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10 Consejos para el mantenimiento de tu motoEVITA PROBLEMAS MAYORES

Publicado el 07/04/2016


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Tener la moto al día es la mejor manera de evitar averías y asegurarnos de que siempre va a estar siempre lista y a nuestra disposición...

En cualquier relación hay que dar para recibir y la historia entre tu querida moto y tú no iba a ser menos. Cuando dejamos que la rutina envenene algo, poco a poco lo que en principio era tan maravilloso va languideciendo y estropeándose. No es que me ponga sensible pero con la moto va a suceder exactamente igual. Por eso ahí van 10 consejos básicos para conservar el buen aspecto y funcionamiento de tu moto:

1.- Una buena limpieza. Tener la moto limpia es importante por muchos motivos, e incluso uno de ellos es que tú mismo tenderás a valorarla más por el hecho de verla reluciente: si limpias la moto no te cogerán por sorpresa posibles problemas como fugas de líquidos (aceite, refrigerante, frenos o gasolina), roturas, tornillería suelta y perdida o puntos de óxido. Además al eliminar la suciedad evitas que esta pueda bloquear o acabar estropeando algún componente. La limpieza debe realizarse primero con agua y jabón, nunca empezar por el trapo o la esponja para no estropear la pintura y los materiales delicados como el plástico o el metal pulido. Después de enjabonar, frotar y aclarar bien no te olvides del secado, especialmente en climas húmedos y zonas de costa.

2.- la cadena al día. Si has limpiado la moto, después es importante que dediques un momento al engrase de la cadena. No es nada engorroso, basta con que tengas un espray de grasa específica y con la moto subida al caballete o moviendo la moto hacia delante o atrás en caso de que tengas pata de cabra, rocíes lubricante sobre los eslabones. Hazlo por el interior, que es donde interesa lubricar, y con una mano enfrenta un pañuelo o trapo por detrás de la cadena para evitar que el espray sobrante manche partes de la moto que no debe y el lugar donde estés haciendo la operación. Cada vez que vayas a engrasar la cadena, comprueba que la tensión de la misma está entre los valores recomendados por el fabricante de la moto. Si no es así no dudes en tensarla para garantizar larga vida.

3.- Revisa los aceites. El día que dediques a la limpieza periódica es el momento ideal para hacer una inspección visual de los niveles de aceite, refrigerante y líquido de frenos. No te canses de inspeccionar si el aceite del motor está en su nivel y también si sufre variaciones: comprueba si tu moto consume o no. Hay motores que por construcción tienen tendencia a un consumo de aceite que es de lo más normal y otros que sin embargo prácticamente no consumen nada. En los dos casos es importante comprobar si la tendencia del motor en este sentido se mantiene o si por el contrario en un momento dado varía, pasando a consumir más de la cuenta, en cuyo caso habrá que estar alerta. Conserva siempre una botella del aceite que lleves en el motor: que sea exactamente el mismo a poder ser, no sólo las especificaciones técnicas sino también marca y modelo. Si en un cambio de aceite te cambian a otro aceite de marca diferente, comprueba que la nueva marca te convence y pide que te guarden un litro para ti. Conviene mucho tenerlo a mano para estas valiosas pequeñas revisiones caseras.

El aceite del cambio o del cardan (si tu moto los tiene) no es muchas veces tan fácil de revisar, así que recuerda en el taller que te los revisen cada vez que tengas que cambiar el aceite del motor.  

4.- Líquido de frenos OK. El líquido de frenos se ve a través de una ventanita en su depósito. Bajará un poco a medida que se desgasten las pastillas, pero está pensado para que nunca llegue a su nivel mínimo, ni siquiera al límite de desgaste de los frenos. Si observases que baja mucho (con la moto completamente vertical), además de rellenarlo de inmediato por seguridad acude al taller para que comprueben posibles fugas, que posiblemente revisando a ojo el circuito serás incluso capaz de detectar tú mismo.

5.- Los neumáticos con la presión adecuada. Otra de las cosas más fáciles del mundo que debemos aprovechar para hacer ese día que hemos elegido para la limpieza periódica de la moto. En cualquier gasolinera podrás comprobar manómetro en mano si la presión de las ruedas es la correcta o si por el contrario hay que hinchar con un poco más de aire alguno de los neumáticos. Las presiones recomendadas están en el libro de instrucciones de tu moto. En ocasiones una rueda precisa que de vez en cuando le pongas más aire… como en el caso del consumo de aceite, sabrás cada cuanto sucede y que debes estar atento. Por un lado la presión correcta evita que los neumáticos duren menos de lo que deben y circulemos seguros, y por otro si tienden a perder presión estaremos prevenidos para evitar sorpresas desagradables.

