Comparativa Honda CBR 250 R C-ABS, Honda Scoopy SH 300i C-ABS

Publicado el 31/08/2011


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<p>Ya sea en el mundo del scooter o de la moto, honda es una de las firmas mejor representadas en la categoría media-alta. La mejor prueba, dos de sus más recientes novedades, un scooter y una moto que si por algo destacan es, sin duda al­guna, por su tecnología y calidad… vamos a conocerlos.</p>

No sé si os habréis fijado, pero, por un mo­tivo o por otro, las cilindradas medias en muchos mercados han dejado de ser, so­lamente, el paso intermedio que daba acceso a categorías o cilindradas superiores. Es cierto que vehículos como los de hoy continúan siendo “escuelas” excelentes para seguir mejorando nuestra conducción cuando ascendemos de una cilindrada inferior, pero está claro que en los últi­mos tiempos muchos usuarios han encontrado en ellos la fórmula perfecta para sus desplazamien­tos, y lo curioso es que no necesitan nada más.

Las motocicletas y los scooters englobados en la categoría A2 se muestran ideales como medios de transporte diarios gracias a su equilibrada filosofía. Por un lado, nos ofrecen unas presta­ciones muy superiores a las de un 125 cc, y, por otro, no tenemos que asumir los altos costes de adquisición o mantenimiento de una motocicleta o scooter de mayor cilindrada.

Honda, bien posicionada

Honda es una de las marcas que mejor sa­ben avanzarse a los designios del mercado, de ahí que en los últimos tiempos se haya decidido a fabricar gran cantidad de vehícu­los de los denominados lógicos, que suelen estar englobados en carnets A1 y A2, y se les reconoce por poseer una faceta funcional muy potente, aunque sin renunciar, por otro lado, a su consabida calidad tecnológica y de fabricación.

El enfrentamiento de hoy lo forman no sólo dos de sus más recientes novedades, sino que son, al mismo tiempo, dos magníficos ejemplos de cómo la firma japonesa apoya esta filosofía y estas cilindradas. Lo mejor es que lo hace desde todos los frentes, de ahí que nos hayamos decidido a comparar dos de sus mejores ofertas tanto en el mundo de la moto como del scooter y, de este modo, intentar ayudaros a escoger el vehículo que mejor se adapte a vuestras necesidades, preferencias, etc.

Defendiendo los intereses del mundo del scoo­ter encontramos al recientemente renovado SH 300i, un scooter excelente que desde siempre se ha diferenciado del resto por ofrecer a su propietario un tamaño muy contenido, junto con unas prestaciones dinámicas y mecánicas muy destacables. Frente a él, una motocicleta única dentro de la gama nipona. La CBR 250 R, al con­trario que la ya desaparecida CBF 250, explota una imagen mucho más deportiva y elaborada, con unos acabados de mayor calidad, junto con unas prestaciones superiores y un comportamiento que nos asegura horas y horas de diversión.

Diferentes puntos de vista

El cuadro de mandos, de información limitada, es muy compacto; al estilo de las súper deportivas de

Comenzaremos hablando de sus distintas posiciones de conducción. En el scooter, como prácticamente la mayoría de las veces, adopta­remos una postura muy natural, con la espalda totalmente recta, una posición muy relajada de brazos, al tener el manillar muy por encima de la cintura, y con espacio de sobras en las piernas gracias a la ventaja que nos ofrece el disponer de una plataforma totalmente plana.

La CBR 250 R, a pesar de apostar por una silueta claramente deportiva, se decanta por una posi­ción muy cómoda. Ello se debe a que las estriberas se han situado en una posición muy centrada, los semimanillares están colocados por encima de la tija y el asiento, que ofrece una buena superficie de apoyo, se posiciona un poco más bajo respecto a los manillares. A pesar de todo, como buena moto, la tendencia es la de cargar un poco de peso hacia el manillar, algo que verdaderamente se agradece sobre todo en carreteras de curvas, donde podremos mantener una posición que, con los kilómetros, cargará menos nuestra espalda y, dinámicamente, se muestra muy apta para realizar una conducción deportiva.

