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Prueba Triumph Thruxton R 2016 – Presentación“EXPRESO” RACER

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De soberbio motor y parte ciclo, la nueva Triumph Thruxton R es la Café Racer de serie más deportiva del momento. La inglesa aviva la llama de los dorados 60

No podría desarrollar una mejor introducción que la que hizo nuestro veterano probador y articulista Pere Casas cuando, hace poco más de dos años, recibió el encargo de analizar para Motofan la emblemática Triumph Thruxton 900. Su inspirado e inspirador repaso a los orígenes de esta Café Racer británica bien se merecen una visita aquí mismo antes de continuar a presentar la recién desvelada versión 2016, pues así entenderemos mejor el presente de una motocicleta con tanto pasado a sus espaldas. Y es que los antecedentes de la versión más sport basada en la mítica Bonneville darían para escribir más de un libro, nada más lejos de la intención de un medio online. Aquí estamos, en esta ocasión, para hablaros de las profundas novedades de un modelo que, primero creado en 1965 y después reeditado en 2004, hace borrón y cuenta nueva para llegar a su tercera generación (y tras más de una década sin más cambios que la inyección en el 2008) heredando prácticamente sólo ese nombre de viejo autódromo inglés y la filosofía de una moto desnuda que siempre ha huido de lo superfluo, buscando precisamente el abrazo directo e íntimo entre hombre y máquina

En realidad, aquí estamos para contaros que Triumph nos ha llevado el pasado 10 de marzo hasta Cascais (Lisboa) para conocer sobre la moqueta la nueva Thruxton pero, sobre todo, para conducir sobre el asfalto cual rocker de los '60 su impresionante versión 'erre', es decir, la Thruxton R, una moto en cuya fabricación la casa de Hinckley ha puesto mucho empeño para firmar la que, posiblemente, sea la neo-retro de mayores prestaciones deportivas que podemos encontrar actualmente en el mercado.

El motor, completamente nuevo, es la primera baza con la que cuenta: recurre a la clásica configuración británica de dos cilindros en paralelo, pero su cilindrada se hincha desde los 865cc hasta los 1200cc, un propulsor “High Power” de 8 válvulas y refrigeración líquida que, ya homologado para Euro4, comparte con la nueva Bonneville T120 pero al que, buscando un carácter más excitante acorde con una moto de pedigrí deportivo, se le han aplicado ciertas modificaciones (cigüeñal más ligero, mayor compresión y una admisión de aire única) para ofrecer más potencia y par motor que en la 'Bonnie'; las cifras crecen entorno a un 20% y 10% respectivamente, para un total de 97 CV a 6.750 rpm y 112 Nm a 4.950 rpm. Respecto a la anterior versión de la Thruxton 900, el incremento aún es más proverbial: 62% más de par motor y 41% de potencia máxima. Sin embargo, el consumo de combustible anunciado se declara un 11% menor, entorno a los 4,6 litros a los 100 km. Y los intervalos entre revisiones han sido alargados a 16.000 kms (o un año). 

No hay nada reciclado en este propulsor que recibe la última tecnología del fabricante anglosajón, la misma que equipa su naked Speed Triple, como el acelerador electrónico de nueva generación alimentado por doble cuerpo de mariposas, para una mezcla precisa y un tacto más fino del gas, y que además es la antesala de un cocktail de ayudas electrónicas propias de motos más modernas, como el control de tracción desconectable o la posibilidad de seleccionar entre tres modos de conducción -Rain, Road y Sport- para adecuar, sin reducir la caballería, la inmediatez de la entrega de potencia a las circunstancias del pavimento, clima o estado de ánimo. El embrague antirrebote no falta y el ABS no puede faltar. Y si además sumamos otros detalles de corte funcional como una toma de corriente USB bajo el asiento para recargar móviles, el inmovilizador de motor con transpondedor integrado en la llave para dificultar el robo, piñas en los manillares con todos los controles de las funciones de la moto al alcance, la tecnología LED en ambos faros o un completo panel de instrumentos de diseño elegante (dos grandes relojes lo protagonizan) pero gran cantidad de información -indicador de marcha, de gadgets electrónicas o nivel de combustible, entre otros-, el resultado es el de una moto que de clásica tan sólo tiene la fachada, pues su equipamiento, pack de ayudas electrónicas y vanguardista mecánica más bien nos retratan a una motocicleta a la orden del día, una Thruxton de rabiosa actualidad.  

