SYM Cruisym 300 (prueba): Equidistancia commuter


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El nuevo Cruisym toma el relevo del Joymax en la gama de maxiscooters de SYM manteniendo el alto confort y practicidad pero insuflándole mayores aires sport.

La marca taiwanesa ha ordenado en sus filas una de esas sustituciones que no pretenden cambiar el dibujo táctico del equipo, sino simplemente dar descanso a un jugador desgastado para dar entrada en su misma posición a otro con mayor frescura de piernas que pueda provocar un vuelco en el resultado.

Símiles deportivos a parte, lo cierto es que SYM ya ha comenzado a comercializar su nuevo Cruisym 300 a un precio de 4.799 euros (en unas semanas la versión 125cc también estará disponible) que, tomando el relevo del conocido Joymax 300 -que deja de fabricarse pero se mantiene a la venta hasta fin de existencias-, pretende revitalizar el curso de la casa asiática en el segmento de los maxiscooters de media cilindrada, en el que los principales actores como el KYMCO Super Dink 350 (4.999 euros), el Honda Forza 300 (precio n.d.) o el Yamaha Xmax 300 (5.799 euros), ya han pasado recientemente por el quirófano de las renovaciones.

El nuevo Cruisym en realidad se aprovecha de parte del camino recorrido por el Joymax desde su lanzamiento en 2012, seis años de satisfactoria singladura comercial -y que continuaban la trayectoria del anterior SYM GTS 250 lanzado en 2005- en los que el maxiscooter de origen asiático fue uno de los principales representantes del destacado salto cualitativo a nivel constructivo y de diseño que SYM ha experimentado en los últimos años, y artífice del despertar de la marca en nuestro continente como reconocido especialista en la comercialización de scooters (ha pasado de una 9 plaza en 2010 con poco más de 4.000 unidades matriculadas en nuestro país a la 6 en 2017 con el doble de ventas) gracias sobre todo a una de las mejores relaciones calidad/precio del ramo de las dos ruedas.

COMPLETO RESTYLING

Asentada en nuestro mercado con la labor de su distribuidor en España Motos Bordoy, SYM ha decidido dar un golpe de efecto en su gama más deportiva 'jubilando' su popular Joymax y dando entrada al nuevo Cruisym, que no nace de una hoja en blanco sino que hereda parte de los componentes vitales del modelo al que sustituye, como el motor monocilíndrico de 278 cc o toda la parte ciclo (chasis, suspensiones, neumáticos, frenos).

En realidad, el nuevo modelo ha sido replanteado por completo sobre todo desde un punto de vista estético: los plásticos de la carrocería nada tienen que ver con su antecesor y ahora exhiben una imagen meridianamente más deportiva, creando un conjunto de paneles afilados para una apariencia mucho más agresiva y, a nuestro juicio, más adaptada a los gustos europeos y tendencias que por aquí reinan.

Llama la atención el redibujado frontal en forma de flecha, los numerosos revestimientos por todo el vehículo con una textura que imita la fibra de carbono y, en general, la buena presencia de una carrocería que está disponible en los colores rojo, blanco o negro mate.

El propósito de SYM no es otro que refrescar uno de sus baluartes reinventándolo desde el nombre hasta la imagen, pero conservando el espíritu conmuter de un modelo muy valorado por su alto confort y su inagotable elenco de soluciones para el día a día, tanto en la ciudad como en sus alrededores.

Por ese motivo, durante la toma de contacto que mantuvimos con el nuevo Cruisym 300 el pasado 23 de mayo, ruteando más de 150 km por carreteras retorcidas cercanas a la ciudad de Madrid, pudimos percibir que las mejores cualidades del Joymax, tales como la elevada espaciosidad para dos personas, la exagerada capacidad de carga bajo el asiento, y el buen trabajo tanto a nivel mecánico como ciclístico de un modelo poseedor de un dinamismo siempre bien considerado, se mantenían en líneas generales inalteradas; pero que se había trabajado en aquellos aspectos en los que el maxiscooter podía mejorar.

