Prueba Yamaha D'elight 125 2017: Vísteme despacio...

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Si tienes prisas en la ciudad, nada mejor que uno de los scooters más escurridizos del mercado, el D'elight, ahora renovado en profundidad.

Ciudad grande, scooter pequeño. Pocos medios de transporte son capaces de batir a un scooter de reducidas dimensiones en los entresijos del tráfico urbano. Cuanto mayores sean las complicaciones de desplazamientos a las que se enfrenta un usuario en su día a día, más sentido ganan las compactas, ligeras y manejables carrocerías de los menudos scooters de octavo de litro, capaces de escurrirse como pocos entre los coches, de girar en una baldosa y de ofrecer unas prestaciones proporcionadas al entorno ciudadano.

Además, suman a la ecuación menores costes de todo tipo (precio de adquisición, consumos, mantenimientos, etc.) y un mínimo de soluciones en favor del confort y la capacidad de carga.

Requisitos que cumple a la perfección este Yamaha D'elight, modelo lanzado en 2014 por la casa japonesa como un livianísimo vehículo de diseño elegante con ciertos toques retrospectivos, enfocado a un público eminentemente femenino atraído por sus reducidas dimensiones y accesibilidad. En su día (enlace a la prueba) ya nos dejó constancia de su excelente predisposición urbana, mínimos costes y calidad; ahora que la casa de Iwata le ha aplicado una profunda renovación, hemos vuelto a subirnos a él para descubrir y valorar los cambios, que no alteran la genética pero sí actualizan su diseño e incrementan su potencia y almacenaje, además del precio, que asciende hasta los 2.499 euros.

¿En qué cambia respecto a la anterior versión?

La renovación es total. En comparación con la primera generación, esta versión 2017 exhibe una carrocería completamente rediseñada. El cuerpo del scooter mantiene (casi) las proporciones inalteradas, pero los plásticos han cambiado sus formas, buscando unos aires más modernos, y dejando atrás aquella estética elegante con cromados y algo retro de su antecesora. El faro delantero abandona la redondez y se estiliza mientras el grupo óptico trasero también se redefine, la zona frontal exhibe ahora una nueva parrilla en forma de V y las llantas son nuevas. Otros componentes -retrovisores, asas y estriberas para el pasajero, diseño del logo lateral, cuadro de instrumentos...- se suman a las novedades de un modelo que, indudablemente, moderniza su imagen alejándose de aquel perfil vintage anterior.

Aunque, desde luego, la principal novedad del D'elight 2017 es su motor. En 2014 llegó equipando un monocilíndrico de 115 cc y 7 CV. Ahora está impulsado por un propulsor refrigerado por aire con tecnología Blue Core de última generación de la firma de los diapasones que se caracteriza por su sistema de distribución variable VVA que consigue una buena respuesta a bajas revoluciones y una buena velocidad máxima. Su cilindrada llega a los 125 cc y su potencia máxima a los 8,3 CV, que garantiza un considerable aumento de prestaciones respecto a su antecesor, así como un aumento de la eficiencia de combustión, la mejora de la refrigeración y la reducción de pérdidas de potencia.

Filosóficamente, el D'elight continúa siendo un scooter sin grandes pretensiones a nivel de prestaciones, un vehículo de funcionamiento agradable y tranquilo, que no será el primero en las salidas de semáforos, pero cuya potencia está dimensionada al callejeo de una gran ciudad en las que, como sabemos, no hay espacios para las altas velocidades.

Por lo tanto, nada nuevo bajo el sol más allá de que, esta versión, dispone de un comportamiento más vivo en bajos y medios. Su cifra de par motor aumenta casi un 30%, alcanzando su máximo de 9,8 Nm a 5.250 rpm. Las capacidades dinámicas de este modelo, por consiguiente, crecen para adaptarse a los exigentes asfaltos urbanos: mejor respuesta desde bajas vueltas, más inmediatez cuando abrimos gas, y mayor empuje en la zona media, con la que nos permite ser más resolutivos en las cortas distancias. Su velocidad máxima se mantiene similar, entorno a los 95 km/h.

Los diseñadores de Yamaha también han agrandado ligeramente las dimensiones del vehículo que, aunque sigue siendo un 'peso pluma' que no llega a los 100 kg, ha variado algunas cotas con el fin de mejorar, sobre todo, su funcionalidad. Por ejemplo, es más largo, y su distancia entre ejes crece en 25 mm, favoreciendo, junto a otra cosas como el neumático trasero de menor tamaño (pasa de 12'' a 10''), un mayor volumen de espacio bajo el asiento: el hueco es más largo y plano y ahora sí nos permite guardar dos cascos (uno integral y otro jet). En cambio, se ha perdido en la renovación la práctica guantera que estaba ubicada en el retroescudo, desapareciendo la posibilidad de guardar pequeños enseres personales.

