Yamaha EC-03: cambio de chip

Aceites castrol

Publicado el 03/10/2011


Vota

1 0

¿Harto de malos olores y suciedad? ¿Cansado de gastar medio sueldo en gasolina? ¿Te importa verdaderamente el medio ambiente? No lo pienses más, cambia el chip y hazte con el nuevo EC-03. Te sorprenderá.

Se ha hablado tanto del nuevo EC-03, que en Solo Moto ya teníamos ganas de hincarle el diente. Es cierto que en los últimos años han pasado varios scooters eléctricos por la redacción, pero, por primera vez, teníamos la oportunidad de probar uno fabricado por una marca de primera línea como Yamaha.

La firma de Iwata lleva mucho tiempo experimentando con vehículos como el EC-03, y en Japón lleva años comercializando modelos como el Passol, primo hermano de nuestro invitado, por lo que estaba claro que nos íbamos a encontrar ante un scooter de calidad, bien realizado y con muchas cosas interesantes que ofrecer.

La mínima expresión

A simple vista, el EC-03 recuerda, salvando las distancias, a aquellos ciclomotores minúsculos y con espacio para un único ocupante como el Yamaha Yamy o Mobilette Cady de los ochenta. Con ellos comparte su ligereza (pesa unos escasos 56 kg), su diseño compacto (1.080 mm de distancia entre ejes y sólo 60 cm de ancho), la manejabilidad de un patinete y, eso sí, con una excelente calidad de fabricación y una imagen muy simpática. Es la mínima expresión de un scooter, con poco más que ofrecer, en cuanto a equipamiento, que una pantalla digital como cuadro de instrumentos, una pequeña óptica Multiconvex/halógena o un gancho como dispositivo de carga.

La parte ciclo no es mucho más ostentosa. En suspensiones se confía en una horquilla convencional de 22,5/50 mm delante y un amortiguador de 55 mm detrás, mientras que en frenos se conforma con dos tambores monoleva de 95 y 150 mm, que, en el caso del EC-03, cumplen sobradamente con las expectativas.

La clave

Es cierto que si nos fijamos únicamente en el equipamiento, puede decepcionar su extrema sencillez, pero es precisamente esa simplicidad la que lo hace tan funcional y le permite disfrutar de unas prestaciones, en el día a día, cercanas a las de un ciclomotor convencional. Sabiamente, sus creadores han tenido muy cuenta sobre todo el peso y, por qué no, la escasa superficie de rozamiento de sus estrechos neumáticos de 60/100-12. Y es que cuanto menos peso tenga que desplazar, menor será la energía a exigir a su batería, por lo que ganará en argumentos fundamentales como prestaciones y, en especial, autonomía.

Comparativamente hablando, el motor de 1,4 kW -colocado en el buje de la rueda posterior- se aproxima a las prestaciones de un scooter de 50 cc con motor de ciclo 4T. Hay que tener en cuenta que dispone de dos tipos de entrega de potencia: Standard y Power, aunque sólo la segunda permite desplazamientos por una gran ciudad con relativo desahogo.

Como buen eléctrico, la aceleración es suave, y además el puño del gas es muy preciso y goza de una progresividad perfectamente aprovechable que le deja circular a cualquier velocidad, sin tirones ni imprecisiones. Aunque no es la primera vez que probamos un eléctrico, no deja de sorprender su extrema suavidad, ausencia de ruido, humos y suciedad, factores innatos en un scooter eléctrico y que son, obviamente, su verdadero leitmotiv.

Su rendimiento

Bajo el asiento encontramos el enchufe necesario para recargar la batería.

En cuanto a la velocidad que es capaz de lograr, cumple con lo legal; en plano alcanza bien los 45 km/h, y si lo forzamos un poco más, prácticamente hasta los 50 km/h, aunque, como era de esperar, se reducirá aún más la autonomía de su batería de iones de litio. Y es que si se le da un trato de scooter convencional, es decir, sin miramientos y con el gas a tope durante la mayoría del tiempo -y siempre y cuando el terreno sea llano-, raramente alcanzará los 30 km… Lo mejor es que para recargarlo no hace falta más que un enchufe y, eso sí, disponer de siete horas para una carga completa.

Sea como sea, no estamos ante un scooter convencional -ni siquiera se adquiere en los concesionarios, hay que contactar directamente con fábrica-, eso está claro. Yamaha lo sabe, y por ello no planifica su futuro como el de cualquier otro modelo de su gama. Se podría decir que, al menos actualmente y a pesar de un precio de 2.400 euros, el EC-03 es una alternativa a un scooter tradicional más que un sustituto. Por decirlo de algún modo, es un medio de transporte complementario perfecto para desplazamientos cortos que se puede transportar muy fácilmente; en barco, caravana e incluso en el maletero de muchos coches. ¡Comprobado!


Fotos de la Yamaha EC-03

Fotografías por: Juan Pablo Acevedo / Santi Díaz
 

Comentarios (1)

  • shox
    shox 06-10-2011

    Cuanto de autonomía?

Añadir un comentario

  • *No se mostrará
    • Introduce las palabras
    Generar otra imagen

×

Uso de cookies

En Motofan utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus gustos mediante el análisis de comportamientos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestras condiciones legales, sección "5.8 Cookies e IPs"

×

Uso de cookies

En Motofan utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus gustos mediante el análisis de comportamientos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestras condiciones legales, sección "5.8 Cookies e IPs"