Ambos son vehículos muy ligeros, muy fáciles de dominar y con una conducción absolutamen­te simple. Como buen scooter, el Scoopy puede ser conducido casi por cualquiera, todos los mandos están muy a mano (los dos frenos se accionan desde el mismo manillar), y el sistema de cambio automático lo simplifica todo, ya que gracias a él sólo tenemos que preocuparnos de dar gas y frenar.

Obviamente, la conducción de la CBR es un poco más laboriosa, pero hay que decir que el funcionamiento de elementos como el cambio o el embrague es tan exquisito, que es realmente agradable de conducir. Por otro lado, es también más divertida, sobre todo en carretera de curvas; el hecho de que tengamos que ir jugando con su cambio de seis relaciones nos hace trabajar un poco, cierto, pero del mismo modo nos lo hará pasar en grande a la hora de reducir y aprovechar el freno de motor, o al poder estripar marchas para sacar un mayor partido a su mecánica.

Para todos los gustos

Y es que desde el punto de vista de la conduc­ción, nuestros dos invitados no se parecen en prácticamente nada; hasta una operación tan simple como la de frenar se realiza de forma muy distintas en uno y otro. Para comenzar, antes que nada, cabe destacar que tanto el SH como la CBR son dos auténticos superdotados en lo que a fre­nada se refiere. Hoy contamos con las versiones Combined ABS (C-ABS) de ambos (en el caso de la CBR esta versión se realiza bajo demanda), lo que significa que estamos ante dos verdaderos privilegiados, por los materiales y la tecnología que integran en este aspecto.

En el eje anterior, Honda los ha equipado con discos de 296 mm en el caso de la CBR y de 256 mm en el SH, ambos complementados por pinzas Nissin de tres pistones características de todos los modelos dotados con CBS. Mientras, detrás, la moto se conforma con un disco de 220 mm, mientras que el scooter mantiene el diámetro del disco anterior: 256 mm. Las pinzas son de simple pistón en los dos.

Como en el caso del cambio, el scooter tiene una ligera ventaja en cuanto a facilidad de ejecución sobre la moto, especialmente en el caso de conduc­tores más inexpertos, ya que solamente se tendrán que limitar a apretar las levas de freno según sea necesario. Y es que en estas versiones (también en el caso de la CBR), no tendrá ni que pensar en exceso ni qué presión ejercer, ni cómo dosificar la frenada entre ambos ejes, ya que los sofisticados (y muy bien afinados) sistemas de reparto de frenada (CBS) y antibloqueo (ABS) se encargarán de velar en todo momento por nuestra seguridad.

Como ya hemos dicho, sobre la CBR debere­mos actuar de una forma un poco distinta. Para comenzar, el freno trasero lo accionamos desde el pedal del pie derecho, lo que, por un lado, nos resta un poco de tacto, pero, por otro, contaremos con la ayuda del freno motor para detener la moto, lo que alivia un poco de trabajo a los frenos y en situaciones como en mojado nos aporta un plus de seguridad.

Ciclos a buen nivel

Honda ha hecho un trabajo muy bueno en sus dos vehículos equipándolos con todo que puedan necesitar y desarrollando una excelente labor en todos los apartados que forman sus partes ciclo. De hecho, en el caso de Scoopy, éstas han sido varias de las principales mejoras para esta ver­sión, que soluciona algunos de los puntos débiles de los primeros modelos para ofrecer un compor­tamiento dinámico aún mejor a altas velocidades.

La piedra angular sobre la que gira el resto de los componentes es el chasis. En los dos encon­tramos estructuras radicalmente distintas, pero igual de robustas y válidas en ambos casos. Junto a éste, las suspensiones desempeñan un papel vital a la hora de desarrollar el comportamiento general, por ello se ha cuidado hasta el último detalle y se han seleccionado unos elementos sencillos a la postre, pero que finalmente cumplen sin problema su cometido.

El SH 300i equipa una horquilla de 102 mm de recorrido formada por barras de 32 mm de diá­metro, mientras que en los cuartos traseros se delega la misma labor a dos amortiguadores de 95 mm regulables en precarga de muelle. Por su parte, la CBR 250 R cuenta con una horquilla de 37/130 mm anclada por una doble tija al chasis y, en el eje trasero, encontramos el habitual sistema progresivo Pro-Link, marca de la casa, sujetando un amortiguador de 95 mm de carrera.

