Yamaha Tracer 900 & Tracer 900 GT (prueba): Consolidación touring


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En su segunda generación, la rediseñada Tracer 900 alienta su cara turística sin mermar la deportiva con mejoras ergonómicas y geométricas.

La Tracer 900 entró con buen pie y buena prensa en 2015 como versión rutera de la adrenalínica MT-09, con una balanza sport-touring claramente decantada hacia el lado de la deportividad, y donde los elementos diseñados para disfrazar la naked en cómoda y más autónoma turística, tales como pantalla, carenado, cubremanos, depósito mayor, ergonomía relajada, modos suavizados, etc. surtían cierto efecto y permitían alejarse unos días de casa aunque no lograban convertirla -tampoco era la intención- en una viajera de pura cepa, sino más bien en un emocionante híbrido a bordo del cual devorar curvas era algo más prioritario que devorar kilómetros.

Tres temporada después y convertida en todo un éxito de ventas que la sitúa como líder de su segmento con más de 30.000 unidades despachadas y una cuota del 33% (le siguen la BMW S1000XR -18%-, la Triumph Tiger 800 -14%- y la Ducati Multistrada 950 -12%), la marca de Iwata la somete a su primera actualización, de grado bajo y sin suponer cambios profundos, que tan sólo preven apuntalar su trayectoria impecable mediante arreglos de enfoque rutero.

La personalidad touring de la Tracer 900, en esta segunda generación, ha centrado el esfuerzo de los 'psicólogos' japoneses... Bajamos a Granada el pasado fin de semana del 14 y 15 de abril para comprobar si, efectivamente, la terapia aplicada ha logrado subir la autoestima turística de la montura y si, a lo largo de una ruta soleada de 240 km y tramos cambiantes, nos trasmitía algo más que no hubiéramos catado en la primera prueba del modelo (léela pinchando aquí).

Sin modificaciones en el electrizante propulsor de tres cilindros de 115 CV, sin variaciones en el ligero chasis forjado de aluminio, ni en la horquilla invertida de 41 mm o el Monocross trasero con bieletas, sin alteraciones en el potente equipo de frenos, la Tracer 900 conserva intactas sus aclamadas cualidades dinámicas, con prestaciones por doquier repartidas equilibradamente en su cuentarevoluciones, y un ejemplarizante matrimonio entre manejabilidad, confort y emociones.

YAMAHA TRACER 900 2018: ¿EN QUÉ CAMBIA?

Los cambios de esta versión 2018 se encuentran, principalmente, en la vida a bordo. Subidos a la nueva Tracer sentimos que sigue siendo una moto acogedora, con una postura de conducción erguida y realmente relajada, sobre todo para la espalda y los brazos, en menor grado para las piernas, con una flexión algo pronunciada que en largos viajes causa fatiga. El triángulo ergonómico puños/asiento/estriberas no sufre variación alguna, pero sí que disfrutamos de un manillar más estrecho (-16,5 mm) para un manejo más natural.

El asiento ha sido revisado
, tanto en la calidad como en la forma y mullido, con tal de ser más cómodo. Su altura crece una pizca (pasa de 845 a 850 mm) y la accesibilidad a la moto sigue siendo uno de sus hándicap, aunque la gran estrechez del asiento en su unión con el depósito facilita en gran medida que lleguemos con los pies al suelo una vez subidos. Que conste, que esta altura del asiento se puede regular a una posición más elevada, de 865 mm, en el caso de conductores altos que así lo prefieran. Yamaha también ha pensado en el pasajero, beneficiando su confort con nuevos reposapiés y asideros, rediseñados y reubicados para incrementar su espaciosidad.

La pantalla parabrisas, que sigue siendo fácilmente ajustable con una sola mano -incluso en marcha-, sufre una mínima transformación en sus formas para ampliar su superficie, y nos dio la sensación de proteger algo más que su antecesora, aunque la cobertura aerodinámica, sobre todo de hombros para arriba, sigue sin considerarse uno de sus puntos más destacables.

