Comparativa Kawasaki Z 750, Yamaha FZ8

Publicado el 31/03/2011


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Con la FZ8 y la Z750 no deberás preocuparte de la marcha insertada para acelerar, ni de que respondan con violencia o brusquedad. Es lo que tiene una cilindrada intermedia, útil y eficaz como esta.

Relájate y disfruta

Las ochocientos no son motocicletas cualesquiera. Tal cilindrada implica tener entre las piernas algo más que una seiscientos, que no es poco cosa, y algo menos que una mil. Tal cilindrada es el punto intermedio, la alternativa para aquellos que no quieren ni una cosa ni la otra, y que también quieren algo que les satisfaga.

Pero tal cilindrada supone, al mismo tiempo, un alarde de prestaciones mesuradas. Puede parecer una contradicción, si bien no es así: con un cuatro en línea de esta categoría se dispone de la suficiente potencia –y de par, sobre todo de par- como para decirle adiós sin pena a una naked intermedia de 600 c.c. y dar la bienvenida, por ejemplo, a una Z750 ó a una FZ8. Buscando algo más, en éstas lo encontrarás.

Prestaciones mesuradas, seguimos, porque no es imprescindible tener la mitad de nuestro cerebro dedicada en exclusiva a no desfasarnos con el puño del gas como sucede con las motocicletas de litro. Una ochocientos es vigorosa y excitante, cierto, pero también es mucho más noble que una mil. Más dócil, más afable y más fácil... siempre que no le pierdas el respeto

Una más y la otra menos

Relájate y disfruta

Manejar una de estas dos motocicletas no es ninguna tarea complicada, porque, además de funcionar con gran finura, se dejan llevar con suma facilidad. El tacto de los mandos es correcto, y el de la palanca del cambio de velocidades, por ejemplo, no es una excepción.

En este sentido, las motocicletas Kawasaki se han caracterizado tradicionalmente porque esta palanca fuese algo dura de accionar y relativamente ruidosa. Pues con la Z750 esto ya no es así. En esta naked todo gira con suavidad y sin "rechinar" por ningún lado; aunque, hay que decirlo, nos gustó más el tacto de la FZ8, ya que el de la Z750 tiene algo del carácter brusco y deportivo que siempre ha caracterizado a las motos de Akashi.

La personalidad de la Yamaha es, si cabe, más dulce que su rival, con un embrague y un cambio más exquisito en tanto que suave y silencioso. Además, a la hora de maniobrar acompaña bastante más que la Z750. El radio de giro de la de Iwata es muy reducido y la motocicleta en sí, muy compacta, de modo que las maniobras en parado son mínimas y nada complicadas. La de Akashi, por su parte, gira poco, el manillar hace tope enseguida, y esto dificultará las maniobras.

A la vez, con un peso real en seco de 211,5 kilogramos, es en torno a trece kilogramos más pesada que la Yamaha. Esto, no obstante, es algo inapreciable una vez en marcha. La altura del asiento, exactamente igual en las dos: 815 milímetros. Una altura moderada y que no supondrá ningún problema para las tallas medianas a la hora de bregar con ellas. Y es que en la ciudad no desentonan, por mucho tráfico que haya. Frontalmente no son voluminosas –un poco menos la FZ8 que la Z750- y no es complicado colarse entre coches; y gracias a los bajos de su motor, a lo lleno que está desde bien abajo, no es necesario ir jugando con el embrague y el cambio para evitar que el cuatro en línea decaiga.

Al margen de las prestaciones, una cosa que nos ha llamado la atención es el consumo de cada uno de estos propulsores. El de la Kawasaki Z750 necesitó 7,1 litros de combustible para cubrir cien kilómetros, mientras que la Yamaha FZ8 se bastó con tan sólo 5,9. Tres años de tecnología las separan y más de un litro de diferencia, es un detalle que los que la utilicen a diario y hagan vías rápidas habrían de tener en cuenta.

