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Prueba Suzuki SV 650 2016NI MÁS NI MENOS

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La cuarta reencarnación de la SV 650 de Suzuki puede parecer una moto discreta pues no recurre a florituras, pero su equilibrio general nada tiene que envidiar

Las novedades 2016 desveladas por Suzuki en el pasado salón de Milán se ceñían a tan sólo dos modelos, una versión de 200cc de su popular VanVan125, y la SV 650, un modelo que tampoco podemos catalogar de estricta novedad. Y es que esta Lightweigh japonesa no es, ni más ni menos, que la continuación de la saga lanzada por Suzuki en el pasado siglo, iniciada con la SV650 de 1999, renovada en 2003 con la SV650/S -ambas de gran éxito comercial- y reinventada en 2009 con la 'Gladius', que se desentendió del concepto estético original con una líneas más “afeminadas” y menos deportividad en la sangre. Descontentos con el rendimiento de esta última generación, los responsables de Hamamatsu han pretendido volver a los orígenes de la familia con una nueva moto de media cilindrada que recupera el nombre, la esencia, el cariz deportivo... ¡Y hasta el faro redondo de las originales!

Sinceramente, cuando la vi expuesta por primera vez en el EICMA 2015 allá por el mes de noviembre, consideré la nueva propuesta de Suzuki poco atrevida y hasta conservadora. Su carrocería no supone ninguna revolución estética, y sus formas son casi idénticas a las dibujadas para su antecesora hace casi dos décadas. Es cierto que en la actualidad el sector de las dos ruedas vive al amparo de una fuerte tendencia a lo vintage, y que bajo ese punto de vista el ejercicio retrospectivo de Suzuki parece adaptarse a estas modas. Sin embargo, no parece la calculada redefinición de una moto en claves neo-retro, si no más bien un recurso clasicista que, además, se da de bruces con las ultra modernas propuestas de otras rivales de segmento, como la Yamaha MT-07 o la Kawasaki ER-6n. Tampoco hay una profunda evolución técnica en un vehículo que hereda el chasis, motor y sistemas de suspensiones y de frenada de la Gladius. 

Estamos, en pocas palabras, ante una moto continuista tecnológicamente que desanda los siete años de vida de la Gladius para reencontrarse con la nostalgia de las SV de la primera etapa, pero, ¿por qué? ¿Por qué Suzuki no ha lanzado un modelo completamente nuevo para sustituir a la “falllida” Gladius y competir en un segmento en alza como es el de las motos limitables para el carné A2? ¿Por qué la firma nipona tiró de archivo y no miró hacia delante? Yo tengo mis propias respuestas. Creo que desde un punto de vista estético Suzuki tiró por el carril del medio, ofreciendo a los usuarios que no gusten de carrocerías y formas afiladas de corte sport una alternativa equilibrada, discreta, sin exabruptos, una opción más transversal, que sirva tanto para motoristas noveles de gustos clásicos como para conductores más experimentados a los que las propuestas radicales y juveniles de otros fabricantes no les convencen. Y es que la nueva SV 650 pertenece a esa clase de motos “para todos los públicos”, lógicas, transparentes en su comportamiento, con un nivel de prestaciones que, sin apabullar a nadie, sean capaces de divertir y emocionar a cualquiera. Y es que hay cosas que nunca cambian, y la voluntad de las primeras SV de ofrecer con agilidad, nobleza y confianza un conjunto compacto y ligero sigue siendo la misma en esta cuarta generación. Como novedades externas podemos destacar algunos rasgos identificativos de la familia GSX-R como el colín o el piloto trasero LED, y las nuevas franjas decorativas del depósito. 

Así, los órganos vitales de la anterior Gladius, una incomprendida moto que no por ello carecía de buenos argumentos, son heredados por la nueva SV 650 para aportarle esa fiabilidad y comportamiento equilibrado. El propulsor de 645 cc es el mismo (mismo diámetro por carrera de 81 x 62,5 mm), con dos cilindros dispuestos en V a 90º y colocados de forma longitudinal, una configuración que siempre ha gustado mucho en la casa pues permite, entre otras cosas, una gran estrechez del conjunto, primera “piedra” para generar un vehículo muy ágil y maniobrable. Sin embargo, este motor ha sido puesto al día convenientemente, tanto para adaptarse a la Euro 4 como a potenciar sus prestaciones. Entre los más de 60 componentes nuevos que estrena esta mecánica bicilíndrica, destaca el sistema de inyección optimizado (cuerpos de 39 mm y 10 orificios), la tecnología de doble bujía de Suzuki para una mayor eficacia en la combustión y menores consumos y emisiones, los conductos del airbox son de nuevo diseño para mejorar el par motor a medio régimen, y el radiador tiene un ventilador más grande para mejorar la refrigeración. 

