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Prueba Yamaha MT-10 - Presentación¡Oxímoron!


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Suave dureza, fría calentura, brillante oscuridad, pasión razonada... La Yamaha MT-10 responde al eterno oxímoron entre tu mente y tu corazón de motorista.

Como ha ocurrido desde el fondo de los tiempos, la eterna batalla entre el corazón y la razón sigue alentando el comportamiento humano y, por supuesto, también el nuestro, el de los motociclistas.

En estos tiempos de velocidades multadas, de placeres controlados, de seguridad regulada y de pasiones encontradas, Yamaha ha dado un paso al frente con su generación “The dark side of Japan”, lema de la saga “Master of Torque” o MT, que llega a su culmen con la MT-10 presentada a todo ritmo en las preciosas carreteras de Almería, el pasado 12 de mayo.

Japón no es sólo florido exotismo, y las Yamaha MT demuestran que la luna tiene también allí una cara oculta. ¿Qué es la nueva MT-10?

Pues la exacta mezcla entre una R1 y una naked, una MT con 160 CV y un comportamiento extraordinario en toda condición y en todo tipo de carreteras y que es, lo podemos decir desde Motofan tras su presentación a la prensa, una moto ¡totalmente emocionante!

Dark Side

En este vibrante combate, en un rincón, ¡el lado oscuro de la MT-10!, inspirado en la estética de la subcultura japonesa del manga, el DNA agresivo tomado de la R1, sus montañas de par motor, su soberbia radicalidad...

En el rincón opuesto, en el lado de la claridad, la confianza en la tecnología Yamaha, la seguridad que ofrecen los últimos avances electrónicos, la mayor facilidad de conducción posible en una moto tan extremadamente potente, y una posición natural y confortable.

La saga MT está representando el éxito de una apuesta por el dinamismo pero sin renunciar a la sensatez, y por ello ha vendido ya 65.000 unidades en todo el mundo desde la MT-09 y la MT-07 presentadas en 2014, de la MT 125 de 2015 y de la recién lanzada -en 2016- MT-03...

La MT-10, como decíamos, la culmina por arriba y representa el “buque insignia” de este espíritu Hyper-Naked.

Si toda MT quiere ser más que un simple medio de transporte práctico, y pretende al tiempo alimentar a fuego tu pasión más rebelde, la MT-10 es una dream bike que lleva todo este concepto a su máxima intensidad.

Yamaha MT-10: Buscando el equilibrio perfecto

Bastaron unos metros dirección Carboneras, en unas carreteras abiertas y bien asfaltadas que muchos conocemos bien por ser sede de multitud de presentaciones mundiales de nuevos modelos, para comprobar que esta nueva Yamaha es ¡una mezcla perfecta!

De entrada, una posición de conducción algo más adelantada que en la R1 original con la que comparte bastidor y basculante Deltabox, pero muy ergonómica que permite largos kilometrajes, como los casi 400 km a toda velocidad por los que transcurrió esta presentación, sin sentir ninguna clase de fatiga...

Como decimos, desde las primeras curvas la moto evidencia que es tan extrema como dócil, y con unas sensaciones llenas de personalidad dado que su motor cuatro en línea con cigüeñal Crossplane se comporta en realidad como... ¡un V4! por tacto de respuesta al acelerador y hasta por sonido, por su par suave pero musculoso y siempre presente, y su brutal aceleración.

Tremendamente rápida, su motor “R1” de 998 cc y 160 CV sacrifica unas dos mil vueltas de estirada arriba. Da su máximo a unas 11.500 rpm en lugar de buscar todavía más potencia y acercarse a los 200 CV aunque ya siempre muy por encima de las 12.000 vueltas, por una respuesta todavía más cercana y contundente en medios.

Gracias a una motricidad sorprendente en un tetracilíndrico, en mi opinión se acerca a lo ideal entre potencia y control. Y es que en realidad, el proyecto de Suichi Mori ha cambiado en el R1 un 40% de sus piezas para adecuarlas al comportamiento pretendido: nuevos pistones, válvulas, árboles de levas, airbox más grande hasta 12 litros...

Yamaha MT-10: Crossplane

El cigüeñal crossplane a 90º gana un 40% de masa inercial versus el montado en la R1, y las bielas son de acero en lugar de titanio, de modo que su respuesta es todavía más presente y todavía más eficiente, con un par muy lineal en medios, y un feeling de motricidad y una docilidad que brilla especialmente al dar una seguridad total a la hora de abrir gas en conducción deportiva en trazados virados.