Mecánicas similares

Relájate y disfruta

Hasta aquí no hemos encontrado más que diferencias entre ellas, y aunque, suele pasar cuando se comparan dos cosas, a veces se da el caso de encontrar puntos en común. Tal es el caso de los motores de estas naked. Cuatro cilindros en línea, refrigeración líquida y 16 válvulas. La cilindrada, no exactamente igual, pero sí muy próxima entre ellas: 748 centímetros cúbicos la Z750 y 779 la FZ8.

El funcionamiento, la entrega, de sus respectivos motores también es muy parejo, con par a bajo y medio régimen, y potencia arriba del todo. En la Yamaha notamos un pequeña inflexión en torno a las 5.000 rpm, si bien es algo a lo que hay que prestar mucha atención para apreciarlo.

Los dos motores están muy llenos, empiezan a dar muestras de por dónde van los tiros a partir de las 3.000 rpm, y no es hasta más allá de las 10.000 rpm que no dicen basta. Vemos así que es un rango de unas siete mil vueltas muy fructífero y aprovechable, algo que nos servirá, por ejemplo, para insertar la tercera velocidad en una carretera de curvas y olvidarnos por completo del cambio. Giran con gran finura las dos, pero el propulsor de la FZ8 nos ha parecido más fino y suave que el de su rival, cuyo motor no es tosco ni mucho menos. Por otra lado, el tacto del mando delgas es más suave y preciso en la Kawasaki.

La frenada es otro punto de encuentro entre ellas. Potente sin ser exagerada, el tacto está muy conseguido en ambas. Quizás en el primer recorrido de la maneta pueden parecer algo bruscas -no demasiado tampoco comparado con una superdeportiva-, pero en líneas generales resultan muy dosificables y fáciles de aplicar. La sensación, al pesar unos 15 kilos menos, es que la Yamaha frena algo más, pero la Kawasaki no lo hace nada mal; y eso que las dos se sirven de unos equipos bastante convencionales, sin pinzas de anclaje radial ni nada por el estilo.

En cuanto a la manejabilidad, la Yamaha es una naked más ligera y más compacta que la Kawasaki. A pesar de que las geometrías de la Z750 son algo más cerradas que las de la FZ8, la Yamaha es muy rápida entrando en la curva y en los cambios de dirección. La Kawasaki es una motocicleta también divertida y manejable en curvas, pero la de Iwata es una naked un poco más ‘R' (si sirve la expresión) que su rival.

El manillar relativamente ancho facilita los pasos a seguir para sacar rendimiento a estas monturas en carretera. Las suspensiones, sin ser espectaculares –nada en estas dos motocicletas es espectacular, pero sí muy efectivo-, están a la altura; quizá la suspensión trasera, a pesar del sistema Moncocross de bieletas que incorpora la Yamaha, peca de falta de progresividad en ambas. Y en este sentido, la Kawasaki se descompone antes que la Yamaha cuando le exigimos un poco más de la cuenta en curvas: la suspensión trasera de la Z750, también con bieletas, es algo más blanda y copia peor las irregularidades del terreno que la de la FZ8 (y la de ésta tampoco es que sea una maravilla). La estabilidad a ritmo alegre es correcta en las dos; si se les busca las cosquillas, la cosa cambia...

Por otra parte, como contrapartida, la horquilla invertida de la Kawasaki se puede regular en precarga de muelle y extensión, mientras que en el caso de la horquilla, también invertida, de la Yamaha tendremos que apañarnos con los tarados de serie.

¿Autopista? Por qué no

Relájate y disfruta

La lógica vuelve a imponerse en una naked. En dos, en este caso. La posición de conducción, tan natural en estas motocicletas,
hace que no acusemos el paso de los kilómetros. Sólo el mullido del asiento, bastante duro en ambas, más en la Kawasaki, nos
avisará de cuando en cuando para que paremos a descansar. Si encontrasen la solución (¿más mullido?) este pequeño detalle
se ganarían muchos enteros, ya que ergonómicamente, por sus formas, los asientos de las dos están muy bien diseñados y son
muy cómodos.