Además, Suzuki ha tratado los cilindros y los pistones con un recubrimiento que reduce la fricción y el sistema de escape del tipo 2 en 1 se ha rediseñado y ahora es más ligero. Todo este trabajo de evolución mecánica, además de ayudar a cumplir la mencionada normativa y a reducir los consumos de combustible, incrementa las cifras de potencia de la nueva SV, que crece de 66 a 76,5 CV, alcanzados a 8500 vueltas, y también crece ligeramente el par motor hasta los 64 Nm. Son un cifras considerables, y superiores a las de rivales directos como la MT-07 o la ER-6n, que declaran algunos caballos menos. En el caso de la Suzuki, su estructura V-Twin -y no paralela, como en los otros dos- genera un feeling particular, con una entrega de potencia bastante lineal y un sonido rotundo. Otra de las novedades técnicas de la nueva asiática es el sistema TI-ISC (Sistema de Control de Velocidad de Ralentí Integrado en el Cuerpo de Inyección) que facilita las cosas cuando circulamos en marchas cortas a bajo régimen, evitando los clásicos tirones o calados cuando soltamos el embrague, pues incorpora una función de control Low RPM Assist que facilita el arranque elevando ligeramente las rpm del motor. También equipa el mismo sistema SES (Suzuki Easy Start) de las GSX-S1000 que simplifica la operación de puesta en marcha del motor: el usuario sólo tiene que pulsar suavemente el botón de arranque una vez.  

Nuestra prueba de dos semanas de duración con las nueva Suzuki SV 650 la llevamos a cabo en la ciudad de Barcelona y alrededores, escenario ideal para poner en práctica todas estas novedades tecnológicas enfocadas a hacernos la vida más fácil y cómoda. La japonesa se comporta con una gran agilidad en zona urbana, discurriendo entre coches con la máxima soltura, pues es muy estrecha, esbelta, y esto permite moverla sin esfuerzo alguno. Respecto a la anterior versión Gladius se ha logrado reducir el peso del conjunto en 8 kg (merced a la “dieta” sometida al escape, el ABS y la carrocería), así que con 197 kg en orden de marcha, la SV es liviana y dócil. Su altura del asiento es de las más reducidas de la categoría, con tan sólo 785 mm de distancia al suelo, así que conductores de prácticamente todas las tallas podrán apoyar con tranquilidad los pies en el suelo, y manejarla en parado sin problema. Un ejemplo: con 170 cm de altura ya se apoya totalmente los pies en el asfalto. También cabalgarla en su caballete central no es una tarea complicada. 

La posición es bastante confortable: la cintura es 3 cm más estrecha que su antecesora y esto permite cerrar mejor las piernas para adaptarse a la montura; tan sólo penaliza ligeramente el duro mullido del asiento que en largas travesías puede pasar factura, y los encontronazos de nuestra entrepierna contra el depósito en las frenadas más fuertes. Por lo demás, la ergonomía es confortable, acoge bien al conductor, gracias a un manillar alto y de tubo estrecho que consiente a la espalda viajar erguida y a los brazos reposarse con naturalidad. Las estriberas están algo elevadas flexionando, en los conductores más altos, las piernas más de la cuenta. Puestos a pedir, unas estriberas engomadas para ambos pasajeros no estaría mal, y ayudaría reducir esas escasas vibraciones que aparecen cuando subimos a la zona más alta la aguja del cuentavueltas. 

No hay más cambios en lo que respecta a las dimensiones de la moto, calcadas a las de la Gladius. De esta forma, se mantiene la longitud, batalla y geometrías de la dirección. En la práctica, estamos ante una moto que, dentro de su segmento, destaca por ser larga y poco reactiva. Al tener una distancia entre ejes ligeramente superior a la media, un ángulo de dirección menos radical, y una posición de conducción muy poco 'al ataque', se carga menos el tren delantero, y su bajo centro de gravedad hace que la moto tarde más en inclinar hacia dentro; esto no quiere decir que la SV no sirva para circular con alegría en una carretera de curvas, pues es lo suficientemente ligera y manejable, si no que, en relación a otros modelos de la competencia, su paso por curva es algo más abierto y sus reacciones menos instantáneas. 