Y eso que aún no hemos entrado en el terreno de la parte ciclo, donde la Thruxton R nos ha dejado fascinados con su impresionante equipo de altas prestaciones, con los mejores autógrafos del panorama (Showa, Brembo, Óhlins, Nissin) listo y preparado para atacar sin miramientos tus curvas favoritas: delante encontramos una gruesa y poderosa horquilla invertida Showa BPF de 43 mm de diámetro y 120 mm de recorrido, y detrás ponen la guinda dos amortiguadores Öhlins, del mismo recorrido; todo es ajustable; en la frenada tampoco se quiso escatimar, y tiraron de doble disco flotante de 310 mm con pinzas monobloque radiales y bomba de freno también radial, todo firmado por Brembo; en el tren posterior trabaja un disco de 220 mm con dos pistones Nissin. Los neumáticos provistos de serie son unos Diablo Rosso Corsa, encargados a Pirelli (120/70 ZR17 y 160/60 ZR17). 

MÁSCARA DE EXQUISITA ELEGANCIA

Si por mi fuera, le hubiera otorgado el premio de “Moto más Bella” del pasado salón EICMA de Milán 2015 a la nueva Triumph Thruxton R (un honor que el evento italiano y sus votantes concedieron en la última edición a, como es costumbre, una moto italiana). No oculto mi debilidad por las motocicletas de estética Café Racer o neo-retro, de diseños limpios y atemporales, de cuerpos esqueléticos, que centran sus encantos en lo esencial.

Esta preciosa británica Thruxton R gana en las distancias cortas gracias a su detallista fabricación y sus exquisitos acabados, donde encontramos una gran fidelidad a elementos del pasado para enmascarar con clasicismo una moto de vanguardia, como son los silenciosos en forma de megáfonos invertidos con acabados de acero inoxidable, ese motor con cuerpos de inyección que imitan a viejos carburadores, el tapón de combustible estilo Monza abatible (poco usual en motos de serie de hoy en día) en un depósito de 14,5 litros donde encontramos además una bella correa de aluminio, su basculante de aluminio anodizado, los retrovisores acodados al final del manillar, como en la anterior versión, pero ahora de forma redonda, las llantas de radios de 17 pulgadas o el asiento biplaza que, para el mercado español, llega sin el colín que se aprecia en las fotos que acompañan este artículo (aquí se trata de un accesorio opcional). La llave se reubica y pasa del faro en la anterior versión a un sitio más cómodo por encima de la tija. 

Un elemento que nos llamó la atención es precisamente el de esta tija superior con acabado pulido, todo un trabajo de orfebrería que da muestras del mimo con que los diseñadores de Hinckley han tratado este elitista modelo. La nueva Thruxton R se ofrece en dos bonitos colores: Rojo Diablo o Plata Ice. No falta una amplia gama de accesorios que incluye más de 160 referencias específicas para la Thruxton como por ejemplo el carenado frontal, escapes de Vance&Hines, kit de desmontaje del guardabarros trasero, semi-manillares más bajos y bonitos intermitentes compactos tipo bala.

