Blacktrack BT-03, un Softail de cafetería


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Sacha Lakic nos propone un caferacer muy especial creado a partir de una Harley Davidson Fat Bob. Todo un tributo a su venerada XLCR.

Blacktrack Motors es la apuesta personal de Sacha Lakic, uno de los diseñadores de motos más controvertido de los últimos tiempos. Desde su pequeño atelier situado en Luxemburgo, el serbio ofrece series limitadas de sus soberbias creaciones hechas al gusto de sus exclusivos clientes. Hoy nos vamos a fijar en su tercer diseño para Blacktrack Motors, la BT-03, una moto con la que rinde tributo a la Harley Davidson XLCR de finales de los setenta, uno de sus sueños de juventud.

Sacha Lakic

Para quien no esté al corriente, Sacha lakic es el responsable del diseño de la Bimota DB3 Mantra y de muchos de los modelos de la extinta marca francesa Voxan, entre los que debemos destacar las Roadster, Black Magic y la superlativa Charade. Esta última, una moto que se adelantaba más de una década al actual boom caferacer y que nos mostraba su debilidad por este tipo de motos.

Blacktrack Motors

Como os avanzábamos, Blacktrack Motors es un pequeño taller situado en Luxemburgo especializado en fabricar caferacer de alta gama en pequeñas series limitadas. Sus anteriores creaciones tuvieron como base una Honda CX500 (BT-01) y una Triumph Thruxton 1200, a la que denominó BT-02 Thruxman, como guiño a las Norton Manx de los cincuenta. Ahora, la apuesta ha ido más lejos, al tomar como moto donante un modelo realmente atípico para la fabricación de un caferacer: una Harley Davidson Fat Bob 114 con chasis Softail de última generación.

BT-03 versus XLCR

Con la BT-03, Lakic rinde tributo a una de sus motos preferidas de juventud, la Harley Davidson XCLR, la única caferacer creada por la MoCo y uno de los diseños más personales de Willie G. Davidson. De esta preciosidad negra solo se fabricaron 3.133 unidades, entre 1977 y 1979, y aunque no fue un éxito comercial en su momento, con el paso de tiempo se ha convertido en un auténtico modelo de culto.

Volviendo a la actualidad, si bien la BT-03 hace suyas algunas de las señas de identidad de la XLCR, como son su alargado y estrecho depósito de gasolina, su personalísimo colín y su escueto careado, todas piezas creadas por Sacha Lakic mediante el uso de materiales compuestos, a las que habría que sumar el guardabarros delantero y la tapa de la suspensión trasera, la decisión de tomar como base una Softail de última generación le da un sentido totalmente distinto al conjunto.

Harley Davidson Fat Bob 114

Para la creación de la BT-03, Sacha Lakic parte de una Harley Davidson Fat Bob 114. Un modelo que incorpora un Milwaukee-Eight de 1.868 cc, que produce un par de 155 Nm, montado sobre uno de los mejores chasis que ha fabricado el gigante americano, su nuevo Softail. Un cuadro rígido y sensible, que, a pesar de su distancia entre ejes, gira de una manera fluida y fiable. Junto a estos dos elementos, solo ha permanecido en la BT-03 la transmisión, sustituyendo todo lo demás por otras piezas de mayor calidad hasta conseguir una importante reducción de peso y una considerable mejora en lo que a parte ciclo y ergonomía se refiere.

Blacktrack BT-03

Además de los mencionados trabajos realizados en la carrocería consistentes en la creación de numerosas piezas con materiales compuestos, la BT-03 incorpora una larga lista de piezas fabricadas en aluminio mecanizado mediante CNC, diseñadas por el propio Lakic.

De estas, destacan el impresionante conjunto del subchasis trasero; las tijas superior e inferior de la horquilla; los mandos retrasados del cambio y freno trasero; y los soportes para el guardabarros delantero.

Junto a estas piezas artesanales, se han montado otras de algunos de los mejores proveedores del mercado buscando con ello mejorar el tacto y el carácter deportivo del conjunto, como ha sido la inclusión de suspensiones Öhlins, compuestas de una horquilla FG-424 y un amortiguador HD-501; llantas de aluminio forjado Dymag de 17 pulgadas; o el completo equipo de frenos Beringer Aerotec, con pinzas y bombas radiales.

Tampoco se ha descuidado la planta motriz, la cual se ha optimizado gracias a la instalación de un filtro de aire de alto rendimiento y un sistema de escape artesanal fabricado en acero inoxidable, con silenciosos Jekill & Hyde, acompañado de un nuevo mapa de combustible.

Un par de datos

Para finalizar, solo nos queda dar un par de datos interesantes que ponen de manifiesto la exclusividad y calidad de esta moto. Uno de ellos es su peso, si una Fat Bob de origen viene a pesar unos 296 Kg, la BT-03 deja la báscula en tan solo 248 Kg una cifra muy similar a la de una Sportster. El otro es su disponibilidad, fieles a su filosofía, Blacktrack Motors solo va a fabricar cuatro unidades de la BT-03, cada una con las variaciones y caprichos que quieran incorporar sus dueños, lo cuales deberán esperar pacientemente seis meses para tenerla.

Fotos de 'Blacktrack BT-03, un Softail de cafetería'

 

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