Las suspensiones brillan por su alto compromiso entre carácter y confort, como se dice “ni chicha ni limoná”, con un tarado equilibrado y buenos recorridos. Es el mismo equipo que en la Gladius, aunque la gente de Suzuki ha aprovechado para actualizarlas ligeramente con mayor retención en los hidráulicos para subirle la robustez general. Los frenos puede que sea el aspecto que menos piropos recibe: la pinza de dos pistones delantera para el disco de 290 mm transmite, sobre todo en conducción más deportiva, cierta falta de energía, así que habremos de apoyar ocasionalmente con el freno trasero. En cambio, el funcionamiento del ABS es más que correcto.  

El motor responde a nuestra demandas con una entrega de potencia suave y progresiva, emitiendo un sonido grave, como de moto más grande, y destaca por su energía en bajos y medios. El feeling, característico de los bicilíndricos en V, es el de un propulsor ágil, elástico, que sube de vueltas con cierto vigor, siempre de forma controlable, y que es capaz de sacar provecho en cualquier marcha. Estamos ante una mecánica aprovechable, polivalente, que nos permite tanto discurrir por el tráfico urbano con buenas aceleraciones, como atravesar un puerto de montaña a buen ritmo gracias a su elasticidad, buenas retenciones y eficacia. Otra de sus bazas son los consumos contenidos de esta actualizada mecánica que, en términos de conducción eficiente, se situará entre los 4,5 y 5 litros a los 100 km, así que no será complicado alcanzar los 300 km de autonomía con los 14,5 litros de los que dispone el depósito.

La nueva Suzuki Gladius no quiere ser la más radical de su categoría, ni la más llamativa, ni la más deportiva, ni la más moderna...., pero tampoco quiere ser la menos en nada. Su enfoque puede que sea de los más equilibrados y polivalentes. Una moto que no recurre a una estética impactante ni al carácter sport que quizás exhiban algunas de sus rivales; pues su objetivo es plantearse como un vehículo lógico, ligero, estrecho y manejable, quizás el más lógico entre las suyas, y para ello acoge con confort y pone el acento en las prestaciones de un motor elástico y aprovechable que con 76 caballos llega al techo del segmento. La relación calidad/precio es encomiable y, a pesar de que Suzuki no ha llegado a la excelencia en términos de frenada o suspensiones, todo lo demás en esta moto aprueba con nota el examen de aquellos usuarios que estén detrás de una moto para cada día en la ciudad, o para cualquier otro día en una carretera retorcida, pues la nueva SV 650 no es, ni más ni menos, que una moto usable y divertida. 

CUADRO DE INSTRUMENTOS

La nueva instrumentación de la SV650 es digital y muy completa, y su pantalla retroiluminada en blanco, de brillo ajustable, incluye velocímetro, tacómetro, odómetro, doble cuenta km parcial, marcha engranada, temperatura de refrigerante, autonomía, consumo medio, consumo instantáneo, nivel de combustible y reloj horario. 

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS SUZUKI SV 650 2016

- Precio 6.699 euros

- Motor: 4 Tiempos,DOHC,2 cilindros, 90º V-Twin.

- Altura del asiento: 785 mm

- Depósito de gasolina: 14.5 l

- Suspensión delantera: Telescópica ,muelle helicoidal, hidráulica

- Suspensión trasera: Por bieletas, ,muelle helicoidal, hidráulica, ajustable en precarga

- Freno delantero: Doble disco 290mm, pinzas 2 pistones.

- Freno trasero: Pinzas un piston, disco 240 mm

- Neumáticos:120/70ZR17M/C y 160/60ZR17M/C (69 W), tubular

EQUIPAMIENTO PROBADOR

En esta ocasión, el probador de Motofan realizó su test equipado con uncasco GIVI integral, una chaqueta técnica con protecciones de la firma Garibaldi, unos pantalones de motorista en tejido kevlar de Alpinestars, unas botas Dainese , y unos guantes AXO

Fotos de la Suzuki SV 650

Fotografías por: Sessantuno (Guillem Hernández) - Acción: Solid
 

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