DIFERENCIAS CON LA THRUXTON ESTÁNDAR

Los amantes de la familia Modern Classic que opten por la versión más deportiva, es decir, la Thruxton, pueden elegir entre la versión R 'pata negra' de la que os hemos hablado hasta ahora y cuyo precio se establece para España en los 14.900 euros, o “conformarse” con la versión estándar que, por 2.000 euros menos, podrá satisfacer igualmente los gustos “caferacianos” aunque sin un nivel tan alto a nivel de equipamiento y prestaciones deportivas o cuidados por los detalles. Y es que la Triumph Thruxton 'a secas' sustituye la horquilla invertida Showa de 43 mm por una convencional Kayaba de 41 mm -idéntico recorrido de 120 mm-, los Öhlins traseros por dos amortiguadores Kayaba, frenos menos sport que en la 'R' (con pinzas Nissin de doble pistón en lugar de las radiales Brembo monobloque de 4 pistones), escapes cromados en lugar del acabado cepillado; se queda sin la tija pulida superior; correa de cuero en el depósito en lugar de la metálica, y basculante plateado. A nivel de electrónica, sirve dos modos (Rain y Road) en lugar de los tres modos de la Thruxton R. También equipa unos neumáticos Pirelli Angel GT en lugar de los Diablo Rosso Corsa y el peso del conjunto es 3 kilos superior, para un total de 206 kg. Los colores en que se ofrece son: Negro Jet, Blanco Puro y Verde Competición. 

TRES AÑOS Y UN DÍA

Resulta que la tarde reservada para salir a rodar con la Thruxton R se puso a llover. Malas caras entre los responsables de Triumph, que nos reconocían que llevaban tres años preparando este impresionante regreso como para anular la prueba; y malas caras entre los periodistas, que veíamos engatillada nuestra emoción de arrancar una moto que prometía fuertes emociones. Así que nos propusieron posponer nuestro regreso y cambiar los billetes de avión hasta el día siguiente, ganando unas valiosas horas para probar, ya con previsión de cielos despejados, su joya neoclásica. Así fue. A primera hora del jueves 10 ya estábamos encendiendo el twin de la Thruxton R, que emite un sonido característico, grave, excitante, y acompasado con unas ligeras vibraciones que son en todo momento agradables. 

La moto te traslada a aquella antigua época de frenéticas carreras, a aquellos tiempos de pocos recursos pero mucha pasión. Te sientes a bordo de una auténtica Café Racer, estrecha (de hecho, casi tan estrecha como la Thruxton 900 gracias a su compacto motor que crece de cilindrada pero no de tamaño), liviana, incómoda, compacta. Los semi-manillares están de vuelta, sustituyendo al manillar de una sola pieza de la versión anterior, y marcan más que ninguna otra cosa la posición sobre una moto que no está pensada para largas travesías. Su ergonomía es flexionada, inclinada hacia delante, ejerciendo peso sobre las muñecas aunque no demasiado, y con las piernas encogidas; una postura dulcemente tensa, para que no te relajes sobre una motocicleta dispuesta a entregarte grandes dosis de carácter sport; ese es su propósito; así que no te acomodes y disfruta de sus altas prestaciones, primero a través de un motor lleno en todos los regímenes, con más potencia y par motor, con más personalidad que la Bonneville, aprovechable, enérgico desde abajo y con una entrega lineal que no cesa en todo un cuentavueltas que no necesita ir en la zona roja para sacar lo mejor de este propulsor. 

Su tacto bicilíndrico no es tan exasperado como esperábamos, es incluso muy fino por momentos, y aunque no exento de ciertas rudeza a bajas vueltas, en su gama media te catapulta. La rueda delantera de 17 pulgadas es necesaria en un modelo que quiere ser reactivo y con una trazada precisa; y así es en esta moto, que además es muy ágil y maniobrable. No la descartes para moverte cada día, dentro o fuera de la ciudad, pues su accesibilidad, su correcta distancia al suelo de 810 mm (en la Thruxton estándar es 5 mm inferior) te permitirán discurrir entre el tráfico urbano sin problemas. La caja de 6 velocidades es de cambio preciso aunque, sobre todo en las primeras marchas, parece ofrecer movimientos ligeramente duros. 

