Comparativa Honda Scoopy SH 125i, Yamaha YBR 125 Custom

Publicado el 19/10/2011


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<p>Dar los primeros pasos en el mundo de las dos ruedas puede ser muy sencillo y divertido. La clave está en escoger el vehí­culo que mejor se adapte a nuestras nece­sidades. ¿Scooter o moto? Difícil elección. Vamos a conocer lo que cada uno de ellos puede ofrecernos…</p>

A la hora de introducirnos en el mundo de las dos ruedas, dos de las formas más intere­santes (y, por qué no, convenientes) es ha­cerse con los servicios de un scooter o motocicleta de 125 c.c. Aunque ambos vehículos pertenecen a la misma cilindrada, poco tienen que ver el uno con el otro; de hecho, existe un público muy concreto para cada uno de ellos.

Para ayudar a todos aquellos que vienen del mundo del ciclomotor o bien del automóvil apro­vechando la convalidación entre carnets, hemos decidido realizar este enfrentamiento. Hoy vamos a examinar en profundidad ambos vehículos para que conozcamos todas sus características y particulari­dades, con el fin de vislumbrar, de la mejor manera posible, cuál de ellos nos puede convenir más.

 

Gran representación

Para defender como es debido los intereses de ambos mundos hemos escogido dos de los mo­delos más representativos de cada uno de ellos, eso sí, en los dos casos pertenecientes a marcas de primera línea, para que la calidad, de los dos, esté fuera de toda duda. Por su puesto, otro de los requisitos imprescindibles es que fueran dos grandes ciudadanos, desenvolverse por los gran­des núcleos urbanos debe ser algo innato para un 125, ya que es en ciudad donde suelen dar el máximo y donde, con frecuencia, se muestran más útiles y más necesarios.

Representando al mundo del scooter, qué mejor que un modelo como el Honda Scoopy, sin duda uno de los más vendidos de todos los tiempos y un urbanita sin igual en nuestro mercado. Frente a él, la Yamaha YBR 125 Clasic SP defendiendo los inte­reses de las motocicletas, ya que de alguna forma es la heredera directa de una saga con antecesoras tan ilustres y representativas en el mercado espa­ñol como la Yamaha SR 250 Special, que con su particular estilo entre urbanita y custom (también visible en la YBR) llegó a ser entre finales de los ochenta y principios de los noventa la moto-escuela más valorada y, al mismo tiempo, considerada co­mo la motocicleta urbana por excelencia.

Movilidad urbana

Estaremos prácticamente todos de acuerdo en que disfrutar de una buena movilidad urbana es una condición imprescindible en cualquiera de los dos. Gozar de una buena agilidad de movimientos, un radio de giro cerrado y unas cotas que nos per­mitan pasar por cualquier sitio son cualidades a las que no podemos renunciar. En un scooter como el SH 125i o una motocicleta ligera como la YBR Cla­sic SP, esto no es precisamente un problema, pues ambos nos brindan una facilidad de conducción exquisita, en especial en el caso de la SH. No es que la YBR sea una motocicleta muy complicada, pero la simplicidad del cambio automático por va­riador en este aspecto es obviamente más fácil de conducir que el cambio manual, ya que podremos olvidarnos tanto del accionamiento del embrague como del freno trasero en el pie. Y es que disponer de los dos frenos en el manillar y la ausencia del embrague nos proporcionan una rapidez de res­puesta, tacto y capacidad de control mayor que en la moto. Por si fuera poco, el Scoopy disfruta de una suavidad de funcionamiento exquisita, lo que aún hace más agradable su conducción, ideal, como ya hemos dicho, para conductores con poca experiencia.

Cuestión de futuro

Por otro lado, el Scoopy no puede proporcionar­nos el mismo nivel de aprendizaje que la YBR; no olvidemos que en estas cilindradas de iniciación, si lo que queremos es con el tiempo acceder a ci­lindradas mayores, lo que buscamos es alcanzar el mayor número posible de horas de vuelo para gestionar de la mejor forma motos más pesadas y con motores más potentes.

Si es así, todo lo que nos va a enseñar la YBR 125 Clasic SP no tiene precio. Aprender a trabajar con el cambio-embrague, cogerle el tacto al pedal de freno posterior y sacarle el máximo partido al freno motor son sólo algunas de las técnicas que lograremos aprender y que, como es lógico, su­pondrán una impagable experiencia para cuando, con el tiempo, demos el salto.

