12+1 razones que nos llevaron al GP de Motorland Aragón


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No me imagino otra forma de viajar a un GP que en moto y por la ruta menos recta. Alcañiz nos esperaba para vivir una carrera para la historia...

Desde que nuestro Nieto, el Ángel de los moteros, nos abandonó, el Mundial todavía no había pisado asfalto español. Cuando el motor de nuestro 12+1 se apagó el pasado 3 de agosto, MotoGP había entrado en los circuitos en Brno, Spielberg, Silverstone y Misano, pero todavía no habíamos tenido la oportunidad, la afición española, de homenajear en el marco de una cita mundialista al pluricampeón zamorano. Llegó el pasado 24 de septiembre. El trazado de Alcañiz acogía el catorceavo GP de la temporada, y hasta allí se movilizaron 70.000 almas, que pudieron despedir por todo lo alto al inigualable piloto, magnificar su legado y disfrutar en su memoria de una vibrante carrera que le regaló un podio completamente español en la categoría reina.

Márquez, Pedrosa y Lorenzo, precisamente los tres pilotos españoles con más victorias en el Mundial por detrás de Nieto, pusieron el broche final a un mes de emotivos adioses -el pasado 16 de septiembre, más de 40.000 moteros se juntaron en el centro de Madrid en la mayor despedida de un deportista español que se recuerde- en una carrera que, desde el semáforo verde hasta la bandera de cuadros, se convirtió en una oda al motociclismo español por el que tanto luchó el 'Maestro', con 7 de nuestros pilotos en el top 10. Y es que Viñales, Bautista y los Espargaró se sumaron a la fiesta de los ibéricos en MotoGP con magníficas actuaciones. 

A pie de pista, vibrando en cada entrenamiento, clasificación y giros en carrera, estuvimos presentes durante los tres días de Gran Premio aragonés. Pero un GP no ha de vivirse sólo en el interior del circuito, no ha de constar sólo del espectáculo que nos ofrecen los pilotos. Un GP, en plenitud, es una experiencia transversal que un motero proyecta desde el mismo momento que sale de su casa, se sube a su moto y arranca el viaje.

Una buena ruta, entre compañeros de afición y paisajes, a través de carreteras reviradas que nos “metan en el papel” de un fin de semana motero, entre curvas, pueblos desconocidos, restaurantes y anécdotas. Así es como nos apetecía en Motofan vivir una cita con el Mundial de Velocidad, como la de Teruel, provincia de grandes planicies y rocosos despeñaderos, por donde se cuelan divertidos asfaltos para “tardar” todo lo posible en llegar a nuestro destino. ¿Hay mejor forma de llegar a un circuito que enfundado en cordura, un casco sucio y 300 km revirados a tus espaldas?

No hay duda. Junto a un grupo de periodistas de otros medios y los responsables de Honda España, que pudieron las motos para el viaje, tomamos la salida desde Barcelona el viernes 22 de septiembre apuntando hacia Alcañiz e intentando pisar lo menos posible las autopistas. 

Tuvimos la oportunidad además de subirnos a bordo y conocer a fondo la nueva X-ADV, esa atípica montura que fusiona la fisonomía de un scooter, las aptitudes de una motocicleta y ciertos extras de enfoque off-road que la convierten en una de las apuestas más revolucionarias que se recuerdan de la casa del ala y del sector de las dos ruedas en general desde hace mucho tiempo.

Confieso que tenía ciertos prejuicios sobre ese modelo. La combinación de dos mundos tan dispares se antoja innecesaria, ambigua; pero consumiendo km a sus lomos lo cierto es que -sinceramente- comenzó a encandilarme. La posición es confortable, muy erguida, y ni siquiera al final de todo un día conduciéndola llegué a notar cansancio.

Chasis, suspensiones y frenos, de gran calidad, trabajan con equilibrio: en tramos de autopista, la protección es adecuada; en trazados rápidos de carreteras convencionales, me sorprendió el aplomo de su horquilla, la capacidad para trazar con precisión, y, sobre todo, la manejabilidad que emana de ese manillar estilo endurero, plano y ancho, que permite gobernar la moto entre curvas con mucha soltura. El motor de dos cilindros 750 ha ganado algo de carácter respecto a otras versiones -NC, Integra- y ahora genera unas prestaciones que, asociadas al cambio DCT automático de la casa que ha “pulido” su funcionamiento y ampliado sus modos de conducción, permiten viajar con confort y mucha solvencia en cada situación. La estética, que cada uno la juzgue por sí mismo. A mí me va gustando cada vez más. Me costó ver el encanto externo de una moto demasiado diferente, pero que propone un look sport de absoluta modernidad. El gris, a mi juicio, es el que mejor le sienta. 

