SYM Cruisym 125 (prueba): Tan cerca y tan lejos


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SYM pone en la escuadra un megascooter 125 de doble faceta (urbana y extrarradio) que combina certeramente confort, almacenaje, músculo y precio competitivo.

Más de una veintena de modelos conforman en nuestro país la gama de SYM, especializado constructor taiwanés de scooters cuyo reconocimiento y confianza por parte de los clientes ha crecido en los últimos años exponencialmente gracias a la meridiana mejora en términos de calidad y estilo que han vivido sus productos y que le ha llevado a convertirse en una de las marcas más vendidas en España (6 en 2017 con 8.000 unidades matriculadas cuando en 2010 tan sólo era 9 con la mitad de ventas).

Su oferta, cada vez más nutrida, de vehículos adaptados a las necesidades urbanas no cesa de renovarse y este año hemos asistido al lanzamiento de una nueva generación de maxiscooters, la Cruisym (disponible en versión 125 y 300 cc) que llega para sustituir al conocido Joymax (2012-2018) y continuar su satisfactoria trayectoria comercial en el segmento de los GT, vehículos con una rueda dentro y otra fuera de la ciudad...

Hace apenas dos meses mantuvimos una primera toma de contacto con el Cruisym 300, y esta misma semana le llegó el turno a la versión de octavo de litro, es decir, la que se puede conducir con el carnet de coche (se requiere una antigedad de al menos 3 años) o el A1. Ambas variantes son idénticas a excepción, obviamente, del motor y sus respectivos anclajes al bastidor.

El escenario escogido esta vez por la gente de Motos Bordoy -importador de SYM en España- para la presentación de su nuevo producto nos llevó hasta la Costa Brava, en Girona, donde disfrutamos a los mandos del Crusiym 125 (3.999 €) de una soleada jornada que arrancó en la comarca del Empordà y finalizó, tras casi 100 km por vías rápidas e impresionantes puertos de montaña, en la localidad costera de Llanà, donde aparcamos el vehículo y comenzamos a anotar las primeras impresiones que os exponemos ahora.

Aunque con una imagen ahora mucho más deportiva y europeizada que el anterior Joymax 125, con el que nada tiene que ver estéticamente, el Cruisym es en realidad una evolución de aquel a nivel de equipamiento, parte ciclo y mecánica. Y esto es una buena noticia, porque su antecesor siempre fue un vehículo muy bien valorado dinámicamente. El cambio de look, pues, es evidente, rompe con el pasado y gana fuerza como argumento de venta, pero cuando nos subimos al nuevo Cruisym la sensaciones poco distan del modelo al que reemplaza y siguen siendo, en su mayoría, positivas. Es muy cómodo y espacioso para dos personas, con un amplio y mullido asiento que incluye un pequeño respaldo lumbar para el conductor, cuya ergonomía es erguida y relajada pero cercana al manillar. Las plataformas para los pies, debido al túnel central, no son extensas pero sí alargadas como para poder estirar las piernas ligeramente.

LA CARA A: EN CARRETERA

La gran carrocería frontal de este megascooter (disponible en colores azul, rojo, blanco y negro) junto a la generosa cúpula que se puede regular en altura con herramientas protege aerodinámicamente el habitáculo a la perfección, incluso a usuarios altos. El pasajero podrá acomodarse los pies en las estriberas plegables y agarrarse con seguridad a las amplias asideras laterales. Todo ello lo convierte en un vehículo holgado y de alto confort capaz de enfrentarse a tramos de media distancia más allá 'de los muros' de la ciudad, de ahí que consideremos al Cruisym un eficaz commuter que, como buen GT, pueda servir a personas que cada día realizan desplazamientos de extrarradio o que, ocasionalmente, deseen viajar por su Comunidad Autónoma con toda la solvencia que un 125 pueda ofrecer.

