Consejos conducción en moto (XXIV): Leyendo la carretera


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La experiencia en carretera ayuda a evitar las sorpresas que pueden causar problemas. Para ello, es muy importante, también, saber “leer” la carretera...

Es verdad que, como decía mi abuelo, la experiencia te muestra que la experiencia no sirve para mucho” ante imponderables realmente inevitables. Ahí es cuando añadía que dios pueda hacer más que nosotros”…

Pero lo es también que la primera obligación de todo motorista es poner la máxima atención y concentración a nuestra conducción… y a su entorno.

Junto a ello, la experiencia de muchas millas en moto, más cierta intuición que se adquiere con los años, puede ser parte importante de tu “know how” motero…

Desde luego, no se trata de ir escrutando la carretera con una lupa, como Sherlock Holmes.

Sí, en cambio, es preciso saber “leer” los avisos que la carretera, como un libro abierto, es capaz de indicarnos acerca de lo que nos vamos a encontrar.

Evitar una caída o una sorpresa gorda de verdad puede, en los casos en que esto sea posible, depender de este tipo de detalles.

Piloto atento... vale por dos

Pequeños indicios pueden ser definitivos para prever lo que nos espera tras una curva ciega, y por ello lo mejor es poner la máxima atención al servicio de nuestra conducción.

Aquello que llamamos “la experiencia” proviene no sólo de muchos kilómetros y muchas situaciones recorridas en carretera, sino también de haber sido capaces de que éstos fueran aprovechados, a base de atención, para educarla.

Muchas veces pensamos que hemos salvado tal o cual situación porque de repente nuestra “intuición motera nos hizo frenar un pelín antes de pasar aquel cruce”, por ejemplo.

No podemos citar expresamente qué es lo que nos indicó que “había que cortar gas” allí, pero “lo sabíamos”.

¿Es “sólo” suerte?: en realidad, lo que con los años llamamos “intuición”, es la suma de todos los momentos de atención que hemos puesto en nuestra conducción a lo largo de tantos años...

¡La vista al frente!

Una bonita canción del cantautor cubano Silvio Rodríguez cuenta la historia de tres hermanos que partieron caminando en busca de su futuro. El primero iba con la vista baja fijándose en dónde ponía cada uno de los pies en cada paso que daba, pero claro, ojo que no mira lejos al andar no ayuda al pie, porque si te desorientas no hay manera de saber a donde vas para dar cada paso.

El segundo iba mirando sólo a lo lejos, pero andaba tropezando a cada momento porque no notaba el terreno que pisaba.

Sólo el tercero, que miraba de cerca a lo lejos, llegó a donde quería.

Una buena máxima de conducción es que la vista debe ir fijada de manera que puedas prever todo con la máxima antelación, pero naturalmente, sin descuidar donde pones exactamente las ruedas...

Marcas en el suelo y otras señales...

Explicitar aquí todas y cada una de las situaciones que conforman una buena “memoria RAM de seguridad motera” es imposible, pero podemos citar alguna.

Esa curva aparentemente inocente que tiene marcas negras de neumático achicharrado en frenada en la entrada indica que no es tan abierta como parece.

Es primavera. Vas subiendo un puerto de montaña por la solana y de repente te das cuenta que la carretera abandona el lado sur y se adentra en la zona umbría: ¿deberías sorprenderte de encontrar humedad y hasta hielo en “mitad de toda ella”?

Otra más: Atraviesas una zona de obras. ¿Te extrañará encontrar un camión descargando vigas?

Pueden haber ensuciado la calzada con arena.

Cuando veas una señal de “obras”, sea de tráfico o no, hay que estar “ojo avizor”...

El tiempo parece estar empeorando hacia el horizonte al que diriges tu moto, pero no estás seguro de que debas parar a colocarte el mono impermeable. De pronto, sin embargo, empiezas a cruzarte con coches con el “limpia” en marcha. Pronto entrarás en curvas mojadas, parece evidente...

¿Acabas de cruzarte con un camión cuba, o lo ves a lo lejos por tu carril? No deberá sorprenderte que pierda agua o, peor, gas-oil...

Observa, por ejemplo, la morfología del terreno que pisas.

Es casi ley en las carreteras de montaña más viradas: si ruedas a lo largo del lecho de un río y observas que la carretera sigue más adelante por el otro lado, señal de que te encontrarás próximamente con un estrecho puente en “S”...

Igualmente, en una carretera que sigue el perfil de una colina, si te acercas a un valle, probablemente aquella superará la vaguada y el torrente que la forma en una curva o ángulo más que cerrado.

Te cruzas con un camión: probablemente haya formado caravana… y en ella alguno de los conductores esté “estressado” y adelante sin precaución.

Circulas a toda velocidad por una recta, pero una señal te advierte que verás un cruce a lo lejos. ¿Te extrañaría que de modo inopinado asomara por él el morro de un coche conducido por un desatento?

A ritmo

Recuerda que, también en conducción deportiva, más que una extremada rapidez puntual, lo importante es ser capaz de mantener un buen ritmo, seguro y fluido.

En ello tiene mucho que ver la capacidad de prever el trazado de las curvas que están por llegar.

Muchos kilómetros y mucha atención te darán una cierta capacidad de “saber de qué color son” los próximos virajes sin haber pasado antes por esa carretera.

Ello, a veces, permite “prever” problemas.

Resumiendo: en realidad, lo que llamamos clarividencia, es la suma de todos los momentos de atención que hemos puesto en nuestra conducción a lo largo de tantos años...

Repasamos

1.- La mirada fija al suelo no permite prever con antelación los posibles obstáculos.

2.- Al contrario, mirar a lo lejos es ideal para trazar la actual curva en función de la siguiente.

3.- Y para prever posibles “futuribles”, como coches que salen en un cruce, la llegada de asfalto mojado, curvas que se cierran en las vaguadas…

4.- Trazar muy cerca del arcén hará que te debas enfrentar con arena, barro, piedras o humedades..

5.- Atención al gas: ante la duda, si “ves algo raro”, ¡corta! Nunca pasa nada por poder volver a dar gas…

6.- En carretera, incluso en conducción deportiva, no busques grandes “velocidades” puntuales, sino un ritmo consistente.

7.- Sólo la ausencia de sustos y no meterte en problemas que te hagan cortar te permitirá un ritmo fluido y rápido de verdad

8.- Mantener un par de dedos ya sobre la maneta de freno puede mejorar nuestra capacidad de reacción.

9.- Un ritmo rápido de conducción en moto exige maniobras rápidas también: no basta con tener el “coco atento”, el cuerpo debe estar asimismo tenso, intenso, y atento...

10.- Lo que a menudo llamamos intuición, puede “entrenarse” mediante la máxima atención experimentando cada kilómetro recorrido…

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