ALTO CONFORT PARA DOS

Empecemos por ahí. Aparte de una estética profundamente revalorizada, como ya hemos comentado, el margen de superación ha pasado por mejorar la vida a bordo.

El conductor se sigue acomodando a sus anchas, sentado en un confortable asiento con apoyo lumbar y buena tapicería antideslizante, con una postura erguida -nada recostada como en otros modelos de la competencia- y acercada al manillar para un gobierno bastante directo del scooter.

Me llamó especialmente la atención el confort aumentado para mis largas piernas, con posibilidad de estirarlas cómodamente o mantenerlas flexionadas, gracias a la doble plataforma para apoyar los pies.

Es propio de los scooters GT ofrecer tanta hospitalidad a bordo, si bien del Cruisym -como antes el Joymax, pues en este aspecto no hay variaciones- seguimos opinando que sigue tratándose de uno de los modelos de su categoría que mejor acogen al piloto, gracias a un triángulo ergonómico a medio camino entre las posturas recostadas y las más deportivas.

El eventual pasajero también campa a sus anchas con un amplio espacio en el asiento, estriberas plegables engomadas y con sistema 'one touch' que evita desplegarlas o recogerlas utilizando las manos, y dos generosas asas a los lados de la zaga para sujetarse con las manos con tranquilidad al vehículo y no acusar incomodidades durante sus estancias a bordo, incluso si éstas se alargan.

La visibilidad de los espejos retrovisores panorámicos anclados a la carrocería ha mejorado considerablemente, ofreciendo, ahora sí, un estupendo y amplio reflejo de lo que sucede a nuestras espaldas.

La gama Joymax estaba compuesta por dos versiones, Sport y Comfort, para adaptarse a las necesidades y gustos del cliente dependiendo de si primaba la comodidad a bordo o la estética de acabados deportivos.

Para el Cruisym, la marca tan sólo comienza a comercializar una única versión que pretende situarse a medio camino entre ambos enfoques, de ahí se entiende que junto a unas líneas deportivas no encontremos por ejemplo una pantalla frontal recortada, sino todo lo contrario, una amplia superficie parabrisas alta y envolvente que ofrece una gran protección casi del 100% del cuerpo del conductor: tan sólo los conductores de mayor estatura (como es mi caso, 1,87 m. de altura) solamente el casco queda algo desamparado por el impacto del viento.

Además, se puede regular en altura en dos posiciones, operación que no se realiza manualmente sino que requiere de herramientas.

HUECO INTERMINABLE

Los clientes favoritos de este tipo de megascooters suelen ser personas que valoran por encima de todo, además de la alta protección y confort, una elevada capacidad para todas esas 'cargas' que les acompañan diariamente en el trasiego urbano.

Hemos comprobado cómo bajo el asiento del nuevo Cruisym sigue escondiéndose un basto hueco -de los más elevados del segmento- donde podemos alojar dos cascos integrales de talla XL, y aún queda espacio en medio para otros objetos; en lugar de los cascos podemos albergar una raqueta de padel con funda, o un maletín de ordenador acostado, o una mochila de deporte grande, o una sombrilla de la playa...

Cualquiera que sean nuestros hobbys y aficiones, parece que tienen cabida en ese interminable cofre, que además cuenta con una luz de cortesía, un tapizado interior y un cómodo sistema de amortiguación que facilita la tarea de abrirlo, acción que se realiza con la llave desde el cláusor, o eléctricamente desde un botón en la piña izquierda del manillar sin necesidad de apagar el motor.

Volvemos a contar, a mano derecha del retroescudo, con una generosa guantera con tapa pero sin cerradura, donde además de espacio suficiente para guardar objetos como carteras, gafas de solo y manojo de llaves, disponemos de dos tomas de corriente, una tipo mechero y otra tipo USB, que nos permitirán enchufar nuestros smartphone -incluso en marcha- y recargarlos.