Nos encontramos ante uno de los scooters más ligeros y compactos del mercado. La accesibilidad al habitáculo sigue siendo uno de sus puntos fuertes y por los que el D'elight atrae principalmente a usuarios de escasa envergadura, a pesar de que esta nueva versión eleva la altura de su asiento hasta los 800 mm -antes 755 mm-, cualquiera puede sentarse en él y apoyar los pies en el suelo con total tranquilidad. La plataforma plana es todo un reclamo sobre todo para el público femenino, que permite subirse o bajarse con confianza. Además, dispone de pata lateral (además de caballete central) por lo que nadie sufrirá a la hora de estacionarlo. En esta versión 2017 vemos que ha crecido la altura libre al suelo -la distancia entre el asfalto y los bajos del scooter- hasta los 125 mm (antes 115 mm), lo cual mejora las fases de subida y bajada de bordillo en las aceras a la hora de aparcar.

Finalmente, el apartado de novedades se engrosa con depósito de combustible que pasa de 4,4 a 5,5 litros (más autonomía) y un actualizado panel de instrumentos: muy retro y totalmente analógico en la anterior versión, ahora se moderniza en diseño y añade una pequeña pantalla digital, añadiendo información como reloj horario, cuentakilómetros total y parcial, e indicador de consumo de combustible.

¿Cuáles son sus principales virtudes y defectos?

Entre los puntos fuertes del D'elight se encuentran, desde un punto de vista dinámico, la gran agilidad con la que se desenvuelve, y el fácil gobierno de su cuerpo estrecho y ligero que nos permite zigzaguear incluso en los peores atascos. Es un scooter bajito al que subirse con suma facilidad. También su piso plano es un gran argumento en los quehaceres diarios, ofreciendo una excelente confort para las piernas y posibilitando el transporte de bolsas, maletas, mochilas... El funcionamiento del motor es suave, silencioso y de tacto agradable. Otra de sus grandes virtudes es los reducidos consumos -entorno a 2 litros a los 100 km-, un mechero con ruedas por el que poco desembolsaremos al cabo del mes. Por su parte, la pata lateral convencerá a muchas chicas que tienen problemas a la hora de colocar el caballete central.

En cuanto a los puntos débiles del D'elight, hemos de destacar el apartado de las suspensiones, que aunque ofrecen un tarado muy suave -cualidad idónea para las irregularidades de la ciudad-, el recorrido en ambos trenes es muy reducido (de hecho, respecto a la anterior versión se acortan, de 85 a 81 mm delante y de 70 a 68 mm detrás), y hacen tope enseguida cuando sobrepasamos algún bache u obstáculo urbano como bordillos, badenes, etc., generando cierta incomodidad. La velocidad máxima, como decíamos, se acerca a los 95 km/h, algo que unido a su nula protección aerodinámica reduce el radio de acción del Yamaha, un vehículo única y exclusivamente de ciudad. A bordo, el habitáculo es espacioso para las piernas (yo mido 1,87 y no me impactaban con el retroescudo), sin embargo el asiento es algo duro y la postura de conducción te acerca demasiado al manillar, pero esto también dependerá de la envergadura del conductor. Por supuesto, cuando menor sea más acomodo encontrará. El asiento tampoco es muy amplio en caso de viajar a bordo dos personas. Por último, no es un adalid de tecnología. Es evidente que Yamaha ha buscando la contención de costes con tal de ofrecer un modelo de tan sólo 2.499 euros, así que no dispone de tecnología led en el faro delantero, y no se ha optado por montar sistema ABS (en su lugar, equipa frenada combinada, que funciona correctamente).

Al más pequeño y económico de la gama Urban Mobility de Yamaha le han sentado de maravilla los ajustes sufridos por culpa de la Euro 4. Además de poner al día su mecánica con un motor 125cc que cumple la normativa y aumenta sus prestaciones, el D'elight logra mejorar su confort, estilo y seguridad dejando intacto su ADN de scooter puramente urbano, extremadamente manejable e ideal para todos los que se mueven con prisas en la ciudad...

Fotos de la Yamaha D'elight

Fotografías por: Sessantuno61 (Guillèm Hernández)
 

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