Scooter eléctrico QVR VRONE; curioso, potente y muy rápido

Publicado el 14/02/2012


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QVR nos ofrece uno de los scooters eléctricos, equivalentes a la categoría de 125 cc, más competitivos del momento. El VRone se sitúa como uno de los modelos más cercanos, en cuanto a comportamiento y prestaciones, al funcionamiento de scooters con motores de explosión.

Aunque los scooters eléctricos han evolucionado muchísimo en los últimos años, en general, todavía les queda un largo trecho para igualar en prestaciones, consumos y, sobre todo, tiempo de recarga a sus homónimos con motores de explosión. Quantya, que tras su unión con VonRoll recibe la denominación de QVR, tiene en su catálogo uno de los modelos más competitivos del momento, el VRone. Un scooter eléctrico destinado a las cilindradas convalidadas que, en prestaciones, pone por primera vez en dificultades a sus rivales equivalentes con motores 4T.

Una de las principales virtudes del VRone es su motor, denominado Lynx. Éste es exactamente el mismo que emplean las Evo1 Track y Strada, dos poderosas motocicletas capaces de cosas muy sorprendentes tanto dentro como fuera de carretera.

QVR ha trasladado sin cambios este propulsor de 11,5 CV y 1,7 kgm de par a su ciudadano scooter, lo que le otorga una capacidad de respuesta simplemente espectacular respecto a los scooters de 125 cc que actualmente copan nuestras ciudades. Comparativamente, el VRone tiene una capacidad de respuesta similar a un 125 cc 2T, lo que le aporta una ventaja espectacular frente a los 4T actuales.

Como sucede normalmente, dispone de dos modalidades de uso. La primera, y más económica, responde con mayor suavidad y aumenta la longevidad del consumo de las baterías de LiPo 74V y 40 Ah, y es que, por ejemplo, circulando en la modalidad eco y con el mando del acelerador a fondo, su velocidad máxima está limitada a poco más de 50 km/h.

Detalles por afinar

Lo bueno viene cuando desconectamos la modalidad económica desde el botón situado en la piña derecha (el desconectador en los scooters convencionales). Es en ese preciso instante cuando el VRone se transforma radicalmente y nos ofrece lo mejor de sí mismo.

Acelerando desde parado es un poco más lento que un scooter con motor de explosión y no se diferencia mucho de la respuesta en la modalidad más suave, pero cuando el velocímetro supera más o menos los 50 km/h esgrime un empuje brutal.

La capacidad de respuesta en la modalidad full power es excelente, especialmente en lo que se refiere a las recuperaciones, que llegarán a sorprender a más de uno por lo rapidísimas que son. Por si fuera poco, estrujando el acelerador al máximo, el VRone puede incluso alcanzar los 120 km/h de marcador, una cifra excelente en un scooter eléctrico, ya que ocasionalmente tendremos la posibilidad de incluso circular por vías rápidas si fuera necesario.

Uno de los detalles mejorables en esta modalidad de uso sería la precisión y tacto del acelerador. No es muy progresivo, lo que se aprecia cuando queremos circular a punta de gas a baja velocidad o bien al colarnos entre coches. La entrada de potencia es un tanto brusca y al cortar gas a baja velocidad retiene excesivamente.

Por otro lado, habrá que ir con cuidado a la hora de utilizar el motor en la modalidad más potente, pues como ya hemos dicho, el consumo de las baterías se dispara muchísimo y reduciremos su autonomía considerablemente. En condiciones normales, y si somos muy cuidadosos al salir desde parado y no nos habituamos a circular con el acelerador a fondo, podremos conseguir una autonomía de entre 70 y, como mucho, 100 km. No está nada mal.

A la hora de recargar el VRone nos brinda dos posibilidades: la de serie, que sería enchufándolo directamente a la red -y esperando unas cuatro horas-, o a través de un cargador rápido que se vende aparte, gracias al cual prácticamente reduciremos a la mitad el tiempo de recarga. Sea como sea, deberemos estar atentos y buscar un punto de recarga cercano cuando el indicador de batería entre en la zona baja, pues no es excesivamente preciso.

