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Prueba Yamaha Tricity 125 2014Tres ya no son multitud

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Pocas diferencias encontraréis entre la conducción de un scooter convencional y el Yamaha Tricity. Máxima seguridad y comodidad.

Cuando una de las grandes marcas japonesas se obsesiona con una nueva meta, casi siempre consigue lo que buscaba. Y el Yamaha Tricity no es una excepción. La casa de los tres diapasones ha sido el primer fabricante nipón que se ha embarcado en la aventura de los scooters de tres ruedas, adelantándose a todas sus competidores más directos –aunque Honda ya ha presentado una proyecto en la oficina de patentes de Japón con el que también podría jugar un papel importante dentro de este segmento-.

Innovador no sería el calificativo para definir al Tricity, ese reconocimiento debemos otorgárselo al Piaggio MP3 por ser el primer scooter de tres “patas”. Pero si una cosa queda clara es que Yamaha fabrica productos de calidad y a un precio razonable –el Tricity cuesta 3.549€-. Eso sí, está destinado a un público muy concreto: si estás buscando un scooter o una moto urbana que anteponga su funcionalidad, si aprecias la belleza estética, el confort y, si no necesitas 100.000 caballos ni demostrar que eres el nuevo Marc Márquez, este es tu scooter. Un dato importante: no sólo puedes conducirlo con el carnet A1, también puedes hacerlo con tres años de experiencia con el B (el de coche).

¿Cómo inclina a dos ruedas?

Siempre he pensado que los scooters de tres ruedas eran, como diría aquel: “raro, raro, raro”. Tanto su imagen como su estilo de pilotaje. Pues con el Tricity eso no me pasó. Fui a recogerlo a la planta de Barcelona de Yamaha Motor España y, después de tantear su comportamiento en los primeros giros, tuve una experiencia calcada que con los scooters de dos ruedas. Si te dicen que su conducción es peor o simplemente diferente, no te lo creas. Y este aspecto lo han logrado gracias al gran trabajo que ha hecho la marca de los diapasones con la suspensión delantera, que está dotada de un paralelogramo que hace que las dos ruedas se inclinen simétrica y simultáneamente.  En esa labor también influyen las horquillas telescópicas cantiléver, que cuentan con una barra delantera y otra trasera en cada una de las dos ruedas. Las delanteras hacen la función de amortiguadores, mientras que las traseras sirven para guiar el scooter a través del manillar. A este sistema avanzado lo han llamado Leaning Multi Wheel (LMW).

Frenada integral

Y como es lógico, a dos ruedas delanteras…dos discos de freno delanteros. La frenada es más que correcta para este triscooter de 125cc. El sistema de frenada integral actúa a modo de falso ABS, lo que me pareció muy útil para repartir la frenada del Tricity. Es el Unified Braking System (UBS). Su funcionamiento consiste en que, cuando apretamos el freno trasero, también se activa un delantero.  Lógicamente estos son más potentes que el trasero, aunque rara vez los forzaremos al límite porque hay que tener en cuenta que se trata de un utilitario. Que tenga dos ruedas delanteras le aporta un valor añadido respecto a los scooters convencionales: pongamos por ejemplo que salimos de casa y nos cae el diluvio universal. El triscooter es sustancialmente más seguro porque tiene dos ruedas en contacto con el suelo y una frenada doblemente potente. Los amortiguadores hacen un trabajo digno, aunque para mi gusto son demasiado duras y no absorben los impactos al cruzar baches o brechas en el asfalto. Pero repito, esto es una simple cuestión de preferencias del conductor.

Vuelvo a la idea de que difícilmente encontraremos diferencias entre la inclinación del Tricity con el de otros scooters, entre su paso por curva. A pesar de lo que algunos pensaréis, este triciscooter no pesa más por el hecho de estar equipado con tres ruedas. De hecho, su peso es 17 kg inferior que el de la Yamaha XMAX 125, que sería su homónimo de dos ruedas.  A mí me pareció de lo más ágil tanto en recta como en su paso por curva, aunque también es cierto que la XMAX dispone de algo más de potencia, pero la diferencia es mínima. Su estabilidad es constante, y eso se debe a que en la fábrica de Iwata han creado el primer triscooter con llantas delanteras de 14 pulgadas. El motor monocilíndrico de 4T 125cc que ofrece 10,4 Nm de par y 11 CV de potencia se adecua a las necesidades del público al que se dirige el Tricity, es decir, pensado para ser conducido por ciudad de un modo tranquilo. Es el mismo propulsor que utiliza el Yamaha X-Enter. Pero también sería interesante que la casa japonesa ideara una versión de 300cc para que también pueda adelantar, si es preciso, de un modo rápido y seguro.

Estética modernista

A la seguridad y la comodidad hay que sumarle otra virtud: la belleza estética. Mi opinión sobre el Tricity es que Yamaha ha conseguido fabricar el primer scooter de tres ruedas con un diseño convincente. Su faro halógeno central está complementado por dos luces de posición LED que le otorgan un estilo más agresivo, más urbano. El cuadro de mandos está digitalizado de principio a fin. Su pantalla LCD indica la velocidad a la que circulamos, la temperatura exterior, un odómetro, un reloj y los testigos habituales en los modelos actuales.

Debo ser honesto con un tema que, si bien está pensado para un público de estatura mediana, a mí me supuso un problema: aunque el habitáculo es amplio, la plataforma no es apta para un “big foot” como yo –calzo un 47,5-. En cambio, el sillín es una de las partes que aportan mayor comodidad al Tricity y que lo hace aún más agresivo gracias a su forma inclinada hacia delante. Creo que eso también hace que el conductor adopte una postura que la facilita una mayor atención a los mandos del triscooter.

Apruebo la capacidad de carga del Tricity porque  permite almacenar hasta un casco integral de talla mediana en el hueco del asiento, y este aspecto le distingue de sus competidores más directos (Piaggio MP3, Quadro 350, Peugeot Metropolis...etc). El retroscudo no dispone de guantera, pero sí de un gancho para colgar las típicas bolsas de gran tamaño. En cuanto a comodidad también hay que valorar que el Tiricty cuenta con un caballete lateral, además del central. La pantalla delantera es un poco pequeña para mi gusto, aunque la compañía japonesa ofrece la posibilidad de adquirir una de mayor altura. Incluso propone una cúpula deportiva que aún lo hace más atrevido y urbano.

Desde Yamaha han hecho del Tricity un utilitario cómodo y a la vez divertido. Creo que es una opción muy interesante para personas que busquen precisamente esto: ir del punto A al punto B con total comodidad y seguridad a través de un producto diferente, inusual. Lo que más me ha impactado positivamente ha sido el excelente trabajo de Yamaha para fabricar un triscooter que proponga una conducción idéntica a la de los scooters de dos ruedas. Los elementos innovadores de la suspensión delantera son fundamentales para conseguir esa sensación. Por eso, contestando a la reflexión que planteaba mi compañero de Motofan Ivan Bolaño cuando estuvo en la presentación del Tricity en Amsterdam, creo que, en contra de lo que reza el refrán, “Tres (ruedas) ya no son multitud”.

 

Comentarios (1)

  • bebe
    bebe 03-03-2015

    cuidado, big feet, no foots. no existe ese plural en inglés

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