Se suma a la búsqueda de esa 'turistificación' un subchasis reforzado y alargado para que la Tracer soporte con más robustez los viajes con pasajero y maletas. Estas últimas cuentan con puntos de anclaje integrados en el caso de optar por montar las oficiales de la casa.

UN REDISEÑO CONSERVADOR

El nuevo diseño de la carrocería es otro de los 'highlights' en esta Tracer 900, que conserva los aires del modelo anterior aunque ahora mejora su finición y exhibe unos plásticos de trazos suavizados. A nuestro juicio, los diseñadores han buscado recrear una estética menos agresiva que la versión anterior, como intentando transmitir una apariencia más casada con su re-enfoque turístico -o menos deportivo, dicho de otra forma-. Algo tendrá que ver el perfil del cliente de esta sport-tourer, motorista con una media de más de 20 años de experiencia sobre ruedas, y que posiblemente encuentre esta imagen más conservadora más acorde con sus gustos (son puras conjeturas de un servidor...). A elegir, dos combinaciones de color para la versión estándar, Nimbus Grey o Tech Black.

Hemos dejado para el final el único cambio respecto a la versión 2015 que sí altera el comportamiento dinámico de la nueva Tracer 900, visto que hasta el momento todo lo relatado en realidad no hace más que aumentar el confort de los ocupantes. Se trata del basculante, que ha sido alargado en unos considerables 60 mm (para un total de 592 mm) y que, por consiguiente, acaba generando cambios en las geometrías de la moto como la batalla, que se alarga hasta el metro y medio. Esta 'estirada' entre ejes de la Tracer implica, nuevamente en la búsqueda de incrementar sus capacidades turísticas, una mayor estabilidad en recta en detrimento de su reactividad en los giros.

YAMAHA TRACER 900: EN MARCHA

Así lo comprobamos en nuestra exhaustiva toma de contacto granadina, que nos llevó a recorrer, en un 'simulacro' del hábitat al que se dirige la Tracer 900, carreteras con curvas, velocidades y asfaltos de toda índole, y que nos ha permitido sacar a la luz nuevamente la calidad constructiva, el carácter versátil y la manera en que te emociona una moto que, conservando lo mejor de la anterior generación propone, en esta puesta al día, nuevas virtudes. Notamos, por ejemplo, que su estrechez general es menor, merced a los cubremanos rediseñados: son mucho más discretos y, en línea con el resto del restyling de la moto, pierden deportividad..., y también aparatosidad, por lo que la circulación entre coches resulta más fácil, pues es 100 mm más estrecha de punta a punta del manillar.

Como nos había sucedido hace tres años en la presentación de la primera versión, también por tierras andaluzas, la Tracer nos hecho disfrutar tanto que no nos hubiera importado haber hecho muchos más kilómetros que los 240 completados a sus lomos. Al llegar al hotel por la tarde, estaba casi como cuando pusimos rumbo esa misma mañana, fresco y sin cansancio alguno, a pesar de que la ruta había sido por momentos exigente. La moto no fatiga, ni por posición ni por estilo de pilotaje. Se gobierna confortablemente pero al mismo tiempo con una postura que permite enlazar curvas con autoridad sobre el manillar.

La manejabilidad es una de sus grandes cualidades y permite balancearla con soltura de giro en giro. La parte ciclo hace un excelente trabajo, con un ligero y robusto chasis al que nada se le puede reprochar. La suspensiones, en cambio, vuelven a denotar cierta 'blandura' de tarado, y a nuestro juicio su tendencia a hundirse más de lo deseado en conducción deportiva, la horquilla en fuertes frenadas o el amortiguador en aceleraciones potentes a la salida de curva, podría mejorarse, aunque sea a costa de perder ese compromiso con el confort que, entendemos, la marca ha priorizado. Se pueden ajustar tanto horquilla como amortiguador, así que habría que probar en un posterior test a fondo cuánto podríamos encontrar ese feeling más aplomado de la nueva Tracer. La frenada es intensa y el tacto de la maneta modulable.