Buena parte ciclo

En cuanto al funcionamiento del VRone, se comporta de forma genial. Debido a que las baterías están muy cerca del suelo, la estabilidad es excelente en cualquier circunstancia; esto le garantiza un paso por curva superestable, ofreciendo, al mismo tiempo, una gran seguridad a su propietario. La verdad es que es muy agradable conducir el scooter de QVR: la ausencia de sonido y vibraciones es algo a lo que nos estamos acostumbrados y, sinceramente, es increíble.

A pesar de lo que cabría esperar, la parte ciclo es de buena calidad. Se ha solventado equipando materiales proporcionados por fabricantes de primera línea del sector. Por ejemplo, los frenos son dos discos de 220 mm con pinzas AJP de simple pistón con latiguillos metálicos, y en el apartado de suspensiones, lleva una horquilla telehidráulica convencional EBR delante y un par de amortiguadores Paioli regulables en precarga de muelle detrás. Todos cumplen su labor a la perfección, especialmente en lo que se refiere a la frenada, donde las pinzas AJP, que llevan a cabo una muy buena labor, nos ofrecen una potencia y tacto excelentes y sujetan con firmeza sus 125 kg de peso.

En lo referente a suspensiones, se opta por un comportamiento más consistente, y aunque son un poco bruscas sobre asfalto bacheado, en general resultan relativamente confortables.

Con lo justo

Respecto al equipamiento de serie, el VRone se encuentra todavía en inferioridad frente a los scooters convencionales, aunque a pesar de ello nos ofrece algunos detalles que, tratándose de un eléctrico, hay que valorar. Por ejemplo, bajo el asiento se ha logrado reservar algo de espacio para un casco jet pequeño, lo que no está nada mal, pues lo habitual es que se disponga de una pequeña guantera.

Otro de los elementos que hay que valorar es el cuadro de instrumentos. En su caso se ha decantado casi exclusivamente por una pantalla digital multifunción que nos mantendrá informados de todo lo necesario. Ésta es de un tamaño considerable, lo que junto a la suave retroiluminación azul la hace muy fácil de comprobar.

La verdad es que queda poco más que destacar. Se echa en falta alguna guantera o gancho que aumente su capacidad de carga y nos permita aprovechar mejor su plataforma, que, aunque no es totalmente plana, ofrece una considerable superficie de apoyo.

Por último, la iluminación se delega a una doble óptica elipsoidal que resulta suficiente para circular por calles bien iluminadas pero que fuera de ciudad o en áreas con poca iluminación ambiente se queda algo justa.

Sea como sea, el VRone es una de las ofertas más interesantes en el segmento de scooters eléctricos. Si tenemos bien solucionados aspectos como los puntos de recarga y no somos de los que realizamos muchísimos kilómetros al día, puede ser un vehículo muy a tener en cuenta.

Lo malo es que, como sucede habitualmente con los vehículos eléctricos, precisa de una importante inversión inicial, que en su caso, y con la siempre importante ayuda del Gobierno (Plan Movele), es de unos 6.200 euros.


La alternativa

Prueba Suzuki Burgman 125 ABS

Tras los cambios estéticos celebrados por la versión 2014, la Burgman 125 recibe un ABS optativo que lo hace todavía mas funcional... y seguro.

 
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Comentarios (2)

  • unix86
    unix86 16-02-2012

    Siempre han gustado este tipo de scooters, hecharme unos juegos de motos con los amigos en una de estas es genial.

  • Motoeurista
    Motoeurista 29-02-2012

    Como usuario de scooter echo a faltar en vuestra prueba datos interesantes para este tipo de vehículos como la capacidad de carga. Las pruebas de su dinamismo son muy completas. Estos vehículos eléctricos quedan muy restringidos a su utilización en el casco urbano. El tiempo de recarga, la corta autonomí y un precio muy elevado creo que limitan bastante sus venta, pese a ser una gran idea.
    Saludos

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