros (colores negros), 400 euros más por los depósitos plata, bronce o rojo. El precio es el mismo que la Scout estándar, aunque esta última ofrece de regalo un kit biplaza (asiento y estriberas) valorado en 500 euros. Todas ofrecen 5 años de garantía. La posesión del carnet A2 no será un problema para los clientes, pues toda la familia Scout, incluida esta Bobber, disponen de doble homologación y la marca limita de forma gratuita el vehículo. 

¿HA NACIDO UNA ESTRELLA?

El firmamento cinematográfico de Cannes recibió durante unos días una nueva estrella, la Indian Scout Bobber. Periodistas europeos fuimos convocados a esta ciudad mediterránea para saborear un centenar de kilómetros a sus lomos, en su mayoría por carreteras reviradas pero también con tramos urbanos, y sacar sus primeros matices. La jornada que nos tocó salir a rodar a los españoles, brillaba el sol con esplendor, el clima era templado y el asfalto estaba seco. Condiciones inmejorables. Pasemos al “cómo va”.

Ya la Scout estándar nos había dejado gratas impresiones. Polaris Industries, el gigante americano que insufló vida a Indian allá por 2013, fabrica motocicletas que miran de reojo los libros de historia, sobre todo para inspirar los lápices de los diseñadores, pero que tienen los dos pies plantados en nuestros tiempos en cuanto a tecnología se refiere. Cuando te subes a la Bobber, encuentras detalles que te transmiten esa mirada al pasado, como el cuadro de instrumentos de una sola esfera redonda, el faro redondo halógeno, el asiento de piel vintage, el depósito alargado, las estriberas adelantadas o, en general, el aura que transmite esas geometrías de custom.

Sin embargo, basta girar la llave para despertar el espíritu de una moto actual, vertebrada sobre un precioso y eficaz chasis, e impulsada por una mecánica 'top model' que, nuevamente, ha vuelto a dejarnos notables sensaciones. La instrumentación resulta tener un display digital con bastante información -tan sólo echamos en falta el nivel de combustible-, hay tecnología led en los intermitentes (los traseros, de curiosa doble función), las formas finales de la moto responden a gustos modernos y la calidad de fabricación 'cum laudem' es, sin duda, claro síntoma de que el Jefe Indio vive en nuestros días. 

ACCESIBLE Y CONFORTABLE

Sobre ella, como decíamos anteriormente, la postura es algo más directa que en la Scout estándar, así que el estilo de conducción es sutilmente diferente. Es una moto realmente baja, con un asiento estrecho que tan sólo se eleva 649 mm, por tanto accesible para cualquier conductor. Las maniobras en parado están algo mermadas por sus 255 kg en orden de marcha, las estriberas adelantadas y un radio de giro amplio, pero el buen apoyo de los pies en el suelo nos facilita en gran medida las fases de estacionamiento.

El nuevo manillar Flat Track, ancho y plano, nos ofrece una buena fuerza de palanca para gobernar la moto con más ahínco. El tacto de los mandos es bueno y ergonómico y todos pedales y estriberas vienen engomadas para mayor confort y filtración de vibraciones. En las unidades de prueba -como se aprecia en las fotos- los retrovisores son redondos y van anclados hacia abajo en los puños, ofreciendo escasísima visibilidad, aunque para el mercado español la Bobber llegará con espejos convencionales que suponemos mejorará la visión trasera. 

En marcha, esta motocicleta tiene una fuerte personalidad 'de paseo'. Basta observar ese cuerpo achaparrado, esa longitud entre ejes superior al metro y medio, ese bajo centro de gravedad y ese 'donut' delantero para entender que la Bobber no es precisamente una moto marchosa, ni el alma de la fiesta de las curvas. Y es que sus movimientos se producen a ras de suelo. Hay tanta goma pisando el asfalto que los cambios de dirección se ralentizan cuando pretendemos enlazar curvas con rapidez, por ejemplo, si bien es cierto que con la moto colocada, ésta tiene una buena inercia hacia su interior, agilizando el paso por curva, gracias en parte a que el neumático trasero no es excesivamente ancho (150/80).