Todo ello, con el SH es imposible de aprender. Su simplicidad de conducción no es de gran ayuda a la hora de ir adquiriendo los conocimientos nece­sarios para conducir una moto mayor. Podremos acostumbrarnos a mantener perfectamente el equilibrio, gestionar los pesos en las frenadas y aceleraciones o, sobre todo, trazar correctamen­te, pero poca cosa más.

 

Criaturas de ciudad

Centrándonos en la movilidad urbana, como ya hemos dicho, ésta no presenta ninguna dificultad para ninguno de ellos. La YBR es realmente ligera, pesa incluso menos que el Scoopy, y su manillar tiene un radio de giro increíble; además, el ancho manillar de esta versión Clasic aún nos confiere un mejor control sobre sus estrechas ruedas anteriores, lo que le brinda una agilidad y capa­cidad de reacciones sobresalientes. Es por ello por lo que se convierte en una excelente opción para aprender; de ahí que a las de su clase desde siempre se les haya considerado motos escuela. Por si fuera poco, salvo en el caso del manillar, el resto de la moto es estrechísima, por lo que a la hora de aprovechar al máximo un giro o pasar entre coches logra poner en apuros a todo un decano en ciudad como el SH 125i.

De todos modos, el SH 125i está plenamente habituado a este medio; la capacidad de respuesta mecánica y su maniobrabilidad le aportan las cua­lidades necesarias para que nos sintamos real­mente a gusto en la urbe. De hecho, su conducción se adapta plenamente a circular por ciudad; el hecho de tener que estar acelerando y frenando continuamente favorece al cambio automático, ya que no tendremos ni que accionar el cambio ni que estar sujetando el embrague continuamente.

Practicidad

Un vehículo urbano como los que probamos tiene que ser muy funcional y práctico, propor­cionarnos las soluciones más solventes en cada momento. En este sentido, el scooter vuelve a tener ventaja frente a la moto, y es que se podría decir que el scooter nació para ser algo más que un medio de transporte, una herramienta. Es por ello por lo que, en su mayoría, llegan excelente­mente preparados para proporcionar a sus due­ños, por ejemplo, una imprescindible capacidad de carga que les ayude a transportar objetos en sus desplazamientos. Dispositivos como el cofre bajo el asiento (en el caso concreto del SH es muy pequeño), que también nos permite guardar el casco, o una plataforma plana, que en la mayoría de las ocasiones llega acompañada de un gancho, resultan perfectos para llevar con nosotros bol­sas u objetos mayores que es imposible guardar en el cofre. Tampoco podemos olvidarnos de la típica parrilla portabultos, que con los años se ha transformado en un soporte diseñado para montar fácilmente un baúl; en el caso del Scoopy, hasta existe una versión (la llamada Top Box) que lo equipa de serie.

En la motocicleta no disfrutaremos de todas estas ventajas, así que si necesitamos incorporar algún elemento tipo baúl, alforjas o red, tendremos dos opciones: o bien seleccionamos uno de ellos en el catálogo de accesorios opcionales de la propia marca o buscamos en la industria auxiliar algo que nos ayude a solventar la papeleta.

En cuanto el resto del equipamiento de serie, nuestros invitados no llegan con mucho más. Por lo que respecta a los cuadros de instrumentos, en los dos dispondremos de la información estric­tamente necesaria, con particularidades como el necesario cuentavueltas en el caso de la YBR o el reloj digital en el SH.

Primeras sensaciones

A la hora de afrontar el comparativo directo entre nuestros dos invitados, lo primero que nos llama la atención es que para subirnos a ellos tendremos que realizar movimientos muy dis­tintos. En la moto, la acción a seguir es pasar la pierna por encima del asiento, mientras que en el scooter, gracias a la plataforma plana, solamente tendremos que pasar la pierna cómodamente a través de ella. Ésta es una ventaja habitual en prácticamente todos los scooters desde que Co­rradino d’Ascanio dotara sus primeras Vespa con esta solución para que las mujeres de mediados de los años 40 pudieran montar en el scooter con las habituales faldas de la época. Esto se ha transformado prácticamente en una norma hasta nuestros tiempos, aunque con los años se le han ido dando otros usos, como, por ejemplo, para aprovecharlo como dispositivo de carga.

Una vez sobre ellos, nos sorprende la ligereza de la YBR Clasic respecto al Scoopy: sus compac­tas dimensiones y reducido peso nos permiten moverla en parado con suma facilidad. Al mismo tiempo, la estrechez de sus neumáticos nos hace movernos como de puntillas, con muy poco roza­miento sobre el asfalto, lo que entre otras cosas nos deja girar el manillar con menos esfuerzo que en el scooter, que con sus neumáticos y llantas de 110/80 x 16 y 120/80 x 16” va mejor “calzado”.

