Circulas en moto y, de repente, ¡nieve y hielo!


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¿Qué hacer si, súbitamente, tienes que enfrentarte a condiciones de nieve o hielo en la carretera a bordo de tu motocicleta? No te pierdas estos consejos...

Antes que nada, olvídate de lo “de improviso”. Con la de horas que pasas chateando y viendo videos en tu móvil, no me dirás que no te ha quedado tiempo para echar un vistazo a tu aplicación “rain-alert” o “wheater forecast”...

En cualquier caso, ante la duda de que tendrás mal tiempo extremo, quédate en casa o bien aparca tu ruta y búscate un hotel. Circular en moto sobre nieve, y más aún, sobre carreteras heladas, es algo a evitar sin ningún género de dudas.

¿De golpe?

Eso nunca. Pero... ¿Qué hacer si el sereno te pilla de repente? Espero que por lo menos tú y tu acompañante os hayáis preparado bien contra el frío: equipamiento técnico interior, chaqueta y pantalón multicapa..., por no hablar de manoplas, o puños, guantes o asientos o hasta prendas calefactables.

No olvides que los cascos deben equipar una pantalla –clara, por favor- con lámina interna “pin-lock” para evitar el vaho. Todo esto te permitirá, conductor, centrar tu atención en…, la conducción. No se puede pretender siquiera ser mínimamente hábil al manillar con los dedos como carámbanos y el culo congelado...

Sin embargo, debes enfrentarte a unos kilómetros nevados y posiblemente helados. ¿Qué puedes hacer?

Una pausa

Ante todo, detente unos minutos para bajar las presiones: ampliar la huella de contacto incrementa la adherencia en tracción, la rueda trasera patinará menos, y la delantera tendrá más agarre en frenada...

En segundo lugar, busca en tu equipaje.

Si has sido previsor, encontrarás una “cadena de nieve en spray”. Su publicidad dice literalmente que es un “producto que se activa con la nieve o el hielo formando un film viscoso que se fija al neumático y aumenta espectacularmente su adherencia sobre carreteras heladas o nevadas. Sustituto de las cadenas tradicionales, especialmente para recorridos cortos de 4/5 kilómetros”…

La verdad es que son mucho más útiles en coche, pero ya se sabe que “en la guerra cualquier agujero es trinchera”...

Mucho mejor será encontrar entre tus pertenencias un rollo de cuerda gorda de cáñamo o nylon.

Si la vas pasando alrededor del “toro” o “donut” que forman la cámara y la llanta, de manera que la cuerda atraviese la huella del neumático en sentido transversal, habrás creado unas “cadenas” que te darán la oportunidad de intentar llegar al fin... de la nieve.

Puedes usar también las cinchas de equipaje, de forma que sea la hebilla -o bien hacer varios nudos en ella- la que quede en contacto con la nieve,

Ni que decir tiene que deberás desmontar todo el entramado una vez llegues al asfalto seco so pena de que te encuentres unas ruedas más enredadas con cuerda con el basculante y-o frenos que… cualquiera de las frases más afortunadas del presidente del gobierno.

“Dedos de violinista”

Bien, vamos allá. Decían los moteros del famoso cómic “Joe Bar” que “la lluvia sólo está en tu cabeza”. Ya sabes que no es cierto. Si hay hielo, aún estamos más…, “complicados”...

Aún así, no te “aterrorices”: no tengas miedo ni actúes bajo tensión total.

Tienes poca adherencia, pero conduce convencido de que no te caerás. Por supuesto, olvídate de las prisas: nunca mueras antes de llegar a la orilla. Conduce lo más suave que puedas. Cuerpo relajado y despacio, dejando mucho margen ante los demás vehículos, y pasando principalmente por sus roderas… Si están heladas, eso sí, mejor evítalas y prefiere la nieve sin pisar…

No vayas en marchas “ni largas ni cortas”, pero en todo caso piensa que cualquier extra de velocidad son más números para el gordo. Piensa que si no puedes desconectar el ABS, cualquier toque al freno, (siempre usa predominantemente el freno posterior y con suavidad, ¡olvídate del anterior!) implicará que éste salte más que San Vito actuando en dúo con el señor Parkinson.

Así que emplea la retención del motor para reducir velocidad, y simplemente “apunta” el freno trasero para “timonear”.

Fino, fino…

Haz trazadas lo más redondas posibles, sin brusquear la moto, y olvídate de inclinar lo más mínimo.

Y si “te parece que vas bien sobre la nieve”, pon aún mayor concentración en que puede haber hielo en salidas y entradas de túneles, y en las porciones de carretera en umbría o próximas a ríos y embalses.

Para terminar, recuerda que la sal que se echa en la carretera es altamente corrosiva: ¡lava la moto cuanto antes!

Pero el mejor consejo, éste, de verdad: aunque te hayas empapado al dedillo de todo lo dicho en este texto, ante la posibilidad de nieve o hielo, lo mejor es que dejes la moto en casa…

Fotos de 'Circulas en moto y, de repente, ¡nieve y hielo!'

 
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Comentarios (1)

  • Felix
    Felix 05-02-2018

    Unas bridas de plástico tampoco van mal

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