Guiados por AM Tours, de la mano del colega Alex Medina, salimos desde la ciudad condal y, tras unos primeros kilómetros pasados por agua entre coches y camiones atascados en la AP-7 que se hicieron eternos, el grupo se sumergió en una telaraña de carreteras secundarias con Valderrobres (Teruel) como destino final, surcando por el camino, entre otras, la carretera de Ulldemolins, todo un regalo para la muñeca derecha. Pudimos disfrutar junto al resto de compañeros de gremio de una tarde de asfaltos enlazados, algo húmedos por momentos, pero ideales para el propósito de inaugurar un finde de pasión por las dos ruedas.

El sábado por la mañana, Medina tenía preparada una sorpresa en forma de ruta todavía más agradable: nos propuso recorrer un par de horas de carreteras en dirección al sur hasta Cantavieja, pasando por el corazón del Maestrazgo, sierra dueña de impresionantes desfiladeros, grandes molinos e infinitas curvas de toda clase. 

Con una sonrisa bajo el casco llegamos el sábado a la Ciudad del Motor de Aragón, un complejo dedicado a la industria inaugurado en 2009 y que se ha convertido en el escenario de uno de los GGPP más modernos y mejor organizados del circuito mundialista: el de Aragón. Levantado a los pies del embalse La Estanca, en un punto estratégico entre Barcelona, Madrid, Valencia y Zaragoza, este circuito se ha convertido en poco tiempo en uno de los favoritos de pilotos y afición, tanto de MotoGP como de Superbikes.

Aparcadas las motos y con el pase colgado del cuello, ingresamos en el paddock, bullicioso espacio acotado por los camiones y Hospitalitys, zona de paso para personal de los equipos y la organización, profesionales de medios de comunicación, paragüeras y paragüeros, pilotos y público que discurren de una punta a otra como una colorida corriente fluvial durante todo el fin de semana. Además de poder vivir este show de la trastienda del Mundial, tuvimos la oportunidad de visitar algunos boxes de equipos participantes, como el del Estrella Galicia, el Idemitsu Honda Team Asia y el del Repsol HRC. Son auténticos quirófanos de la moto, donde todo se ordena y se limpia con una pulcritud de Hospital, donde se controla hasta el más ínfimo detalle (desde la temperatura y presión de los neumáticos que descansan enchufados a ordenadores, hasta cada tornillo, herramienta o pieza de sus prototipos). Allí trabajan algunos de los mejores mecánicos e ingenieros del planeta, que van y vienen sin descanso, limpiando y mimando cada milímetro de, por ejemplo, la Honda de Márquez; allí estudian las telemetrías palmo a palmo, allí controlan cada milésima, cada litro de combustible consumido..., aquello es la NASA de las dos ruedas, un costoso despliegue en el que se cocinan las victorias de uno de los escaparates del motor más relevantes del planeta. 

Por si fuera poco, teníamos acceso a los viales del interior del circuito, y desde donde se pueden ver las motos en acción a escasos metros de distancia. Ya en los entrenamientos y clasificaciones del sábado, nos plantamos en el interior de algunas curvas para presenciar el rugido ensordecedor de sus motores y esas descolgadas e inclinaciones que parecen imposibles. En vivo y en directo, las velocidades sobrenaturales a las que circulan las MotoGP no dejan a nadie indiferente, la precisión con la que trazan, la osadía con la que frenan, la frialdad con la que maquinan sus adelantamientos y los ejecutan... Todo una experiencia más cercana a la ciencia ficción que a la realidad que cualquier amante de la velocidad debería animar alguna vez en su vida.

El plato fuerte siempre se sirve el domingo. Las gradas (casi) se llenan para presenciar las batallas finales, que en Moto3 acabaron una impresionante victoria in extremis del español Joan Mir que “bailó” a los italianos para cerrar su primera bola de partido, con Morbidelli imponiéndose en Moto2, y con un carrerón de los que hacen historia en MotoGP, donde un impulsivo Marc Márquez puso a todos en pie con unos adelantamientos de infarto, para cruzar la línea de meta a 16 puntos de Dovizioso y acercarse a su sexto mundial. 

Había otras sorpresas preparadas en Motorland, emocionantes homenajes del circuito para despedir a Ángel Nieto. En uno de los parkings se formó un gran logotipo con la leyenda '12+1' conformado por más de 400 motos de aficionados. La imagen desde el cielo se proyectó en todas las pantallas gigantes de las gradas y los aplausos y ovaciones espontáneas de los miles de asistentes inundaron el complejo. Además, se instalaron lonas con la imagen del piloto fallecido en las tribunas del circuito y, al acabar la carrera de la clase reina todos los comisarios exhibieron en sus pizarras el '12+1'. Una instantánea para el recuerdo de uno de los más grandes de la historia. Una carrera para guardar en la memoria. Tres días de carretera y adrenalina para repetir. Y un 12+1 para no olvidar.  

Fotos de '12+1 razones que nos llevaron al GP de Motorland Aragón'

 

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