En el caso del scooter, observaremos un apar­tado de suspensiones realmente efectivo, con una excelente labor del hidráulico en ambos que confiere al Scoopy unos niveles de confort y esta­bilidad extraordinarios, capaces de obsequiarnos con un comportamiento igualmente válido en conducción normal, como a la hora de extraer un mayor rendimiento en carretera.

La CBR se caracteriza por un comportamiento de suspensiones un poco más suave, en espe­cial en lo que se refiere a la horquilla, cuyo largo recorrido no duda en aprovechar cuando tiramos con fuerza del freno delantero. El eje posterior se muestra más homogéneo y efectivo. A la buena labor llevada a cabo por el hidráulico de su amortiguador, debemos sumarle la consabida progresividad y confort del sistema Pro-Link; sólo con pasajero echaremos en falta un poco más de consistencia.

Dinámica excelente

El tablier es el que cabe esperar en un scooter de su categoría; aúna diseño de calidad y mucha info

Si hay algo por lo que destacan nuestros dos invitados, es, sin lugar a dudas, por su estabilidad. Aparte de lo ya mencionado hasta el momento, también entran en juego en este sentido las llan­tas y neumáticos elegidos. En el caso del Scoopy se han seleccionado unas llantas en fundición de aluminio de seis palos y 16 pulgadas, sobre las cuales se han montado unos neumáticos de 110/70 y 130/70. La CBR va un poco más allá, y gracias a su diseño puede llevar unas llantas una medida más alta -de 17”- acompañadas por unas gomas de 100/70 delante y 140/70 detrás.

Con todo en su sitio, comparativamente, la CBR exhibe una mayor agilidad de movimientos que su compañero de gama. Como demuestra el propio fabricante, resulta unos cinco kilos más ligera y, por su configuración, reparte los kilos más equi­tativamente entre ambos ejes, por lo que puede mostrase muy equilibrada y liviana.

Ciertamente, el SH 300i sí que puede resultar un poco más lento en los cambios de apoyo o a la hora de cambiar de trayectoria, pero lo compensa con un mayor aplomo en el paso por curva, aunque, eso sí, sus bajos lleguen a tocar bastante antes que las estriberas de la CBR cuando circulemos a un ritmo alto en carretera.

Cuando juzguemos el papel que desempeñan ambos por carretera, debemos diferenciar claramente entre efectividad y diversión. En el primer aspecto, el Scoopy no tiene rival. Su competitiva parte ciclo, unida a su motor, prác­ticamente no da opciones a la CBR. El monoci­líndrico 4T LC SOHC 4V y 279,1 c.c. inyectado, con una potencia de 27,2 CV es pura adrenalina y tiene una capacidad de respuesta excelente, con unas aceleraciones y recuperaciones muy por encima de las de su compañera de gama.

A la hora de divertirse está claro que el también monocilíndrico 4T LC DOHC (doble árbol de levas en culata) 4V y 249,6 c.c., también inyectado PGM-F1, pero con cambio manual de seis relacio­nes se muestra más interactivo y entretenido, pero a la hora de aplicar sus 26,3 CV no lo hace ni con la misma inmediatez ni con la misma contundencia que el scooter. Por descontado, para seguirle un poco el ritmo al Scoopy deberemos llevar el motor de la CBR al trote, muy por encima de las 7.000 rpm, si no queremos quedarnos muy retrasados. Y es que mecánicamente el SH 300i es muy comple­to, ya que trabaja de forma excelente a cualquier régimen, posee un desarrollo muy equilibrado que le permite gozar de una buena respuesta en bajos y medios, pero, al mismo tiempo, su estirada final es también magnífica, ya que llega a competir en este aspecto con su rival.

Máxima funcionalidad…

La única posibilidad desde el punto de vista mecánico que tiene la CBR frente al Scoopy es su mejor facilidad para gestionar, con la ayuda de las marchas, los consumos medios. Siempre y cuando circulemos en marchas largas y con­trolando el puño del gas, la moto esgrimirá unos consumos muy poco por encima de los 4 litros de media, algo que es algo más complicado en el scooter, que se muestra un poco más derrochador en este sentido. Por si fuera poco, el depósito de la CBR es mucho más capaz –unos cuatro litros más-, por lo que puede recorrer casi el doble de kilómetros sin pasar por la gasolinera.