Del motor CP3 lo hemos dicho todo o casi todo. Este tres cilindros de 847 cc y diseño crossplane -probado anteriormente en la MT-09 y la primera MT-09 Tracer- es capaz de generar altas dosis de prestaciones caracterizadas por su excepcional reparto, desde bajas vueltas hasta más allá de las 10.000 rpm, sin acusar caídas o pérdidas de potencia en todo el recorrido de la aguja y con un funcionamiento fino y carente de vibraciones.

Sus 115 CV dan mucho de sí, de una forma vivaraz, adrenalínica, por momentos incluso con más ímpetu del que se puede esperar de una moto de vocación turística, y su rebosante par motor -de 87 Nm a 8500 vueltas- deja constancia en todo momento de un empuje elevado y progresivo. Dentro del segmento de las motos de 650-1050cc que existen actualmente en el mercado, la Tracer sigue jactándose de una de las mejores relaciones potencia/peso (un 0,403) gracias a sus 115 CV y sus 210 kg.

Asociado a un cambio de seis marchas con embrague asistido y antirrebote que suaviza el engranaje y evita pérdidas de agarre en las reducciones fuertes, la mecánica resulta bastante elástica y aprovechable. Seguimos disponiendo de tres modos de conducción, específicos para la Tracer (su actuación dulcifica la entrega respecto a la MT-09) con los que encontrar el feeling deseado en la entrega de potencia dependiendo del entorno o los ánimos del conductor (el más polivalente Standard con un par más lineal; el más apaciguado modo B que raciona las prestaciones en mayor medida para cuando se pone a llover, por ejemplo; y el agresivo modo A, con la respuesta más fuerte en bajos y medios regímenes con el que el conductor encontrará un extra de adrenalina), así como un sistema de control de tracción desconectable y con dos posiciones.

En su equipamiento de serie seguimos encontrando la instrumentación con pantalla digital multifunción, la toma de 12 V y el caballete central.

YAMAHA TRACER 900 GT, LA VERSIÓN PREMIUM

La Tracer 900 esta vez no viene sola. Yamaha la ha desdoblado configurando una segunda versión 'Gran Turismo', que también pudimos catar en la presentación internacional. La nueva Tracer 900 GT amplía todavía más los horizontes del usuario gracias a un equipamiento añadido respecto a la estándar que incrementa todavía más su confort, funcionalidades y capacidad de carga.

Todas las novedades que hemos ido desgranando hasta el momento sobre la renovada Tracer 900, las comparte también la 'GT'. Pero esta variante añade elementos como las maletas laterales rígidas de 22 litros de volumen -no son suficientes para guardar un casco integral- que se abren y desmontan con la misma llave de contacto y que se integran de buen grado en la línea de la moto, y se colorean a juego con la carrocería, que en esta versión ofrece a escoger tres tonalidades (Midnight Black, Nimbus Grey y Phantom Blue) y adorna la horquilla delantera con un acabado dorado que no está presente en el modelo estándar.

El panel de instrumentos también cambia a mejor, con una pantalla TFT a color de buena visibilidad a todas horas del día (heredada de la Yamaha MT-10 SP) que indica indicador de marcha, la temperatura ambiente, la temperatura del refrigerante, el modo de conducción, el indicador de combustible y el consumo de combustible.

También informa del nivel de los puños calefactables, otra de las comodidades que añade la GT, seleccionables a través de una rueda ubicada en la piña derecha del manillar. Desde la piña izquierda, en cambio, podemos actuar sobre otro extra, el Control de crucero, el mismo sistema utilizado en la MT-10 y que actúa sólo en las marchas 4, 5 y 6 al conducir entre 50 km/h y 180 km/h.