Una y otra nos acogen cordialmente en su habitáculo. De todas formas, nos pareció menos compacta la Kawasaki; aunque la
parte ciclo de la Yamaha es la de una mil, de la FZ1, la de Iwata es una motocicleta de pequeñas dimensiones. Resulta confortable y relajada, sí, pero sobre ella no se circula tan holgadamente como sobre la Z750.

Además, la naked de Kawasaki es más ancha frontalmente (su depósito, más amplio, es de 18,5 litros, mientras que el de la FZ8
es de 17) y cubre mejor frente al viento que nos viene de cara. Sobre la Kawasaki, las piernas van algo más resguardadas que
sobre su rival. La carcasa que cubre el cuadro de instrumentos, que haces las veces de pequeña visera, desvía en cierta medida el aire que nos incide sobre nuestro tronco. La FZ8 también lleva una parecida, pero de menores dimensiones y menos eficaz.

En cuanto a la autonomía, la Yamaha FZ8 es capaz de cubrir 288 kilómetros con un solo depósito de combustible, y la Kawasaki se ve obligada a repostar 28 kilómetros antes. Y no es porque el depósito de la Yamaha tenga una mayor capacidad –al contrario, le entran 1,5 litros menos-, sino porque sus consumos están por debajo de los seis litros a los cien. La Kawasaki, como hemos visto con anterioridad, es un poco más tragona en este sentido.

Fazer 8 sí, Z750 S no

Relájate y disfruta

Más diferencias entre estas dos motocicletas las encontramos en las opciones y las versiones que de cada una de ellas nos ofrecen sus respetivas marcas. Mientras que de la Kawasaki Z750 está disponible la versión con sistema de frenada antibloqueo ABS (7.650 euros), con la FZ8 no existe esta posibilidad. Por otra parte, la Yamaha se desdobla en una Fazer8 (8.999 euros), es decir, la misma motocicleta pero con un semicarenado, muy similar al de la FZ6 Fazer y no tanto al de la FZ1 Fazer. Además, de la Fazer8 sí que existirá la opción del ABS, que no está aún a la venta.

Tres años después no es muy probable que Kawasaki lance al mercado una Z750 con semicarenado como la Fazer8. Pero quién sabe, igual si algún día renueva su modelo estrella sí que contempla la posibilidad de desdoblarlo, como ha hecho Yamaha desde un principio.

Centrándonos en las motocicletas que hoy estamos comparando, sólo nos queda decir que la FZ8 cuesta 8.499 euros y que la Z750 sigue a la venta a un muy interesante precio de 7.099 euros. Y son mil cuatrocientos euros de diferencia, de mucha diferencia. En cualquier caso, Yamaha puede alegar que la suya es una de las últimas naked en aparecer, mientras que la Z750 es, cuando menos, una veterana. Kawasaki, en cambio, se justificará diciendo que, tras más de tres años, la suya sigue ahí arriba, encabezando las listas de ventas... y al parecer no tiene previsto bajar del número uno de ventas, pues se sigue vendiendo muy bien aún con la llegada de su nueva rival.


Juanan Martín
Fotos: Juan Pablo Acevedo
Santi Díaz (Estudio)

Las ochocientos no son motocicletas cualesquiera. Tal cilindrada implica tener entre las piernas algo más que una seiscientos, que no es poco cosa, y algo menos que una mil. Tal cilindrada es el punto intermedio, la alternativa para aquellos que no quieren ni una cosa ni la otra, y que también quieren algo que les satisfaga.

Pero tal cilindrada supone, al mismo tiempo, un alarde de prestaciones mesuradas. Puede parecer una contradicción, si bien no es así: con un cuatro en línea de esta categoría se dispone de la suficiente potencia –y de par, sobre todo de par- como para decirle adiós sin pena a una naked intermedia de 600 c.c. y dar la bienvenida, por ejemplo, a una Z750 ó a una FZ8. Buscando algo más, en éstas lo encontrarás.