Está claro que el ahorro en gasolina es un de­talle muy importante, sobre todo si tenemos en cuenta que ambos vehículos serán, en la mayoría de las ocasiones, el medio de transporte que su propietario usará a diario. Pero a pesar de su ex­clusividad, el SH no deja de ser un scooter y, como tal, tiene una funcionalidad innata.

Hay cosas contra las que ninguna moto puede competir con un scooter, y la practicidad es una de ellas. Con argumentos aplastantes como la capa­cidad de carga no hay mucho que una moto pueda hacer, y es que, sabiamente, Honda ha dotado su Scoopy 300 con top box de serie, lo que soluciona de un plumazo la tan criticada imposibilidad de dejar el casco en el scooter al aparcar. Además, en el caso del SH, también podremos transportar bolsas u objetos de mayor tamaño sujetos en el gancho que hay tras el escudo o apoyados en la plataforma plana reposapiés.

Y es que pocos vehículos más prácticos que un scooter encontraremos para movernos por ciudad, su conducción automática lo hace menos cansado para afrontar las continuas arrancadas y frenadas habituales en este escenario, o incluso a la hora de zigzaguear o girar entre coches resulta más eficaz.

La CBR no se queda muy atrás en este medio, y aunque tiene un tamaño intermedio, se cuela bien entre el tráfico y su radio de giro es bastante cerrado, por lo que puede mostrarse bastante competitiva cuando hablamos de desplazamien­tos urbanos.

Y exclusividad

En los dos, la iluminación se confía a una única óptica Multiconvex con bombilla halógena de 60/55 W

Sea como sea, nos encontramos ante dos vehículos del máximo nivel. Está claro que el SH 300i va destinado a un tipo de usuario con un poder adquisitivo mayor, no deja de ser un scooter rueda alta de gama media-alta y, en especial en esta versión C-ABS, su precio deja muy claro que la exclusividad y la calidad tecnológica son algo que se paga. Es por ello por lo que el Scoopy 300 C-ABS llega a un precio de 5.549 euros y la CBR 250 R C-ABS a 4.499 euros. Obviamente, estas versiones en concreto no serán las más vendidas, pero para los que quieran un plus en seguridad son las más idóneas… No obstante, que sepáis que están disponibles a 4.999 y 3.999 euros respectivamente sin el sistema de frenada antibloqueo ABS.

Concepto Honda CBR 250 R C-ABSHonda Scoopy SH 300i C-ABS
Marca HondaHonda
Modelo CBR 250 R C-ABSScoopy SH 300i C-ABS
Año 20112011
Motor Monocilíndrico, 4 tiempos, 4 válvulas, SOHC, refrigerado por agua
Cilindrada 249 cc279 cc
Diámetro de carrera 76 mm x 55 mm x 172 mm x 68,5 mm x 1
Compresión 10,7 : 110,5 : 1
Potencia 26.4 CV27.2 CV
Par 22,9 kgm26 kgm
Alimentación Inyección electrónica de gasolina PGM-FIInyección electrónica PGM-FI
Encendido Digital transistorizado con control computerizado y avance electronicoDigital transistorizado con avance electrónico
Arranque Digital transistorizado con control computerizado y avance electronicoDigital transistorizado con avance electrónico
Embrague Multidisco en baño de aceiteAutomático centrífugo en seco
Cambio de 6 relaciones
Transmisión secundaria CadenaCorrea
Tipo chasis Doble viga de aceroColumna inferior en tubo de acero
Basculante Doble brazoMotor
Geometría
Suspensión delantera Horquilla telescópica de 37 mmHorquilla telescópica de 35 mm
Suspensión trasera 1 amortiguador Pro-Link de 104 mm2 amortiguadores de 95 mm
Freno delantero Nissin de 2 pistones ABS de 296 mm3 pistones ABS de 256 mm
Neumáticos 100/70-17 M/C 17" y 140/70-17 M/C 17"110/70-16 16" y 130/70-16 16"
Peso en vacío 166 kg172 kg
Largo total 2.030 mm2.100 mm
Distancia entre ejes 1.369 mm1.420 mm
Altura asiento 784 mm785 mm
Depósito gasolina 13 l9 l
Precio 4.599 €5.149 €
Garantía
Importador Montesa Honda, S.A.Montesa Honda, S.A.
 

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