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Prueba Triumph Street Triple RX Special EditionPACTO CON EL DIABLO

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La edición especial de la Street Triple R combina una estética de detalles encarnados con el cambio Quickshifter para reavivar su carácter endiablado...

Podrá tener más o menos fans, y detractores no le faltarán, pero lo que nadie puede negar es que la Street Triple de Triumph es uno de los modelos más representativos del presente siglo en el mundo de las dos ruedas. Desde su nacimiento hace ya ocho años, lideró junto a la Kawasaki Z800 el auge de las nakeds como medio de transporte polivalente y pasional por partes iguales. Su característico motor tricilíndrico de 675cc derivado de la deportiva de la casa, la Daytona, a medio camino de todo (entre los bicilíndricos y tetracilíndricos, entre las 600 y las 800cc) y siempre dispuesto a ponernos en órbita, se combina con las compactas dimensiones y las geometrías propicias para descolgarse sin prejuicios en una carretera de curvas y al mismo tiempo con la agilidad, maniobrabilidad y facilidad de uso de una “novia” para todos los días. La estética, protagonizada por los sempiternos faros gemelos en su frontal, y un nivel de calidad constructiva firmada por un fabricante de pedigrí hacen el resto... 

En un contexto de recuperación de un sector de las dos ruedas que en los últimos meses ha visto cómo el segmento de las motos de carretera es el que más ha crecido (un 25,7% en 2015), la casa de Hinckley ha aumentado su oferta naked con una nueva versión especial que se suma a las cuatro variantes de Speed Triple -la hermana mayor de 1050cc- y las dos Street Triple -la 95 CV y la R-. La nueva RX Special Edition, que hizo su primera aparición en las alfombras del pasado Salón de Colonia 2014 como una de las pocas novedades de Triumph para este 2015, está desde principios de año en los concesionarios a un precio de 9.295 euros, es decir, 300 euros más que la moto de la que parte, la Street Triple R ABS, que precisamente había sido actualizada hacía dos años. Y además, como todas las Triumph, ofrece 4 años de Garantía sin límite de kilometraje (2 años de garantía de Fábrica + 2 años de extensión asegurada por CarGarantie), con revisiones de mantenimiento anuales o cada 10.000 kilómetros, lo que antes se cumpla.

Las diferencias entre ambas son en su mayoría estéticas: la nueva RX SE, también con la cúpula y la quilla de serie, usa grafismos renovados y una única pintura Aluminium Silver mate que tiñe todo el conjunto -a diferencia de la R, que ofrece tres colores: negro mate, gris mate y blanco-, mientras las notas de color las pone el subchasis (heredado de la Daytona 675R), las llantas de aleación y los paneles laterales, que exhiben un llamativo acabado Diablo Red. Además, el asiento deja de ser biplaza “en la práctica” y sólo se recomienda un ocupante para viajar en la RX, pues el nuevo colín también está inspirado en el de la Daytona R y propone una tapa al más puro estilo de la competición que no deja espacio para ningún pasajero.

Los órganos vitales de este streetfighter mediana no sufren variación alguna. El motor, por tanto, es el conocido de 106 CV -no limitable para el carné A2-, un propulsor de tres cilindros y 12 válvulas (cuatro válvulas por cilindro y doble árbol de levas en cabeza), alegre de vueltas, con un excelente y lineal par motor de 68 Nm capaz de hacer vibrar por sus emocionantes aceleraciones que se aloja dentro de una equilibrada parte ciclo, compuesta por un chasis de doble viga de aluminio de ocho piezas y un subchasis de dos piezas de fundición, una horquilla invertida KYB de 41 mm totalmente ajustable en precarga, compresión y extensión y un monoamortiguador trasero con depósito "piggyback" y ajuste de extensión y compresión.

La frenada tampoco varía respecto a la ST R, y sigue asegurada con buen mordiente y un tacto progresivo gracias a los discos flotantes delanteros de 310 mm con pinzas Nissin de cuatro pistones y montaje radial en la parte delantera. El sistema ABS, como en la versión R, se sirve de serie y permite desconectarse. La gran novedad mecánica de esta Street RX SE radica, en realidad, en el cambio: la caja de seis marchas y relación cerrada está ahora combinada con un Quickshifter que permite escalar las marchas hacia arriba sin necesidad de accionar la palanca de embrague, tan sólo usando el pedal del pie, ganando así algunas milésimas a los cambios de relación y potenciando todavía más las fuertes emociones deportivas que ya de por sí atesora esta máquina radical. El funcionamiento de este cambio semiautomático -que obviamente también puede utilizarse a la vieja usanza- suaviza en buena medida y es más preciso cuanto mayor sea el régimen de vueltas.   

Al igual que en la versión estándar, la nueva británica se ve favorecida por el nuevo escape ubicado bajo el motor -y que sustituía al doble escape de las primeras generaciones-, una solución que ha permitido ahorrar 3,5 kg en la parte trasera de la moto para secundar la centralidad de masas, aplomar la parte delantera (aumenta un 3% la proporción de peso sobre la rueda delantera hasta el 52%) y proporcionar una línea más estilizada al conjunto, así como una nueva vía de admisión a través del bastidor que potencia el sonido de la moto. El cuadro de instrumentos está formado por un tacómetro de gran tamaño y una pantalla LCD que incluye un cronómetro de vueltas, luces de cambio de marchas programables, nivel de combustible, reloj e indicador de marcha engranada, y un velocímetro digital. Si la motocicleta lleva instalado el sistema opcional TPMS también mostrará la presión de ambos neumáticos. Puestos a pedir, nos faltaría algún botón en las piñas del manillar para poder seleccionar alguna información sin tener que soltar las manos. En pro de las seguridad, la nueva Triumph vuelve a ofrecer el inmovilizador electrónico.