En marcha

Una vez que tenemos todo en su sitio arranca­mos ambos vehículos. En el SH lo podremos hacer exclusivamente a través de su arranque eléctrico, mientras que en la YBR Clasic tendremos una segunda opción; mediante el pedal situado en el lado derecho de su propulsor.

No hace falta recorrer muchos metros para comprobar que nos encontramos sobre dos ve­hículos radicalmente distintos en cuanto a con­ducción y comportamiento. El reparto de pesos es vital, así como las diferencias de chasis, que, co­mo veremos, no siempre van acompañadas de un comportamiento impecable de las suspensiones.

La Yamaha goza de un mejor equilibrio entre los dos ejes; su motor (muy ligero) está situado en posición central y encasillado en un chasis que, pese a no ser una virguería tecnológica, se comporta con la rigidez necesaria para una mo­tocicleta liviana como la YBR. Estructuralmente, el Honda es un poco más complejo. El motor, además de ser basculante -con las inercias que ello conlleva-, carga más peso sobre el tren posterior, lo que, obviamente, aligera un poco la dirección. De todos modos, el SH es un scooter equilibrado, con un comportamiento excelente, apoyado sobre unas suspensiones de buena calidad (horquilla telehidráulica de 39/89 mm y dos amortiguadores de 83 mm) y con un ta­rado bastante rígido, pero bien compensado para funcionar sobre asfaltos en todo tipo de estados.

 

Con toda corrección

Respecto a las suspensiones, la YBR opta por componentes un poco más sencillos (horquilla telehidráulica de 110 mm y dos amortiguadores de 105 mm) con un comportamiento mucho más suave que su oponente. A todas luces es un poco más blando, la retención de hidráulico es mucho menor, dando más importancia al funcionamiento del muelle, lo que provoca al­gunos rebotes cuando el asfalto está bacheado. En marcha es muy ágil, su estrecho neumático le favorece en este aspecto incluso frente al scooter, que comparativamente es un poco más lento en los cambios de apoyo. A pesar de todo, el SH agasaja a su conductor con una posición de conducción comodísima, fundamentada en una mejor habitabilidad y ergonomía, gracias, entre otras cosas, a que dispone de un asiento mucho más grande y confortable y una plataforma que, sin ser de las más espaciosas, nos ofrece una habitabilidad y libertad de movimientos mucho mayor que las estriberas de su rival. Por todo ello y por la buena selección de los elementos que forman su parte ciclo, dinámicamente el Scoopy resulta sumamente efectivo, se muestra más fiable y estable en las trazadas y, al inclinar, aporta una mayor seguridad que su rival.

Otro punto a tener en cuenta es la frenada, sobre todo en lo que respecta a Scoopy, pues tecnológicamente está varios peldaños por encima de la YBR Custom. Y es que mientras la Yamaha se ha quedado anclada en el pasado con la vetusta combinación entre un freno delantero de disco (de 245 mm y pinza de un pistón) y pos­terior de tambor (de 130 mm), el Honda no sólo equipa dos discos de 240 mm (uno en cada eje), sino que, además, para simplificar todavía más las cosas y aumentar la seguridad, lo dota con un evolucionado sistema de frenada combinada (CBS) de gran efectividad.

 

Particularidades

Mecánicamente, el Honda Scoopy también disfruta de una tecnología y complejidad mayor, que desencadenan en un comportamiento muy destacable. La suavidad de funcionamiento de su motor (monocilíndrico 4T LC SOHC 4V inyectado) lo hace mucho más agradable de conducir, lo que, unido a unas muy buenas prestaciones, da como resultado un comportamiento general excelente.

En este sentido, la YBR 125 Clasic SP es más ruda, su monocilíndrico 4T aire SOHC 2V con alimentación por inyección electrónica vibra un poco más y el cam­bio (de cinco relaciones) es algo brusco. No acelera nada mal, aunque es más lento que el SH, y no invita a aprovechar mucho el régimen de vueltas, más bien a circular por la zona media (entre 6.000 y 8.000 rpm), donde nos muestra su faceta más efectiva. Lo que sí es cierto es que su cambio de cinco velocidades nos hace sentir, en todo momento, un mejor control sobre ella; por ejemplo, a la hora de recuperar, cuando, al bajar un par de marchas, el motor sube de vueltas para volver a ganar velocidad. En el Scoopy, esta acción es muy distinta, aunque con el crono en la mano es incluso más rápido que la moto. El movimiento de abrir gas de golpe y que sea el variador el que go­bierne en todo momento nos da la sensación de quedarnos unas décimas clavados, sin avanzar.

