Triumph Bonneville Speedmaster (prueba): ¿Bobber o cruiser?


Vota

0 0

La familia de las Bonneville se complementa con su versión más americana, la Speedmaster de 1.200 cc... Una Bobber ¡de dos plazas!

En plena explosión de su éxito, Triumph ha batido sus records de ventas y de resultados en su último ejercicio comercial. Además de convertirse en el motorista exclusivo de Moto 2 para 2019 algo que convencerá sin duda a los lectores más deportivos de las bondades de sus motores tricilíndricos-, el fabricante británico de Leicestershire ha firmado un acuerdo con el gigante indio Bajaj

La Triumph Motorcycles (la sociedad renacida en 1983 gracias a John Bloor) se beneficia de la gloria de la precedente Triumph Engineering (fabricante de motos entre1902 et 1983) y, con ello, de una historia repleta de modelos evocadores (Bonneville, Speed Twin, Trophy, Thunderbird o Daytona, para citar sólo algunos). También, por supuesto, de los laureles de las gamas Tiger, nacidas a mediados de los años 30 del siglo pasado (en 1936). En cambio, las Speedmaster son claramente más jóvenes, puesto que la primera de ellas nació a principios de siglo Del siglo XXI, por supuesto.

Pero olvidemos a sus modelos más lambda y pasemos a contemplar su lado más malote con la prueba de esta nueva Speedmaster. Empecemos señalando la particularidad importante de esta Triumph Bonneville: en el mismo bastidor de la conocida Bobber, esta Speedmaster admite ahora ¡a un pasajero!



Alone again?

Olvídate pues de aquello de te pido un taxi y yo te sigo hasta tu casa o la mía, si por una vez se ha cumplido el milagro por el que muchos salen de noche. Sí, ése en el que por una vez ¡hay posibilidades de no volver sólo! Esta Triumph puede ser un atractivo adicional en tus noches de caza y pesca Cuando, en 2015, la marca de Hinckley lanzó la nueva gama Bonnie, el único modelo que faltaba para speedmasterizar era precisamente éste, el Bobber.

Con su llegada, la familia se completa con una baza que gustará a quienes deseen una moto de estilo clásico, y a quien quedara fascinado por el estilo bobber sin suspensión trasera, pero que se encontraran limitados a un uso single. Y recordemos que en inglés esto significa tanto en solitario como soltero. Así, en mi opinión, esta moto se dirige más hacia un público acompañado, que no estaba, por siempre y para siempre, dispuesto a abandonar la posibilidad de usar esta particular Bonneville a dúo.

Bonnie 1.200 cc

Parte de la base técnica es la de la Bobber, aunque con las actualizaciones técnicas y estéticas de la nueva Black. Anotemos que, además de la incorporación de algunos detalles cromados para gustar más en USA, las llantas de palos de las precedentes Speedmaster han sido reemplazadas en 2018 por unas de radios. Ello se corresponde mejor con el aire estético que se desea para este modelo clásico. Lo mismo cabe decir de la horquilla que, en esta versión, recibe unos fuelles de goma

Y, por supuesto, el motor es el twin Bonnie: el bicilíndrico inspirado en el de las viejas motos old british style, pero ya en la versión 1.200 cc High Torque (Alto Par Motor) con cigeñal a 270 grados. Y, por supuesto, igualmente remapeado en la configuración Bobber. Lo del alto par se resume en que da 106 Nm a sólo 4.000 rpm, mientras que la potencia máxima es de 77 CV a 6.100 rpm. Así, ésta última crece alrededor de un 10% al respecto del motor T120 standard. Monta doble airbox y un nuevo escape de acero cromado cuyo catalizador de doble cámara queda escondido entre los tubos de escape. En el corazón de esta reinterpretación más cruiser de la Bonnie T120 se halla el mismo motor de agua con el radiador colocado en vertical por delante de la cuna del cuadro. No dudes de que la respuesta al gas de la Speedmaster es ahora aún más poderosa y profunda. Las prestaciones puras, por si los acasos, son decididamente superiores a las del modelo 2015, puesto que... ¡el par ha crecido un 42%! frente a la anterior Speedmaster.

No obstante, las aletas pulidas, las bridas de los colectores, -igualmente aleteadas-, y los falsos carburadores (por supuesto, debajo de lo que parecen unos viejos Amal, se esconde en realidad una moderna inyección), engañan a los neófitos y confortan a los viejos fans de la marca. Añádase que, a la gestión electrónica, con acelerador electrónico 'ride by wire', que cuenta con dos mapas (road y rain) y control de tracción desconectable, se une el cruise control Por cierto, los intervalos de mantenimiento de esta Speedmaster se asimilan al resto de 1.200 cc de la familia: 16.000 km.