El motor apuntala esta vocación. Las adaptaciones a la Euro 4 no han pagado mucho peaje en esta mecánica -pasa de 15 a 14,3 CV- y la mantienen como una de las más poderosas de la categoría. Este monocilíndrico de agua, caracterizado por el tratamiento cerámico de su cilindro que reduce tolerancias y desgastes, se convierte así en un competente músculo con el que afrontar sin compromisos autovías o circunvalaciones, pues no sólo ofrece una considerable capacidad de aceleración, si no que además ofrece mucho empuje en la zona media que permite alcanzar con facilidad los 100 km/h, y logra estirarse sin demasiados remilgos hasta los 115 km/h (o 120 en bajada), marcando una de las velocidades top de su segmento y demostrando que, puestos a 'turistear', el taiwanés es una de las mejores opciones. Recordemos que tiene enfrente ilustres rivales como los KYMCO Gran Dink (3.699 €) y Super Dink (4.299 €), el Suzuki Burgman (3.799 €), el Yamaha Xmax (4.799 €) y el Honda Forza (5.050 €).

El consumo declarado es de unos 2,8 litros a los 100 km, suficiente para sobrepasar los 300 km de autonomía gracias a su depósito de combustible de 12 litros.

El grupo que forman chasis, suspensiones, frenos y neumáticos se mantienen prácticamente invariado respecto al Joymax. En líneas generales, esta parte ciclo está muy bien equilibrada para encontrar ese compromiso óptimo entre confort y firmeza, dos cualidades unidas en favor de la versatilidad de uso: tarados suaves para el día a día en la ciudad, pero que no se descompongan demasiado si queremos recorrer una carretera de curvas; una frenada (disco de 260 mm delante y 240 mm detrás) progresiva y enérgica mediante un tacto firme; y unas llantas de 14'' y 13'' que favorecen la manejabilidad. En vías rápidas deja una de las notas de comportamiento más altas: largo entre ejes (1.530 mm) y con un centro de gravedad bastante cercano al asfalto, el Cruisym es todo estabilidad y su habitáculo un témpano, generando comodidad y confianza a altas velocidades.

También tuvimos rato para enlazar curvas. No es su oficio, por supuesto, el de la deportividad. Se trata de un GT de generosas dimensiones (casi 2,2 metros de largo y 200 kg) y sus fuerzas dinámicas tienden a acumular la mayor parte del peso hacia atrás, dejando una menor sensación de aplomo en el tren delantero sobre todo cuando conducimos a ritmos altos en zonas reviradas. Pero en estas lindes mantiene una buena compostura, que nace de una bastidor con doble estructura de tubos de acero que aporta una buena rigidez, y de unas suspensiones (horquilla hidráulica de 33 mm de diámetro delante y una pareja de amortiguadores hidráulicos ajustables detrás) que trabajan para minimizar bastante estas tendencias al 'vaivén' en la dirección y equilibrar el reparto de cargas sobre sus ejes. El conjunto se distingue por su tarado suave y confortable. SYM además anuncia un incremento del ángulo de inclinación, ahora de 42, de ahí que la capacidad para tomar curvas, sin llegar a ser su especialidad, es algo mayor en esta nueva generación.

La marca también ha querido apostar en esta ocasión por un incremento de la seguridad equipando un ABS de la firma Bosch en lugar de la frenada combinada. Su funcionamiento está bien modulado y no actúa si no es estrictamente necesario.

LA CARA B: EN CIUDAD

Hemos ido 'de fuera para dentro' y, tras repasar las virtudes que lo definen como certero GT alejados de la ciudad, toca analizar esas otras cualidades que harán del Cruisym 125 un medio funcional también para el trajín urbano.

A pesar de sus medidas XL que seguramente no sean aptas para todo tipo de usuarios y, sobre todo, usuarias (la marca define el target así: la gran mayoría hombres entre 35 y 50 años), el Cruisym es uno de los más maniobrables de su segmento gracias, principalmente, a una de las alturas de asiento más bajas (750 mm) que facilitan mucho el acceso al vehículo y el apoyo de los pies en el suelo, dos de los momentos más importantes en la vida de un usuario de scooter en la ciudad. Además, su pareja de neumáticos de 14'' y 13'' le otorgan más agilidad para discurrir en el tráfico y para moverse con soltura, frente a las opciones menos 'ratoneras' de rivales como el Honda o el Yamaha que usan 15'' y 14''. Destacamos además la excelente visibilidad de los espejos retrovisores panorámicos anclados a la carrocería, mucho mayor que su antecesor.