Uno de los aspectos en los que más beneficia el cambio manual es a la hora de gestionar el consumo. Escogiendo una relación de cambio larga, el motor trabaja a menos vueltas, de ahí que hayamos logrado un consumo a los 100 km de sólo 2,8 litros. Y es que la YBR gasta casi un litro menos que sus oponentes (el SH gasta 3,7 litros en la misma distancia), lo que le perjudica, sobre todo debido a que su depósito de gasolina es mucho menor (7,5 litros frente a 12), a la hora de alcanzar una buena autonomía. Y es que con estas cifras, y yendo a sacarle el máximo partido posible a sus depósitos, la Yamaha nos obsequió con una autonomía teórica de 428 km, frente a los 202 del Honda, una diferencia abismal.

 

Cuestión de gustos

Como hemos visto a lo largo de este compa­rativo, las diferencias entre ambos vehículos son enormes, por lo que resulta muy compli­cado compararlos, pues, al final, compiten en ligas muy distintas. Los estándares de calidad son muy relativos: mientras el SH es entre los scooters de su cilindrada un modelo de gama media-alta, la YBR es una económica entre las suyas. De hecho, para darnos cuenta de ello, solamente tenemos que observar sus precios, 2.649 euros la YBR Clasic y 3.769 euros el SH 125i, nada más y nada menos que más de 1.000 euros de diferencia.

Pero la inversión económica para cada uno de ellos no acaba ahí. Aparte de la diferencia en los consumos, también hemos de tener en cuenta la diferencia en el mantenimiento, con detalles como el estado de la cadena de transmisión en la motocicleta (hay que engrasarla y tensarla) o la menor accesibilidad mecánica del scooter, que aumenta las horas de mano de obra en el taller.

Sea como sea, como de costumbre, la decisión de compra es siempre vuestra. Tras este com­parativo esperamos haberos ayudado a decidir cuál de los dos se ajusta mejor a vosotros y cuál puede proporcionaros los mejores argumentos en un futuro. ¡Suerte en vuestra elección!

Concepto Honda Scoopy SH 125iYamaha YBR 125 Custom
Marca HondaYamaha
Modelo Scoopy SH 125iYBR 125 Custom
Año 20112011
Motor Monocilíndrico 4T LC SOHC 4VMonocilíndrico 4T LC SOHC 2V
Cilindrada 125 cc124 cc
Diámetro de carrera 52,4 x 57,8 mm54,0 x 54,0 mm
Compresión 11,0:110,0:1
Potencia 13.7 CV10 CV
Par - -
Alimentación Inyección electrónica PGM-FI, 26 mmInyección electrónica
Encendido Electrónico digital CDIElectrónico digital CDI
Arranque Motor eléctricoMotor eléctrico y a pedal
Embrague Automático centrífugo en secoMultidisco en baño de aceite
Cambio Variador automáticoDe 5 relaciones
Transmisión secundaria Por correa trapezoidalPor cadena sellada
Tipo chasis Multitubular en tubo de acero redondoSimple cuna en tubo de acero redondo
Basculante Grupo motopropulsor oscilanteDoble brazo en acero
Geometría N.d.
Suspensión delantera Horquilla convencional con barras de 33/89 mmHorquilla telescópica hidráulica de 110 mm
Suspensión trasera 2 amortiguadores de 83 mm de recorrido, ajustables en precarga2 amortiguadores de 105 mm ajustables en precarga de muelle
Freno delantero Disco de 240 mm, pinza 3 pist. CBS1 disco de 245 mm, pinza 1 pist.
Neumáticos 100/80 x 16 y 120/80 x 163,00 - 18” ZP y 3,5 - 16” ZP
Peso en vacío 131 kg129 kg
Largo total 2.025 mm2.055 mm
Distancia entre ejes 1.335 mm1.290 mm
Altura asiento 785 mm760 mm
Depósito gasolina 7.5 l -
Precio 3.909 €2.699 €
Garantía 2 años2 años
Importador Montesa-Honda, S.A. 902 026 100Yamaha Motor España S.A. 93 703 15 00
 
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Comentarios (1)

  • canedo
    canedo 01-08-2018

    exelente reportaje

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