Estética

El tablier único de instrumentación, realizado expresamente para este modelo, es decididamente agradable. En la Speedmaster encontraremos también un faro anterior full-LED con luces diurnas de 5 pulgadas enmarcado en una carcasa de estilo góndola clásico, completado por un piloto trasero igualmente carente de bombillas tradicionales Pero entremos en la técnica del cuadro: tomado directamente de la Bobber standard y con ruedas gruesas de 16, se abastece, en lugar de los Nissin de las Bobber, del nuevo conjunto de frenos Brembo: un doble disco anterior de 310 mm y pinzas flotantes de dos pistones.

La horquilla, ahora con cartuchos hidráulicos, es una KYB con barras de 41 mm. Su recorrido es de sólo 90 mm, como corresponde a una bobber aparentemente sin suspensión posterior. Efectivamente, atrás encontramos un monoamortiguador escondido bajo el culo del piloto que simula, gracias a un basculante en forma de jaula de acero, un chasis hardtail.

Probando, probando

Está claro que esta moto es un poco una Bonneville T120, y un poco una Bobber La Speedmaster reúne así buena parte de las virtudes de la familia Bonnie: de la Bobber procede un motor con aún más par motor y, de la T120 el uso a dúo.

El asiento es biplaza, pero desmontando el segundo y pequeño sillín original, los más heavy podrán transformarla a mono en cualquier momento. Eso sí, ya adelantamos que no es posible hacer lo propio con el guardabarros posterior Precisamente por la posible presencia de un acompañante, la frenada se ha mejorado y las suspensiones, con la horquilla ahora por cartuchos, es más sólida. Una vez a sus mandos, se goza de un manillar beach bar, muy amplio, dotado de puños de grosor variable, y unos mandos absolutamente suaves y fáciles de usar.

Aunque el cambio es algo ruidoso -y responde con sonoros cloncks al subir y bajar marchas, en particular el embrague asistido es tan dulce como se pueda desear. Los dos mapas del motor, Road y Rain, dan la misma potencia de 77 CV, pero difieren en que la respuesta debe ser más sensata en el modo lluvia. Sin embargo, a la hora de la verdad no se observan grandes diferencias entre ambas, y en las dos se mantiene aún un ligero y apenas perceptible on-off. Por el contrario, el motor es muy fluido, y rebosa de par.

Su mayor poder llega entre 2.000 y 5.000 vueltas, así que su zona buena es muy amplia siempre que busques ensancharla por abajo. Está claro que una estirada escandalosa a altas vueltas estaría totalmente fuera de lugar en este tipo de moto. Al gas, la respuesta es noble y flexible, progresiva hasta decir basta.

Al respecto del motor 900 cc de 55 CV, (que en este aspecto es indudablemente todavía más suave y dúctil, y más alegre en sus subidas de vueltas), sólo manifiesta una lógica mayor retención y una mayor tendencia a vibrar a partir de las 4.000 rpm (aunque curiosamente los temblores desaparecen en su mayoría a 500 rpm más), junto a una mayor transmisión a la marcha de sus inercias mecánicas.

En todo caso, en esta Speedmaster se nota el nuevo mapping Bobber, indudablemente más suave y fluido, frente a las primeras versiones de 1.200 cc. Además, la capacidad para rodar a menos de dos mil giros en marchas largas ha crecido, algo muy apetecible en una moto destinada a asolar los boulevards como ésta, y esto es lo que cuenta. Las modificaciones como la adopción del subchasis para el pasajero hacen que el peso sea algo mayor.

Según el fabricante, la Speedmaster pesa 245,5 kg, para 237,5 kg en el caso de la Bobber Black (también con dos discos delanteros), y 228 kg para la Bobber de simple disco

Beyond the bobber

En resumen, está claro que esta Speemaster va un paso más allá de la Bobber, un modelo casi de nicho de mercado destinada a quien posiblemente ya tenga otra moto en su garaje o asume que va a disfrutarla siempre en solitario. Naturalmente, las suspensiones tienen unos recorridos muy escasos, nada que no pueda atribuirse al chasis tipo falso hardtail, pero trabajan bien los defectos de la carretera salvo en baches duros. ¿Cómo podría mejorar esta moto en plan cruiser? ¿Quizás con una correa de neopreno para la transmisión en lugar de una cadena?...

