Prueba Yamaha X-Max 125 2017: Max de lo mixmo...

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Un tipo abyecto recurrió al execrable procedimiento de apelar a su excelente licor café para sacarme de mi retiro y mandarme a París a probar el nuevo X-Max.

Debo confesar que estaba nervioso. En otros momentos de mi vida éste hubiera sido un viaje de rutina pero llevaba casi dos años sin subirme de modo profesional en un scooter y aunque estoy estupendo en mi cuasi senectud, me preguntaba hasta qué punto me habra dejado descolgado de la actualidad imparable del sector este periodo de inactividad.

Mis temores eran en vano: mis estimados colegas seguían exactamente igual de zumbados que la última vez que los vi y el X-Max 125 seguía representando también exactamente los mismos valores de la saga en cuanto a deportividad, sensaciones, estética y acabados Premium.

Era más de lo mismo, en el mejor sentido de la palabra, pero con una profunda renovación tecnológica respecto al modelo anterior y un equipamiento an más completo con la adopción de un sistema de control de tracción como gran argumento nada baladí en las condiciones siempre cambiantes del pavimento de una gran ciudad.

Estéticamente, el flamante X-Max 125 2018 presenta un diseño claramente derivado de los modelos X-Max 300 y X-Max 400 y presenta detalles de tan alto nivel como todos los grupos ópticos con LED dobles, encendido Smart Key y un mejorado interface de pulsadores.

¡Qué bonita debe ser París!

Yamaha escogió la capital francesa para mostrar al mundo a su nueva criatura y el hecho de que está fabricada en la factora MBK de la casa sin duda influye en ello. Pero hay que ser justo y admitir que la elección no pudo ser más acertada porque la locura del tráfico parisino parece el hábitat ideal para el carácter del X-Max 125. Conducir un scooter por París es una experiencia no apta para timoratos; consiste esencialmente en desplazarse a la máxima velocidad posible entre el hueco que deja el coche A y el hueco que deja el coche B coordinando perfectamente la frenada con el coche C situado a nuestra espalda. Vamos... que se trata de ir ratoneando entre coches como si no nos importara nuestra vida y a un ritmo llamémosle "desenvuelto" que no puedes reducir aunque quieras si no quieres verte engullido por la marabunta urbana.

En honor a la verdad, hay que decir que los automovilistas parisinos están perfectamente acostumbrados a ello e incluso perciben como algo natural que un scooter se lance cual bravo legionario a por el minúsculo espacio disponible junto a su coche. En Roma se conduce igual pero se trata de una anarquía salvaje. En París, como no puede ser de otra manera, de una anarquía elegante. Como una caravana de bulldozers coreografiada por Maurice Bejart...

En nuestro caso, además, una inoportuna huelga de los controladores franceses nos obligó a hacer en una jornada lo que estaba previsto que se hiciera en dos y a doblar -por tanto- el ritmo de trabajo haciéndolo todavía más vertiginoso. Paradjicamente, aquella dosis reconcentrada de cotidianidad parisina y pocos escrúpulos al manillar sirvió para que el X-Max 125 mostrar sus mejores virtudes.

¡Era exactamente el tipo de trabajo que le gustaba!

Si digo X-Max quiero decir X-Max...

Yamaha siempre ha sido muy honesta respecto a lo que propone con sus scooter 125.

Economía y tranquilidad con el D'elight, tranquilidad y tecnología con el N-Max y prestaciones y equipamiento Premium con el X-Max.

Era así y sigue siendo así. Sin medias tintas. Tampoco en eso han cambiado las cosas.

Y me di cuenta de ello nada más arrancar el modelo puesto a mi disposición y tras sorprenderme con la primera impresión de un cuadro de instrumentos digno de una nave de Star Trek.

A partir de ahí me lanzo -no diré más que a toda velocidad... pero así fue- a través de una de las radiales que recorren la Ville Lumiere y bastan pocos kilómetros para sacar ya las primeras impresiones. Quizás la más destacable es que al motor no le gusta nada de nada -o dadas las circunstancias rien de rien- trabajar a pocas vueltas. Admito que esperaba un poquito más de picante en bajos. En esto de la ingeniera de motos, el símil de la manta corta sigue perfectamente vigente: o te tapas los pies o te tapas la cabeza y como nuestra montura es una orgullosa miembro de la saga Max pues opta sin complejos por taparse la cabeza.

Dicho de otro modo: en bajos es inspido pero a partir de las 6.500/7.000 vueltas el propulsor cambia totalmente de carácter, se muestra absolutamente apabullante en recuperaciones a medio régimen y deviene espectacular en altos. De hecho en ese registro de zona alta permite unos cruceros que -por un momento- te hacen olvidar incluso que conduces sólo una 125.