Sus suspensiones son lo que parecen, funcionan como prometen. Pensadas para circular a ritmos altos, tanto horquilla como amortiguadores brillan por su absorción progresiva, robusta y sin 'peros'. El tren delantero trabaja con aplomo y se percibe que el reparto de pesos es bastante equilibrado (cercano al 50/50, tal y como nos confirmaba Felipe López Córdoba, uno de los encargados en el desarrollo de esta moto) en un modelo que se caracteriza por no ser largo entre ejes (1415 mm) y por generar movimientos en bloque que optimizan esa agilidad en los cambios de dirección. Por momentos, durante nuestra travesía por los alrededores de Lisboa, os podemos asegurar que olvidábamos estar a bordo de una neo-retro, y las sensaciones que nos inundaban estaban más cerca de las de una naked moderna al uso. Los frenos son excepcionales y ofrecen un tacto directo y gran mordiente, como diría el irrepetible personaje cinematográfico, “muy profesional”. Esos espejos monísimos que lleva anclados en la punta de los manillares -y que en todas las motos que había probado anteriormente no te dejan ver nada- en este modelo me sorprendieron por la gran visión que ofrecen. 

EL LISTÓN POR LAS NUBES

Cuesta encontrar una neo-retro en su segmento que, por poco menos de 15.000 euros, ofrezca tal dechado de vanguardia electrónica, mecánica y tecnológica que la nueva Triumph Thruxton R, una fuerte apuesta Café Racer que se convierte en el porta-estandarte de la familia Moder Classic inglesa, gracias a soluciones deportivas muy actuales -sobre todo en suspensiones y frenos, y ayudas electrónicas- mezcladas acertadamente con una estética clásica que nos transporta directamente a aquella época de los 60 y los 70 en las que las Triumph dominaban las Road Races y se apiñaban entorno al ACE Café de Londres. Aquellos maravillosos años. Estos años sin embargo, también tienen cosas buenas, y gracias a la evolución y trabajo de fabricantes como el de Hinckley, podemos disfrutar de motos que mantienen la esencia de lo original, pero añaden todas las garantías para un comportamiento impecable y seguro en las carreteras de hoy en día. Una Café Racer del siglo XXI... o más bien, una Café 'Expreso' Racer... ¿no creéis? 

Triumph ha creado tres kits de inspiración para que los propietarios diseñen su moto personalizada o soliciten una instalación “llave en mano” en su concesionario oficial Triumph. 

KIT DE INSPIRACIÓN "TRACK RACER" (2.085 euros)

- Carenado frontal

  • - Tapa de colín pintada a juego con la moto

  • - Asiento de estilo bala

  • - Semi-manillares más bajos

  • - Kit de desmontaje del guardabarros trasero con faro

  • - Silenciosos desmontables de Vance & Hines

  • - Correa del depósito en cuero 

KIT DE INSPIRACIÓN "CAFÉ RACER" (1.625 euros)

- Kit de desmontaje del guardabarros trasero con faro

  • - Silenciosos desmontables de Vance & Hines

  • - Tapa de colín pintada a juego con la moto

  • - Protectores de goma para las rodillas característicos de Triumph

  • - Correa del depósito en cuero

KIT DE CARRERAS DE ALTO RENDIMIENTO PARA LA THRUXTON R (precio n.d.)

Diseñado y desarrollado específicamente para su uso en competición y carreras en circuito cerrado. Incluye:

  • - Colectores de acero inoxidable sin catalizador

  • - Silenciosos de acero inoxidable abiertos con dB killer extraíble

  • - Kit de árbol de levas con especificaciones de competición

  • - Filtro de aire lavable de competición

  • - Semi-manillares  

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

Una moto de estilo clásico y legendario como esta Triumph Thruxton R casa a la perfección con un atuendo como el que luce nuestro probador, con una cazadora de piel de estilo vintage, los guantes de la firma AXOunos pantalones jeans de kevlar con protecciones de Alpinestars, unas botas Dainese y un casco RX-7V de la firma Arai.

Fotos de la Triumph Thruxton R

Fotografías por: Triumph Press
 

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