Reconocemos otras soluciones de su antecesor como son el blindaje con bombín por guillotina de la cerradura, la tapadera de la boca del depósito de combustible (aunque ahora se abre eléctricamente desde el contacto y el tapón no dispone de cerradura), y el botón de luces warning, situado esta vez en la piña derecha del manillar en lugar de un pulsador en el retroescudo. Para aparcarlo, se puede apoyar sobre el caballete central o lateral.

EQUIPAMIENTO Y TECNOLOGÍA

Respecto al Joymax, se mantiene casi inalterado el equipamiento y soluciones tecnológicas, como son todas las luces con iluminación led (líneas de posición, Guide Light, intermitentes en la base de los retrovisores y piloto hexagonal 3D) a excepción del doble faro delantero que usa halógenos.

Por su parte, la instrumentación ha sido re-estilizada con nuevas formas ahora pentagonales para enmarcar los dos relojes analógicos de la velocidad y cuentarrevoluciones, manteniendo el pequeño display LCD -ahora en posición central- que nos informa con buena visibilidad del cuentakilómetros (parcial, total y de aceite), reloj digital, nivel gasolina, temperatura del motor, y va acompañado por diversos testigos de intermitencia, luz de carretera, presión de aceite y carga de batería.

Se han perdido sin embargo algunos detalles de utilidad, como las rejillas situadas en el interior del escudo frontal, bajo la guantera, un sistema de convección de aire caliente hacia el puesto de conducción muy apreciado durante los meses más fríos del año, una solución además poco habitual en el segmento que para esta nueva generación se ha desestimado; tampoco encontramos un detalle cualitativo y seña de identidad del Joymax como eran los intermitentes delanteros integrados en los retrovisores -ahora situados en su base-, o el sistema con interruptor bajo el asiento que cortaba la corriente dificultando así el robo del vehículo. Hemos perdido asimismo las luces antiniebla, el respaldo del pasajero que se añadía de serie en el Joymax Comfort y el sistema Start&Stop que apaga el motor en los recesos de nuestros desplazamientos y que, según los responsables de Motos Bordoy, no suponía un ahorro de combustible tan rentable como para mantenerlo.

¿CÓMO VA?

Nuestra excursión con el Cruisym 300 nos llevó hasta el Embalse de El Atazar en donde realizamos un reportaje fotográfico, y hasta esas carreteras retorcidas que lo colindan para anotar las primeras sensaciones a bordo del nuevo megascooter taiwanés que, a pesar de encontrarse fuera del que se supone será su hábitat natural, dejó muestras de un comportamiento dinámico eficaz, ágil y agradable.

Equipa el mismo motor que el Joymax 300, denominado internamente F4, un monocilíndrico de cuatro tiempos y cuatro válvulas con inyección electrónica y refrigeración líquida, caracterizado -como en casi todos los SYM- por el tratamiento cerámico de su cilindro que reduce tolerancias y desgastes.

Para esta nueva generación, esta mecánica se ha puesto al día con fin de superar la Euro 4 y, aunque mantiene casi inalteradas sus cifras de potencia declaradas (27,3 CV a 7750 rpm), en la práctica se percibe un ligerísimo descenso de las prestaciones que, sin embargo, no merman las sobrades capacidades para desenvolverse cada día en el tráfico urbano gracias a unas vivas aceleraciones, o en los recorridos de extrarradio, con una adecuada energía que nos ha llevado en nuestra ruta a alcanzar -no sin esfuerzo- los 140 km/h. La autonomía, con un depósito de 12 litros, está declarada entorno a los 300 km.

Con un funcionamiento suave y de vibraciones muy reducidas que prácticamente no se sienten en el habitáculo, el Cruisym responde al puño de gas con bastante inmediatez, y aunque no ofrece una contundente patada en ninguna zona del cuentavueltas, su entrega es siempre satisfactoria, traccionando con progresividad y sin titubeos gracias a su lineal curvas de par.