Prestaciones mesuradas, seguimos, porque no es imprescindible tener la mitad de nuestro cerebro dedicada en exclusiva a no desfasarnos con el puño del gas como sucede con las motocicletas de litro. Una ochocientos es vigorosa y excitante, cierto, pero también es mucho más noble que una mil. Más dócil, más afable y más fácil... siempre que no le pierdas el respeto

Una más y la otra menos

Relájate y disfruta

Manejar una de estas dos motocicletas no es ninguna tarea complicada, porque, además de funcionar con gran finura, se dejan llevar con suma facilidad. El tacto de los mandos es correcto, y el de la palanca del cambio de velocidades, por ejemplo, no es una excepción.

En este sentido, las motocicletas Kawasaki se han caracterizado tradicionalmente porque esta palanca fuese algo dura de accionar y relativamente ruidosa. Pues con la Z750 esto ya no es así. En esta naked todo gira con suavidad y sin "rechinar" por ningún lado; aunque, hay que decirlo, nos gustó más el tacto de la FZ8, ya que el de la Z750 tiene algo del carácter brusco y deportivo que siempre ha caracterizado a las motos de Akashi.

La personalidad de la Yamaha es, si cabe, más dulce que su rival, con un embrague y un cambio más exquisito en tanto que suave y silencioso. Además, a la hora de maniobrar acompaña bastante más que la Z750. El radio de giro de la de Iwata es muy reducido y la motocicleta en sí, muy compacta, de modo que las maniobras en parado son mínimas y nada complicadas. La de Akashi, por su parte, gira poco, el manillar hace tope enseguida, y esto dificultará las maniobras.

A la vez, con un peso real en seco de 211,5 kilogramos, es en torno a trece kilogramos más pesada que la Yamaha. Esto, no obstante, es algo inapreciable una vez en marcha. La altura del asiento, exactamente igual en las dos: 815 milímetros. Una altura moderada y que no supondrá ningún problema para las tallas medianas a la hora de bregar con ellas. Y es que en la ciudad no desentonan, por mucho tráfico que haya. Frontalmente no son voluminosas –un poco menos la FZ8 que la Z750- y no es complicado colarse entre coches; y gracias a los bajos de su motor, a lo lleno que está desde bien abajo, no es necesario ir jugando con el embrague y el cambio para evitar que el cuatro en línea decaiga.

Al margen de las prestaciones, una cosa que nos ha llamado la atención es el consumo de cada uno de estos propulsores. El de la Kawasaki Z750 necesitó 7,1 litros de combustible para cubrir cien kilómetros, mientras que la Yamaha FZ8 se bastó con tan sólo 5,9. Tres años de tecnología las separan y más de un litro de diferencia, es un detalle que los que la utilicen a diario y hagan vías rápidas habrían de tener en cuenta.

Mecánicas similares

Relájate y disfruta

Hasta aquí no hemos encontrado más que diferencias entre ellas, y aunque, suele pasar cuando se comparan dos cosas, a veces se da el caso de encontrar puntos en común. Tal es el caso de los motores de estas naked. Cuatro cilindros en línea, refrigeración líquida y 16 válvulas. La cilindrada, no exactamente igual, pero sí muy próxima entre ellas: 748 centímetros cúbicos la Z750 y 779 la FZ8.

El funcionamiento, la entrega, de sus respectivos motores también es muy parejo, con par a bajo y medio régimen, y potencia arriba del todo. En la Yamaha notamos un pequeña inflexión en torno a las 5.000 rpm, si bien es algo a lo que hay que prestar mucha atención para apreciarlo.

Los dos motores están muy llenos, empiezan a dar muestras de por dónde van los tiros a partir de las 3.000 rpm, y no es hasta más allá de las 10.000 rpm que no dicen basta. Vemos así que es un rango de unas siete mil vueltas muy fructífero y aprovechable, algo que nos servirá, por ejemplo, para insertar la tercera velocidad en una carretera de curvas y olvidarnos por completo del cambio. Giran con gran finura las dos, pero el propulsor de la FZ8 nos ha parecido más fino y suave que el de su rival, cuyo motor no es tosco ni mucho menos. Por otra lado, el tacto del mando delgas es más suave y preciso en la Kawasaki.