En todo caso, en su escenario natural, los ambientes relajados, la Speedmaster es convincente- Ya nos gustó la Bobber, y también la reciente Bobber Black: diseños acertados, acabados de calidad, chasis noble ¡y un motor con una entrega a bajas vueltas voluptuosa, casi erótica! Eso sí, cuando te den ganas de inclinar, algo que no coartan ni su diseño de parte ciclo ni sus neumáticos Avon, (si bien se nota claramente la mayor inercia del neumático delantero sobredimensionado en los cambios de dirección) sólo el inmediato roce de las estriberas acompañará y limitará de manera inmediata el grave y sólido sonido del bicilíndrico De hecho, su conducción en curva se rige por trazadas abiertas y suaves que dibujen al máximo e impidan que te quedes sin poder tumbar hasta cerrar lo necesario las trayectorias

Porque esta moto no es ni quiere ser una deportiva, y te dará en paciencia y placer contemplativo, lo que no permite en mordacidad. La Speedmaster llega en colores Jet Black a14.350 euros, mientras que el Cranberry Red añade 175 € (14.525 €). Por su lado, los bitono Fusion White y Phantom Black con doble acabado pintado a mano suponen un incremento de precio de 300 euros.

Triumph ofrece también dos versiones especiales, la Maverick Inspiration Pack(con escapes negros y manillar recto, a 1931 euros) y la Highway Pack, (con parabrisas, protecciones metálicas, y bolsas laterales, a 1903,50 euros, sin m. de o.).

'Highlights' técnicos de la Triumph Bonneville Speedmaster

1. Motor bicilíndrico de 1.200 cc, 97 x 80 mm

2. Potencia: 77 CV a 6.100 rpm

3. Cambio de 6 relaciones

4. Embrague multidisco en aceite

5. Chasis tubular de acero

6. Suspensión delantera telescópica de 41 mm

7. Suspensión trasera por mono amortiguador con muelle

8. Basculante posterior doble brazo de acero hardtail

9. Instrumentación analógica

10. Alimentación por inyección, refrigeración por líquido

11. Depósito de 12 litros

12. Ruedas de 100/90-16 150/70 R16

13. Peso en vacío 245,5 kilos

14. Doble disco delantero de 310 mm, pinza de 2 pistones paralelo, y trasero de disco de 255 mm. ABS.

¡Accesorizate!

Por supuesto, podrás personalizar la Speedmaster de 14.350 euros por completo: con su exclusiva configuración de asiento doble o monoplaza y los más de 130 accesorios a elegir en tu concesionario o online, podrás disfrutar de una Speedmaster tuya.

La lista comprende desde escapes Vance & Hines, bolsas laterales, estribos highway, protecciones para el motor y parabrisas touring regulable, además del kit para desmontar el asiento trasero con un acabado correcto del parafango.

Para facilitar la tarea, y bajar el precio, están disponibles dos versiones especiales. El kit Highway (1.903,50 euros) valoriza las posibilidades touring del modelo: bolsas traseras en piel y algodón encerado, parabrisas touring, asiento confort para el piloto, asiento para el pasajero más ancho, y algunos detalles cromados, como la protección del propulsor, el soporte para el apoyo de la espalda del acompañante, el portaequipajes y el tapón de aceite transparente.

El kit Maverick Inspiration (1.931 euros), por el contrario el nombre no procede del piloto catalán de Roses, por supuesto, sino de una raza de caballos americanos-, asemeja a la Speedster a la Bobber, con un look más minimal y malote: asiento simple de color marrón con pespuntes, manillar plano y más inclinado, escape Vance & Hines negro, y otros componentes igualmente de este color como los colectores de escape, el tapón de aceite, y un kit para desmontar la parte trasera para darle un aspecto aún más agresivo. No falta, tampoco, el equipamiento Boneville Speedmaster específico destinado a los usuarios

Fotos de la Triumph Bonneville Speedmaster

Fotografías por: Guillem Hernández (Sessantuno)
 

Comentarios

  • Sé el primero en comentar

Añadir un comentario

  • * Esta información no se mostrará

Estoy de acuerdo

Uso de cookies

En Motofan utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus gustos mediante el análisis de comportamientos de navegación. Si hace click en el botón "Estoy de Acuerdo", consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestras Condiciones Legales, sección "4.8. Cookies e IPs"