Tampoco hay cambios en la parte ciclo, vertebrada entorno a un bastidor de configuración Double Bone, con doble estructura de tubos de acero que aporta una buena estabilidad y rigidez al conjunto. Se trata de un scooter de generosas dimensiones y peso -cercanas a los 2,2 metros de largo y 200 kg- y, como tal, sus fuerzas dinámicas tienden a acumular la mayor parte del peso hacia atrás, dejando una menor sensación de aplomo en el tren delantero sobre todo cuando conducimos a ritmos altos en zonas reviradas.

SYM anuncia un incremento del ángulo de inclinación, ahora de 42, de ahí que la capacidad para tomar curvas, sin llegar a ser su especialidad, es algo mayor en esta nueva generación.

El Cruisym dispone de una horquilla hidráulica de 33 mm de diámetro delante y una pareja de amortiguadores hidráulicos detrás (ajustables) que, junto al eficaz entramado de tubos que parten hacia adelante y que 'abrazan' el tubo de dirección trabajan para minimizar bastante estas tendencias al 'vaivén' en la dirección y equilibrar el reparto de cargas sobre sus ejes.

El conjunto se distingue por su tarado suave y confortable, muy capaz para enfrentarse a las típicas hostilidades del pavimento urbano; es un scooter de pura cepa y por tanto prima la comodidad de los ocupantes en detrimento de cierto aplomo de las suspensiones, que no obstante muestras una correcta eficacia para hacerlas rodar por alguna carretera de curvas. El disco delantero de 260 mm mordido por pinza de dos pistones resuelve la frenada con mucha solvencia, potencia y correcta dosificación. El ABS está firmado por Bosch y su funcionamiento no llega a ser intrusivo.

EN CONCLUSIÓN

SYM pretende dar un golpe de efecto en el concurrido segmento de scooters GT 300 con su nuevo Cruisym del que, sin poder decir que incremente sus argumentos desde un punto de vista de equipamiento o tecnología, continúa manteniendo alto el listón de la funcionalidad para el día a día, conservando ese perfil intacto de vehículo idóneo para un uso polivalente tanto en el congestionado tráfico callejero como en largas distancias por vías rápidas, y el altísimo confort para dos personas. La marca asiática ha puesto especial esfuerzo principalmente en el rediseño de la carrocería, mucho más deportiva, moderna, atractiva y europeizada, y en fortalecer el encanto hacia el bolsillo del comprador, pues con 4.799 euros sigue siendo uno de los más asequibles de su segmento. Además, existe actualmente una promoción del lanzamiento que incluye 5 años de garantía y seguro incluido desde los 21 años de edad.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS SYM CRUISYM 300I 2018

- Precio: 4.799 euros (seguro incluido y garantía 5 años)

- Colores: rojo, blanco o negro mate

- Motor monocilíndrico 4 tiempos, refrigeración líquida 278 cc

- Potencia: 27,3 CV / 7.750

- Suspensión delantera horquilla telescópica

- Suspensión trasera doble amortiguador regulable

- Freno delantero disco 260 con pinza de dos pistones. ABS

- Neumáticos: 120/70-14" y 140/60-13"

- Peso: 198 kg

- Depósito de gasolina: 12 litros

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

 
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Comentarios (1)

  • sireider
    sireider 29-05-2018

    Buenas, yo tuve oportunidad de probar este modelo con mi pareja en el último Motomadrid y disiento un poco de vuestras impresiones... efectivamente tiene un buen maletero, buenos frenos y el motor es suave pero no especialmente potente (o al menos poca diferencia noté con mi actual Piaggio 300) pero de cómoda tiene poco... como otras taiwanesas que he probado, va muy dura de suspensiones y asiento y es un suplicio pasar por algún bache o "guarda tumbado"... sólo por eso la tuvimos que descartar de la lista, pues la señora sufre de la espalda. Un saludo

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