La frenada es otro punto de encuentro entre ellas. Potente sin ser exagerada, el tacto está muy conseguido en ambas. Quizás en el primer recorrido de la maneta pueden parecer algo bruscas -no demasiado tampoco comparado con una superdeportiva-, pero en líneas generales resultan muy dosificables y fáciles de aplicar. La sensación, al pesar unos 15 kilos menos, es que la Yamaha frena algo más, pero la Kawasaki no lo hace nada mal; y eso que las dos se sirven de unos equipos bastante convencionales, sin pinzas de anclaje radial ni nada por el estilo.

En cuanto a la manejabilidad, la Yamaha es una naked más ligera y más compacta que la Kawasaki. A pesar de que las geometrías de la Z750 son algo más cerradas que las de la FZ8, la Yamaha es muy rápida entrando en la curva y en los cambios de dirección. La Kawasaki es una motocicleta también divertida y manejable en curvas, pero la de Iwata es una naked un poco más ‘R' (si sirve la expresión) que su rival.

El manillar relativamente ancho facilita los pasos a seguir para sacar rendimiento a estas monturas en carretera. Las suspensiones, sin ser espectaculares –nada en estas dos motocicletas es espectacular, pero sí muy efectivo-, están a la altura; quizá la suspensión trasera, a pesar del sistema Moncocross de bieletas que incorpora la Yamaha, peca de falta de progresividad en ambas. Y en este sentido, la Kawasaki se descompone antes que la Yamaha cuando le exigimos un poco más de la cuenta en curvas: la suspensión trasera de la Z750, también con bieletas, es algo más blanda y copia peor las irregularidades del terreno que la de la FZ8 (y la de ésta tampoco es que sea una maravilla). La estabilidad a ritmo alegre es correcta en las dos; si se les busca las cosquillas, la cosa cambia...

Por otra parte, como contrapartida, la horquilla invertida de la Kawasaki se puede regular en precarga de muelle y extensión, mientras que en el caso de la horquilla, también invertida, de la Yamaha tendremos que apañarnos con los tarados de serie.

¿Autopista? Por qué no

Relájate y disfruta

La lógica vuelve a imponerse en una naked. En dos, en este caso. La posición de conducción, tan natural en estas motocicletas,
hace que no acusemos el paso de los kilómetros. Sólo el mullido del asiento, bastante duro en ambas, más en la Kawasaki, nos
avisará de cuando en cuando para que paremos a descansar. Si encontrasen la solución (¿más mullido?) este pequeño detalle
se ganarían muchos enteros, ya que ergonómicamente, por sus formas, los asientos de las dos están muy bien diseñados y son
muy cómodos.

Una y otra nos acogen cordialmente en su habitáculo. De todas formas, nos pareció menos compacta la Kawasaki; aunque la
parte ciclo de la Yamaha es la de una mil, de la FZ1, la de Iwata es una motocicleta de pequeñas dimensiones. Resulta confortable y relajada, sí, pero sobre ella no se circula tan holgadamente como sobre la Z750.

Además, la naked de Kawasaki es más ancha frontalmente (su depósito, más amplio, es de 18,5 litros, mientras que el de la FZ8
es de 17) y cubre mejor frente al viento que nos viene de cara. Sobre la Kawasaki, las piernas van algo más resguardadas que
sobre su rival. La carcasa que cubre el cuadro de instrumentos, que haces las veces de pequeña visera, desvía en cierta medida el aire que nos incide sobre nuestro tronco. La FZ8 también lleva una parecida, pero de menores dimensiones y menos eficaz.

En cuanto a la autonomía, la Yamaha FZ8 es capaz de cubrir 288 kilómetros con un solo depósito de combustible, y la Kawasaki se ve obligada a repostar 28 kilómetros antes. Y no es porque el depósito de la Yamaha tenga una mayor capacidad –al contrario, le entran 1,5 litros menos-, sino porque sus consumos están por debajo de los seis litros a los cien. La Kawasaki, como hemos visto con anterioridad, es un poco más tragona en este sentido.