En este sentido, se nota el nuevo cuerpo de inyección, ahora con un único inyector por cilindro. Bien combinado con el acelerador electrónico, los mappings de encendido, y el nuevo escape con la válvula parcializadora situada bajo el asiento, es un ejemplo de precisión y dosificabildad en cualquiera de los modos electrónicos elegidos, que veremos más adelante, actúan de ayudas a la conducción.

Para adecuar su capacidad de respuesta, el desarrollo final se ha acortado al usar una corona de 43 dientes en lugar de los 41 de la R1, pero ello no coarta su capacidad de rodar tranquilamente a velocidades superiores a los 250 de marcador, a los que llega desconociendo la pereza, y con una protección aerodinámica sorprendentemente buena, producto de un buen trabajo en el túnel de viento. 

Bright Side

Si estás dudando entre una Supersport o “doble RR” con carenado y manillares bajos, y quieres una alternativa compensada si la comparas a otras “R” desnudas al estilo S1000 R o Aprilia Tuono V4, y al tiempo no quieres perder el especial feeling de motor de la R1 en una moto tan explosiva como controlable, tan ágil –sólo 1.400 mm de batalla, la menor entre las de su clase- como rápida, tan radical como práctica, ¡sigue leyendo!

Y es que la MT-10 no es sólo una YZF-R1 sin carenado y con manillar alto. Su carácter ha cambiado significativamente.

De entrada, su ergonomía. Muy similar a la de la saga MT y muy cercana a una MT-09: manillar alto, asiento bajo a 825 mm (una cercanía al suelo permitida por montar un propulsor que es un 4 en línea y no un V4 cuyas culatas traseras obligan a elevar el asiento), y un peso de 190 kilos en seco verdaderamente muy bien controlado ya que se ha adelantado hasta un 51% sobre el tren delantero y un 49% en el trasero.

Para mejorar la agilidad del conjunto, se han retocado un 60% de las piezas que conforman tanto chasis como basculante. El subchasis posterior es ahora de acero, pero no sólo el conductor se acerca al tren delantero al montarse un tanque más corto: el peso de las masas inerciales del motor acrecentadas –como hemos indicado- y el nuevo cuerpo central de escape de acero situado bajo el motor, colaboran en dar un dinamismo que convierte a esta MT-10 en un regalo en tus tramos favoritos y más torturados.

Además, esta Yamaha es un tiralíneas a alta velocidad gracias, entre otras cosas, a que su “frontal” con doble faro LED se ancla directamente al chasis en lugar de enturbiar la nobleza y la precisión de trayectoria si se anclara a los manillares. Por cierto, el display LCD es completo y muy legible, y las piñas de mandos de nuevo diseño realmente funcionales.

“Rayo de oscuridad”...

El equipamiento de suspensiones y frenos raya igualmente a un nivel excepcional: la horquilla delantera invertida de 43 mm “full setting” firmada por KYB y el monoamortiguador con bieletas tipo monocross de la misma marca son totalmente ajustables tanto en alta y baja velocidad en extensión, y los Bridgestone Battlax S20 (¿porqué aún no monta los recientemente presentados S21?...) en medidas 120/70 y 190/55 17 tienen un comportamiento a la altura.

Al tiempo, y con ABS de última generación como mejor apoyo, los frenos Sumitono de 320 con pinzas radiales y monobloque delanteros, apoyados por un 220 mm con pinza Nissin trasero, son todo lo potentes que puedas desear...

Además, el embrague antirrebotes A&S elimina los resaltes y bloqueos de rueda delantera en reducciones abruptas...

Yamaha MT-10: Convincente

Efectivamente, la MT-10 es una moto convincente.

Por un lado, resuelve los paradigmas de la deportividad con una nota prácticamente insuperable por parte de cualquier rival de su categoría, gracias a su origen R1: su motor crossplane que “suena, responde y empuja igual que un V4”, y ello le ofrece una motricidad tremenda a la salida de las curvas.

La electrónica apoya con tres modos de respuesta motor, o Drive Modes STD-A-B, con curvas con idéntica potencia máxima pero respuesta más o menos agresiva, y con igualmente tres modos de control de tracción, 1-2-3.