Durante la mitad de la jornada nos tocó pilotar esta Tracer premium, disfrutando sobre todo en las partes de la ruta más alegres y retorcidas gracias a su sistema de cambio rápido o Quickshift (otro añadido a la estándar), que funciona sólo para subir de relaciones sin necesidad de embragar ni cortar gas. El tacto en el pedal del cambio nos resultó ligeramente duro circulando a bajas velocidades y en marchas cortas, necesitando un mínimo esfuerzo para meter marchas, que se desvanece prácticamente cuando vamos en la zona media o alta del cuentavueltas a ritmo alto, por otra parte, que es donde más sentido tiene este sistema para poder conducir más apasionadamente.

Por último, la GT permite una mayor regulación de las suspensiones, tanto de la horquilla invertida como del monoamortiguador, ambos firmados por Kayaba, ahora completamente regulables. La delantera se puede regular en compresión (tubo izquierdo) y rebote (derecho), -en la estándar sólo se puede modificar la precarga del muelle y la extensión del hidráulico- mientras el trasero incorpora en este versión un regulador o pomo remoto que sale bajo el asiento por el lado izquierdo y que permite ajustar cómoda y manualmente la precarga del amortiguador, en una moto pensada para el turismo en la que pueden variar con frecuencia el peso de las maletas o la presencia o no de pasajero, y que puede requerir por tanto un ajuste del tarado de ese mono con tal de encontrar el comportamiento deseado en carretera. Destacar que el incremento de la GT respecto a la estándar es de unos 13 kg.

El precio de esta versión GT es de 13.299 euros, lo que supone 1.800 euros más que la estándar. La disponibilidad comercial de ambas es de junio.

YAMAHA TRACER 900 2018: CONCLUSIÓN

Viendo el comportamiento del mercado continental en el que las motocicletas de viaje o sport touring han sido las que más incremento en ventas han experimentado en los últimos años, es lógico y comprensible que una marca como Yamaha, ante la competencia cada vez más exigente, haya decidido actualizar, tras tres años, su Tracer 900, apuntalando su cara deportiva, incrementando su vocación turística, presentando una nueva versión de alta gama GT y, en definitiva, potenciando el feeling de una moto paradigmática en el segmento de las sport-touring con tal de que se mantenga en lo más alto del ranking de matriculaciones y siga encandilando a todos esos experimentados riders que, cuando viajan, no renuncian a afrontar una carretera de curvas con espíritu sport. Más moderna, rediseñada, más cómoda, más equipada, más protectora... La nueva Tracer 900, ahora también en versión GT de 'altos vuelos', está preparada para seguir marcando el camino.

Nuevas características de la Tracer 900 de 2018

- Precio: 11.499 euros

- Diseño del carenado

- Manillar más estrecho con protectores de manos más finos

- Asientos con un nuevo diseño

- Nuevo parabrisas ajustable

- Geometría trasera renovada para mejorar las características de Touring

- Nuevo reposapiés para el pasajero

- Nuevos asideros para pasajero

- Nuevo guardabarros trasero

Características exclusivas de la Tracer 900GT de 2018

- Precio: 13.299 euros

- Maletas laterales rígidas a juego con la carrocería incluidas de serie

- Panel de instrumentos TFT (transistor de película fina)

- Horquilla delantera invertida totalmente ajustable con acabado dorado

- Amortiguador trasero con ajustador de precarga remoto

- Sistema de cambio rápido (QSS) para subir de marcha

- Control de crucero

- Puños calefactados

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

Fotos de la Yamaha Tracer 900

Fotografías por: Yamaha Press
 
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Comentarios (1)

  • alejandro
    alejandro 23-04-2018

    Hola hace tiempo que estoy pensando en comprar esta moto pero el tema de las suspensiones siempre me ha tirado para atras.
    Sabes si las suspensiones de la gt se notan mejor que en la estandar? se unden menos? algun shimmi?
    Por otra parte la cupula es suficientemente alta para no crear turbulencias en el casco en un ìloto de 1.80?
    El asiento comodo?
    Gracias

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