6.- Ocúpate de la pintura. No se suele tener en cuenta y con el tiempo las motos se “desgracian” por ello: cuando detectes que una zona metálica pintada ha perdido su capa de pintura protectora, no esperes más para, aunque sea de forma un poco rudimentaria y poco profesional, darle una manita de pintura pincel en mano. Lo primero es limpiar la zona a pintar, eliminar el posible óxido si es que ha llegado a formarse con una lija fina, frotar con un poco de disolvente o aguarrás para limpiar cualquier rastro aceitoso que pueda hacer que la pintura no agarre bien, secar este producto y entonces ya sí, con el pincel y pintura del mismo tono tapar lo más delicadamente posible la zona afectada. Si eres meticuloso te aconsejo que al día siguiente, una vez seca la primera mano, des otro repaso con una nueva pincelada y así te durará más y tendrá mejor aspecto.

7.- Los tornillos en su sitio. Si alguna pieza de la moto se mueve cuando no debería hacerlo es que hay que apretar algún tornillo. Hazlo enseguida, antes de que sin duda lo pierdas y tengas un problema que incluso puede afectar a la seguridad y todo por una tontería. No es extraño que alguna vez descubramos que nuestra moto ha perdido un sistema de sujeción; sea tuerca, tornillo u otro elemento alternativo. No lo dejes así; aunque aparentemente el problema pueda parecer no afectar al funcionamiento o la integridad del conjunto, un tornillo siempre está ahí por algo, y si falta habrá una pieza que estará incorrectamente sujeta, vibrará o cuando menos habrá un agujero por donde entrará agua, aire y suciedad donde no debería. Si lo que has perdido es de medidas difíciles de encontrar o tiene un aspecto muy concreto deberás acudir a un taller que trabaje la marca de tu moto para que te consigan el reemplazo adecuado. Si por el contrario es un elemento estándar acude, con la muestra si es posible, a una buena ferretería y ráscate el bolsillo… te costará unos céntimos de euro. Por cierto: es una moto, expuesta a las inclemencias, y por tanto el material de los tornillos debe ser acero, a poder ser inoxidable. Nunca hierro, aunque algunas motos baratas que se venden por ahí traen tornillerías de infame calidad de serie que se oxida y debería estar prohibida… pero eso es otra historia. El material de los tornillos se indica en su cabeza: los de acero son 8.8 y si es inoxidable ,10.8. No te conformes con menos.

8.- Ajuste de los mandos. En muchos casos los controles de la moto están sujetos a componentes que sufren desgaste, es el caso de los embragues y frenos. Algunos modelos están diseñados con sistemas de tensado automático pero otros van perdiendo el tacto con los kilómetros. Lo peor de esto es que el conductor habitual no suele ser consciente porque se acostumbra al cambio progresivo de funcionamiento, pero cuando en un taller revisan los mandos y ajustan los tensados, la sensación al conducirla de nuevo es la de estar estrenando moto. Puedes hacerlo tú mismo si eres mínimamente manitas: ajusta los cables apretando sus tensores hasta que el juego libre de la maneta o del pedal sea mínimo. Nunca lo dejes tan ajustado que el juego sea “cero”: peor que llevar un cable destensado es tensarlo de más; procura dejar un milímetro o dos de juego. En el caso del cable del acelerador también sucede a menudo, pero no es tan fácil de solucionar. Un buen mecánico sabrá aconsejarte.

9.- No escatimes en las revisiones. Quien más quien menos tiene que mirar mucho el dinero y con frecuencia la gente acude al taller con el encargo de “cámbiame el aceite” y punto. No es buena idea si quieres que la moto te dure y funcione siempre perfectamente. Lo primero, sigue las instrucciones del plan de mantenimiento de la marca; y lo segundo, deja al mecánico que valore qué operaciones debe realizar, no le escatimes; el ya sabe que si quiere conservar un cliente debe ajustar los costes, pero al mismo tiempo hacer que el consumidor esté satisfecho con el resultado.

10.- Selecciona el aparcamiento. Una moto que vive a la intemperie está expuesta a todo: desde viento, suciedad, lluvia o pis de perro hasta el lamentable vandalismo de los impresentables que en hay todas partes. Fíjate en las motos que pasan mucho tiempo aparcadas en la calle y verás que muchas tienen el asiento rajado, y eso es sólo un ejemplo. Muchas veces el viento o los coches las tiran, los transeúntes se enganchan con sus espejos o manillares, e incluso las escupen o decoran con pintadas. Si quieres que tu moto dure guárdala en un garaje cerrado y cuando pise la calle no la dejes en sitios que no te inspiren confianza.

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