En su posición de intrusión intermedia permite controlar caballitos sin ningún problema, pero en el modo “lluvia” ofreció seguridad en la buena parte del recorrido hacia los observatorios de Calar Alto sobre asfalto mojado.

Monta también un “cruise control” que permite regular la velocidad máxima en 4ª, 5ª y 6ª velocidad entre 50 y 180 km/h para escapar de las multas... Un punto a retocar: para eliminar del todo y desconectar el Traction Control es preciso detener la marcha, lo cual parece lógico por seguridad. Sin embargo, no es posible “conectarlo” y ponerlo en marcha igualmente en movimiento, algo que puedes desear hacer sin detenerte en caso de aparecer sobre un tramo mojado, por ejemplo.

El comportamiento de chasis y del total de la parte ciclo es también irreprochable: muy estable a alta velocidad, muy preciso en trazada, muy confiante en apoyo, fácil de cambiar de dirección en las enlazadas...

Buenos frenos, buenas suspensiones... y para resolver el oxímoron entre corazón y razón, una buena ergonomía, una correcta protección aerodinámica (a alta velocidad el aire ¡no abre las piernas!, algo que acaba por fatigar y romper dolorosamente el confort de un viaje), un buen confort de uso, y una facilidad de conducción máxima a pesar –o gracias a- sus 160 CV tan dóciles como contundentes...

Por si fuera poco, a la MT-10 se la ha dotado de un conjunto de accesorios opcionales, entre ellos una cúpula más alta, paramanos y hasta anclajes para maletas semirígidas entre otros muchos (como el inevitable Akrapovic más ruidoso...), que hacen incierto, por innecesario, que esta MT-10 acabe tal vez por ser acompañada por una futura “Trazer 1000”...

Radical y práctica

La Yamaha MT-10 no es la primera “hypernaked” derivada de una “1000 R” de cuatro cilindros del mercado.

Sus rivales naturales, como ya hemos citado, serían la BMW S1000R o la Aprilia RV4 Tuono, por no hablar de -elevando el límite de cilindrada de acuerdo a lo estipulado en la categoría de Superbikes-, la KTM 1290 SuperDuke o las Ducati Street Fighter o Monster 1200.

Llega en colores Night fluo gris/amarillo, Tech Black negro y Race Blue azul... y a 15.799 €. No me parece una moto especialmente cara al tratarse de una novedad 2016, pero en mi opinión cuenta en especial con una baza que le augura un buen futuro comercial: ha demostrado ser probablemente la mejor de la clase a la hora de ser capaz de burlar perfectamente todos los sinónimos/antónimos que rompen el perfecto equilibrio que buscas entre una moto rápida/segura, potente/dócil, veloz/cómoda, ágil/estable, explosiva/controlable, rebelde/educada, extrema/sensata, ligera/sólida, divertida/ aburrida...

Es decir, el oxímoron de tus eternas dudas a la hora de sentirte sobre tu moto favorita.

HIGHLIGHTS TÉCNICOS YAMAHA MT-10 2016

1. Motor tetracilíndrico en línea de 998 cc, 79 x 50,9 mm

2. Potencia: 160 CV a 11.500 rpm

3. Cambio de 6 relaciones

4. Embrague multididisco en aceite A&S antirrebote

5. Chasis doble viga de aluminio

6. Suspensión delantera por horquilla invertida de 43 mm regulable en tres vías

7. Suspensión trasera por monoamortiguador regulable en tres vías con bieletas.

8. Basculante posterior doble brazo de aluminio fundido

9. Depósito de gasolina de 17 litros

10. Alimentación por inyección con 3 modos de motor ajustables, control de tracción 3, cruise control...

11. Transmisión secundaria por cadena

12. Ruedas de 120/70 17” y 190/55 17”

13. Peso sin gasolina 190 kilos

14. 2 discos delanteros de 320 mm, pinza 4 pistones radial, y trasero de 220 mm, pinza simple pistón. ABS.

Equipamiento del probador

Para la prueba de la Yamaha MT-10 nos hemos equipado con un casco Shoei NXR, y mono Laguna Seca D1, guantes Druid D1 y botas Torque D1 Out, todo de Dainese.

Fotos de la Yamaha MT-10

Fotografías por: Francesc Montero, Alessio Barbanti / Yamaha - Acción: Solid
 

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