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Prueba Yamaha T-Max 530 2015 2015KEEP CALM AND T-MAX

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Tómate las cosas con calma, al menos antes de encender la nueva T-Max 530 2015 con un sólo dedo y tu llave en el bolsillo. Ya sabes lo que viene después...

Hay motocicletas de estampa única e ilustre apellido. Hay motos que no necesitan presentaciones pues vienen precedidas por su propia fama. Hay motos que marcan épocas, que abren vías desconocidas, insólitas... Tras ellas, vienen las imitaciones. Pero ya han golpeado dos veces. La T-Max de Yamaha puede que sea uno de los mejores ejemplos de esta reducida élite. Su aparición en 2001 inauguró el segmento de los maxiscooters deportivos con tanta magnitud que prácticamente no dejó espacio vital para otros modelos, que vivieron siempre ensombrecidos por la alargada y totalitaria figura del de Iwata. Comenzaba la “era del T-Max”, un período que ya dura tres lustros en el que sus ventas han superado las 200.000 unidades, convirtiéndose en uno de los modelos más longevos y exitosos de la casa de los diapasones. Por supuesto, el más despachado de su categoría.

En nuestro país, por ejemplo, se trata de la primera moto de más de 125cc que encontramos en el ranking de ventas en lo que va de año, situándose en la 10ª plaza con más de 1.200 unidades matriculadas y con un crecimiento del 60% respecto al mismo período de 2014. Los años no parecen pasar por esta “vieja” amiga...

Y es que la T-Max marcó desde su nacimiento un camino que casi nadie se atrevió a recorrer, con una combinación de ciertas cualidades propias de scooters -como el confort, almacenaje, fisonomía y cambio automático- con otras provenientes del mundo de las motocicletas, es decir, una sólida parte ciclo con suspensiones capaces de seguir el ritmo de un motor bicilíndrico de altas prestaciones que, por primera vez en un scooter, no formaba parte de la suspensión trasera si no que iba unido al chasis. Para ciudad. Para carretera. Para cada día. Para divertirse. Y todo vestido con una estética que acentuaba ese sempiterno carácter deportivo que le ha acompañado durante toda su vida. La fórmula del éxito -o la fórmula de la Coca-Cola, como decía Gonzalo en la prueba a fondo realizada de la versión 2012- consistió en mezclar lo mejor de cada mundo para alumbrar un producto sin precedentes, capaz de apasionar y estremecer, pero al mismo tiempo práctico y funcional. 

Había un ingrediente más en esta receta, el ingrediente secreto: ser capaz de gestionar este éxito a lo largo del tiempo con las convenientes actualizaciones para no sufrir desgaste -uno de los males más comunes de esta industria- y perpetuar así, desde la vanguardia tecnológica, su reinado. Cada tres o cuatro años Yamaha se ha encargado de aplicarle las oportunas modificaciones técnicas que renovasen su legislatura: así aparecía en 2004 la segunda generación que añadía la inyección, un doble disco de freno delantero y una horquilla de 41mm; en 2008 el T-Max cambiaba el acero por el aluminio para su chasis que pasaba a ser de doble viga con lo que lograba aligerar el peso del conjunto además de modificar el diámetro de la rueda delantera hasta las 15''; la cuarta generación de 2012, quizás la más revolucionaria, exhibía profundos restylings estéticos, un motor completamente nuevo que subía la cilindrada hasta los 530cc y estrenaba pistones, transmisión de correa dentada, unidad CVT, cárter, embrague... además de un basculante nuevo, todo con el propósito de enaltecer su deportividad a través de una potencia y par motor mucho mayores; y llegamos a 2015, año en el que el fabricante japonés decide desvelar la quinta generación del “scooter de sus ojos”, que recibe algunos sutiles cambios que reforman ligeramente su imagen, y otros más trascendentes que mejoran el rendimiento deportivo de su parte ciclo merced a una nueva horquilla invertida (no regulable) y pinzas de freno ahora de anclaje radial, y elevan el listón tecnológico al servicio de la comodidad del usuario gracias al nuevo sistema de arranque sin llave y la potente luminosidad de sus nuevas luces LED. 