Fazer 8 sí, Z750 S no

Relájate y disfruta

Más diferencias entre estas dos motocicletas las encontramos en las opciones y las versiones que de cada una de ellas nos ofrecen sus respetivas marcas. Mientras que de la Kawasaki Z750 está disponible la versión con sistema de frenada antibloqueo ABS (7.650 euros), con la FZ8 no existe esta posibilidad. Por otra parte, la Yamaha se desdobla en una Fazer8 (8.999 euros), es decir, la misma motocicleta pero con un semicarenado, muy similar al de la FZ6 Fazer y no tanto al de la FZ1 Fazer. Además, de la Fazer8 sí que existirá la opción del ABS, que no está aún a la venta.

Tres años después no es muy probable que Kawasaki lance al mercado una Z750 con semicarenado como la Fazer8. Pero quién sabe, igual si algún día renueva su modelo estrella sí que contempla la posibilidad de desdoblarlo, como ha hecho Yamaha desde un principio.

Centrándonos en las motocicletas que hoy estamos comparando, sólo nos queda decir que la FZ8 cuesta 8.499 euros y que la Z750 sigue a la venta a un muy interesante precio de 7.099 euros. Y son mil cuatrocientos euros de diferencia, de mucha diferencia. En cualquier caso, Yamaha puede alegar que la suya es una de las últimas naked en aparecer, mientras que la Z750 es, cuando menos, una veterana. Kawasaki, en cambio, se justificará diciendo que, tras más de tres años, la suya sigue ahí arriba, encabezando las listas de ventas... y al parecer no tiene previsto bajar del número uno de ventas, pues se sigue vendiendo muy bien aún con la llegada de su nueva rival.


Juanan Martín
Fotos: Juan Pablo Acevedo
Santi Díaz (Estudio)

Concepto Kawasaki Z 750Yamaha FZ8
Marca KawasakiYamaha
Modelo Z 750FZ8
Año 20072010
Motor DOHC de 4 cilindros, 4 tiempos, 16 válvulas, refrigeración líquida4 cilindros 4 Tiempos Liquid Cooled DOHC 16 Válvulas
Cilindrada 748 cc779 cc
Diámetro de carrera 68,4 x 50,9 mm x 468 x 53,6 mm x 4
Compresión 11,3:112:1
Potencia 106 CV106 CV
Par 8,06 kgm8,4 kgm
Alimentación Inyección electrónica Keihin 32 mmInyección electrónica Mikuni de doble mariposa con cuerpos 35 mm y trompetas de admisión de dos longitudes (125/150 mm)
Encendido Electrónico digital CDIElectrónico digital CDI
Arranque Motor eléctricoMotor eléctrico
Embrague Multidisco en baño de aceiteMultidisco en aceite
Cambio De 6 relacionesDe 6 relaciones
Transmisión secundaria Por cadena selladaPor cadena de retenes
Tipo chasis Espina central en aceroDoble viga en fundición de aluminio
Basculante Doble brazo en aluminioDoble brazo en aluminio de fundición CF, con refuerzo superior
Geometría 24,5° y 103 de avance25° y 130 mm de avance
Suspensión delantera Horquilla invertida 41/120 mm, precarga y extensiónHorquilla invertida Kayaba con barras de 43/120 mm
Suspensión trasera Sistema Uni Trak con amortiguador de 124 mm, precarga ajustableAmortiguador Kayaba de 130 mm con sistema de bieletas Monocross, ajustable en precarga
Freno delantero 2 discos Wave 300 mm, 4 pistones2 discos de 310 mm, pinzas Sumitomo monoblock de 2 pistones (ABS opcional)
Neumáticos 120/70 y 180/55 ZR17120/70 ZR 17 y 180/55 ZR 17
Peso en vacío 203 kg211 kg
Largo total 2.085 mm2.140 mm
Distancia entre ejes 1.440 mm1.460 mm
Altura asiento 815 mm815 mm
Depósito gasolina 18.5 l17 l
Precio 6.799 €8.749 €
Garantía 2 años2 años piezas y Mano de Obra
Importador Kawasaki Motor EuropeYamaha Motor España, S.A.
 

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