¿Recuerdan los amables lectores -¡cuánto tiempo haca que les llamaba así! Les he echado de menos... que lo sepan- que desde el principio hemos hablado de prestaciones, deportividad y sensaciones? Pues de eso se trata exactamente: a partir de 7.000 vueltas deportividad y a partir de 9.000 sensaciones.

X-Jekyl y X-Hide

Si he comenzado por el motor es precisamente porque fue este carácter tan bipolar -anodino en bajos. Descomunal en altos- lo que más me llamó la atención en esta nueva Yamaha. Pero sería injusto centrarlo todo en esa condición y no insistir en sus cualidades dinámicas.

En este sentido su frenada es el aspecto que me resulta también más interesante y tengo que decir que en esto Yamaha parece haber optado por un compromiso que no le conocía al modelo precedente, mucho más radical. Normalmente se asocia deportividad a frenadas agresivas y tactos hipersensibles; el nuevo X-Max ha logrado que se llegue al mismo mordiente sport pero con finura y progresividad. Extraordinariamente eficaz tanto al límite -ya les dije cómo se conduce en París...- como si se busca una leve insinuación a la leva entrando en un viraje, el tacto del freno delantero me resultó siempre fiable, sin el menor amago de entrada en funcionamiento del ABS ni movimientos forzados. Se me antojó algo más convencional el trasero aunque cumple su labor de apoyo más que holgadamente.

La agilidad general del conjunto ciclo fue otro factor en el que más noté esa comentada evolución aunque debo advertir que con diversidad de opiniones. Nunca ha sido la de los modelos X-Max una saga caracterizada por su capacidad de ratoneo -tampoco es su prioridad- y sin embargo nuestro invitado mostraba una desconocida facilidad para ello, en buena parte gracias a un tren delantero extraordinariamente aligerado en relación con los precedentes.

Personalmente me encantó, porque en los scooter prefiero siempre tactos de dirección antes flotantes que pesados aunque a algunos de mis compañeros a quienes gusta sentir más el manillar les agradó menos. Eso no es ni bueno ni malo... depende de los gustos de cada uno pero en cualquier caso el X-Max cambia de direccin con sólo insinuarlo y en mi opinión, en un vehculo urbano, la ligereza de dirección es siempre una cualidad.

La suspensión mantiene el característico duro tarado marca de la casa -tampoco la vocación sport del modelo permitira otra cosa- aunque nuestra unidad aceptó con menos brusquedad de la esperada el castigo de los adoquines que pavimentan muchas calles de París.

No digan que no se lo advertí...

Por lo demás, todo en este X-Max 125 resulta familiar y huele a saga X-Max. Sigue siendo un scooter alto, sigue siendo un scooter con un nivel de calidad de acabados y equipamiento sin competencia en su segmento, sigue siendo un scooter muy exigente en tráfico denso pero ideal para avenidas rpidas y desplazamientos interurbanos de cercanas y sigue siendo un modelo que exige una postura de conducción proactiva aunque el parabrisas y el manillar ajustables han mejorado las posibilidades de ergonoma y se pueden ajustar. También en términos de funcionalidad mantiene su óptima capacidad de carga gracias al generoso hueco bajo el casco y el rediseño de las dos guanteras situadas en el reverso delantero.

Habrá que esperar a la prueba en profundidad y en un contexto más mediterráneo para comprobar si en un tráfico menos radical que el parisino, el X-Max 125 2018 es capaz de mantener un perfil más conservador. Mientras tanto y llegados a este punto, si el persistente Director de este medio me lo permite y los amables lectores no reclaman lo contrario, me vuelvo a mis aposentos y guardo el casco... esta vez sí que sí pero de verdad que sí para siempre...

Bueno... puede que no para siempre... vale... si acaso no lo guardo muy lejos... que Bolaño tuvo buenos maestros en esto del birlibirloque y me ha dicho no se qué de una empanada de su tierra...

Dios... ¡cómo detesto ser tan voluble!!!

HIGHLIGHTS YAMAHA X-MAX 125 2017

- Precio: 4.799 euros

- Motor de 125 cc conforme a la norma EU4

- Nuevo faro LED doble y piloto LED trasero

- Nuevo sistema de control de tracción

- Amplio espacio de almacenamiento bajo el asiento para dos cascos integrales

- Nuevo encendido Smart Key para facilitar el funcionamiento sin llave

- Instrumentos digitales dobles con gran pantalla LCD central

- Toma de 12 V para alimentar dispositivos

- Pantalla y manillar ajustables

- Colores:Radical Red, Sonic Grey, Phantom Blue Y Blazing Grey

Fotos de la Yamaha XMAX 125

Fotografías por: Yamaha Motor Europe

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