Tras desvelarlo Yamaha en el pasado Salón de Milán EICMA 2014, lo cierto es que a simple vista el nuevo T-Max 530 parecía no haber sufrido una gran transformación... La misma genética deportiva que todo lo envuelve y que durante tantos años ha seducido a tantos usuarios sigue siendo su fuerte seña de identidad. Con su política continuista, los ingenieros de la casa nipona tan sólo han buscado refrescar su T-Max (incluso la podríamos calificar como una “T-Max de transición”...), manteniendo intacta la mecánica y la mayor parte de sus componentes, pero dando un golpe de efecto en la suspensión y freno delantero -ya le tocaba- y en la incrementada percepción premium de este vehículo gracias a su sofisticada Smartkey, esa llave a distancia tan extendida en el mundo de los automóviles pero que, en el de las dos ruedas, todavía se reduce a los modelos más elitistas. Pues bien, hemos podido disponer de una unidad de pruebas de esta nueva versión, ya a la venta en los concesionarios de Yamaha Motor España a un precio de 10.849 euros o 11.449 con sistema ABS y disponible en colores plata, blanco o negro, para sacar algunas conclusiones sobre las bondades de estas novedades que incluye la poderosa T-Max, de la que también se comercializa una espectacular edición especial Iron Max que se distingue de la estándar por el dorado en su horquilla y pinzas de freno, sus plataformas para los pies en aluminio, sus emblemas especiales y las costuras de su asiento (11.249 € / 11.849 € ABS). 

ESTÉTICA CONTINUISTA

Es cierto que algunas de las principales diferencias de la T-Max 530 respecto a la versión predecesora están relacionadas con la estética, pero tan cierto como que el aspecto del maxiscooter oriental permanece casi imperturbable y no modifica la esencia del diseño anterior. Sus propios responsables admiten que “no se trata de una revolución, pero sí de un evolución” y de ahí que las modificaciones se han centrado en el sutil rediseño del carenado frontal y en sustituir aquella luz de posición a modo de “lunar en el entrecejo” que lucía la TMax 2014 por un nuevo difusor de perfil triangular situado justo debajo del parabrisas y cuyo destino es mejorar la aerodinámica del vehículo mediante un mejor flujo de aire. Se entiende que esta solución se enfoca en aumentar el confort de los pasajeros principalmente en las travesías de media o larga distancia.

Aunque la mayoría de componentes se mantienen, si nos fijamos bien veremos que los retrovisores tienen una nueva forma más estilizada de su carcasa y que además sus soportes son más largos y altos con el fin de facilitar las maniobras entre coches. Otras de las novedades 2015 repercute tanto en su “mirada” como en su seguridad pasiva, y es que el nuevo 'bestseller' de los diapasones -por cierto, ahora el logo tiene una posición rebajada en el carenado- estrena un faro de doble óptica con una posición algo elevada en relación a su antecesor y que, por primera vez en su dilatada vida, cuenta con una tecnología completamente LED: es alucinante -al menos a nosotros nos lo pareció- la enorme capacidad lumínica de estas nuevas ópticas, sobre todo cuando lo enciendes dentro del parking. Además, su nueva iluminación permite reducir el consumo eléctrico. Por último, hay que incluir entre las novedades “visuales” el nuevo guardabarros delantero que exhibe unas líneas más estilizadas y deportivas con el propósito de adaptarse a los nuevos componentes en la parte ciclo.

De su capacidad de almacenaje no hay grandes novedades: mantiene su hueco bajo el asiento para guardar un casco integral XL y una pequeña guantera en el lado derecho del retroescudo para pequeños objetos. El único cambio es que ahora en el lado izquierdo encontramos una toma de corriente de 12 V en lugar de la segunda guantera que proporcionaba la anterior versión: perdemos un pequeño espacio de carga pero ganamos -¡por fin!- la posibilidad de enchufar cualquier dispositivo electrónico de uso personal como móviles o navegadores. Mucha gente usualmente le ha achacado al T-Max su poca capacidad de carga, y no les falta razón pues otros megascooters del mercado doblan o incluso triplican la que ofrece el Yamaha. Con las grandes dimensiones del T-Max podría esperarse algo más. Sin embargo la casa nipona nunca se ha puesto nerviosa en este aspecto ni ha intentado rediseñar su modelo para satisfacer estas demandas. El objetivo del T-Max es primar las sensaciones sobre el asfalto, en cada curva, en cada aceleración... y en mantener su filosofía de modelo deportivo, no de armario con dos ruedas.  