Salvo los añadidos estéticos y ciertos componentes como el colín y el cambio semiautomático, lo cierto es que esta RX en poco o nada se diferencia a nivel dinámico de la versión estándar remodelada hace dos temporadas, modelo que en su día pasó por la lupa de nuestro probador Pere Casas y cuyo artículo os animamos a repasar para conocer en profundidad las cualidades en marcha más destacadas de esta popular naked anglosajona, cuya respuesta vive entre dos tierras, contundente y elástica a bajas vueltas a través de un tacto suave y directo (recordemos que en la última revisión la primera marcha se alargó para facilitar la conducción urbana y un par a bajas vueltas bien aprovechado), entregada a medias rpm y con gran parte del par motor disponible ya a partir de las 3.000 vueltas, y rocosa en lo más alto del cuentavueltas que no deja de empujar hasta las 12.500 rpm, siendo las 8-9000 esa franja en la que los tres cilindros trabajan con más contundencia. Chasis y suspensiones trabajan eficazmente en sintonía -y si no lo hacen a tu gusto, siempre puedes ajustar la horquilla o el amortiguador- para ofrecer un comportamiento entonado y noble, incluso si vamos a buscarle las cosquillas en un trazado revirado. La RX mantiene ese estilo británico tan impecable, al que no se le arruga la camisa ni se le tuerce la corbata por muchos meneos que le metas. La gran virtud de esta moto es el fantástico equilibrio logrado entre la parte ciclo y el motor, que permite al conductor tener todo bajo control. En curvas transmite una gran confianza e incluso permite alguna rectificación dentro del giro. 

Con un ángulo de lanzamiento de 23,4 y 95 mm de avance, las geometrías de esta compacta moto permiten una respuesta más intuitiva, rápida y precisa que la anterior versión: sus cambios de dirección son fáciles en una moto que destaca por su ligereza, aplomo y agilidad general... y eso que no equipa amortiguador de dirección. El propulsor funciona con las vibraciones bajo mínimos y no genera incomodidades en un habitáculo en el que el conductor viaja ligeramente echado sobre el ancho manillar, con las piernas flexionadas debido a las estriberas algo elevadas y el cuerpo en posición a medio camino entre el reposo y el ataque. Esto nos dice mucho de la vocación de esta moto, un vehículo destinado a meterse en el tráfico diario de tu ciudad con una ligereza, un radio de giro correcto (10% incrementado) y una manejabilidad excelente, y al mismo tiempo enfocada a un trato más deportivo cuando realmente apetece. 

La accesibilidad es correcta y el apoyo de los pies en el suelo cómodo para cualquier tipo de conductor (su altura del asiento es de tan sólo 820 mm). Podríamos echar en falta quizás alguna ayuda electrónica a la conducción, por ponerle alguna pega, pues cada vez estamos más acostumbrados a recibir nuevos modelos con varios motos de entrega de potencia, control de tracción, etc. Sin embargo, a bordo de esta accesible moto no parece emerger esa necesidad, como tampoco se echa en falta el embrague antibloqueo, su comportamiento es en todo momento noble y las capacidades de su motor son tan vigorosas como domésticas. Sus prestaciones imponen pero no asustan, así que olvídate de chips y deja fluir tu propia muñeca, agradecerás la conducción sincera y el equilibrio de una moto cuya parte ciclo está muy bien puesta a punto, que atesora una de las mejores relaciones peso/potencia de su segmento.  

Al igual que ha hecho con otros modelos de la casa, Triumph ha elaborado esta versión especial de llamativa combinación de colores que sin duda pretende seducir a motoristas con ambiciones deportivas pero que no renuncien a un vehículo exclusivo y polivalente para el uso diario en la ciudad. La nueva Street Triple RX, a pesar de no ser un referente del segmento en cuanto a evoluciones tecnológicas -recordemos que tan sólo sirve el ABS como ayuda electrónica- vuelve a demostrar, como lo llevan haciendo la anteriores generaciones, que la casa de Hinckley es una maestra logrando el equilibrio entre prestaciones, parte ciclo y usabilidad. Su relación peso potencia, como hemos dicho, es la mejor de su categoría, algo que unido a su eficaz cambio semiautomático y a su carrocería de diseño impactante (para un sobre coste de tan sólo 300 euros) la convierte en una streetfighter de referencia gracias a su feeling impecable y su original encanto.  

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

Es imprescindible equiparse adecuadamente para disfrutar con seguridad, protección y confort de nuestro vehículo de dos ruedas, como nuestro probador Iván, que en esta ocasión un casco integral de la firma HJC, una chaqueta técnica con protecciones de la firma Garibaldi, unos pantalones de motorista en tejido kevlar de Squad y unas botas Mobility de la casa AXO, al igual que los guantes.

 

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