Las geometrías con conservadoras (120 mm de avance y 29º de lanzamiento) generando, junto al resto de detalles, una excelente estabilidad pero menor reactividad. Por otro lado, la moto reduce su distancia libre al suelo (ahora 123 mm), así que las estriberas, también algo más bajas, no permitirán muchas alegrías en la inclinación.

Lo constatamos cuando llegamos a la zona de curvas: la Bobber enseguida rasca sus bajos, así que olvídate de frenéticas plegadas y tómate la tarde de otra forma: evita conducir tanto a través del manillar y usa más el cuerpo para girarla, busca abrir bien la curva para encontrar antes la salida. La horquilla convencional es de tarado amable y su correcto aplomo tan sólo entra en crisis cuando algún sobrepasa algún bache en curva. 

'MOTORACO'...

Está claro. Si te decantas por una moto de semejantes características es que tu pasión no es el cronómetro ni las vueltas rápidas. Entendido esto, la nueva Scout Bobber va a convencerte de la siguiente manera: su motor es de lo mejor que hay en la categoría, es un motor moderno, con árboles de levas en culata y refrigerado por agua. Vibra lo justo, sin exceso ni defecto.

Es una mecánica gestionada por un acelerador electrónico de suave funcionamiento, asociada a una transmisión por correa y una caja de cambios de 6 velocidades que llama la atención por su precisión (la marcha neutra entra hasta sin querer). Los dos larguísimos y aparatosos silenciosos han pasado por la “inquisición” de la Euro 4 y no generan un sonido tan grave y emocionante como cabía esperar de una moto así, por lo que yo no dudaría en acudir al mercado after market buscando unos más compactos y sonoros. 

Con una elevada potencia de 94 CV y un par motor de 97 Nm, ofrece unas primorosas aceleraciones y un feeling almidonado. Los pistones pulsan acompasados y su funcionamiento es suave desde que abrimos gas a bajas vueltas, y va subiendo con progresividad y contundencia. Es un modelo ideal para desplazarse tranquilo, para cruisear a velocidades medias, aprovechando ese rotundo par motor instalado en las 5.500 rpm, ofreciendo un nivel de prestaciones elevado. La elasticidad de este bicilíndrico nos permitirá disfrutar de la carretera sin necesidad de acudir mucho al embrague, aunque si lo dejamos caer mucho de vueltas puede resultar algo perezoso en las recuperaciones. La frenada, con ABS de serie, monta dos discos de 298 -uno delante con pinza de dos pistones y otro detrás con pinza simple- de tacto suave y buena potencia adaptada a las pretensiones pacíficas de la moto.

Las sensaciones generales son las de una motocicleta que transmite calidad por todos los costados, de buen rodar y tecnología, enfocada sobre todo a los desplazamientos de medio recorrido tranquilos -sus suspensiones no están para florituras ni propósitos touring- y que acepta “a regañadientes” las curvas pronunciadas, pero con un propulsor moderno capaz de moverse rápido y empujar fuerte que se asocia a un robusto chasis que equilibra eficazmente el comportamiento de la moto. Entendemos que la estética lo es todo en la tercera Scout, enfocándose sobre todo a 'lobos solitarios' que anhelen una montura exclusiva que representa como pocas el custom de nueva generación.

HIGHLIGHTS TÉCNICOS INDIAN SCOUT BOBBER 2017

- Tipo de Motor V-Twin (a 60 grados), DOHC, cambio de 6 velocidades de engranaje constante y refrigeración líquida
- Cilindrada 69 cu in (1133cc)
- Potencia 94 hp (70 kW)
- Par Máximo 97 Nm
- RPM de Par Máximo 5600 rpm
- Escape Doble escape separado
- Medida Neumático Delantero 130/90-16 73H
- Medida Neumático Trasero 150/80-16 71H
- Freno/Delantero Un disco de 298 mm / Pinza de 2 Pistones
- Freno/Trasero Un disco de 298 mm / Pinza de 1 Pistón
- Horquilla telescópica tipo cartucho / 4,7" (120 mm)
- Dos amortiguadores / 2,0" (50 mm)
- Altura Asiento 25,6 in (649 mm)
 -Capacidad Gasolina 3,3 gal (12,5 litros)
- Peso (depósito lleno) 554 lbs (255 kg) 

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

Fotos de la Indian Scout Bobber

Fotografías por: Félix Romero (Indian Press)
 

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