LA LLAVE INTELIGENTE

Yamaha nunca ha pretendido contener los costes de fabricación de su T-Max. Este scooter siempre ha sido sinónimo de calidad constructiva y perfil premium. Su precio superior a los 10.000 siempre ha sido uno de los principales efectos disuasorios para muchos compradores que lo consideran excesivo para tratarse de un scooter, pero es un importe que trae detrás no sólo unas dotaciones mecánicas y ciclísticas de sobresaliente, si no también uno de los ejercicios más cualitativos a nivel de acabados, diseño y materiales: su asiento de exquisita factura con respaldo lumbar para el conductor, su moderno tablier de nuevo diseño que ofrece bastante información (dos relojes analógicos para el velocímetro y cuentakilómetros, sobre fondo negro y retroiluminación ahora en rojo), sus perfectos ensamblajes que no permiten esos fastidiosos “bailes” de ninguna de sus piezas, el buen tacto de cada trozo de T-Max que incluye algunas zonas con un espectacular símil de carbono y, por encima de todo, un diseño general particularmente atractivo y actual. Subirse a este vehículo es hacerlo a sabiendas de que se está a bordo del techo de la categoría en este sentido. El nuevo T-Max 2015 continua en esa línea y la redobla con detalles aún más exclusivos. Estamos hablando sobre todo de las nuevas funciones de encendido: olvídate del convencional clausor con ranura para insertar la llave y acostúmbrate -que no te llevará mucho tiempo- a encender tu T-Max con un sólo dedo y la llave guardada en el bolsillo. Este sistema de Smartkey o llave inteligente de proximidad -por cierto, de “generosas” dimensiones- consiste en que el vehículo percibe la presencia de la llave y entonces permite al usuario arrancar la moto mediante al clásico pulsador en la piña derecha y apagarla mediante el nuevo botón que se sitúa bajo el manillar, y desde donde también se controla el bloqueo de la dirección (manteniendo pulsado un par de segundos), la apertura del asiento y el sistema inmovilizador. Tanto para la cerradura del tapón de depósito como de la guantera el procedimiento es el habitual, usando la llave metálica. 

UNA REPUTACIÓN EN JUEGO

Si la T-Max se ha convertido en un referente deportivo en el funcional mundo de los scooters es precisamente por el gran aplomo y precisión del que siempre ha hecho gala su tren delantero, así como de un implante frenante más propio de motocicletas de gran cilindrada. Si, como decimos, ya eran dos puntos fuertes de este maxi que proporcionaban un rendimiento en asfalto más comparable al de las motos que al de los scooters, en Iwata decidieron que era momento de apostar todavía con más contundencia en este aspecto para mantener esa reputación de scooter deportivo, y así vemos como la nueva T-Max 2015 se jacta de una nueva horquilla invertida con tubos de 41 mm predestinada a ofrecer una mejor respuesta de la suspensión delantera, un tacto más preciso de la dirección y, a la postre, un optimizado comportamiento deportivo, tres de las tarjetas de visita de este modelo. La otra gran novedad 2015 en la parte ciclo consiste en la elección de un montaje radial de las pinzas de freno de 4 pistones (de hecho, es el primer scooter Yamaha que lo hace) capaz de ofrecer un mejor tacto de frenada. Su particularidad radica en que los tornillos apuntan hacia atrás, en lugar de a 90 grados de los discos, y esto -según los ingenieros- favorece la resistencia a la torsión. Donde no hay modificaciones es en el resto del sistema de frenada, que mantiene los discos delanteros flotantes de 267 mm y el trasero de 282 mm. 

HAY COSAS QUE NO CAMBIAN... ¡MENOS MAL!

Y hasta aquí las novedades sobre el papel... No es que sean muchas, pero son como “puntadas con hilo”. Nueva horquilla, iluminación, anclaje de las pinzas de freno y sistema de encendido, además de una sutil reconstrucción estética. Nada más. Todo lo demás se mantiene intacto. De hecho, una de las primeras cosas que hice a la hora de afrontar esta prueba fue comparar las fichas técnicas de los modelos 2014 y 2015... ¡Y son idénticas! Cada cifra relativa a la potencia, par, cilindrada, dimensiones de los cilindros, relación de compresión, altura del asiento, etc. no cambia ni una milésima. Tan sólo hay un dato diferente entre la cuarta y la quinta versión T-Max, y es el peso: la nueva Yamaha pesa 2 kg más que su antecesora, parando la báscula en los 219 kg, un imperceptible incremento que proviene de las añadiduras que os hemos ido explicando a lo largo de este artículo. El comportamiento de la moto no sufre cambios drásticos, sobre todo los que derivan de su propulsor de dos cilindros y 530 cc, y sigue siendo una moto de gran estabilidad gracias a su larga distancia entre ejes y, al mismo tiempo, de pasmosa agilidad, que proviene principalmente de sus ruedas de 15'' y geometrías agresivas. Casi mejor os emplazamos a que le echéis un vistazo a la prueba a fondo que nuestro director Gonzalo realizó y publicó hace una temporada, pues en él encontraréis todo lo relativo al rendimiento mecánico de este “Tyrannosaurus Rex” de los scooters. En esta ocasión nos centramos básicamente en sacarle “chicha” a las novedades, de las cuales nos hemos llevado una muy grata impresión aunque nada muy alejado de lo que ofrecía ya su predecesor. 