Por otra parte, la practicidad está más que garantizada en este SYM al que no le falta de nada. Encontramos bajo el asiento un enorme espacio para guardar dos cascos integrales full size y alguna cosa más en medio. Este cofre se abre con sistema de amortiguación desde el contacto o desde un pulsador eléctrico en el manillar, muy cómodo para no tener que apagar el vehículo si queremos abrirlo, y en su interior disponemos de un agradable tapizado y de una luz de cortesía; otros pequeños objetos tienen cabida en la guantera con tapa, en donde se esconden dos tomas de corriente (tipo USB y mechero) para la recarga de nuestros smartphone.

Mantiene otras soluciones de su antecesor como son el blindaje con bombín por guillotina de la cerradura, la tapadera de la boca del depósito de combustible (aunque ahora se abre eléctricamente desde el contacto y el tapón no dispone de cerradura), y el botón de luces warning, situado esta vez en la piña derecha del manillar en lugar de un pulsador en el retroescudo. Para aparcarlo, se puede apoyar sobre el caballete central o lateral.

Respecto al anterior Joymax hemos perdido por el camino algunos detalles de utilidad, como el sistema de convección de aire caliente situado en el interior del escudo frontal, los intermitentes delanteros integrados en los retrovisores -ahora situados en su base-, o el sistema con interruptor bajo el asiento que cortaba la corriente dificultando así el robo del vehículo. Hemos perdido asimismo las luces antiniebla, el respaldo del pasajero que se añadía de serie en el Joymax Comfort y el sistema Start&Stop que apaga el motor en los recesos de nuestros desplazamientos.

Tecnológicamente se le podrían pedir más cosas, como iluminación full led (el doble faro delantero usa halógenos) o una instrumentación totalmente digital (la velocidad y revoluciones las muestra con esferas analógicas; el resto de la información, mediante un pequeño display central), pero poco más en un scooter que, refresquemos, tiene en sus 4.000 euros y sus 5 años de garantía y seguro incluido desde los 21 años de edad todo un reclamo que lo asientan como uno de los más competitivos en su segmento.

VALORACIÓN FINAL

El nuevo Cruisym 125 jubila al Joymax 125 sin suponer un cambio estratégico por parte de SYM, pues ambos modelos, como dice el argot futbolístico, ocupan la misma posición en el campo de juego. La casa taiwanesa, aprovechando la obligada adaptación a la Euro 4, ha revitalizado su segmento GT en octavo de litro con este nuevo modelo que, conservando las afamadas cualidades del anterior de confort y dinamismo, ofrece ahora un estilo más moderno y deportivo.

El precio y su matrimonio con una correcta calidad constructiva y nivel de equipamiento sigue siento una de sus mejores cartas de presentación. Si la anterior gama Joymax disponía de dos versiones, Sport y Comfort, el Cruisym sólo comercializa una que pretende situarse a medio camino entre la deportividad del primero y la alta hospitalidad del segundo.

Está claro que el nuevo Cruisym llega con una frescura visual, con la carrocería rediseñada como principal novedad, pero también con una vocación más equidistante entre la funcionalidad para el día a día en la ciudad y los trayectos de media distancia. Tan urbano como de proximidad. Tan cerca, y al mismo tiempo tan lejos...

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS SYM CRUISYM 125 2018

- Precio: 3.999 € (seguro incluido y garantía 5 años)

- Colores: azul, rojo, blanco o negro mate

- Motor monocilíndrico 4 tiempos, refrigeración líquida 125 cc

- Potencia: 14,3 / 8.750 rpm

- Suspensión delantera horquilla telescópica

- Suspensión trasera doble amortiguador regulable

- Freno delantero disco 260 con pinza de dos pistones. ABS

- Neumáticos: 120/70-14" y 140/60-13"

- Peso neto: 180 kg

- Depósito de gasolina: 12 litros

- Capacidad bajo asiento para dos cascos integrales

- Guantera con 2 tomas de corriente

EQUIPAMIENTO PROBADOR

Fotos de la SYM Cruisym 125i

Fotografías por: SYM España (J. C. Orengo)
 

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