En primer lugar, recordar que el T-Max ofrece una ergonomía más propia del mundo de los scooters, con amplio espacio para las piernas que incluso pueden viajar estiradas y un asiento amplio y confortable, aunque de mullido tirando a duro. La sensación a bordo es como si el tronco inferior de nuestro cuerpo viajara sobre una moto y el tronco inferior sobre un scooter. La posición es erguida y ligeramente echada sobre el manillar, merced a unas geometrías más propias de las motocicletas, pero con el confort general de los scooters. Una vez que la encendemos, la luz de posición LED se deja ver a través de unas ópticas con forma de bumerán, un recurso estilístico que incrementa la distinción de este scooter. El parabrisas frontal, no muy amplio pero que protege con eficacia, sigue ofreciendo dos posiciones de ajuste. Por cierto, una de las novedades en esta versión 2015 es que las luces LED, tanto las cortas como las largas, están permanentemente encendidas. Su motor en parado emana esas típicas y masajeantes vibraciones de bicilíndrico, sin embargo en marcha es todo un alarde de suavidad y total ausencia de meneos. La respuesta sigue siendo escalofriante y estimulante, sobre todo en bajas y medias vueltas (debido a su carrera larga de 73 mm) con unas aceleraciones fuertes, secas y capaces de lanzarte casi en cualquier régimen, aunque en la zona alta -entre las 6.000 y 8.000 rpm- la respuesta no es tan fulgurante. 

Recordemos que estamos ante un motor poco apretado de 46 CV a régimen bajo de 6.750 rpm (válido para carné A2). Pero vayamos al grano, que no quiero liarme en cuestiones que seguramente nuestros ávidos lectores ya se sabrán de memoria. Lo que realmente nos interesa en esta ocasión es la renovada respuesta de su tren delantero que estrena esa horquilla invertida: ahora las nuevas tijas sujetan a las botellas ofreciendo un mejor comportamiento tanto por la reducción del peso no suspendido como la mayor rigidez del conjunto. En las versiones anteriores ya encontrábamos que el aplomo en curvas la convertía en un referente pues era capaz de enlazar giros a “toda leche” sin sufrir los más mínimos flaneos propios de vehículos de su tipología. Lo dicho, el aplomo la carta de presentación de su eje delantero, y sin embargo en esta nueva generación todavía se ha mejorado, con un tacto más preciso en la dirección y, con una mayor resistencia y menor peso de sus tubos de 41 mm, la conducción a alta velocidad y la comodidad en marcha se vuelven excelentes. Seguiremos echando en falta la posibilidad de reglajes de las suspensiones. Por su parte, el anclaje radial de las pinzas de freno -ya presente en todas las “deportivas” que se precien- mejoran (gracias a su mayor resistencia a la torsión) la firmeza y el tacto general de la maneta, y aunque las anteriores monobloque ya era muy eficaces, ahora se nota que incrementa la sensibilidad a la mínima presión de los dedos y con un mordiente fuerte desde el primer impulso. De cara a esas solicitaciones más extremas en alguna zona rápida de curvas, el usuario disfrutará de una mejor y mayor respuesta en cualquier situación, y una dosificación de mejor tacto. 

EN CONCLUSIÓN

Ante los asaltos de “su” terreno por parte de otros modelos de la competencia que en los últimos años han llegado a los concesionarios, Yamaha ha decidido refrescar su T-Max con soluciones “de puntería” que permitan seguir manteniendo a raya a sus rivales directos como el BMW C600 Sport. La filosofía de “¿Por qué tocar lo que bien funciona?” ha primado en el desarrollo de la quinta generación del maxiscooter japonés que, sin revolucionar sus órganos internos tan valorados como su potente motor y esquema mecánico propio de las motos, ha afinado claramente el comportamiento de su suspensión y frenada delanteros, con una dotación todavía más premium capaz de ensalzar sus cualidades deportivas. Y con un equipamiento que, sin elevar el precio de adquisición, se vuelve aún más elitista gracias a su nuevo encendido inteligente e iluminación LED delantera. Una forma rápida e indolora de mantener viva la llama de las prestaciones y del comportamiento eficaz, pero al mismo tiempo el confort y funcionalidad de un vehículo pensado no sólo para salidas en carretera si no también para el día a día en la ciudad. Así que no cunda el pánico entre los 'tmaxistas' pues todo sigue en su sitio. Calma, mucha calma, al menos antes darle al pulsador de encendido...

PRINCIPALES NOVEDADES YAMAHA T-MAX 530 2015

-Precio: 10.849 euros sin ABS / 11.449 euros con ABS

-Nuevos faros y luces de posición LED con mucha más luminosidad

-Nueva llave de cercanía

-Horquilla invertida de 41 mm

-Pinzas de freno radiales

-Sutiles rediseños

-Se pierde la pequeña guantera en le izquierda y ahora hay una toma de 12V

-Nuevo difusor de aire central

Fotos de la Yamaha T-Max 530 ABS de 2015

Fotografías por: Santi Díaz - Diseños de Alejandra Varela
 

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